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Hello!
No hace falta que lo diga yo, pero los dos mejores clubs de fútbol juegan esta noche en Roma la final de la Champions, Manchester United contra Fútbol Club Barcelona.
Es un encuentro deportivo y para mí es también “Historia de dos ciudades.”
La novela de Charles Dickens abre con una frase que se ha hecho famosa: “Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos.”
Para mí, las dos ciudades tienen un significado, ambas han marcado mi vida, Manchester cuando era joven y Barcelona, ya de mayor.
Fue durante los turbulentos años de la Inglaterra en vísperas de Thatcher, cuando fui a mi primer partido de los “Diablos Rojos” en Old Trafford, el mítico estadio diseñado por el arquitecto escocés, Archibald Leitch, el Gaudí de los estadios de fútbol ingleses (eran contemporáneos).Yo, era un fanático hincha desde niño cuando mi padre me hablaba del terrible accidente de avión en 1958 en el que murió casi todo el joven equipo del entrenador Matt Busby, que sobrevivió junto a un joven Bobby Charlton y me acuerdo vagamente cuando, 10 años después, ganaron la “Champions” por primera vez contra el Benfica.
Cuando yo y mi familia fuimos a vivir a Inglaterra, me convertí en uno de los incondicionales que viajaba con United a muchos partidos, en Manchester y en muchas otras ciudades. Entre niño y joven adulto, me hice miembro de la tribu de hinchas. Era algo más que fútbol. Teníamos nuestras canciones, nuestros colores y nuestra “causa”. A menudo había disturbios, enfrentamientos con la policía y la “oposición” y, en los titulares de la prensa, nos llamaban ”escoria humana”. Nosotros respondíamos con el grito ”Everyone hates us, we dont care”. Era durante el nacimiento del “punk” y un espíritu de rebeldía corría por todos partes.
No, yo nunca fui muy hooligan, pero más de una vez tuve que defenderme a mí mismo o echar un cable a un amigo en apuros. Nada era blanco y negro. Una vez fui golpeado brutalmente por cuatro policías por el único posible delito de llevar una bufanda del “United”. Los tiempos eran así, mucho miedo, violencia y adrenalina. Nadie era inocente, como nos contaron los “Sex Pistols”.
Llegué a conocer Barcelona como adulto. Después de vivir tantos años en Madrid, al principio tenía mis prejuicios pero desaparecieron enseguida. Ahora, algunos que me conocieran entonces, se reirían ahora de mi “catalanismo”, mis libros de Verdaguer, mis estampitas de la Virgen de Monsserat, el afán por la Butifarra y ratafía y mi adoración a Gaudí.
La vida es, ya lo sabemos, un Camino. Desde la catedral de Leitch, ”Old Trafford” a la “La Sagrada Familia”, la peregrinación ha sido larga y con muchos desvíos.
Manchester United ya no es más que una empresa, una marca propiedad de un tiburón capitalista americano que no ama a nada mas que al dinero. Si, triunfan, pero como dice la Biblia , “de qué sirve ganar el mundo si pierdes tu alma”. Y si gana el Barça, bueno, me parece bien, hoy en día el fútbol me da igual.
Pero, por los viejos tiempos y por lo que una vez fue el “United” y por lo que yo fui también cuando “Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos”. Esta noche, estoy con ellos.
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