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Kris Kristofferson: el soldado ejemplar que se transformó en un hippy de Nashville

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Aquí tenemos debilidad por esos discos que llevan historia, que no solamente trasportan canciones sino que lanzan un foco poderoso sobre un tiempo, una sociedad, un movimiento. Un tipo de producto que –ay, ay- ya no suelen confeccionar las grandes compañías, cada vez más alejadas de cualquier concepto cultural.

Por ejemplo, esa maravilla firmada por Kris Kristofferson que se títula “Please don’t tell me how the story ends” y que contiene las relajadas maquetas que grabó para editoriales musicales entre 1968 y 1972, aparte de alguna pieza que no encajó en sus discos. Por entonces, Kris era artista de Monument, potente sello de Nashville ahora integrado en Sony. Ha costado diez años deshacer la madeja contractual y lo ha logrado Light In The Attic Records.

Esta pequeña compañía de Seattle se especializa en reediciones, con notables aciertos: Karen Dalton, Rodríguez, Betty Davis y (una novedad en EEUU) Jane Birkin. Aquí, Light In The Attic no se ha cortado: un librito de 60 páginas con textos que amplifican su leyenda y que sugieren intrigantes posibilidades. Nos enteramos de que Dennis Hopper le quería emparejar con el productor Phil Spector, lo cual quizás no fuera una gran idea, visto lo que le ocurrió a Leonard Cohen cuando chocó con el Muro de Sonido.

Conviene destacar que los Kristofferson tenían tradición militar, incluso en Suecia, su país de origen. Ese parecía el destino de Kris, que llegó a capitán de las Fuerzas Aéreas. Junto a los textos, en el libro de “Please don’t tell me how the story ends” se reproducen documentos oficiales, incluyendo los argumentos para concederle una medalla por salvar la vida de un paracaidista durante unas maniobras en Alemania.

Kristofferson era todo un héroe y, políticamente, un halcón. De hecho, el primer tema suyo que sonó en Nashvile fue “Vietnam blues”, un recitado del rey de la música de camioneros, Dave Dudley, que criticaba a los freaks que protestaban contra la guerra y se identificaba con los soldados estadounidenses destacados allí.

Piloto de helicópteros, Kristofferson se presentó voluntario para el servicio en Vietnam. En el Pentágono, sin embargo, repasaron su expediente: premios en concursos de relatos, una beca Rhodes, estudios de graduado en Oxford. Le destinaron a dar clases de literatura inglesa en West Point. Años después, Kris se horrorizó ante el “trabajo” de sus compañeros en Vietnam: los interrogatorios en el aire, donde los prisioneros que no hablaban eran lanzados desde el helicópteros.

No fue la repulsión moral sino la vocación creativa lo que le hizo abandonar las Fuerzas Aéreas. Casado y con un hijo enfermo, Kristofferson escandalizó a sus conocidos cuando interrumpió su carrera militar para abrirse camino como compositor en Nashville. Su familia, indignada, le repudió. Se convirtió en un pluriempleado para ganarse la vida: trabajó en la construcción, voló helicópteros para las empresas petroleras del golfo de México, sirvió copas en un bar.

En 1966, Kristofferson ejercía de conserje en los estudios de Columbia en Nashville, cuando un arrebatado Bob Dylan estaba grabando Blonde on blonde con los alucinados “session men” locales. Kris ni se atrevió a dirigirle la palabra: el “janitor” estaba allí para barrer los suelos, vaciar los ceniceros y traer cafés. Pasarían años antes de que Dylan cantara a Kristsofferson, con “They killed him”.

Según avanzaban los sesenta, el soldado ejemplar se convirtió en un cantautor hirsuto, que abusaba de las substancias y mantenía una ideología que –en los esquemas de Nashville- le situaba en la extrema izquierda. Pero el country tiene más flexibilidad de lo que se le atribuye: Kristofferson ha compartido escenarios con “superpatriotas” como Merle Haggard, Johnny Cash o Waylon Jennings. Para ellos, Kris es una “harmony whore”, alguien siempre dispuesto a hacer voces con cantantes más dotados.

En realidad, el Nashville musical babeaba ante una canción bien hecha. Y las de Kristofferson eran tan eruditas como rompedoras: elegantes retratos de amor con sexo, relatos de resacas, instantáneas de la vida en la carretera. Hasta su mayor éxito, “Me and Bobby McGee”, encaja dentro de un subgénero country: las crónicas de vagabundos.

¿Hace falta recordar su génesis? Fred Foster, gran jefe de Monument, le retó a componer una pieza que incluyera el nombre –muy masculino- de una secretaria, Bobby McKee. Kristofferson suavizó el apellido y narró las aventuras de una pareja, que recorre el país haciendo dedo. Contiene un verso certero –“libertad es otra forma de decir que nada tienes que perder”- que ayudó a convertirla en himno hippy. Generoso, Kris apuntó el nombre de Fred Foster como coautor del tema, un “detalle” cuantificable en varios millones de dólares.

Una lluvia de dinero que proviene esencialmente de la versión canónica de Janis Joplin (aunque la canción ya había sido grabada anteriormente por el pulcro Roger Miller, el folky Gordon Lightfoot y por el propio Kristofferson). La doliente grabación de Janis era un detalle para con Kris, fugaz compañero de cama. El autor solo se enteró cuando la vocalista ya había muerto y lloró de rabia. Es menos conocido, que luego apareció, en los márgenes de la industria, una cantante llamada Bobbie McGee que interpretaba un repertorio feminista y sindicalista.

Sorprende saber que Kristofferson actúa este año en España: aquí es más conocido por sus películas que por sus canciones. Nunca ha tenido la reputación de un Leonard Cohen, que se inició por aquella época y grabando también en Nashville. Ocurre que Kris jamás se ha movido de las estructuras del country, ni siquiera cuando grababa a dúo con su querida Rita Coolidge.

Para fans y para curiosos, resulta deslumbrante un disco como “Please don’t tell me how the story ends: the publishing demos 1968-72”. Canciones, textos y fotos explican su grandeza y las dimensiones de su insurrección en una ciudad conservadora: la principal industria de Nashville no es la música sino la impresión de Biblias.

75 Comentarios

Don Diego recuerdo una noche de copas por Leon. Estaba Kike Cardiaco mi compañero Zapico en Deicidas tu y yo. terminamos yendo en peregrinacion a que conocieras el Toisón. Hace muchos años que casi todo en musica lo aprendo de ti. Vuelve pronto o nos iremos de Radio3. Muchos casi nos hemos ido. Menos mal que esta Juan de Pablos y ahora el Crudo. Un abrazo amigo.

Ferran ¡que buena memoria!, que envidia, por que con todo lo que nos ha enseñado el GURÚ debes llevar estupendo equipaje, yo también lo llevo desde los 16-17 años y ahora tengo 47, pero memoria de chorlito.

Pero he disfrutado de Diego todos estos años y me ha dejado poso, mucho y buen poso, y es libre de irse cuando el quiera, no se lo podríamos echar en cara aunque nos doliera, pero no se debe permitir que los, mediocres, burócratas super-jefazos nos intentan engañar diciendo que es su decisión. ¿que decisión si es un robo?

Creo que a esos mismos super-directivos les encantaría poder prejubilar a unos cuantos oyentes talluditos y hacer más aun como estos últimos años, tonti-radio, radio-fórmula, ji ji, ja ja, pero lo tienen crudo (nombrando ahora a valiente y brillante Javier Gallego) a nosotros no nos moverán, y nos podemos hacer más molestos.

JOSERRA A LOS CONTROLES Y DIEGO A PUNTO EN EL DIAL!

Ferran ¡que buena memoria!, que envidia, por que con todo lo que nos ha enseñado el GURÚ debes llevar estupendo equipaje, yo también lo llevo desde los 16-17 años y ahora tengo 47, pero memoria de chorlito.

Pero he disfrutado de Diego todos estos años y me ha dejado poso, mucho y buen poso, y es libre de irse cuando el quiera, no se lo podríamos echar en cara aunque nos doliera, pero no se debe permitir que los, mediocres, burócratas super-jefazos nos intentan engañar diciendo que es su decisión. ¿que decisión si es un robo?

Creo que a esos mismos super-directivos les encantaría poder prejubilar a unos cuantos oyentes talluditos y hacer más aun como estos últimos años, tonti-radio, radio-fórmula, ji ji, ja ja, pero lo tienen crudo (nombrando ahora a valiente y brillante Javier Gallego) a nosotros no nos moverán, y nos podemos hacer más molestos.
JOSERRA A LOS CONTROLES Y DIEGO A PUNTO EN EL DIAL!

Ferran ¡que buena memoria!, que envidia, por que con todo lo que nos ha enseñado el GURÚ debes llevar estupendo equipaje, yo también lo llevo desde los 16-17 años y ahora tengo 47, pero memoria de chorlito.

Pero he disfrutado de Diego todos estos años y me ha dejado poso, mucho y buen poso, y es libre de irse cuando el quiera, no se lo podríamos echar en cara aunque nos doliera, pero no se debe permitir que los, mediocres, burócratas super-jefazos nos intentan engañar diciendo que es su decisión. ¿que decisión si es un robo?

Creo que a esos mismos super-directivos les encantaría poder prejubilar a unos cuantos oyentes talluditos y hacer más aun como estos últimos años, tonti-radio, radio-fórmula, ji ji, ja ja, pero lo tienen crudo (nombrando ahora a valiente y brillante Javier Gallego) a nosotros no nos moverán, y nos podemos hacer más molestos.
JOSERRA A LOS CONTROLES Y DIEGO A PUNTO EN EL DIAL!

No sé que pretenden esta gente, pero es de vergüenza. El fin debe ser tener otro cadena 100 (que los fichajes, telita...) Muchas gracias Diego, por todo. Espero que te vayas pronto a otro sitio y no nos dé tiempo a echarte mucho de menos.

me parexce in creible que no vaya a seguir D.A. manrique en el ambigue, le he visto y oido muchisimas veces, en directo y por la ondas, con su voz, su forma de presentar, espero que vuelvas y no te dejen irte, seria una pena no escucharte coo tantas veces.

DIEGO A PUNTO EN EL DIAL!

DIEGO A PUNTO EN EL DIAL!!

Insisto.
Ferran ¡que buena memoria!, que envidia, por que con todo lo que nos ha enseñado el GURÚ debes llevar estupendo equipaje, yo también lo llevo desde los 16-17 años y ahora tengo 47, pero memoria de chorlito.

Pero he disfrutado de Diego todos estos años y me ha dejado poso, mucho y buen poso, y es libre de irse cuando el quiera, no se lo podríamos echar en cara aunque nos doliera, pero no se debe permitir que los, mediocres, burócratas super-jefazos nos intentan engañar diciendo que es su decisión. ¿que decisión si es un robo?

Creo que a esos mismos super-directivos les encantaría poder prejubilar a unos cuantos oyentes talluditos y hacer más aun como estos últimos años, tonti-radio, radio-fórmula, ji ji, ja ja, pero lo tienen crudo (nombrando ahora a valiente y brillante Javier Gallego) a nosotros no nos moverán, y nos podemos hacer más molestos.
JOSERRA A LOS CONTROLES Y DIEGO A PUNTO EN EL DIAL!

rabia, rabia, rabia... e impotencia. CUídate Diego y que te vaya bonito. Túeres, como diría Brecht, de los imprescindibles.

Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú! Ambigú!

La primera parte esta rota. No se puede escuchar.

¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú! ¡Ambigú!

Interesante situación

jueves 29 de julio de 2010
Carta abierta a Benigno Moreno, Director de Radio Nacional
Estimado Señor Benigno Moreno:
El pasado martes, cuando regresaba desde Granada a Salobreña, el lugar donde resido, sintonicé la emisora Radio3 para escuchar, como he hecho miles de veces (en realidad siempre que he tenido ocasión) durante los últimos dieciocho años, el programa radiofónico El Ambigú, que dirige y presenta el periodista y crítico musical Diego A. Manrique. Si mal no recuerdo, justo antes de que empezara a sonar un tema de Alan Vega, componente del mítico grupo Suicide, Diego anunció, con uno de sus habituales comentarios críptico-sarcásticos, que estábamos escuchando El Ambigú, un programa que había sido suprimido de la programación de Radio3 el día veintidós de julio. Mi sorpresa, como la de la mayoría de oyentes, supongo, fue descomunal. Al principio pensé que era una broma; después, un error. Ahora veo que es, simple y llanamente, cierto.
He de confesarle que, aunque he crecido y me he formado musical y culturalmente escuchando Radio3, en los últimos años he dejado de oírla. Ya no me interesa. Así de simple. De hecho, sólo me interesaba el programa de Diego A. Manrique, y Flor de pasión, el magnífico programa de Juan de Pablos (¿será el siguiente decapitado?) y poco más. Y es que esta Radio3 no es lo que solía. Sin gente como Jesús Ordovás, Chema Rey o Antonio Fernández, simplemente, es una emisora correcta. Pero no aquel oasis cultural que solía ser. Y esto por no hablar de locutores de los ochenta como Diego Romo o José Luis Moreno Ruiz. Aquella sí era una emisora libérrima, donde se programaba la mejor música, se hablaba de los mejores libros, se debatía, etc. En estos días, Radio3 es otra emisora más, otra radiofórmula, salvo si exceptuamos la franja horaria que ocupaba Diego. De hecho, también tengo que confesarle que muchos de los nuevos programas y de los/as nuevos/as locutores de Radio3, cuando he intentado darles una oportunidad, me producen sonrojo y vergüenza ajena.
Dado que RTVE, incluida Radio3, se financia con el dinero de los contribuyentes y yo soy uno de ellos, quiero hacerle llegar mi malestar por su decisión, pues me parece completamente errónea. No voy a valorar sus motivos para suprimir un programa de la solera de El Ambigú. No me interesa si usted odia a Diego o si Diego lo odia o a usted. No me interesa si Diego es adjunto o si cobra tal o cual cantidad. Ese no es mi problema, ni el de los oyentes de Radio3. Nuestro problema es que haya una radio pública de calidad, con voces autorizadas, y buen gusto contrastado. Y, querido amigo, en eso Diego A. Manrique es el number one. No voy a hablar aquí del currículum apabullante del crítico burgalés. Ese ya lo conocemos todos. Solamente haré una pequeña comparación: ¿Qué ocurriría si, de repente, el Presidente del F. C. Barcelona, decidiera prescindir de su jugador estrella, Leo Messi? Pensaríamos que se ha vuelto loco. Pues eso es, precisamente, lo que está haciendo usted: cargarse a su Leo Messi particular. Permítame, además, recordarle que nuestro país no se puede permitir dejar en la cuneta a los mejores, sea en el campo que sea, y muchísimo menos, cuando los mejores trabajan en el sector público. ¿O es que acaso estamos asistiendo a una estrategia encubierta y bien organizada para acabar, de una vez por todas, con la radio pública y de calidad? Con el partido que está en el gobierno, el que lo ha nombrado a usted, no me extrañaría nada. Y otra cosa: la gente tiene que cobrar acorde con su categoría, con su currículum, con su entrega en el trabajo. ¿Qué es eso de no querer pagar lo que está estipulado? ¿Acaso usted, señor Moreno, está dispuesto a trabajar a cambio de una rebaja sustancial de su sueldo? Me temo que no.
Así pues, le hago un petición en mi nombre y, estoy seguro, en el de cientos de oyentes de Radio3. Reconsidere su postura. Todos nos equivocamos y ya se sabe que rectificar es de sabios. Asuma su error. Y rectifique. Sea generoso con todos nosotros. No nos prive del gran Diego A. Manrique ni de El Ambigú.

Suyo afectísimo,
Rafael Calero Palma (DNI 34017417A)
Salobreña, 29 de julio de 2010

DIEGO A PUNTO EN EL DIAL!!!

Si ya se han cargado el programa y al presentador....¿le siguen pagando por tener aqui colgado todavía el trabajo que tanto esfuerzo de documentación debe costar?. Aunque bueno, como son sólo 5 horas a la semana y el programa es grabado.....

Si ya se han cargado el programa y al presentador, ¿le siguen pagando por tener todavía colgados los programas en su web?......aunque, bueno, como eran sólo cinco horas de programa a la semana, y además grabados, pues tampoco debe de importar, no?. Además como los oyentes nos olvidamos a los 15 días........
¡JA!

El mundo está loco, loco, loco. Una R3 SIN el Ambigú pero CON Santi Alcanda.

AMBIGÚ!!!!!

Que no cuela lo de los seis mensajeeeeees!

Hola, buenos dias, vamos a volverte a oir?.
Escucho r3 desde hace 15 años aproximadamente, y casi todo el dia, porque trabajo en una tienda y pongo la emisora todo el tiempo que permanece abierta, me gusta mucho la musica electronica, el guitarreo, pero tus programas y tu forma d presentarlo me encanta, en fin me gustaria volver a oir el ambigu, ahora me falta ese programa para completar el dia.
Un saludo

2 meses y 1 día sin Ambigú, ya vale la broma.

DESPIDO IMPROCEDENTE,
READMISION YA

Toma chocolate, paga lo que debes!

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El Ambigú


Preguntado por su biografía profesional, Diego A. Manrique es lacónico: "Escribo sobre música en prensa desde 1972.
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