3 posts de noviembre 2008

¡¡¡Quiero ir a conciertos !!! (segunda parte)

Sabía yo que el escrito anterior iba a generar opiniones para todos los gustos aunque casi todas (los consumidores de música en directo está claro que, por sus palabras, ven una señal de alerta) en la misma dirección.

Pero, por si había alguna duda, esa proclama hecha con vehemencia y ayudada de tres signos de admiración es porque ¡¡¡quiero ir a conciertos!!! y me preocupa que una sala de aforo medio (que no es el super-recinto, pero al menos es un sitio para tocar) se quede temporalmente inhabilitada para esa misión.

Y es eso lo que me molesta, porque ni mucho menos está uno sacando la bandera pro-tal o pro-cual sala. Sobre todo, si, como se denuncia repetidas veces, hay hacinamiento del público, el chunda-chunda rompe oídos de los vecinos, la bebida es cualquier cosa parecida a eso o (y es el motivo primordial de todos estos comentarios) alguien que velaba por la seguridad se ha extralimitado en su misión con consecuencias trágicas.

La voz de "¡¡¡quiero ir a conciertos!!!" es una llamada a que se haga algo para favorecer o proteger (lo ideal sería fomentar) la música en directo y no para cercenarla. Este fin de semana he hecho mi habitual paseo por donde había actuaciones en dos locales que presentaron el "no hay billetes". Y se mascaba un cierto run-run y nerviosismo en el ambiente mientras la gente esperaba pacientemente en la cola sin hacer un ruido (no hay público más disciplinado que el que asiste a conciertos y que no es ni de lejos el habitual de la bullanga de una discoteca estruendosa).

No es casualidad que los encargados de poner el precinto haya sido justo este fin de semana cuando han extremado sus funciones y han hecho "giras" por los sitios "escogidos". No hace falta dar nombres; baste con decir que aquellos que están en el circuito de actuaciones casi a diario. Y no, ni se cerró un minuto después de la hora ni había una entrada de más vendida (incluso, previsores, se despacharon algunas de menos).

Y es ahora cuando surge la pregunta. ¿Se favorece desde las instancias a las que les corresponde que haya sitios para tocar? Parece que no. El famoso Rockódromo del Paseo de Extremadura de los años 80 y 90 se infrautilizó y después de haber visto a ilustres como Bowie, Kinks o Neil Young- casi nada!!- fue degenerando invadido por los hierbajos hasta que acometió la reforma actual. ¿Y el auditorio del Parque Tierno Galván? Porque incluso fue sede de un concurso de rock Villa de Madrid... ¿Y el recinto de la Facultad de Ciencias de la Información? ¿Y la "concha" del parque de mi barrio, que, mira por donde, era más para zarzuelas y coros y danzas que el rock? De ésa sí que sé que queda el hueco; la han derruido.

Y te vas a Paris, Londres o Amsterdam (por no salir de Europa y no irnos tan lejos) y te da envidia ver todas las posibilidades que hay para la música en directo y en locales adecuados, acondicionados y casi construidos para fomentar la cultura.

En Madrid se cuentan con los dedos de una mano y salen justitos los recintos para ver conciertos. Y claro que no son la maravilla de las maravillas, pero es lo que hay. Y si nos dejan sin ellos...

Repito: hubo una época pasada en que los consumidores de esa "otra" música (la que no es maisnteam, la que no es carne de lista de ventas...) sufrimos viendo como los conciertos pasaban de largo por esta ciudad. Que no se repita.

¡¡¡Quiero ir a conciertos!!!

...Pero no sé si me van a dejar (seguir dejando) al paso que llevamos...

No lo sabía. Me lo ha dicho la directora este mediodía cuando estaba aquí amarrado a la tecla del ordenador. "Han cerrado La Riviera". Pues... "maravilloso". Otro sitio que tenía actividad casi diaria de actuaciones en directo que tenemos que borrar. Espero que de momento... sólo.

En el plan del fin de semana de cualquier aficionado madrileño seguro que se incluía ver el sábado a mis amigos de Sidonie rematando gira (Christina Rosenvinge y Cooper también tocan mañana aquí en Galielo y El Sol, respectivamente) y a Stereolab (los organizadores trabajan a estas horas para llevar la cita a El Sol, "aprovechando" que las entradas no-vendidas permiten el cambio a un local más pequeño).

Pero no es sólo eso, porque he echado una mirada a diciembre y enero y con el paréntesis de las fiestas navideñas, se "caen" un montón de conciertos programados en la sala al lado del río.

Pero ¿tienen tantos sitios para tocar en Madrid desde la banda maquetera más desconocida a la super-estrella? Pues... más bien no. Y sobre todo cuando hablamos de los recintos de cabida media. Porque hábitats con la extensión del comedor de mi casa para los principiantes (cualquier bar es también salilla de conciertos) los hay para dar y tomar y super-recintos, también: en el Palacio de los Deportes y en la Casa de Campo. Pero ¿y la "clase media"?

Todavía recuerdo cuánto ha tenido que sufrir la Caracol, con cierre, reapertura y vuelta a cierre, hasta que por fin ha vuelto a su actividad. Y aún está reciente echar la lagrimita por ese Aqualung (mítico nombre de disco de Jethro Tull) que albergó conciertos de James Taylor, Emmylou Harris, James, Stone Roses, las míticas fiestas de Radio 3 de cada año...) que ya no existe. Por no hablar de las penurias que pasó hace poco el Nasti.

Aquí no voy a entrar en cuestiones de ordenanzas municipales no cumplidas o infringidas según cuentan las informaciones porque es algo que se me escapa aunque sí que sé que el horario de conciertos dudo que no se cumpliera (cuántas veces no hemos visto al artista de turno, desde el escenario, decir que le quedaba sólo una más ante el desencanto de la audiencia) y lo del ruido... pues... en un concierto... algo de estruendo tiene que haber.

Y yo me pregunto si es tan difícil arbitrar una serie de normas especiales que permitan a las salas de conciertos funcionar como tales y no estar siempre en el filo de que te retiren tu actividad para que haya música en directo, tan fundamental para la salud musical de la ciudad en la que (a mí me toca Madrid) uno vive.

Recuerdo una época pasada muy triste en que, cuando ya habíamos entrado en el circuito de actuaciones y España era Europa en lo musical, en Madrid se pasaba de largo porque no había sitios donde tocar.

Y ojo que ni mucho menos desde entonces es que se haya ampliado la oferta, pero si, encima, se van cerrando sitios...

Oasis y su disco número 3

...pero no el ordinal cronológico, sino en el puesto que le toca por calidad y por haberse estrujado un poco más el cacumen cuando tocaba sacar y exponer a la consideración del respetable su séptimo álbum de estudio.

Si, si, porque los "oasis-ólogos" a lo mejor discuten si es mejor el primero que el segundo, si el "Definitely maybe" debe de estar por delante del "What´s the story, morning glory" (yo no tengo duda alguna de que el disco del 95 raya a más altura en un momento trascendental para la música de los "noventa" aunque sea por medio cuerpo que el de su debut).

Ellos les deben considerar en un "tanto monta" porque en ese excepcional concierto que emitimos el pasado viernes (ellos, tocando desde Colonia, y yo, como vosotros, con la orejilla puesta, aquí, en mi casa de Prado del Rey, para comentar la jugada) cayeron cuatro piezas de cada uno de los dos discos. Una disección que deja bien a las claras que, a fecha de hoy, cuando han cumplido los 17 años de vida, esos dos primeros discos grandes los tienen en el altar, pasan mucho del "Be here now" (ni un solo tema) y casi casi vale la misma apreciación para el "Standing on the shoulder of giants" (poca chicha es utilizar una canción y como introducción) y el "Heathen chemistry" (yo creo que se detienen aquí para que la cuota de Liam suba hasta las cuatro!!! canciones con su firma interpretadas en su gira 2008-09). Resulta lógico que el anterior se revise y no se quede en el olvido tan pronto (con "Lyla" situada estratégicamente en el arraque poderoso fueron tres miradas hacia el "Don´t believe the truth" de hace tres años).

Total, que hacemos cuentas (no, no nos olvidamos del "The masterplan" que apenas fue cara B de single) y nos salen veinte canciones que son la base de la hora cuarenta minutos de los conciertos de presentación del "Dig out your soul".

Me extraña que haya canciones que estén castigadas y no las toquen en directo (principio y final del disco, por ejemplo) pero en la selección de la media docena que trasladan al directo no se olvidan de los singles y de una pieza que me parece formidable y que en directo fue tan resultona (la del sítar de 12 libras comprado en una tienda de juguetes que es la canciónd e Gem, "To be where there´s life") casi como el fulminante remate con el homenaje (éste, sí, explícito) al "I´am the walrus" que seguro que sonaría así, tal cual lo leen Oasis, si Lennon lo hubiera parido en la actualidad y no hace cuarenta años.

Me he reconciliado con ellos, con Noel, Liam y compañía. La alineación del momento funciona (Gem y Andy están más que integrados, pero ha llegado un batería veterano y el ex La´s Chris suena como si estuviera desde el primer día y hay un sexto hombre en llas teclas y en la medio-sombra, que es Jay, que ya me gustaba desde aquellos tiempos de Kula Shaker). Y, sí, me encanta proclamar que este álbum pasa a ser el tercero (en calidad) en la lista de mis favoritos. Eso, lo plasmado en el álbum, y lo que escuchamos y os sirvió Radio 3, que es la prueba del algodón, demuestran que están en forma. Tengo ganas de verles en febrero aquí.

Julio Ruiz


Julio Ruiz es el director del programa 'Disco Grande' de Radio 3. Periodista, licenciado por la Facultad de Ciencias de la Información (una de las primeras promociones), lleva cuatro décadas trabajando en radio (40 años de programa al frente de Disco Grande), prensa escrita y en televisión. Además, colaboraciones en distintos libros y en charlas y conferencias en recintos universitarios.
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