Postrelato XXIV
Enhorabuena a CARLI VIPER, Theobroma y Café, y MCRM los tres ganadores del Postrelato XXIII. Contactar con nuestro correo, elpostre@rtve.es, para dar vuestros datos postales y haceros llegar el premio. Mientras, seguimos embarcados en este viaje literario y postrelatero, ya vamos por el 24 y buscamos tu continuaciòn para este comienzo:
"FIN"
Enviad vuestras continuaciones a este blog. Os esperamos. Suerte e inspiración.




Paco Barco dijo
“FIN…” Y justo en ése momento todo echó a rodar como si de un bucle diabólico se tratara hasta llegar al principio. Al principio de todo, a la misteriosa ausencia, a la nada que conduce al todo por estrenar y a la incógnita que tanta curiosidad genera en los neófitos.
Ella y yo por primera vez en aquella fiesta de disfraces, el arlequín y la descorazonada campanilla. Después el verano, sus tumbonas y unos cócteles de frutas se encargaron de enmascarar al invierno. Y el infierno, ocultando su mezquindad en las marcas con que el sol frisaba la pared del cuarto, hizo el resto para dejar preñado al maldito FIN de llanto y naftalina.
Hoy nada queda de aquellos principios.
Un aeropuerto, un avión con destino a Nueva York y una señora de negro acompañando a un niño al lavabo. ¿Será acaso la muerte de mi ayer que me lleva de la mano? La sigo expectante.
En el espejo del baño una palabra de carmín me golpea las retinas: “FIN”.
02 mar 2010
Oke dijo
- Fin.
- Fin?
- Es corto, así ganará y hará ganar tiempo. Es concluyente, resolutorio, irrebatible; con suerte esta será la primera y última discusión absurda.
- Tal vez tengas razón, Fin es un buen inicio. Sí, pongámosle Fin.
- Te has fijado? Tiene tus mismos ojos.
- De qué te ríes?
- Sabes...Fin va a justificar todos los medios.
02 mar 2010
Alma de León dijo
Fin. Así termina. Nada más. Es todo lo que se puede decir al final. Que si podía haber sido con ella. Que si no tenía por qué hacerlo así. Ahora ya nada importa. Sólo el último latido antes del partido. Pensó que no le encontraba sentido al paisaje... igual que a su vida. Las gradas están repletas. No es que se lo juegue todo en el último segundo. No es que su vida penda en ese momento de un hilo. Su padre le contempla desde el banquillo. "No me falles ahora... no me falles ahora". Adriano sólo lo contempla de soslayo el tiempo suficiente para saber que el destino no se ha esfumado de sus manos... y bota la pelota sobre la cancha... el sudor recorre su cara. Mira una vez más la canasta. Y mira una vez más la salida del gimnasio. Es ahora o nunca. El paso a la final o matricularse en la facultad de derecho. Toda su vida en un punto. Un aro de 45'7 decide su futuro. Es el comienzo.
02 mar 2010
Martina Eden. dijo
FIN.
Durante los siguientes setenta años lo consiguió, pudo evitar que lo alcanzara, pero llegado ya a la edad de noventaidos, el tiempo lo engulló.
- Que mejor manera de hacerlo que corriendo- pensó- así podré escapar de él.
Un día decidió retar a aquel que tantos quebraderos de cabeza le generaba, nada más y nada menos que al tiempo.
Estas lecturas hacían de él un chico despierto y curioso, sin embargo le agobiaba el hecho de no disponer del tiempo suficiente para aprender todo, absolutamente todo.
Le apasionaba leer acerca de todo aquello que había sido investigado y especialmente aquello que aún quedaba por descubrir.
Hace muchos, muchos años, en un pueblo llamado Empiezaporelfinal vivía un joven aficionado a las novelas científicas.
03 mar 2010
La sombra. dijo
FIN.
No podía empezar un libro sin leer antes la última frase.
03 mar 2010
MentadeLimón dijo
"FÍN"... tres letras escritas sobre el vapor impregnado en la mampara, de una ducha que va estudiándome el cuerpo cada mañana, cada noche, en este día de muchos otros. Trazos incompletos para expresar la brevedad de tu nombre y de nuestra Historia. Podría grabar en el vaho el vocativo completo; añadir un DEL retrotrayendo reglas gramaticales aprendidas en el fulgor de mañanas infantiles, huyendo de los recuerdos con aquel Poeta y su patio de Sevilla. Quizás separar con guiones las seís letras: D-E-L-F-Í-N... buscando en el desgrane un atisbo de cordura que me haga despertar en nuevos tiempos, sobre otra bañera; rodeándome otra pantalla en la que dibujar estas malditas letras; humedeciéndome en otros chorros de agua tropical que me devuelvan -tan sólo- el aleteo de un cetáceo, dejando ahora y aquí el límite de tí, tu remate; que no queden restos ni en el desagüe ¡Por Fín!
03 mar 2010
NMC dijo
¡Hola Postre! Pasaba por aquí y quería decir una cosa... GRACIAS. Ya he recibido mis regalos, dos libros como dos soles... ¡qué guapos!. Lo mejor, las dedicatorias, es agradable recibirlos dedicados, intuyo, con algo de cariño.
¡Buenas noches!.
03 mar 2010
NMC dijo
FIN
- Y con esto, ¿qué hago?
- Ya os lo he explicado cuatro veces ¿me escuchaís o no?
- Ha dicho que formemos palabras.
- ¿Palabras?, pero si ya la ha escrito ella...
- Sí, ella ha escrito una, nosotros tenemos que escribir más.
- ¿Más? ¿Le parece poco una?
- Y a tí, ¿te parecen muchas?
- No, supongo que no, pero es que no me sugiere nada: "finalizar", esa vale ¿no?
- Creo que sí... y ¿finiquitar?
- Me imagino que también. ¿Afín? ¿Serafín?
- Supongo que están bien, pero es que no, que esas no me gustan.
- Ella no ha dicho que tengan que gustarte.
- ¿Cómo voy a empezar por el fin y terminar en algo que no me guste?
- Estás insoportable, de verdad. ¿Qué te parece "financiero"?
- ¡Uff! Esa es de las que menos...
- Y...
- ¡Espera! ¡Ya la tengo! "Infinito".
03 mar 2010
Nogue dijo
- Fin
- ¿Fin? (¿Qué diablos querrá decirme?) Perdona hermoso, ¿puedes repetir, por favor?
- Menos piropos oso amoroso. Le he preguntado que si lleva el NIF encima, caballero.
- ¿El qué?
- ¡El NIF! El Número de Identificación Fiscal, el DNI, el carné, esa tarjeta de plástico duro que tanto le acompaña al aseo, donde ve reflejado en el mármol blanco del váter como se deteriora su cara, caballero.
- ¡Ah! El DNI... Ehmmm, no, no lo llevo por aquí. Debo haberlo perdido en algún momento de la noche...o de la mañana.
- Vale. Al menos, recordará su nombre, ¿no?
- No, ese hijo de perra no me..
- Vale vale caballero, ya le he dicho que se ahorre los calificativos. Me refiero a su nombre.
- Javier Moreno López, inservible para servirle.
- Gracias, espere aquí, por favor.
- Sí jefe.
(Esa mandíbula rota sí que me va a joder bien la vida...)
- Éste es su NIF ¿verdad?
- Sí
04 mar 2010
MPA dijo
“Fin”: esa palabra corta, concluyente, con una sola silaba, trascendente e inexorable como ninguna otra, que remueve el vacío y la plenitud, buscada a veces con impaciencia, otras temida por su proximidad, fría, despiadada, con una única vocal fuerte y sonante, erguida y dominante, cuyas dos consonantes sólo le sirven de cortejo, que obliga, no sugiere, ni pide, ni ruega, sino que ordena abandonar, terminar lo ya concluido, un filo de apariencia siniestra que secciona, que finaliza lo concebido, lo imaginado, lo construido, lo inacabado, lo previsto, lo sugerido, lo amado, lo odiado, lo dulce y lo amargo, que finaliza con lo querido y lo inútil, lo desechado y lo servible, que arranca con su corta palabra, lo que está suspendido y lo que está fuertemente sujeto, inexcusable y siempre ineludible; apareció arrogante en ingles sobre la inmensa tela blanca; la historia había concluido. Alguna vez podría volver a ver otra historia similar que pudiese tener algún parecido con ella, sin embargo no sería la misma, sería otra.
Hasta aparecer esa palabra, mi mirada se mantuvo expectante, abarcando cada gesto, cada imagen, escuchando cada sonido, cada frase. Aquella historia me mantuvo mudo acumulando todas sus ajenas sensaciones, después volvería a la realidad; dócilmente, sin enfado ni alegría, recuperaría las mías, las que configuraban mi existencia.
Los títulos de crédito siguieron a aquella palabra corta. La gente se iba, a nadie le interesaba de quién era la música, ni dónde se rodaron los exteriores, ni cual era el nombre de los personajes que transfiguraron por un tiempo corto mi existencia. Cuando todo concluyó, también yo me levanté de la butaca y salí a la calle. La lluvia había cesado. Caminé pensado lo rápido que termina el día. Llegué a casa, cené algo y pensé en acabar de leer mi novela en la cama. En la página trescientos treinta y tres estaría la palabra esperándome. Sólo unos minutos me costó llegar a ella. Puede que nunca más volviese a abrirlo, conocía la historia, no me descubriría nada que no fuese conocido, quizá la emoción de volver a recordarla, sólo eso. Cerré el libro, cerré el interruptor de la luz; cerré los ojos; ya no había nada que ver, tal vez mañana, sólo tal vez…
05 mar 2010
Wet Sand dijo
-Fin…, aunque no se si debería decir eso…-
Mientras el torrente de humo ligeramente afrutado escapa de las cañerías de la pipa y baja por su ya vieja y podrida garganta, Scherezade se toma el instante necesario para que sus ajadas conexiones ínter-neuronales continúen en su ir y devenir de palabras hipnotizantes y adictivas pinceladas literarias. El anciano la observa, con esa mirada que solo tienen los que están ya mas cerca de la muerte que de la vida, impasible, en una cama que apesta a orín y a cócktail de jarabe y antiséptico, y tan sólo le ofrece como súplica para que continuara una lenta pasada de su lengua de trapo por el pedazo de pellejo rosado que un día fue su labio inferior.
-Como te decía, viejo saco de piel y huesos, los cuentos nunca tienen un solo final, sólo una pausa delirantemente feliz o desesperadamente trágica obligada para un narrador que no puede más que poner un límite a la historia, porque de otra manera, serían infinitos. ¿Has pensado alguna vez, en que consecuencias podría haber tenido la muerte de aquellos dos jóvenes amantes, para la familia Montesco y la Capuleto? Puede que por fin zanjaran sus redecillas después de tan traumatizante suceso. Puede también que se asociaran y crearan una asociación para las víctimas de los malentendidos. Podría ser, en otro caso, que Alicia viva ahora en Holanda y dedique su vida a cultivar hongos alucinógenos y experimentar con ellos, esperando volver a reencontrarse con su viejo conocido el conejo blanco. Puede, tal vez, que aquel famoso hóbbit tan valiente empiece una nueva cruzada por hacerse con el famoso “anillo del pescador” que se hereda de Papa en Papa y que utilizan para firmar documentos… ¿y quien nos dice que no parará de nuevo hasta arrojar esta joya (y también anillo de poder, para gobernarlos a todos) al famoso Monte del Destino? ¿Quién nos asegura que Cenicienta no le fue infiel al príncipe con un fetichista obsesionado con los zapatos y que eyaculaba en sus delicados pies, o que el verdadero final de Caperucita fue amaestrar al lobo y llevarlo a castings de cine y televisión? Porque no existen los finales, ni los definitivos, ni los alternativos, sólo largas pausas en la narración…
-Tantos jodidos cuentos te han vuelto loca, Scherezade…- la voz rota del viejo le sorprendió a la vez que le asqueó. Deseó que quedasen muchas menos de mil y una noches para que la dama Tánatos cogiera la mano de uno de los dos… y mientras el fúnebre pensamiento se paseaba libre por los recovecos de su mente, sintió como las “Flores del mal” se marchitaban entre sus blancos cabellos. Fin…¿ o no?
05 mar 2010
regulis dijo
barco te has pasado..no mando nada,mejor!!
05 mar 2010
ANJOFER dijo
Fue la palabra que vio antes de desvanecerse. Como tantas otras veces, cuando recobrase la consciencia volvería a estar entre los fríos muros de su celda, sin saber muy bien qué hacía ni cómo había llegado hasta allí; apenas recordando fragmentos de su huída entre la maleza; acosada por sus guardianes y por los terribles sabuesos; la frenética huida por caminos desconocidos pero cuyo trazado parecía conocer a la perfección, para acabar introduciéndose en la obscena oscuridad que siempre la devolvía a la mazmorra del castillo con aquellas tres letras centelleando en su cerebro.
Misericordiosa amnesia que le permitía sólo el parcial recuerdo de su vida miserable en la Fortaleza, y mucho más alejados en el tiempo, los del crimen infame que la llevó a dar con los huesos en el Castillo. Apenas había oído hablar del Castillo, sólo que era uno de los presidios más seguros del planeta, hospicio de los más abyectos criminales, cuya recuperación no daba pie a ninguna esperanza, y del que la huida era poco menos que una quimera; y un centro de experimentación humana ¿No era lo que había oído? No estaba segura.
Acababa de hundirse en la densa oscuridad cuando se despertó, las tres letras aún zumbando en su cabeza y las voces de los mismos hombres acercándose cada vez más. ¡No!. Ahora estaban junto a ella y aquello no era su celda. Sentía perfectamente el incesante movimiento y el zumbido que lo llenaba todo. La habían subido a un vehículo. De pronto recordó a los dos hombres en el túnel. El que hablaba debía de ser el joven, rubio y vestido con una bata blanca, lo había visto bien antes de desvanecerse, pues la voz poseía los matices de la juventud. No debían de haberse dado cuenta de su recuperación, a juzgar por su despreocupada conversación.
––¿Por qué lo hacen?
––Que por qué lo hacemos? Pura diversión para el Jefe. ¿Qué te creías? ––dijo el que conducía, riendo sin gracia.
––Creí que era un experimento.
––Y lo era. Queríamos estudiar la reacción del individuo en una situación límite, permitiéndosele la fuga y acosándolos de cerca con los perros durante varios kilómetros a través del bosque del castillo. Pero faltaron cobayas; los Centros Penitenciarios sólo consentían en enviarnos los casos considerados sin solución, y según ellos, cosa curiosa, no son muchos los que cumplen el requisito, de modo que optamos por suministrarles una droga que les produce amnesia y nos permite repetir el experimento unas cuantas veces, mientras el cuerpo resiste. Ésta que llevamos es la cuarta vez que repite. Ya no aguantará muchas más… Sólo que al Jefe le gustó el espectáculo y desde entonces siempre asiste a la cacería.
––¿Nunca recuerdan nada?
––Suponemos que algo sí, pero que la droga los embota tanto que acaban por confundir ficción con realidad. Ésta siempre que se despierta recuerda el cartel de “Fin de trayecto” que el jefe nos mandó colocar en el fondo del viejo túnel del ferrocarril, tapiado desde que el castillo fue transformado en prisión, sólo para recordarles lo desgraciados que son, ya que la fuga sólo les permite huir en una dirección para acabar entrando en el túnel sin salida. Para entonces están tan desesperados y agotados por la droga que cuando llegamos se dejan atrapar como lo que son: pobres animales sin salida.
Mecida por el zumbido del motor, apenas pudo oír las últimas palabras de los hombres. En la comodidad del vehículo, simplemente cerró los ojos y se dejó deslizar por la pendiente del sueño, con la esperanza de que quizás el cuerpo no aguantaría una próxima vez.
05 mar 2010
Caripén dijo
"Fin.
> ¿Dónde leí eso? Sí, algo así me siento. Estoy en un nuevo lugar en el que no me conozco todavía. Tengo que reencontrar el tacto, recuperar la curiosidad por saber qué habrá detrás de aquella esquina. Tengo que saborear otra vez la comida y engancharme a cualquier chiste estúpido. Llenar los días me resulta difícil y algunas conversaciones me parecen una lluvia triste de polvo de talco: todo parece rutinario y calculado. Quiero volver a ver la vida como cuando era un niño, cuando meter la mano por debajo del pantalón de una chica era igual a marcar un gol de chilena en mi videojuego de fútbol preferido. Todo era sencillo y, ahora en la distancia, aquella época se evoca con un érase una vez..."
06 mar 2010
Rufino dijo
Cerró el sobre.
Con que valor se había atrevido a finalizar así. De esta manera.
Agarró un folio e intento escribirle, decirle que era necesario cambiar el final, que precisaba que se planeara que su vida no podía terminar así.
Pero se dió cuenta de que no sabia escribir.
Era un simple personaje del libro.
06 mar 2010
Rufino dijo
Fin.
Sacó el folio de la máquina de escribir y sonrió mirándose en el espejo delante de su mesa del despacho.
Estaba feliz había decidido como acabar el libro tras tres meses de duro trabajo.
Ahora venía la parte más dificil.
Tenía que escribir el inicio y desarrollo de su novela.
06 mar 2010
Mosqueta dijo
"FIN"
Y cerró el libro. Lo dejó sobre la mesilla y se revolvió de puro malestar. Curioso caso. Tanteó un poco su piel para asegurarse bien.
Nada.
Estaba cansado pero no quería, bajo ningún concepto, dormirse.
"¿Que nos distingue de los animales?" -pensó. "El humor". Pero lo cierto es que no sentía el menor deseo de reír.
Así que volvió a coger el libro de la mesilla y comenzó de nuevo: "Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño tranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un mostruoso insecto"
06 mar 2010
Charlotte dijo
- FIN. (…) ¡He dicho fin! (…) Control y Fin. Última página del documento. ¿Me entiende? (…) No, no… ¡Espere! Continúe en la última página. Sí, ahí, ¿lo ve? (…) Bien, eso es, continúe escribiendo, por favor. Le dicto:
“Él me confesó que un lunes como cualquier otro dejó de sentir la necesidad de madrugar para ser el primero de la casa en calentarse el café y tostarse las rebanadas de pan que más tarde untaría en mermelada de albaricoque…”
- ¡No, no! Así no. Bórrelo todo y comience de nuevo. (…) Disculpe. Le dicto:
“Me confesó un lunes cualquiera que había dejado de madrugar porque ya no le interesaba levantarse temprano y ser el primero de la casa en desayunar, utilizar el cuarto de baño y salir a trabajar. Bueno, en realidad me confesó que ya no tenía por qué salir de casa temprano, puesto que había perdido su único empleo… Aún así llevaba meses, (yo diría que años) ocupado en un sinfín de trabajos intelectuales autoimpuestos. Él decía que era el único modo de no pensar demasiado en su miserable rutina... Con que, pretendiendo escapar de esa rutina miserable se forjó otra igual de destructiva.”
- (No nos queda tiempo. Sea breve, por favor)
- Bien, de acuerdo, continúe escribiendo. Le dicto:
“Con el tiempo terminó recluido en una apestosa habitación sin ventanas… Apagó la única bombilla que iluminaba sus días y se pasó el resto del tiempo culpándonos por haberla roto.”
- FIN.
- (Disculpe, se ha ido la luz. Creo que he perdido todo el documento…)
06 mar 2010
Amanda dijo
Fin. Julia se quedó mirando fijamente el vaso vacío. A través de él, podía ver, además, los retazos de las fotos que poco antes había roto. Hacía mucho que no veía nada a través de ningún cristal. Miró la botella: vacía. Se levantó lentamente hasta que su rostro se reflejó en el espejo del salón. Muchas veces roto y vuelto a poner, pensó. Se sintió cansada y extraviada, pero esta vez supo que había que empezar a quitar los cristales de las manos, los lamentos ahogados, los desperdicios adornados. Cogió una bolsa vacía, y empezó a recoger poco a poco todas las botellas del salón, como en un viaje sin retorno.
07 mar 2010
nkano dijo
Fin. ¿Se puede contar una historia al revés? ¿Empezando por fin y terminando por comienzo? Quizá sea posible. Yo, ya estoy muerto. Aunque no comprendo exactamente dónde me encuentro. Incluso, más que por el lugar, debiera cuestionarme qué o cómo.
Un ruido sordo se ha instalado en mis oídos. No tengo noción del tiempo, diría que llevo días o meses siendo ahora otra cosa. Se que soy yo, pero es lo único que recuerdo. Desaparecen de mi mente las palabras, las ideas, los conceptos, el conocimiento. Todo es oscuro.
Tengo hambre, ganas de gritar. Salir ya de este estado de ingravidez temporal. Quiero ver, pero creo que necesitaré aprender a usar los ojos nuevamente. Siento que estoy a punto de nacer. Tal vez sea cierto, recuerdo también algo que una vez aprendí, quizá en otra vida: Todo final es un comienzo.
07 mar 2010
Anónimo dijo
s
07 mar 2010
Carli Viper dijo
Fin de los enamorados que contemplan los atardeceres con las nubes teñidas de tonos anaranjados y el cielo de color azul violáceo y algunos matices turquesa. Fin de los besos interminables y de los besos en el cine, los de una madre, fin del abrazo de un amigo, el de tú abuelo, fin de las tardes de lectura en la terraza sentado en tu butaca sintiendo como los rayos del sol calientan la piel de tu cara… Fin de las hamburguesas con bacón y queso, del jamón serrano, los cucuruchos de dos bolas, los de tres, la coca cola, la cerveza, la marihuana, el reggae, el folk, el rock, la samba. TODO se terminó. Los humanos, orgullosos de sí mismos, egoístas y como siempre con aires de superioridad, se referían a la palabra Humanizar como si fuese algo creativo, agradable, próspero y evolutivo, pero era todo lo contrario: utilizaban combustibles para todos sus “progresos” (se olvidaron de que la fuerza de la naturaleza es la más pura y poderosa, sabiendo cómo utilizarla) que producían grandes cantidades de monóxido de carbono incrementando de forma inevitable el efecto invernadero y con éste el calentamiento de la Tierra. Galla respondió con graves destrozos naturales cada vez eran más frecuentes. Los terremotos, y con estos los maremotos y tsunamis, se sucedían unos tras otros. Las tormentas, los huracanes, tornados... Siguieron creando sistemas de producción energéticos que acumulaban grandes cantidades de residuos radiactivos y nucleares que, a la larga, se apilaron en enormes cantidades imposibles de eliminar, poniendo en peligro no solo la supervivencia del hombre sino la del propio planeta. Galla no tuvo remedio, así que restableció el orden sobre la superficie del Planeta Tierra, poniendo fin a la plaga que pudo hacer de éste un lugar donde todos pudiésemos vivir en paz y armonía, cegados por la avaricia la codicia y lo superficial.
07 mar 2010
Chicle dijo
"Fin".
El hombre contempla el rótulo luminoso que ha aparecido, parpadeante, sobre su cabeza.
Atrapado en su coche al borde de una pendiente, no sabe cómo perdió el control del vehículo pero ya parece demasiado tarde para poder hacer algo.
Incapaz de moverse, siente su cuerpo anestesiado mientras se desliza lentamente hacia el precipicio.
Nunca imaginó un final así. Había oído como uno visualizaba su vida en imágenes fugaces antes de morir... baaah, tonterías...
La realidad, como siempre, era más explícita, menos poética. Simplemente la palabra FIN, fosforescente, magnífica, que flota como un espejismo sobre su cabeza.
-Así que el fin era así..-piensa sombrío.
Y mientras, el coche se deja llevar por la inercia de la pendiente el hombre escucha una inquietante música de violines que, tristemente, le rinden su último homenaje.
07 mar 2010
Carli Viper dijo
Fin de la discusión Marco, mañana por la mañana te vas de aquí, ya he buscado un nuevo inquilino, adiós!
Dio un portazo al salir y desapareció sin escuchar mi explicación, aunque realmente no tenía ninguna. Por otro lado me aterrorizaba la idea de quedarme en la calle, pero las cosas no iban muy bien. No conseguí vender ningún cuadro en todo este tiempo. Realmente creía que esto sería diferente, que cuando llegase a París todas las puertas se me abrirían, pero una vez aquí, te das cuenta de que no es así. Nadie hacía caso a un camarero del sur de España en “la ciudad del amor”, pero algo en mi interior me empujaba a seguir adelante… deje el bar de mi padre por una ilusión.
Yo comprendí al casero. Llevaba tres meses en aquel apartamento y solo le había pagado medio mes. ¿Que sería de mi? Estaba en una ciudad extraña sin dinero y sin un techo bajo el que dormir.
A la mañana siguiente recogí mis cosas, eche una ojeada durante varios segundos a la que fue mi casa durante los últimos tres meses. Cogí la maleta y al bajar a la calle no sabía dónde ir así que empecé a andar sin rumbo. Una hora y media después me paré frente un parque que me trasmitía tranquilidad. Bebí de una fuente con forma de serpiente que escupía el agua por la boca. Luego me senté y me puse a leer un libro que no era muy interesante, pero por lo menos podía evadirme por un momento de la situación en la que me encontraba. Un pequeño pájaro empezó a revolotear piando frente a mí, lo que me hizo levantar la cabeza del libro. Al buscar al pájaro con mi mirada observé un cartel en un bar donde decía que necesitaban un camarero. No me hacía mucha ilusión: vine a París para realizar un sueño, no para trabajar en un bar. Eso ya lo hacía en Tarifa, en el bar que regentaba mi padre, pero la situación lo requería. Si mi intención era seguir en París tendría que tener algún ingreso mínimo. Así que me dirigí hacia allí y pregunté por el cartel que había en la puerta del bar a un viejo que estaba tras la barra. Aquel vaciló un poco antes de contestarme y tras la pausa me preguntó: ¿Qué sabes hacer? -He estado trabajando toda mi vida en el bar de mi padre, contesté con decisión. Nunca pensé que trabajar en el bar de mi padre me valdría para algo, pero en este momento gracias a ello podría seguir soñando con que algún día alguien se interesaría por mis cuadros, o por lo menos podría volver a Tarifa. Ya no veía tan mal la vida allí… todo lo que antes me aburría ahora lo anhelaba, pero me aterrorizaba la idea de volver a casa igual que salí. Me imaginaba a mi padre diciéndome que el ya lo sabía…
Se percató de que yo era español, pues mi francés no era muy bueno, (solo llevaba tres meses en París). Me pareció que no le agradaba mucho el hecho de que fuese español.
– ¿Cuál es tu nombre chico?, preguntó frunciendo el ceño –Marco Jiménez, le dije. Esbozando una sonrisa sarcástica me contestó:-bueno si quieres trabajar toma. Alargó la mano que agarraba un delantal oscuro por encima del mostrador y me lo dio. – Aquí tienes. Empieza barriendo el salón. Son las once y media… pronto habrá que servir el almuerzo, repuso aquel hombre, dependiendo de cómo lo hagas te daré el puesto. En poco tiempo estaban todas las mesas listas para servir y aun me había dado tiempo a limpiar la cristalera de la puerta. ¡Me había ganado el puesto!
A la noche, cuando cerramos el bar me dijo: - Ah, me llamo Gerard. Le di las gracias por haber confiado en mí para aquel puesto y sin dejarme terminar de hablar me dijo que volviese el día siguiente a las 6 de la mañana. - Hay que prepararlo todo para dar el desayuno, adiós chico. Se dio la vuelta y se marchó.
Entonces me acordé de que durante el paseo de por la mañana vi una casa cercana al parque. Estaba abandonada y tenía un gran ciprés en la puerta que impregnaba toda la calle con su aroma. No entraba en mis planes “okupar” una casa ajena, pero la situación lo requería,… al fin y al cabo en este momento no tenia elección.
Poco a poco me fui acostumbrando a aquella casa y Gerard fue aceptándome.
Un día llegó un hombre muy bien vestido y habló con Gerard. Aquel día vi a Gerard más preocupado que de costumbre así que por la noche, cuando ya habíamos recogido y limpiado todo, le pregunte qué le pasaba. Tras una pausa se sentó en una silla y dejó el trapo con el que limpiaba las lámparas encima de la mesa. Cuando se acomodó señaló una silla y me miró. Comprendí la situación y sin soltar la escoba me senté en la silla que él señalaba. -El hombre de esta mañana, Francesco,… sí, el de la gabardina y el bastón… es un antiguo amigo. Una vez hace muchos años tuve una mala racha y no pude pagar el alquiler del local, así que me prestó dinero para poder pagarlo. Acordamos que no le devolvería el dinero, pero que a cambio utilizaría aquel bar para sus reuniones.
Aquel hombre le dijo a Gerard que quería ver otro aire en el local, que iban a venir personas importantes y que el bar no estaba a la altura…
Gerard se lamentó: -No tengo suficiente dinero para arreglar esto… Entonces vi una posibilidad, y le comente mi habilidad con los pinceles. No era lo que soñaba en Tarifa pero al fin y al cabo era una posibilidad. Gerard no era un hombre muy agradable y más bien parco en palabras, pero los dos meses que llevaba con él me valían para saber que no me negaría una oportunidad y tal como intuía, así fue. No tenia opción, estaba desesperado igual que yo cuando llegué pidiendo trabajo.
Tenía solo un par de semanas por delante, y solo podía pintar cuando saliese del bar pero la ocasión merecía la pena. Era una buena oportunidad me comentó Gerard que vendría gente relacionada con el mundo artístico.
Pasaron las dos semanas y aunque era poco tiempo, si de algo me gustaba presumir es de mi agilidad. Tuve tiempo a preparar diez lienzos para colocar en el local.
Llegó el día del almuerzo y estaba todo preparado. El bar aquel día permaneció cerrado. A las doce aparcaron en la puerta dos limusinas Francesco fue el primero en salir y tras él cuatro hombres más del mismo vehículo y otros cinco del coche que le precedía. Yo les abrí la puerta y les invite a entrar. Allí estuvieron hasta las siete de la tarde manteniendo una efusiva conversación, tras la que dieron por concluida la reunión.
Francesco, que no se dirigió en toda la tarde a Gerard, le dijo: - Muy bien Gerard, me has sorprendido gratamente.¿Cómo has conseguido estos óleos? Gerard dudó un momento en decirle la verdad, pero me miró a modo de respuesta. – ¿El?, preguntó Francesco, y tras un ligero titubeo continuó – Pues va a tener suerte… uno de mis socios es un gran representante artístico de la ciudad y me ha dicho que quería conocer el autor. Este sábado tiene una exposición y aunque ya lo tiene todo cerrado podía hacer un hueco para él.
Por fin empezaba a cumplir mi sueño.
07 mar 2010
Gonza dijo
… Fin??? De verdad lo crees??
Para ti es un fin, para mí, es el comienzo de una ilusión, aunque ya un poco muerta, digo, la ilusión, la intentaste matar con tus palabras, aunque yo no me lo crea, por que tus actos dicen lo contrario, pero quien sabe más que tú lo que sientes, es lo que dicen el tiempo lo dirá… pero, ¿para que darle vida a una ilusión que ya tu crees muerta?, sí, es verdad, mejor pensar que es el final, o no? Y si, solo esperamos a que el tiempo diga lo que tenga que decir…
08 mar 2010