Más allá de la palabra
El lenguaje es limitado y subjetivo. Las palabras, y por extensión la literatura, no alcanzan para explicar el mundo. Detrás de ellas se esconde el misterio al que la poesía, en ocasiones, saca levemente de la penumbra. Sin embargo, queda la música. Lenguaje también limitado si se quiere, pero mucho más eficaz para dejar de mirar las sombras en la cueva y observar los objetos que las producen en el exterior. Decir o escribir "tristeza" no es lo mismo que tocar o interpretar con música "la tristeza".
Tristeza además es la palabra que debemos utilizar hoy al hablar de Ramón Barce (Madrid, 1928 - 2008). Su muerte es la pérdida de uno de los compositores más importantes del S. XX en nuestro país. Barce fue a la música en España lo que el Grupo Cántico a la poesía. No sólo por su coincidencia temporal en la década de los 50, sino también por el compromiso que ambos, músico y parnaso poético cordobés, adquirieron con la apertura de ambos géneros al resto del mundo en una atmósfera política y social gris, triste y autárquica. Querer desprenderse del folclore, beber de lo que se hacía fuera de nuestras fronteras, confiar en las vanguardias, convirtió a Ramón Barce en otro heterodoxo más que, pese al desprecio y por eso curiosamente, tanto han hecho por la cultura en España. El Ojo Crítico, a través de José Luis Pérez de Artega, recuerda hoy a Ramón Barce por su fallecimiento, pero no le olvidará, como todo melómano, por su música.
La armonía de los sonidos es invento del hombre, desde luego, pero no por eso al hombre deja de asombrarle su fuerza expresiva y, sobre todo, su belleza. Hay sabidurías que, aunque humanas, son mágicas, casi diabólicas. Siglos atrás, por ejemplo, el uso de la famosa blue note, germen del blues, el jazz y el rock tal y como lo conocemos en la actualidad, era considerado motivo de tormento y muerte por su capacidad para crear una atmósfera musical supuestamente demoníaca. Sin salir del averno, también dicen que el mismísimo Diablo era el que reunía a sus acólitos en La Cueva de Salamanca para adoctrinarles en esoterismo y magia negra tiempo atrás. A partir de esa leyenda, Luis García Jambrina ha compuesto su última novela: "El manuscrito de piedra". Además de la ciudad, Fernando de Rojas y la Celestina son otros de los protagonistas de una obra que podría considerarse un thriller histórico.
No son thrillers, sino películas de mafiosos las que han inspirado la Pregunta de la Semana: ¿Cree que largometrajes como "El Padrino" o "Uno de los nuestros" han mitificado la figura del mafioso? ¿Cree que el romanticismo cinematográfico de las actividades al margen de la ley han eclipsado su esencia violenta en la realidad? ¿Han perjudicado a las sociedades que la soportan? Ya saben que pueden contestar en el 900 620 620 o en este mismo blog y escucharnos de lunes a viernes de 19:00 a 20:00 en Radio Nacional de España.



