Como gusteis.

Como gusteis, "as you like it" era el título de una comedia de Shakespeare que me viene al pelo para el post de hoy

El otro día me mandaban los chicos de Avalon, Cecilia y Manuel una nota de prensa, entusiasmados, sabiendo que iba a recibirla yo con mi propio entusiasmo.  Y no es sólo que sepan que soy fan incondicional de “Searching for sugar man”, que era el origen de la nota de prensa que podeis ver aquí:

http://www.avalon.me/noticias/hemeroteca/sugar-man-en-cines-vod-y-home-video

La cuestión es, por resumirla brevemente, que “Searching for sugar man” sigue exhibiéndose en 17 salas de toda España, y que sus espectadores AUMENTAN cada semana.

 

 

Una buena noticia acompañada de otra mejor: desde hace un mes, la película está disponible en DVD y Blu Ray, en alquiler o en venta.  Y se está vendiendo y alquilando muy bien.

Y como no hay dos sin tres, desde hace unas semanas, la película está también en VOD, o sea, “Video on demand” y es, en uno de los portales más importantes como es Filmin, la película más vista.

http://www.filmin.es/

Todo esto ¿Qué significa?  ¿Por qué estaban seguros Manuel y Cecilia (de Avalon) que me iba a interesar tanto. De hecho, me interesó tanto que comaprtí su nota de prensa con datos mucho más concretros en twitter, y de hecho hicimos una pieza para el programa de esta semana. Lamentablemente, el amigo Gandolfini se ha llevado por delante esa pieza, y 3 más (algunas las recuperaremos  la semana que viene). Como diría Rodriguez:  I Wonder...

 

Hemos dedicado (y dedicaremos a estos problemas) varios reportajes en Días de Cine. Estamos ahora preparando otro. Este, (sin "embeber", disculpad), es del pasado año, con la subida del IVA reciente, y el tema de "Carmina o revienta" sobre la mesa:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/dias-cine-crisis-del-cine-espanol/1411082/

Yo soy de los que piensan (y además puedo comprobarlo cada semana) que en España se produce una paradoja. Cada semana hablamos en Días de Cine de películas (también en otros medios, no seamos egocéntricos) de títulos que no van a poder verse en muchos sitios de España, en donde por el contrario si puede verse el programa o pueden comprarse revistas de cine. ¿Recordais "Carmina o revienta" y la enorme controversia causada en el sector por el empeño de su director en estrenarla de forma simultáneaen diversas plataforamas? (aquí podeis ver el reportaje de DDC, sin "embeber")

http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/dias-cine-carmina-revienta/1456223/

La cuestión, en pocas palabras (y sobre esto hay mucho de qué hablar) es que existe una demanda objetiva de contenidos cinematográficos (en adelante. Películas) y un déficit por parte de la industria en como satisfacer esa demanda (sobre esto, también, hay mucho que hablar).

Yo soy de los que creen, y los resultados de “Searching for sugar man” me lo corroboran, así como otras experiencias similares, que hoy día es absurdo dividir la oferta cinematográfica en ventanas (más o menos) excluyentes. Creo que hay público para todas las formas de ver una película. Hay quien quiere ir a una sala (si en su localidad hay una sala). Hay quien le gusta comprar películas (yo soy uno de esos, y también voy al cine) Hay quien no quiere comprar y si alquilar. Y hay quien no quiere ni de lejos ningún soporte y prefiere el “streaming”.  Por el contrario, me consta que las salas no quieren ni oir hablar de que a la vez se puedan ver películas en otro sitio que no sea el cine tradicional. Que los videoclubs no quieren ni oír hablar de comprar una película (o verla “on demand”) al mismo tiempo que puede alquilarse… en fín, la historia de siempre. Pero…

No conviene olvidar una cosa que es mucho más que una realidad: si no se ofrece una alternativa legal y “a tiempo” de ver una película, hoy, en 2013, cualquiera que quiera verla lo va a poder hacer de forma pirata.  O sea que en mi opinión, ese podría ser el camino. Para saberlo, no hay más que andarlo. Sin miedo. El mundo, la gente, los espectadores potenciales, están pidiendo a gritos ver películas "as they like it". Pero el mundo no es el de hace 30 años. ¿Quién dijo miedo? No hagais caso de Alice Cooper.

 

To be continued...

@Gerardo_DDC

 

Woke up this morning..

 

Así empezaba la sintonía de Los Soprano, con esa canción de Alabanma 3 y viendo a un tipo conduciendo resuelto un coche y fumando un puro mientras de fondo vemos el sueño américano.  

Esa canción es lo primero que me ha venido a la cabeza esta mañana cuando me he enterado, al levantarme y echar el primer vistazo del día al mundo a través de esa ventana que es ya el Smartphone, que Tony Soprano, bueno, mejor dicho, James Gandolfini, había fallecido.

Mientras me ponía como loco a buscar material en casa para poder hacer en Días de Cine hoy la pertinente reseña, (así es como podemos responder en el programa, por nuestros fondos documentales y nuestra disposición, “at any time”) recordaba, en aluvión, imágenes e imágenes de Gandolfini.

Debo decir que yo era de esos que consideraba la ficción televisiva como algo menor. Una especie de divertimento para gente “menos inquieta” que yo. Pero como también soy muy inquieto, decidí dar en su día una oportunidad a esa serie de la que todo el  mundo hablaba. Carlos Boyero, incluso, decía que en su lista de las 10 mejores películas de la historia del cine, figuraba Los Soprano.

Y la vi. Y por supuesto, cambié de opinión. Y ya nada volvió a ser lo mismo. Me encanta el cine, faltaría más. He visto miles de películas. Pero reconozco que eso que tienen las grandes series, como “Los Soprano”, no parece estar al alcance de la mayor parte del cine que vemos últimamente. Pero esa es otra historia, (sobre la que otro día hablaremos). y al César, lo que es del César.

Peo volvamos al principio. A James Gandolfini, el  actor. La primera vez que le ví fue en un papel secundario en una película que me encanta. “True Romance”, o “amor a quemarropa” entre nosotros. Lo de mi empeño en poner siempre los títulos originales (que es algo que me pregunta mucha gente) es por una especie de manía. Simplemente me gustan más (la inmensa mayoría de las veces). En “true romance”  hacía de un matón que daba una paliza inmensa a Patricia Arquette. Y ya entonces mostraba maneras únicas. Un tipo con poco pelo, más bien gordo (no tanto como llegó a estar) pero con algo que atraía nuestra mirada. La voz, la forma de hablar, de moverse. El desparpajo para argumentar su condición de matón…

 En el cine siempre se recluyó en unos papeles que eran más secundarios que principales, pero siempre los marcó a fuego con su presencia. No recuerdo una mala interpretación suya en ninguna de sus películas. Ya fuera totalmente fugaz, ya con más papel. Le vimos en “Perdita Durango”, donde le dirigió Alex de la Iglesia, y también en papeles de mayor o menor entidad, en “All the president´s men” “A civil action”, “Fallen”, “lonely Hearts”,  y más recientemente en “In the loop” y “Zero dark Thirty” o “Killing them softly”-. Recuerdo que en esta última, una película que me encantó el pasado año, le veía ya inmensamente gordo, haciendo el  papel de asesino a sueldo, y bebiendo como un cosaco y pensaba que me parecía enormemente real su actuación. Me preguntaba si no sería así en la vida real y si no sería esa gordura inmensa algo que pudiera darle un disgusto.

Tengo pendiente de ver una de las últimas películas donde apareció: “Not fade away”, dirigida por el creador de Los Soprano, David Chase, para HBO. Me interesa mucho por tener como tema la evolución de un conjunto de New Jersey en los años 60 que tiene a los Beatles y a Los Rolling Stones como inspiración. James Gandolfini es el padre de uno de los chicos. Siendo como soy Beatlemano irredento, Stoniano vocacional, y un rockero fustrado (en realidad, lo que soy es una estrella del rock and roll no reconocida) ¿Qué más se puede pedir?

 

Los Soprano, y HBO, redefinieron, creo, lo que era contar una historia. Como bien le dice el psiquiatra de la psiquiatra, esto es el personaje de Peter Bogdanovich a la Doctora Melfi, Tony Soprano es un sociópata. Un gánster de New Jersey al que vemos, y eso es lo sorprendente, en su vida cotidiana. No es solo que tenga ataques de pánico por ansiedad. Es que además. Le vemos enfadarse con sus hijos por no cumplir en el colegio. Si tras una bronca por faltar a clase hay que cargarse a alguien, pues va Tony Soprano y se lo carga.  

Vemos en los Soprano a un tipo amoral hasta extremos insospechados, y que a la vez es el único capaz de decir a un fulano en un restaurante que no es educado comer con la gorra puesta. O sea, lo que todos querríamos poder haber hecho alguna vez. Un tipo (casi) leal con sus amigos, y con esa doctora Melfi, Lorraine Bracco, a la que confía su alma llena de vericuetos de maldad, y aunque para ello la hable a través de metáforas que reflejan su vida cotidiana. Sus amantes, sus asesinatos, sus trapicheos, sus trapos sucios. Será Tony Soprano, el único capaz de hacer justicia cuando la doctora sea violada salvajemente. Y será ella quien decidirá no dejarse contaminar por esa justicia deseada, pero sin duda imposible de asumir.

Tony Soprano no eligió ser un gánster. Heredó el cargo de su padre, Johnny, igual que otros heredan una notaría, una ferretería, una panadería o una empresa de pompas fúnebres. Y en eso es como Vito Corleone,o mejor, como Michael. Mucha es la gente que depende de él. Y no puede uno apartarse del camino. Como los héroes clásicos, no hay otra, y es lo que es.  A fin de cuentas, no hay que ser demasiado inteligente para darse cuenta que las batallas de su clan contra el de Johnny Saks u otros mafiosos, no difieren mucho de las actuaciones de otras instituciones de mejor nombre, supuestamente hablando. Lo que me recuerda a Michael Corleone diciéndole en El Padrino a su chica, Kay Adams  “¿quién es la ingenua?”.

Larga vida a James Gandolfini, un gordo genial. Sus compañeros de fatigas en Los Soprano, Chris Moltisanti (a pesar de todo), Pauli, Silvio Dante (El gran Steven Van Zandt), Carmela, su hija Medow, tan idealista como pragmática, y su tarambana hijo, Anthony Junior, tendrán un pensamiento para él.

Yo me iría a tomarme una copa a su salud al Bada Bing, a impregnarme de ese olor a juego sucio. También al Crazy Horse, ese local que puso la novia de Chris a mayor gloria de mi admirado Neil Young.

Cuando Little Stevie dejo la E Street Band (banda de New Jersey, of course) Bruce Springsteen le despidió poniendo en el disco “Born in the USA” una frase que voy a robar vilmente para despedirme de James Gandolfini:

 Buon viaggio mio fratello

Aquí, y ahora, el reportaje de anoche de Días de Cine.

 

 

@Gerardo_DDC

Une partie de campagne

Ese era el título de un maravilloso mediometraje de Jean Renoir rodado en 1936. Toda una evocación impresionista del “bon vivre”, o sea, del buen vivir.

 

Pues ayer estaba yo en esas, un particular “día de campo”, con la guardia cinéfila baja, fruto del mucho y buen comer, y el calor, cuando los más sensatos de la familia, o sea, los más pequeños, mi hija y mis sobrinos, hablaban de “Monsters University”, de su inminente estreno y de las muchas ganas que tenían de verla.

 

 

Esa apasionada conversación, nada cinéfila, pero muy interesante, puso de manifiesto de forma empírica, lo que se racionalmente: que el cine es un espectáculo hecho para que sea visto por la gente, y que forma parte de un entramado industrial que hace que unos locos manejando grandes y aparatosos medios técnicos y artísticos, pongan en pié esta forma de  sueños materializados mediante una proyección que es el cine.

Y supe inmediatamente que todos esos potenciales espectadores que estaban entusiasmados ante el hecho de poder ir el siguiente fin de semana al cine, serían los que harán que los datos de taquilla sean significativos en 10 días.

Lo mismo, imagino que pasará con “El hombre de acero”, la revisitación de Zack Snyder  de Superman, ahora que el personaje cumple 75 años. Por cierto, cuanto nos gustaría poder hacer un largo y completo reportaje sobre ese súper-héroe y sus bodas de platino, pero como siempre, el programa va hiper-super-mega (que diría Burt Simpson) cargado de contenidos.

 

Y esto nos lleva de nuevo a un tema recurrente: la necesidad acuciante que tiene el negocio del cine de hacer buenos resultados de taquilla. La pasada semana se coló “Sightseers” (Turistas, un estreno “apadrinado” por Días de Cine) como la película con el mejor resultado por copia, con unos 2. 500 euros. Leía esta mañana que el mejor resultado de este fin de semana era “Stuck in love (Writers)”, o como la ha titulado para su estreno en España, “Un invierno en la playa”. La diferencia es que esta ha hecho poco más de 1.500€ por copia.

 

 

Y esto, de nuevo nos vuelve a llevar a otro tema recurrente. Algunos piensan que esto del cine es algo así como pensar o escribir un libro, algo muy artístico y que no conlleva coste alguno por parte de quienes lo hacen. Y que, por lo tanto, ¿por qué pagar por ver una película?. Pues por el mismo motivo que pagamos por un libro, por un disco o por un cuadro. Si, ya sé que no  todo el mundo paga pro estas cosas. Por desgracia.

Hace apenas un rato estábamos chequeando en nuestra infrautilizada (por falta de tiempo) sala de visionado "L´Argent" , de igual título que la de Bresson, aunque  muy anterior, una película portentosa, muda, de Marcel L´Herbier. Una edición francesa, de esas que hacen que se nos caiga la baba y digamos eso que decimos siempre, que aquí  no se editan las películas así. Bueno, se editaban y lo hacía Versus, pero desde que la gente ha dejado de comprar películas ya no se pueden permitir el lujo de hacerlo para vender 1.000 unidades.

 


Tournage de L’Argent de Marcel L'Herbier (1928) por ESTETTE 

Echando un vistazo a la película, lo primero que me ha venido a la cabeza es "El Gran Gatsby", la versión Luhrman. Por los decorados y algo más. Y lo segundo, es que, además de la película, uno de esos portentos que conviene ver de cuando en cuando para recordar la elocuencia del cine mundo, viene eso que desde hace tiempo llamamos “un making of”, ‘ ¡de la época¡, del mismo 1928, y en el que con todo lujo de detalles (pero evidentemente mundo, aunque con una narración en of de 1971) se muestra el portentoso trabajo que es hacer una película, entonces, y ahora. En ese "asi se hizo" (o como se diga en fáncés), sale muchas veces el director, claro, Marcel L´Herbier, siempre con gafas de sol. Y ¿a quien se parece mucho mucho?. Pues a otro "enfant terrible"

Godard

En fín, todo esto e algo demasiado serio como para no apreciarlo. ¿Y donde hay que apreciarlo? Ante una pantalla.  Y pensando: “es de necios confundir valor y precio”

Continuará...

@Gerardo_DDC

10 años sin Gregory Peck

Veo en la web de TVE, con un vídeo de Días de Cine, que hoy se cumplen 10 años de la muerte del gran Gregory Peck.

 

 Lo pongo en nuestro facebook,  e inmediatamente un seguidor pone “Horizontes de Grandeza”. Yo recuerdo con nitidez el día que por primera vez vi "Horizontes de Grandeza". The Big Country en original (tengo una enfermiza manía por los títulos originales).

 

Fue en la Filmoteca Nacional, un verano (¿del 80?) en el que tocaba un ciclo sobre el Western (otro verano fue el cine negro y otro el musical americano), y cada día veía 3 o 4 de esas maravillosas películas. Había días especiales, claro, si tocaban peliculones como este. El scope que le venía como un guante, la música de Jerome Moross que se te queda grabada para siempre, esos actorazos, Gregory Peck, Charlton Heston, Jean Simmons, Carrol Baker, Burl Ives o Charles Bickford. Y además estaba una realización asombrosa de William Wyler, un director fabuloso a quien debo una de mis películas favoritas (tengo muchas) de siempre como es “The best years of our lives”.

 

Wyler ha sido con frecuencia infravalorado, por nada más que confundirle con otro grande como fue Billy Wilder.

Todo esto viene a cuento porque creo que fue la primera vez que yo veía en una sala de cine llena a reventar, aplaudir a rabiar al final durante un buen rato. Los buenos ganaban, y el plano final con aquella música te dejaba sin aliento.

Sólo puedo decir que no recuerdo una mala película de Gregory Peck. Y que su Aticus Finch y “To kill a mockingbird” es otra de esas películas que tengo metidas en lo más profundo de mis recuerdos.

Continaurá

@Gerardo_DDC

¿Quién está detrás del director/autor?

El otro día comentaba en otro post eso tan evidente de que “tras cada gran director hay un gran actor”, y ponía ejemplos (incontestables) para demostrarlo. Básicamente, lo que quería decir es que, por más que un director sea la cabeza visible (bueno, visible, lo que se dice  visible es la del actor), detrás de su mérito está el de mucha gente de talento, delante y detrás de la cámara. La teoría del cine de “autor”, surgida, como casi todo el mundo sabrá de las fantasías de los jóvenes críticos de Cahiers du Cinema no ha sido demasiado bien digerida por algunos. “Autor” es una etiqueta que pesa demasiado. Y siendo el cine como es un arte con una componente industrial muy poderosa, creo que (parafraseando el dicho) “no es autor el que quiere, sino el que puede”. Es mi opinión, desde luego, pero autores, lo que se dice autores “de verdad”, creo que sólo ha habido uno en la historia del cine, y ese fue Charles Chaplin, que salvo hacer la cámara, lo hacía todo: interpretar, claro, y además, escribir, dirigir, montar y hacer la música (aunque a veces, como en “La violetera” se le fuera la mano, atribuyéndosela a si mismo de primeras).  Para hacer eso que él no podía hacer, la fotografía, Chaplin no dudó en tirar del talento de su hombre de confianza durante muchos años, Rollie Totheroh.

Rollietotherohchaplin_opt
Como bien decía alguna persona a raíz del post anterior, son muchas las gentes de talento implicadas necesariamente en una película. El otro día ponía el ejemplo de Gritffith y Lilian Gish, pero Griffith se apoyó durante años en el talento de un grandísimo director de fotografía: Billy Bitzer.

Dwgriffith

Más ejemplos de talentos multidisciplinares implicados en la  producción de una película, más allá del talento (incuestionable) de ese que “solo la dirige” (como decían en Nickelodeon).

Para empezar, hoy día tendemos a minusvalorar la tarea del productor, pero desde que el cine es cine, detrás de cada gran película, había siempre un gran productor. Sin ir más lejos, tenemos el ejemplo recientísimo de Elías Querejeta. Todos los directores que trabajaron con él saben y reconocen, que más allá de poner el dinero, era una persona que se ocupaba y preocupaba de que la película fuera la mejor de las posibles, y para ello destinaba el esfuerzo y el talento necesario.

Elias querejeta

Ese tipo de productores hoy no abunda, es cierto, pero el mejor cine ha venido de la mano de gentes como él. Hal B. Wallis, Irving Thalverg, o David O´Seltznick, por no decir de los titanes fundadores de las “Majors”.

HalWallis Darryl_zanuck

DavidSelznick Irving-thalberg
Una anécdota que me gusta especialmente: Dicen que Jack Warner decía en los años 20 (cuando la cadena de producción de sus estudios exhibía hacer películas en una semana, que se veían un martes para estrenarse el viernes) “No “la quiero buena, la quiero el martes”. Lo bueno, es que además de estar el martes, muchas de ellas eran buenas, o al menos, permitían que mucha gente que trabajaba en ellas afinase el oficio, algo fundamental.

La UFA no sería la UFA, ni los directores de la UFA serían lo que fueron sin Erich Pommer, en la producción, Sin Carl Mayer, guionista, y sin Karl Freund, en la fotografía. Casi nada.

Carl-mayer Fritz Lang & Erich Pommer

Karl_Freund

¿Seguimos con mi admirado John Ford?. Además del hecho que antes de hacer su primera obra maestra (¿The iron horse?) había hecho ya más 50 películas, la carrera de John Ford puede seguirse además por su colaboración con sus guonistas: Duddley Nichols, primero y Frank S Nugent después. Bueno, y por su trabajo con Merian C. Cooper en la producción o por los músicos con los que trabajó, Max Steiner o Victor Young, entre otros. ¿Más?. Los mejores trabajos de Ford son indisociables de dos grandes: Gregg Toland y Winton C Hoch.

Gregg Toland

Dicen (aunque es cierto) que en el rodaje de la secuencia de la tormenta de “She wore a yellow ribbon” (que Ford se empeño en rodar cuando el equipo ya había parado) el director de fotografía puso en la claqueta que daba acción a esa secuencia “PROTESTO”. Todo el mundo sabe que esa película y ese director de fotografía ganaron el Oscar de ese año a la mejor fotografía, precisamente o sobre todo, por esa secuencia.

Winto C Hoch

Y Gregg Toland, claro, nos lleva a otro autor que no lo sería tanto si no hubiera tenido la suerte de tener a unos grandísimos colaboradores: Orson Welles. Además del hecho que Wells (que era un genio pero sabía que de cine no sabía nada) vio “La Diligencia” hasta 19 veces antes de meterse en faena con “Ciudadano Kane”, se preocupó muy mucho de rodearse de los mejores talentos jóvenes que RKO le podía ofrecer. A saber: además de Gregg Toland para la fotografía, Perry Ferguson en la dirección artística, Robert Wise en el montaje (con Mark Robson como ayudante. ambos fueron en el futuro directores), tuvo el cuidado de tener a Herman J. Mankiewicz (hermano de Joseph L.) al guión (luego, si Wells vampirizó su trabajo, o no, sería otra larga e interesante historia), y a otro gran Herrmann, Bernard, para la música, un tipo que marcaría también definitivamente el trabajo de un puñado de películas imprescindibles de otro grande, Alfred Hitchcock .

Bernard+Herrmann

¿Más?. Ciudadano Kane no sería lo mismo sin el trabajo de otros talentos como John Houseman o Perry Ferguson, ayudante de uno de los grandes directores artísticos de Hollywood, creador de una “marca” propia desde la RKO: Van Nest Polglase. Tarea esa, la de la dirección artística de una importancia que no demasiada gente reconoce.

VanNest Polglase

Cameron Menzies

La historia del cine está llena de nombres que imprimieron su “marca” desde la dirección artística. A botepronto, uno de los más grandes, William Cameron Menzies. Y Como anécdota, Mitchell Leisen, director artístico que acabó dirigiendo guiones que escribía un guionista llamado Billy Wilder, quien, a su vez, cuando hizo ya de forma continuada sus películas como director, siemrpe lo hizo cofirmando con otros nombres como Charles Brackett o I.A.L. Diamond.

¿Más asociaciones de talentos al director sin las cuales sus películas no serían lo mismo?

No puedo imaginarme al neorrealismo, o a grandes nombres del cine italiano sin los nombres de  Suso Cecchi D´amico, Giuseppe Rotuno o por supuesto, Nino Rota.

Suso_Cecchi_D'Amico Rotunno_with_camera

Nino &Fellini

¿Y el autor Godard? ¿No es la gran fotografía de Raoul Coutard o la música de Georges Delerue.

Coutard2

Georges_Deleru_2

Este último nos lleva inevitablemente a François Truffaut, claro, quien (volviendo al tema anterior de los actores) hizo de un actor, Jean-Pierre Léaud, su absoluto “alter ego” en la pantalla durante años.

Hay muchas más: Bergman y sus directores de fotografía, Sven Nykvist, más conocido, pero también Gunnar Fisher.

 

Nykvist
O Scorsese y su montadora habitual desde hace décadas: Thelma Shoonmaker, o su trabajo junto a Michael Chapman en la fotografía.

Thelma_marty


Coppola y Gordon Willis, también en la fotografía, algo que va indisolublemente asociado a esa(s) Obra(s) Maestra(s) que son la trilogía de El Padrino. Robbie Muller y Wim Wenders. O más recientemente, ese tipo que hace películas hipnóticas, que es Wong Kar Wai, debe no poco al arte de Christopher Doyle.

Wim_and_robbieWong Kar Way Christopher Doyle

 Angelo Badalamenti y David Lynch, Maurice Jarre  el otro David, Lean, John Williams y Steven Spielberg. Buñuel y Gabriel Figueroa o Jean-Claude Carriere.

Figueroa bunuel

Bueno, la lista puede ser interminable, y no quiero abrumar (ni abrumarme a mí mismo) pero en resumidas cuentas, lo que quiero poner en valor es el valor del trabajo en equipo en el cine.  Cuentan que en una ocasión alguien con ciertas ínfulas y muy poca experiencia (ahora mismo no recuerdo quien, pero no pasó a la historia) iba a rodar con el equipo habitual de John Ford. Cualquiera que lleve un tiempo trabajando en algo y conozca mínimamente ese algo, se da cuenta en seguida cuando llega alguien que no tiene ni idea. Algunos lo dicen de entrada, y es el primer paso para aprender. Otros lo ocultan, y es un gran error: A aquel fulano con ínfulas le dijeron “mire usted, tiene la ocasión de trabajar con esta gente, muy buenos haciendo su trabajo, y que pueden ayudarle a hacer el suyo mejor y más fácilmente”.  Cuentan que el tipo bajó a la tierra e hizo caso.

Otra anécdota que lo dice todo: Cuando Arthur Freed, jefe de la unidad de producción de musicales de la MGM recogió su Oscar, dijo que su único talento, de tener alguno habría sido haberse sabido rodear de otras gentes de talento.

Freed-unit-c-1945

Otro día hablaré sobre esos grandísimos profesionales, “que solo la dirigen” quienes no obtuvieron de los críticos más que el calificativo de “artesanos”.

Continuará

@Gerardo_DDC.

Hernani, mi patria, mi infancia

Hace algo más de un més, cuando se supo que Elías Querejeta había sido hospitalizado y que estaba fatal, me pidieron de El Mundo que escribiera algo sobre él, no una valoración sobre su carrera y su incontestable relevancia en el cine español sino una impresión más personal, algo cercano, avalado por el tiempo que Gerardo y yo habíamos pasado con Elías durante el rodaje de nuestro documental "24 horas en la vida de Qurejeta" para la serie "Imprescindibles". Como tantas veces ocurre en prensa, lo que se acaba publicando no es exactamente lo que estaba previsto y ahora, un mes después de haberlo escrito y enviado, veo que falta una parte del texto. No se trata de culpabilizar a nadie, estoy seguro de que no hay ninguna intención, ni mala ni buena, tras el abrupto final,  esto de la prensa es así, urgencia, precipitación, cambio de maqueta a última hora... el caso es que puede parecer lo que no es, así que os dejo aquí el texto completo para que no haya equívocos y el documental para quien le apetezca.

 

 HERNANI, MI PATRIA, MI INFANCIA

Por Alberto Bermejo

Resulta difícil imaginar que alguien mínimamente interesado por el cine español no haya entendido todavía que Elías Querejeta ha sido el productor más importante de la siempre incipiente cinematografía patria. Se podría decir que gracias a él, a su valentía, a su obstinación, a su astucia, a su socarronería, el cine español aprendió a hacerse mayor, a burlar la censura, a enfrentarse a la dictadura, a reivindicar algunos derechos por delante incluso del conjunto de la sociedad y de alguna manera a normalizar el país en aspectos sociológicos, políticos o sentimentales. Pero todo esto no hace falta explicarlo ahora porque sobran voces autorizadas para hacerlo y la impresionante lista de películas que componen su filmografía habla por sí sola. Tuve el honor de tratarle de cerca a lo largo de más de un año, durante la preparación y el rodaje del documental “24 horas en la vida de Querejeta”, que Gerardo Sánchez y yo mismo logramos poner en pie como parte de la serie “Imprescindibles” de Televisión Española, una experiencia única que nos permitió asomarnos a alguna parcela de los territorios menos conocidos de su personalidad. Que nadie imagine que a lo largo de esos días intensos en los que intentábamos reconstruir su infancia, su juventud, su etapa de futbolista profesional y su trabajo como cineasta delante de la cámara surgiera algún tipo de verdadera intimidad. Pocas personas más reservadas, esquivas e impenetrables que Elías Querejeta, infatigable conversador por otra parte, que sólo dejaba entrever lo que pasaba por su cabeza, más interesado siempre en saber de cualquier interlocutor que se le pusiera delante que en entreabrir el caparazón tras el que escondía su sabiduría o sus sentimientos. No se puede decir que la relación con él fuera fácil, de hecho pasamos cerca de dos meses reuniéndonos una o dos veces a la semana, casi como una prueba de que merecíamos su confianza. En esas reuniones aparentemente informales fuimos desgranando cómo sería el documental, de qué hablaríamos y qué quedaría fuera sin posibilidad de discusión, de lo que trataríamos en cada apartado, a quien prefería ni mencionar, de cómo su vida privada sería territorio prohibido y que principalmente hablaríamos de cine y solo de cine, bueno, y de futbol, bueno, y también de algunos viejos amigos, y de sus peleas con la censura y de San Sebastián y por supuesto de Hernani, donde pasó su infancia, su verdadera patria, como le gustaba decir parafraseando a Saint-Exupéry. En seguida nos dimos cuenta de que incluso en esto ejercía de productor y que en cierto modo era él el que controlaba el proceso. Lástima no poder reproducir su reflexivo gesto de diversión imaginando la que se montaría si contara públicamente determinadas cosas. Un día, en una de esas charlas cada vez más distendidas se quedó pensativo y nos dijo: “Habrá que hablar de “El Sur”, y tras unos segundos de silencio añadió: “¿pero hay una película o no hay una película?... y además cojonuda”, toda una declaración de  principios que fue casi lo único que estaba dispuesto a decir sobre su segundo y último trabajo con Víctor Erice. Era nuestra intención mostrarle como un profesional en activo, pero no podíamos imaginar que realmente nos enfrentábamos a alguien que seguía trabajando infatigablemente pese al aspecto de decrépita fragilidad que presentaba en los últimos años. De hecho nos sorprendió hasta tres veces con otras tantas producciones que nos esbozaba como vagos proyectos en nuestras conversaciones y que llegaron a convertirse en películas durante el rodaje. Siempre coherente con sus intransferibles principios, dijo no que no vería el documental, como nunca volvía a ver sus películas unas vez acabadas. Y lo cumplió. Conseguimos, eso si, que nos visitara en la sala de montaje y comentara ante la cámara parte de lo que íbamos ordenando, y fue ahí donde nos hizo algunas de sus confidencias más sinceras sobre su concepción del cine, sobre la importancia que daba al guión y al montaje. Rodar lo podía hacer cualquiera, decía tomando prestadas las palabras de René Clair. De su hermetismo, pero también de su extremo e inusual rigor profesional, nos dieron generoso testimonio cada uno de los directores que trabajaron con él. Al final, descubrimos que tras su coraza se escondía el mismo niño que había nacido y crecido en Hernani, jugando al futbol y soñando con hacer un cine diferente al que se hacía en este extraño país.

 

Elías Querejeta: Imprescindible

Esta mañana volvía yo antes de lo habitual tras mi escapada en mountain bike que no perdono nunca. Las nubes lo decían todo, y este invierno he pedaleado bajo la lluvia y la nieve, sobre el hielo y el barro, a muchos grados bajo cero. Hoy me podía dar la licencia de hacer menos kilómetros y no subir hasta la Morcuera y luego ir por el valle del Lozoya hasta el puerto de Canencia, circuito habitual cuando los hielos se retiran y el buen tiempo llega.

Y suena el teléfono, y es el Telediario fin de semana, y me lo dicen: “ha muerto Elías Querejeta”, y en medio de un campo precioso, con unos árboles que se que a él le gustaban mucho, y una primavera exultante, me entra una pena inmensa.

Recuerdo lo mucho que nos divertimos Alberto (Bermejo) y yo, junto a Raúl Hernández, y Javier Pérez Jaime, haciendo el documental “24 horas en la vida de Querejeta”, título que no iba a ser ese sino uno de tantos que le propusimos y no aceptó con su proverbial tozudez. También recuerdo que tiempo atrás, cuando Elías hizo “Cerca de tus ojos” y le llamé para dar algo en el programa, le propuse (ingenuamente) hacerle una entrevista para hacer un gran reportaje en Días de Cine sobre su persona y figura.  En mi ingenuidad, me dió, literalmente, calabazas, pero un par de años después, surgió la posibilidad de hacer este “imprescindibles”. Samuel Martín Mateos me llamó, y me dijo si quería hacerlo. La respuesta era obvia. Pero como en Días de Cine trabajamos a destajo, una sola persona no podía hacese cargo, por lo que se lo propuse a Alberto, quien también dio la respuesta obvia. Y nos pusimos manos a la obra. Conversaciones, previas, tanteos… hablar con él de lo que iba a ser el documental. Debo decir que desde el primer momento nos miraba con cierto recelo, pero también es verdad que pronto desapareció. Bueno, a su manera, que Elías era todo un personaje. Anecdotista increíble, podía contar un episodio 10 veces de la misma forma y con las mismas palabras. Luego conseguimos fácilmente que aquellos recuerdos pudiera trasladarlos en el documental. Pero no todo era coser y cantar. Entrevistándole, más de una vez me acordé (y así se lo comenté una vez) de la famosa entrevista de Peter Bogdanovivh a John Ford. Respuestas con monosílabos, poco o ningún interés… Algún día incluso nos dio, literalmente, plantón. Pero otros días estaba brillante, y algunos de sus recuerdos valen su peso en oro.

Al empezar nos preguntó si ese documental era pare emitir “cuando haya muerto”, y le dijimos que no. No le mentimos. El documental inauguró, en la Sala Doré, Documenta Madrid 2012, y se emitió el 14 de diciembre de 2012. Para esa ocasión volvimos a verle e hicimos juntos una presentación para la emisión. Su mirada seguía teniendo chispa, y me consta que andaba enredando en sus infinitos proyectos. Un tiempo antes me dijeron que le habían visto en Torrespaña, y le llamé. Me dijo que estaba con el director de TVE y que subiera a verle. Y allá que fui. La última vez que le vi fue cuando se hicieron las entrevistas para un especial sobre la generación de El Rey. Fue tan cordial con  nosotros, Alberto y yo, como siempre. Creo que, en la medida que eso sea posible, nos hicimos amigos.

Se me ocurren muchas cosas que decir de Elías Querejeta, su  tesón, su profesionalidad, su “sello”. Creo que buena parte de todo ello se atisba a ver en el documental que hicimos, que vuelve a emitirse hoy, por la 2, a las 10 de la noche. Acabo de grabar un off y estoy digitalizando. Voy a montar una introducción para la emsión de esta noche.

 

 

Me viene a la memoria Elías cantando “Ay mi pescadito deja de llorar”.. de su película favorita, “Capitanes Intrépidos” (La otra favorita era “El Mago de Oz”)

 

Hasta siempre Elías Querejeta, Productor, Hernaniarra, cineasta, y buen ciudadano, con la infancia como Patria, como su admirado Saint Exupéry.

@Gerardo_DDC

Esther Williams: La sirena del Technicolor

Los jueves: Milagro. Bueno, en lo que toca a Días de Cine el milagro es acabar el programa a una hora razonablemente pronto. Pero está escrito que Días de Cine no descansa nunca, porque hoy, que terminábamos sorprendentemente pronto, tras haber disfrutado en el volcado del programa a una hora razonable del Universo de Busby Berkeley.

 

 

Puede ser casualidad, o  quizás no, pero es el caso que hoy, cuando dábamos por terminado el programa, sorprendentemente pronto para los usos y costumbres de Días de Cine, y tras haber disfrutado enormemente con el universo de Busby Berkeley, nos enteramos del fallecimiento de Esther Williams, sirena y algo más en algunos de  aquellos musicales de la Metro en technicolor que ayudaron en los años 40 a que las vidas de los espectadores de las salas de cine fueran más luminosas. Lo más curioso es que cuando la veíamos en el reportaje nos hemos hecho la pregunta que para bien o para mal nos hacemos ocasionalmente en Días de Cine: ¿está viva?

 

 

Siguiendo la estela de Johnny Weismuller, fue nadadora antes que actriz, mujer de belleza atlética y estilizada, a la que pudimos ver en multitud de títulos tan escapistas e intrascendentes como encantadores. Hoy, el destino, ha querido unir en Días de Cine a dos mitos del Hollywood más dorado y alegre, Busby Berkley y Esther Williams. Hoy trabajamos ya contrarreloj por poder incorporar al programa una nota de despedida para esta sirena Metrocolor.

 

 

Yo recuerdo nítidamente lo bien que lo pasé en el cine viendo, muchas veces, "Escuela de Sirenas", con un tan bobalicón como entrañable Red Skelton. Hasta tengo la banda sonora., Siempre me ha encantado ese tipo de cine tan imposible como entusiasta. Son esas sensaciones de extraña e inexplicable felicidad las que hacen del cine algo especial. Gracias a gente como Busby Berkeley o Esther Williams.

Continuará...

@Gerardo_DDC

Detrás de un gran Director/Autor, hay siempre un gran Actor

Parafraseando el dicho popular que dice (o quizá decía) “detrás de cada gran hombre, hay siempre una gran mujer), y dado que “la autoría” es un tema recurrente en las conversaciones en Días de Cine se me ha ocurrido una curiosa relación que creo incontestable, al menos tal y como voy a presentarla.

Es el caso que muchas personas tienen la firme convicción de que el “autor” de una película es una especie de Dios Todopoderoso. En “Él” comienza y termina la película, eclipsando todo el proceso de producción, y todos los apartados técnicos y artísticos que contribuyen a hacer una película lo que es. Yo soy de los que creen que esa es una visión muy romántica del concepto de autor. Es muy bonita, pero no existe. Detrás de cada gran “autor” de cine, no hay solo toda una infraestructura industrial al servicio de su talento (cuando realmente el autor lo tiene), sino, efectivamente, un equipo técnico, y uno artístico. Y además, al menos en lo que respecta al cine de ficción, ese que de forma más o menos seria nos quiere contar una historia, están los actores. Esos hombres y mujeres que dan forma al universo del director, y sin los cuales, yo creo, el cine no sería lo que es.

Recuerdo siempre a este respecto la escena de “Nickelodeon” (Así empezó Hollywood), de Peter Bogdanovich, en la que tras una de las primeras premieres en aquel incipiente Arte/Negocio, la gente aclamaba a los actores… luego salía un tipo, y alguien preguntaba “¿y ese quién es?” A lo que contestaban, “Ah, ese es el director” “¿y qué hace?”. Respuesta: “nada, solo la dirige”. A mí me parece una de las mejores frases al respecto de la profesión de director. No me imagino a cualesquiera de los grandes directores (a los que yo tengo por tal, quiero decir) pensando de sí mismos que son alguien importante. Por eso mismo, desconfío soberanamente de quienes tienden a sobrevalorar su importancia. En el cine, por supuesto, especialmente los directores (obras son amores, y no buenas razones), pero también en el trabajo día a día. Yo, desde luego, procuro ser consecuente al respecto, y no darme más importancia de la que me corresponde. Decía Max Ophuls que hacer una película era tan sencillo como decir donde poner la cámara, decir a los actores que hacer y cómo, y decir acción y corten. John Ford decía cosas similares… cuando no gruñía… Oímos a otros y parece algo complicadísimo. Yo soy más de Ophuls y Ford.

El caso es que es recurrente que desde que el cine es cine todo gran Director se ha apoyado siempre en un gran actor. ¿Qué no?

Unos ejemplos… (la lista es interminable, ojo)

Griffith y Lilian Gish…

 

Erich Von Stroheim y Gloria Swanson

 

Murnau y Emil Jannings

 

Josef Von Sternberg y Marlene Dietrich

 

John Ford y John Wayne

 

Hitchcock y (este es un caso especialmente especial)… Robert Donat, Ingrid Bergman, Joan Fontaine, Cary Grant, James Stewart, Grace Kelly, Tipi Hedren…

 

Douglas Sirk y Rock Hudson

 

Elia Kazan y Marlon Brando

 

Anthony Mann, sus Westerns de “autor” y James Stewart

 

Kurosawa y Toshiro MIfune

 

David Lean  y Alec Guinnes

 

Sergio Leone y Clint Eastwood

 

Fellini y  Giulietta Massina, Marcello Mastroiani.

 

 

 

Rosselini y Ana Magnani (o Ingred Bergman)

 

 

Visconti y Alain Delon o Burt Lancaster

 

Ingmar Bergman y.. Bibi Anderson, Liv Ullman, Erland Josephson

 

Billy Wilder y (sobre todo) Jack Lemmon y Walter Mathau

 

Scorsese y Robert De Niro (y ahora Leonardo Di Caprio)

 

 

¿Sigo?

Creo que no hace falta, pero ahí están otros grandes directores, de todas las cinematografías, de ayer y hoy, cuyas películas nos serían lo mismo sin su presencia.

Evidentemente no estoy diciendo que unos sean más importantes que otros, claro está, y “cada palo que aguante su vela”, pero desde luego, tampoco“otros no son más importantes que unos”, o como decían en Nickelodeon “solo la dirige”, ni más, ni menos.

 

 To be continued….

@Gerardo_DDC.

Qu'est-ce que le cinéma ?

Esa pregunta, ¿Que es el cine? es el título de un estupendo libro, casi habría que decir "de cabecera" de cualquier cinéfilo que se precie de serlo de verdad. Andre Bazin se la hacía y como él muchos lo hacemos a diario.

Qu-est-ce-que-le-cinema_net

El mismo Godard se la hacía a sí mismo en "Pierrot le fou" a través de persona
interpuesta, o de guión y película si se quiere, a lo que contestaba un contundente Samuel Fuller: "Film is like a battleground. Love. Hate. Action. Violence. Death. In one word . . . emotion" (Una película es como un campo de batalla... amor, odio, acción, violencia... en una palabra:
emoción)

  

Eisenstein tampoco se quedó nunca atrás, y dedicó al asunto sesudos estudios: "El sentido del film", y "la forma del cine". Todo esto viene a cuento porque, si gentes tan inteligentes y preparadas, y desde luego, amantes del cine contrastados se lo han preguntado antes que nosotros, ¿porqué seguimos haciéndonos esa pregunta más de medio siglo después?. Lo cierto, es que esa pregunta seguirán haciéndosela todos los amantes del cine mientras se cuenten historias con imágenes, y alguien las vez (proyectando mi pensamiento en el futuro estoy, obviamente)

 Es el caso que últimamente oigo y leo demasiadas veces decir unas u otras cosas sobre el cine, y su crisis. Hay quien considera que el cine tendría que ser gratis, otros, que el problema es que se hacen muy malas películas, y ¡ encima! la gente las va a ver. Otros que habría que poner solo cine de "autor" (¿quién da el título de autor?). En fin, podría seguir poniendo ejemplos de cosas que me han dicho al respecto últimamente. Como quiera que además, en Días de Cine hablar de estas cosas es un tema recurrente, pues es algo que está, como diría no se que pseudofamosa "en el candelabro".

Está claro que el modelo industrial del cine no es el de hace 30 años, pero está también claro que el cine sigue siendo un Arte (bueno, digamos que una parte de las películas que se hacen lo son u optan a serlo) , sustentado en una realidad industrial. Yo creo que es aquí en esta parte donde mucha gente se confunde. La literatura es un arte, pero para escribir solo hace falta talento y un lápiz. La pintura, igual. Talento, un lienzo, y unos pinceles y pintura. ¿la música?, talento, y un instrumento. O ni siquiera, si lo que haces es componer. A lo que voy: el cine es el único arte, el séptimo, como nos gusta decir, que depende de una forma muy fuerte de una estructura industrial. El problema es que mucha gente desconoce que desde que al quien tiene una idea para una película, hasta que podemos verla, hay toda una cadena "industrial" necesaria para que ante nuestros ojos se obre el milagro. Y eso sucede con las buenas y con las malas películas, con las de las Majors y con las de autor, con las españolas y con las francesas y con las americanas, por supuesto.

 Nos guste o no, la realidad es que detrás de cada película hay una inversion y mucha gente viviendo de esa industria. Haneke, Coppola, Garrel, en fin, cualquiera que consideremos como "autor" reconocido podrá confirmar a quien quiera que incluso en sus películas ha habido que poner un buen dinero para llevarla a cabo. Si luego esa inversión no se recupera porque la gente no va al
cine, no alquila o compra películas, o no las ve en Streaming legal, lo cierto es que no hay nada que hacer, y sucumbirán antes esos "autores" que el cine que llamamos "comercial"

 ¿Que FF6 arrasa en taquilla y eso es un problema?. No seré yo quien diga que le gusta Fast & Furious, pero desde luego, estoy esperando a ver las salas llenas para ver cine del que me gusta.  La realidad es que eso no sucede, y la pregunta es ¿porqué?.

Es un circulo vicioso. La gente deja de ir al cine, los cines no se llenan, su actividad deja de ser rentable y cierran. Entonces nos quejamos. No tenemos cine en nuestro pueblo o ciudad. (Yo crecí en un barrio de Madrid, Usera, y en mi manzana había dos cine, el cine Usera, y el Cine Niza)  O los que hay sólo ponen películas de esas que a nosotros no nos gustan, pero que, guste o no llevan a la gente al cine. Yo creo que tenemos en España un problema muy grave de educación, y queremos
vernos a nosotros mismos mejor de lo que somos realmente. En Francia, con la mitad de salas en el país, la asistencia al cine es muchísimo mayor. No digamos ya el hecho de ver cine francés. Decir que el cine es caro como un motivo para no ir a ver una película creo que es un subterfugio inconsistente. Ya sé que hay mucha gente que lo está pasando muy mal en España, y reconozco que el hecho de haber 6.000.000 de parados, influye grandemente en la decisión de gastarse un dinero escaso en algo que no es de primera necesidad. Pero, no nos engañemos, en España la asistencia a salas ha ido disminuyendo ya desde hace años, y , tampoco nos engañemos, nos gusta ver las películas "por la cara". Ahora podemos además entrar a valorar sobre si el entramado de distribución /exhibición está a la altura de unos retos que pertenece al siglo XXI.  YO creo que no, y que, seguramente de forma inconsciente, han caído en el error que cometemos todos cuando las cosas nos van bien: no adelantarnos, tomando las medidas que puedan tomarse para mejorar
las cosas, a cuando puedan ir mal.

La nueva película de los Hermanos Coen, "Inside Llewin Davis" se presentó en Cannes y ningún medio español pudo entrevistarles porque no había distribución para España. Finalmente será una "Major" quien lo haga, y no será la primera vez. Esto también debería hacernos pensar. Cuando algo va mal, la culpa no es siempre de otros.

 

A todo esto, yo sigo haciéndome la misma pregunta desde hace años ¿Que es el cine?. A
veces creo que tengo la respuesta, pero, por surte, creo, el cine es algo demasiado complejo y maravilloso para tener una respuesta fácil. Lo único que se es que el cine es parte de mi vida, y que sin las pelis que he visto, mi vida, creo, habría sido sin duda infinitamente más aburrida.

Si teneis alguna solución, por favor, hacedmela saber.

To be continued...

@Gerardo_DDC

Dias de Cine


Días de Cine comienza su temporada 22. A partir del 6 de Octubre, entraremos en el año 23 DDC. Esto se debe a que el programa comenzó su emisión un 6 de Octubre de 1991. Como decía una película: "Hace mucho tiempo, enuna galaxia lejana, muy lejana".
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios