Marc y Rudy, los líderes de la España de Orenga

Scariolo abandona el cargo de seleccionador. Juan Antonio Orenga le sustituye. Es noviembre y estamos hablando ya del equipo nacional, de su presente, de su futuro. Ya que lo hacemos, mirémos la realidad sin miedo, con los ojos abiertos. Empezemos por la próxima cita: el Europeo 2013.

Es un secreto a voces que en Eslovenia no van a estar ni Pau Gasol ni Juan Carlos Navarro. Es algo lógico. Su tiempo con el equipo nacional se agota. Ya son muchos años de servicios prestados. Toca pues pensar en sus sustitutos, en quién va a tratar de ocupar el vació que dejan los de los grandes líderes de la selección. Sin duda, Marc Gasol y Rudy Fernández se presentan como los hombres que deben liderar la España de Orenga por diferentes razones.

A sus 27 años, Marc está en la plenitud de su carrera. El de Sant Boi es el líder de unos Grizzlies que, en estos momentos, tienen la mejor marca de la NBA. Sus promedios de 15,5 puntos, 6,8 rebotes y 4,6 asistencias en los 13 partidos de temporada jugados hasta ahora son solo un reflejo de un jugador que está en su madurez deportiva.

El pívot va camino de su segundo All Star recibiendo halagos de toda la Liga. Ya son varias las personas que le comparan con Sabonis por su facilidad para asistir, lo han hecho los técnicos de Heat y Bobcats y también su compañero Zach Randolph. De hecho, es tras LeBron el segundo jugador que no siendo base promedia más pases de canasta en lo que va de campaña. Otros han alabado del pívot su dureza, el no dar un balón por perdido. Todo ello es cierto.

 

A Rudy le sucede algo parecido. Tras su irregular paso por la NBA, el escolta ha encontrado en Madrid su habitat natural.

En Europa Rudy se siente a gusto. Disfruta siendo la referencia del equipo, el centro de todos los focos, el hombre que se juega los balones clave. Además lo hace muy bien, con una intensidad en defensa a veces impropia de las grandes estrellas que le hace robar balones, coger rebotes y hasta taponar. Pero que sobre todo da un plus más a su espectacular y vertiginoso juego, ya de por sí difícil de parar.

 

Todo lo expuesto con anterioridad no hace más que certificar que Marc y Rudy deben ser los líderes de la nueva selección.

Gasol y Navarro son únicos, irrepetibles. Pero hay suerte de tener detrás a dos jugadores que no temen ocupar su puesto (es más, diría que le gusta el reto), que han convivido con ellos en el equipo nacional (Rudy desde 2004, Marc desde 2006) y que siendo complementarios como han demostrado en este tiempo, también saben valerse por sí solos.

El reto de Orenga será también rodearles de segundos espadas que aporten en todo momento.

En este sentido, la presencia de Mirotic en el equipo se me antoja cada vez más cercana. El nuevo seleccionador siempre ha hablado maravillas de el ala pívot, al que conoce bien de las categorías inferiores. De hecho, el jugador de origen montenegrino fue el líder del combinado que ganó el Europeo sub 20 de Bilbao en 2011 dando un recital.

Su convocatoria evitaría además que pudiera jugar con su país de origen. Qué mejor verano que éste para que Ibaka descanse tras su tremenda temporada NBA, quitándose un problema de encima hasta que Sáez convenza a los miembros de la FIBA con sus artes de que puede jugar los dos juntos en un futuro no muy lejano.

Como este 2013 huele a espantada general tras muchos años de éxitos y con la vista puesta en el Mundial 2014, habrá que pensar en un posible sustituto de Calderón. Quizá Ricky descanse también este verano, pues no conviene forzar demasiado su recién recuperada rodilla. El turno pues en la dirección debe ser para un Llull cuyo ardor competitivo está fuera de toda duda tras lo visto en los últimos años.

Este podría ser a grandes trazos el dibujo de la España de Orenga en el Europeo de Eslovenia. Marc y Rudy asumirían los galones de líderes. Mirotic y Llull les secundarían. Los Sergio Rodríguez, San Emeterio, Claver, Suárez y compañía formarían también parte de una selección en la que poco a poco irán entrando jugadores jóvenes como Sastre, Franch o Rabaseda (ese debe ser uno de los puntos a jugar por el nuevo seleccionador) junto a algunos ya asentados como Pau Ribas.

Un equipo nacional que debe, aunque nos pese, aprender a vivir sin Gasol y sin Navarro pensando en un futuro más allá de 2014, en el que los éxitos logrados en el pasado no serán fáciles de alcanzar.

15 años con 'La Bomba'

Lo confieso: soy 'Navarrista'. No hay jugador que me genere mejores sensaciones en una cancha de baloncesto que 'La Bomba', que me haga disfrutar tanto de este deporte como el escolta. Ya lleva muchos años haciéndolo, concretamente 15, pues fue un 23 de noviembre del año 1997 cuando se produjo su debut en la ACB.

Nos decía Joan Montes, el entrenador que le hizo debutar, esta mañana en 'El Vestuario' que en la rueda de prensa posterior al partido por lo que más se le preguntaba era por el desparapajo de ese chaval. Desparpajo. Esa es la palabra que define a la perfección a un jugador capaz de jugar de la misma forma un partido de la Liga regular que una final. Un jugador que no parece saber lo que es la palabra tensión, al que no le tiembla la mano en los instantes finales de los partidos, cuando más quema la pelota.

Quizá por eso haya ganado siete Ligas, cinco Copas y las dos únicas Euroligas que tiene el Barça, cuya camiseta con el número ha vestido en 801 ocasiones. Quizá por eso sea campeón del mundo, dos veces campeón de Europa y doble medallista olímpico con el equipo nacional, del que es capitán y al que acude desde el 2000 luciendo el número 7.

"Es rapidísimo", nos decía Montes cuando le pedíamos que destacase la mayor cualidad de un Navarro que empezó a jugar a esto antes de que empezasen los encuentros de su hermano mayor. "Le dije que no sabía tirar con la izquierda y la siguiente vez que me vio me enseño cómo sabía hacerlo", comentaba Montes sobre otra de las anecdotas de los un jugador al que un entrenador de las categorías inferiores del Barça calificaba como "una bomba de relojería". De ahí su mote, que casi toda la gente piensa que viene por ese genial lanzamiento por encima de sus rivales que ninguno ha sido capaz de parar.

"Recuerdo un partido en el que metió siete triples seguidos, el último desde muy lejos", nos prosigue contando Montes cuando le preguntamos por cómo era de pequeño el jugador con más talento que ha dado nuestro baloncesto (el mejor es Gasol, pero el que tiene más talento es Navarro). Un Navarro que lleva ya 15 años en la élite.

Cinco lustros que dan para muchas exhibiciones, para muchos recuerdos. La verdad es que no me podría quedar con uno. Hay tantos:

Con el Barça, sus recitales ante el Madrid (al que casi siempre ha masacrado), canastas espectaculares en finales contra el TAU o la final de la Euroliga 2010 ante el Olimpiacos.

 

Con la selección, los recuerdos son memorables. Todo empezó con la final del Mundial 99 en Lisboa, en la que fue la consagración de los 'juniors de oro'.

 

Con la absoluta están la canasta a Israel en el Europeo de 2001 cuando estabamos casi fuera, la segunda parte ante Italia en las semis de 2003 o el recital ante Grecia en las de 2007  en Madrid.

 

Será imposible olvidar la final de Saitama en 2006 con Gasol lesionado. Capítulo aparte merecen los tres últimos partidos del Eurobasket de 2011, con más de 30 puntos de media en una exhibición al nivel de Petrovic o Gallis.

 

Ni Petrovic ni Gallis triunfaron en la NBA. Tampoco Navarro, pese a algún que otro recital como un ocho de nueve en triples ante los Hornets. La Bomba' prefirió ser cabeza de león a cola de ratón, auque siempre que juege ante un equipo americano se salga y demuetre que pudo seguir allí.

Eso que nos hemos llevado los amates del baloncesto y de un deportista único: Juan Carlos Navarro Feijoo, el jugador con más talento de la historia del baloncesto español.

¿Sobra Pau o sobra Howard?

Llegó D'Antoni a los Lakers. Con él el 'run & gun', las posesiones de siete segundos, los galones para Nash, menos tiros para Kobe (veremos si lo permite) y, como no, el 'pick & roll' entre el base canadiense y un pívot.

En pocas líneas, éste podría ser el ideario del juego que van a practicar los angelinos con su nuevo entrenador esta temporada (no mencionamos las otras dos y una opcional que le quedan porque todo puede pasar). Ahora bien, en la anterior ecuación hemos hablado de un director de orquesta jugando el bloqueo y continuación con un pívot. El problema es que en los Lakers hay dos: son Gasol y Howard. Me da que uno de ellos sobra en el sistema de D'Antoni.

Si el referente de los de oro y púrpura son los Suns que llegaron a las finales del Oeste en 2005 y 2006 (esperemos que sean éstos y no los Knicks de los que el técnico fue despedido tras tres años y medio sin resultados y un mal final con Carmelo), Nash va a ejecutar muchos sistemas con un pívot al lado. En esa época éste fue Amare Stoudemire, que salió beneficiado de recibir pases tan perfectos de un jugador con esa privilegiada cabeza. Mientras que el 'cuatro' de ese equipo jugaba casi como un tirador. Valga el siguiente video para ilustrar lo dicho.

 

A día de hoy, los Lakers no tienen a dos pívots bajos como aquellos Suns, que más bien eran un 'tres' y un 'cuatro' jugando de ala pívot y de 'cinco'. Lo que tienen es a dos jugadores altos (de más de 2,13), seguro que mejores (no hay por donde compararlos), pero que pueden acoplarse peor al sistema. De ahí que, en mi modesta opinión, sobre uno. Ahora bien, ¿cuál?

El orgullo patrio nos dice que Gasol debe ser ese 'cinco'. Razones, aparte de las subjetivas basadas en el cariño que le tenemos a Pau, hay. Son las siguientes:

El de Sant Boi ha jugado sus mejores años en los Lakers como 'center' puro. Así lo hizo en el primer anillo, el de 2009, en el que defendió en las Finales a Howard a la perfección. Así lo hizo también en el segundo, en 2010, pues aunque Bynum era una pieza importante en el equipo, los minutos de verdad los disputaban los angelinos con Pau y Odom en la zona.

Gasol posee además una extraordinaria visión de juego, que permitiría dar balones extras a sus compañeros libres de marca en caso de ayudas. Además de un más que fiable tiro de cuatro metros, lo que le hace un jugador ideal para este sistema si lograra jugar siempre al 100 % (no como muchas veces en las que se deja llevar y peca de poco agresivo) y si no luchara por el puesto con Howard, claro.

El norteamericano es una fuerza de la naturaleza, al que cualquier balón medio decente que le pongas va a acabar en mate (si Stoudemire se infló, Howard no tiene porque ser menos). Además, su intimidación atrás y su capacidad reboteadora juegan a favor de un hombre que este verano va a ser agente libre y podrá decidir su futuro. Un hecho que si lo utiliza con la cabeza que a veces le falta, tanto dentro como fuera de la cancha, puede jugar a su favor.

¿Hay que elegir entre los dos o me equivoco y D'Antoni va a dar con la tecla para ser capaz de crear un sistema con espacios para sus torres gemelas además de jugar veloz y dar los balones necesarios a Bryant?.

Cuanto más lo pienso, más tengo la sensación de que uno de los dos pívots sobra. Es más, no sé porque me da que el que menos va a hacer falta va a ser Pau, que la palabra traspaso va a estar unida en ciertos momentos de la temporada a su nombre, como en el último año y medio.

Es mi sensación. Si esto sucede, D'Antoni no será el remedio, la solución. Es más, tendrá un dilema. Deberá elegir: ¿Howard o Gasol? ¿Quién sobra en estos Lakers? He ahí la cuestión.

La NBA 2012-13 en preguntas y respuestas

La temporada 2012-13 de la NBA está a punto de comenzar. Los equipos calientan motores, mientras las miradas de analistas y aficionados convergen a dos puntos muy diferentes de la geografía americana. En los dos predomina el calor, hay playa, buen tiempo... En los dos están los dos jugadores más mediáticos, que no los mejores, de la Liga. Uno se sitúa en el Este: es Miami. El otro en el Oeste, hablamos de Los Angeles. En ambos juegan los conjuntos favoritos a hacerse con una NBA que vamos a analizar en preguntas y respuestas. Comenzamos ya esta singular previa.

1-¿Revalidará Miami su título de campeón?

Si nos atenemos a lo dicho por los Managers generales de la NBA, sí. En la clásica encuesta anual de antes de cada temporada entre todos ellos, un 70 % cree que los Heat repetirán título. Si nos atenemos a lo que yo pienso, creo que también.

Desde mi punto de vista, Miami es ahora mismo el favorito número uno al título por diferentes motivos: son los campeones, este es el tercer año de un bloque muy similar junto y, básicamente, en ellos está el mejor jugador de la Liga: LeBron James. A éste le acompañan Wade y Bosh. Además ha llegado para completar el equipo un excelso tirador como Ray Allen, el hombre que más triples ha anotado en la historia de la Liga (también llega Rashard Lewis). Aunque pueda ser pronto para decirlo, todo hace pensar en un 'back to back' de los Heat.

2- ¿Volverán los Lakers a lo más alto?

La respuesta a la primera pregunta hace que aquí pongamos un no. Si por lo más alto, entendemos llevarse el anillo. Es cierto que Kobe vuelve a tener un equipo de garantías a su alrededor, pero no creo que le baste para hacerse con su ansiado sexto anillo.

Aún siendo muy bueno y muy listo, Nash tiene 38 años. Howard es bueno y debe ser un valladar en defensa, pero creo que está sobrevalorado. De Pau no dudo, es muy listo para saber cual es su rol en estos Lakers. Pero si lo hago de su técnico Mike Brown, el cual no me gusta nada, y de cómo va a gestionar un ego como el de Bryant los tiros a canasta en los partidos decisivos. No creo que el descalabro sea como el de la temporada 2004 con Shaq, Kobe, Malone y Payton, pero tampoco veo a los angelinos campeones. Incluso creo que les va a costar estar en la Final.

3- ¿Qué papel jugarán los Thunder esta temporada?

Difícil papeleta la que tienen en Oklahoma. Tras deslumbrar durante los play-offs de la campaña pasada y plantarse como favoritos en las Finales, llegó LeBron y les quitó el sueño del anillo. Su progresión ha sido constante en los últimos años: primera ronda de play-offs, final de Oeste, de la NBA... El título sería lo siguiente si ésta continuase. No parece que este vaya a ser el año. Se disputarán con los Lakers el de Conferencia.

El papel de Westbrook será fundamental. Si Scott Brooks le hace ver que debe ser el escudero de Durant, le irá bien al equipo. Si no, puede haber problemas. 'Durantula' es con LeBron el mejor jugador de la Liga. Fino, elegante y letal en el último tiro (vamos, con el instinto ganador de los grandes). De él no se duda, hasta el punto de pensar que su rivalidad con James puede ser similar a la de Magic y Larry Bird en los años 80. Palabras mayores.

4- ¿Qué Ricky y qué Timberwolves veremos tras su lesión?

Las últimas noticias apuntan a que Ricky Rubio volverá a jugar en Navidad. Hasta esa fecha, los Timberwolves deberán sobrevivir sin él. A esta baja en Minnesota tienen que añadir otra de igual o mayor importancia, la de su jugador franquicia, Kevin Love, que se va a perder las seis u ocho primeras semanas de competición. Malas noticias para un equipo que se ha reforzado bien con Kirilenko, Brandon Roy, Shved o Budinger. Si capean el temporal hasta Navidad, los de Adelman jugarán play-offs seguro tras mostrar un baloncesto atractivo.

En cuanto a Ricky, todo hace pensar que volverá totalmente recuperado. Aunque necesitará tiempo, tres meses como poco, para ser el de antes, igual de rápido, de chisposo en la cancha. Ojo a este dato: cuando la temporada pasada el base se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda, su equipo luchaba por entrar en play-offs con un balance de 21 victorias por 20 derrotas. Luego cayó en picado.

5- El resto de españoles, ¿qué?

Ya hemos hablado antes de Pau Gasol. Rondará sus números, como siempre. Con Nash, además, tendrá más incidencia en el juego que el año pasado. También de Ricky, al que le costará pero volverá ser el de antes de la lesión. Nos quedan pues Marc, Ibaka, Calderón y Claver.

El mediano de los Gasol seguirá progresando en el apartado individual. Pese a ello, creo que le faltará un poco para repetir All Star. Sus Grizzlies no ganarán la primera ronda de play-offs.

Ibaka, del que antes no hemos hablado al mencionar a los Thunder, repetirá galardón de mejor taponador de la Liga, con Howard muy cerca. También constante progresión, sobre todo en el tiro, para el de Brazzaville. 

A Calderón le restará minutos Lowry. Que nadie descarte un traspaso a mitad de temporada, pues es su último año de contrato. Valanciunas y Fields no les llevarán a unos play-offs a los que tampoco irá Claver. Al valenciano le tocará aprender y saber aprovechar los no muchos minutos que Terry Stotts le dé. 

6- ¿Quién tendrá la supremacía en la Gran Manzana?

Ni New York Knicks ni Brooklyn Nets lucharán por el anillo. Los primeros tienen, con 32 años y 240 días, la media de edad más alta de la historia de la Liga (Kidd, Camby, Prigioni y Thomas contribuyen mucho a ello). Los segundos han mejorado bastante desde su traslado de New Jersey (la llegada de Joe Johnson para apoyar al renovado Deron Williams es la causa principal). En su duelo por ser el mejor equipo de la ciudad me quedo con los Knicks, pero no por mucho. Decide Carmelo.

7- ¿Hay oposición en Este y Oeste a Heat, Lakers y Thunder?

En el Este la repuesta parece clara: no. Sin Rose, podría volver en marzo de su lesión similar a la de Ricky, los Bulls son otros. En Boston han suplido a Ray Allen por Jason Terry. Es una buena reacción, pero ésta no les llevará a ganar a los Heat, pese a su orgullo y raza, que solo puedo alabar. Los Pacers son otro equipo a tener en cuenta, pero tampoco llegarán.

 En el Oeste parece también difícil que alguien haga frente a Lakers y Thunder. Los Spurs son un año más mayores, Dallas ya tuvo bastante con su anillo hace un año y a los emergentes Clippers aún les falta subir un peldaño pese a la llegada de Odom y a la conexión Paul-Griffin

8- ¿Cuál será el equipo revelación de la temporada?

Me quedo con los Hornets de New Orleans. El motivo es sencillo, tiene nombre y apellidos: Anthony Davis, número del 'draft' y campeón olímpico. Otro 'rookie' como Austin Rivers y el ala pívot Ryan Anderson darán un soplo de aire fresco a otro equipo que gustará con su juego. No estará en play-offs, pero su progresión será relevante.

9-¿Será Bynum por fin una realidad?

Me mojo, sí. Me parece que estamos ante un jugadorazo, al que solo le falta madurar. Creo que Philadelphia es el sitio ideal para que le veamos en todo su esplendor, más en su último año de contrato (otra motivación que añadir a sus ganas de demostrar a los Lakers que se equivocaron). Solo su talón de Aquiles, es decir la lesiones, pueden hacernos dudar de un pívot tan determinante.

10- ¿Quién será el MVP de la temporada?

Por cuarta vez LeBron ganará este galardón. Durant repetirá como máximo anotador de la Liga (será también la cuarta vez y consecutiva), pero esto no le valdrá para quitarle el premio a un jugador que promediará, seguro, más de 25 puntos, siete rebotes y cinco asistencias por partido.

Los mejores Lakers de Kobe

"A primera vista, es el mayor talento en el que yo he estado", Kobe Bryant sobre los Lakers de esta campaña 2012-13.

Faltan apenas 10 días para que comience la NBA y los equipos calientan motores. Estamos en pretemporada, pero todo el mundo mira ya a Los Angeles. Si algún despistado no lo hace, estas declaraciones de Kobe seguro que le han hecho pensar acerca de lo que hay en Hollywood.

En Hollywood están los nuevos Lakers que buscan el trono perdido. Para recuperalo, al escolta y a nuestro Pau Gasol se han unido Steve Nash y Dwight Howard. Dos jugadores de enorme nivel. De ahí la frase con la que comienza este post. Para mí, por cierto, muy equivocada.

Steve Nash es un base soberbio, el mejor de la pasada década sin duda. Howard una auténtica bestia bajo los aros, capaz de intimidar, rebotear... Pau Gasol todo un talento con una agilidad, una forma de correr el contraataquue y un tiro impropias de un 2,13. Metta World Peace es un buen defensor. Todos ellos suman. Pero no creo que alcancen el mejor nivel de unos Lakers en los que ha estado Kobe. Pues creo que los del 'three-peat' de principios de siglo eran mejores.

Shaquille O'Neal lideró a ese equipo para ganar tres anillos de manera consecutiva. Su figura era imponente. Su juego aún más. El mejor 'Shaq', el de esos años con los angelinos, era sencillamente imparable. Para su peso, su velocidad era tremenda. Su intimidación no le desmerecía. Nadie en la Liga le pudo parar. Para el recuerdo quedan muchos encuentros. Me quedo ahora con sus antológicos dos primeros partidos de las Finales del año 2000 ante Indiana. En el primero se fue a los 43 puntos, a los que añadió 19 rebotes; en el segundo a los 40 con 24 rechaces.

Para jugarse el título ante los Pacer, los Lakers tuvieron que remontar 13 puntos a los Blazers en el último cuarto del séptimo partido de la Final del Oeste. Un último cuarto antológico, lleno de tensión, espectacular, que tuvo como colofón esta jugada para enmarcar.

 

Shaquille era el líder de esos Lakers. Un joven Kobe, con el número 8 entonces, su perfecto y talentoso escudero. Pero en el equipo angelino había algo más que dos estrellas.

Había jugadores que siempre aparecían en los momentos difíciles. ¿Quién puede olvidarse de Robert Horry? Sus triples en los instantes más calientes son ya todo un clásico. Hay muchos, el ala pívot era un seguro de vida. Pero yo me quedo con uno. Fue en el año 2002. Los Lakers perdían por dos a uno en la final del Oeste ante los Kings (los maravillososos Kings de Bibbi, de Webber y Divac, con su juego preciosista y nada especulativo que Adelman dirigía desde el banquillo). Estaban contra las cuerdas en ese cuarto partido. Entonces apareció Horry con este providencial tiro para el recuerdo.

 

Horry era otra de las piezas claves en unos Lakers que dirigía Derek Fisher. No era Fisher un magnífico asistente. Seguramente no tenía el nivel de Nash, pero su inteligencia le permitía saber siempre lo que tenía que hacer, cuándo defender, cuándo atacar. Luego estaban sus tiros, no muy lejos de los de Horry. Éstos han llegado siempre. Siendo un veterano, ante los Magic en las Finales de 2009 que dieron el primer anillo de su carrera a Pau Gasol. También siendo más joven. Si no que se lo pregunten a Tim Duncan y a sus Spurs. ¿Qué se puede hacer en cuatro décimas de segundo? Esto.

 

Shaquille como estrella, Kobe de escudero y Horry y Fisher, tan letales en el tiro, eran cuatro de las piezas claves en unos Lakers en los que Rick Fox y otros experimentados jugadores como Ron Harper, Brian Shaw, Horace Grant o A.C. Green aportaban lo necesario desde la sombra para hacer un equipo campeón.

Un equipo que durante tres años fue imparable bajo la dirección de Phill Jackson desde el banquillo. El 'Maestro Zen' supo domar los egos de sus grandes estrellas, Shaquille y Kobe, con su habitual inteligencia que le ha llevado a ganar 11 anillos. En lo táctico aplicó el ya famoso 'Triangulo ofensivo' de Tex Winter, el que ya le había dado un gran resultado en Chicago.

Dicen los que más entienden que los nuevos Lakers tienen como ayudante y  encargado de los sistemas ofensivos a Eddie Jordan. Un hombre que parece asemejarse en ese aspecto, en el ataque, a Jackson y a su cuerpo técnico, que tiene conceptos parecidos, que puede dar mayor fluidez al juego de un conjunto en el que la dirección de Mike Brown generó muchas dudas el año pasado. Veremos si eso sucede.

La temporada ni siquiera acaba de comenzar, pero no creo que con Nash y Howard los Lakers lleguen a ser los de principios de siglo. Puede que me equivoque, que su compenetración sea total, que Jamison, Meeks y Duhon aporten desde el banquillo, que la mala pretemporada (cero victorias por cuatro derrotas por ahora. Sin Howard, eso sí) no signifique nada. Me alegraría mucho por Pau Gasol. Así Kobe Bryant lograría su sexto y ansiado anillo, por el que no descansa, el que le igualaría con su admirado Jordan, al que tanto se ha querido siempre parecer.

 

La Ryder del baloncesto

No soy un apasionado del golf, pero confieso que este fin de semana he estado engachado a la Ryder. El duelo entre Europa-Estados Unidos me ha atraído bastante, hasta el punto de disfrutar, y mucho, cuando Martin Kaymer dio con su golpe ganador un nuevo título al equipo del viejo continente.

El golf nos ha dado pues un gran espectáculo, puede que difícil de superar, pero no imposible. ¿Cómo lograrlo? Con una Ryder del baloncesto.

Imaginense, por un lado un equipo formado por Chris Paul, Kobe Bryant, LeBron James, Kevin Durant y Dwight Howard. Tampoco imaginen mucho, pues éste era el quinteto americano en los pasados Juegos, con la excepción del lesionado Howard.

Ahora sí, imaginen. Por el otro lado el cinco inicial lo formarían Tony Parker, Nico Batum, Andrei Kirilenko, Dirk Nowitzki y Pau Gasol. No está mal el equipo ¿no?

Elijamos ahora entrenadores. Krzyzewski sería el de los Estados Unidos, pues ya lo hizo en Londres. ¿Qué prefieren a otro con más currículum? Pues pongan a Phill Jackson o a Doc Rivers, para mí el mejor entrenador de la NBA en la actualidad.

¿Quién dirigiría al conjunto europeo? Creo que por respeto a su palmarés, con ocho Euroligas, le tocaría a Zeljko Obradovic. ¿Qué quieren a otro? Pues a su gusto: pongan a Messina, a David Blatt o a Scariolo.

Una vez estén los quintetos iniciales y los tecnicos vayamos al banquillo. El americano sería temible. Con Derrick Rose, Deron Williams, Wade, Carmelo Anthony, Kevin Love, Blake Griffin, Chris Bosh y Kevin Garnett (con  este último hago un guiño a un viejo rockero).

¿Y el Europeo? Hombre, hay menos donde elegir por cantidad, pero no por calidad. Tirando de patriotismo dos de los suplentes serían Ricky y Calderón. Les acompañarían el velocísimo Dragic, el italiano Gallinari, Ersan Ilyasova y nuestros Marc Gasol y Serge Ibaka. Ustedes pondrían a algun otro, como a Turkoglu, a Belinelli, a Bargnani, a Shved, a Pekovic o al recién llegado a Toronto Valanciunas. Yo, sinceramente, metería en este equipo a Navarro y a Rudy, porque son muy buenos, pero no juegan en la NBA. Como ven, jugadores hay bastantes.

¿Y las canchas? Ahí yo sí que lo tengo claro. De jugar en Estados Unidos me iría al Madison Square Garden, que para eso es el 'templo' del baloncesto. En próximas ediciones podríamos ir al Staples de Los Angeles con su 'glamour'. Tampoco estaría mal la opción del Garden de Boston, pero Nueva York es Nueva York.

En Europa las dudas serían menores. No habría. Se jugaría en el OAKA de Panathinaikos. Si quieren en el Palacio de la Paz y la Amistad de su archienemigo Olimpiacos. Pero yo no sacaba ese partido del infierno griego, por más que la NBA se empeñe en decir día sí y día también que solo el O2 de Londres podría acoger en Europa un partido de la mejor Liga del mundo.

¿Quién ganaría? Habría que verlo en la cancha. Creo que los quintetos titulares se pueden llegar a igualar, pese al mastodóntico físico (y nivel) de LeBron y la clase de Durant, pues tengo mucha fe en Nowitzki ante 'Durantula'. Parker es muy bueno, Kirilenko es un todoterreno y de Pau, ¿qué voy a decir? Pónganse el video de su defensa a Howard en las Finales de 2009 y entonces me dicen. Pueden dudar de Batum, pero haganme caso, está infravalorado.

La ventaja para los americanos vendría desde su banquillo, sobre todo con el juego exterior con Carmelo y Wade ante Dragic, Gallinari y compañia. De 'Calde' y Ricky tampoco tengo dudas. No creo que sufriera Europa en la zona. Ahí confío en la dureza de Marc, Ibaka y Pekovic ante una 'bestia' como Griffin y dos 'cuatros' abiertos del tipo de Bosh y Garnett.

Respecto a los entrenadores, Krzsyzweski tiene todo mi repeto, si finalmente dirige a Estados Unidos él. Respecto a Obradovic solo tengo una duda: ¿aguantarían los árbitros sus constantes protestas?

Las reglas no parecen claves. Se podría jugar con las del bgaloncesto FIBA, pero lo justo sería utilizar la NBA, pues para eso todos los jugadores militan en la mejor Liga del mundo.

Ya están pues las cartas sobre la mesa. Ahora solo queda jugar este partido. ¿Se imaginan que éste se disputase en esta campaña? ¿Qué se repitiera cada dos años? No estaría nada mal. Ahora díganme usteses, Europa o Estados Unidos. ¿Qué equipo creen que ganaría esta Ryder del baloncesto?

Con Rudy, el Madrid es favorito a todo

La llegada de Rudy Fernández al Madrid (o su vuelta, si tenemos en cuenta que ya jugó dos meses la temporada pasada) empieza a dar sus frutos al conjunto blanco. Los de Laso se hicieron ayer con la Supercopa ACB, un título que, pese a poder considerarse menor, aún no estaba en sus vitrinas tras ocho años de existencia. Pero más allá de lo que llegó, lo importante es cómo llegó y la sensación que dejó.

El Madrid ganó la Supercopa superando a su gran rival, un Barcelona con el que ha ido acortando las distancias hasta llegar, como poco, a su nivel. Lo visto en la final de Copa del año pasado y en la de Liga quedó refrendado ayer. La diferencia, sin embargo, la marcó Rudy. No solo por sus 22 puntos.

Con su llegada, el conjunto blanco se hace con algo más de con el mejor escolta de Europa después de Navarro. Se hace con un líder que sabes que no te va a fallar en los momentos importantes.

A Rudy le encanta la presión, que todas las miradas se centren en él. En esos momentos reclama la bola, se la juega y anota. Ese liderazgo es innato. Se nace con él. Era lo que le faltaba al Madrid para pasar de candidato a favorito a todo.

Pero el escolta es algo más que un líder, un triplista o un anotador compulsivo. Rudy es un defensor fantástico. Como ya ha demostrado en la selección, puede enfrentarse a aleros más grandes. Su rapidez de manos genera muchas recuperaciones que acaban en contraataque, a lo que hay que sumar una buena capacidad para cargar el rebote y asistir. Unas cualidades impagables en una estrella que, a la vez, tiene talento, es solidaria en la pista, da espectáculo (los 'alley-hopps' con Sergio ya son un clásico) y además es mediatica.

De todas estas virtudes se está beneficiando ya el Madrid, que además va a ver como jugadores del talento de Llull, Carroll o Mirotic se encuentran aún más libres de marca al tener a Rudy como compañero. Un Rudy al que, por cierto, le va como anillo al dedo el baloncesto dinámico que propone Pablo Laso. El técnico vitoriano ha devuelto la ilusión a los aficionados de una sección que llegó a estar moribunda.

Un baloncesto que no hace mucho el escolta ya practicó en nuestro país. Su culmen llegó en el año 2008. Él era el líder de un Joventut en el que formaba una pareja letal con Ricky Rubio. Su entrenador era entonces Aíto García Reneses, que sacó un gran partido, con un juego similar al del Madrid ahora, a un equipo en el que a la 'Doble R' le acompañaban jugadores como Mallet, Barton o Moiso.

De esta forma, la Penya enamoró a Europa con su baloncesto. Ganó una Copa, la de Vitoria en 2008, para terminar cayendo en las semifinales de la ACB (entonces a tres partidos) ante el Barça, en la primera temporada de Xavi Pascual en su banquillo.

Más allá de esto, el recuerdo que nos queda de esa temporada es la de un Rudy imparable que se fue a lo grande a la NBA. A ella llegó con aún más caché tras su memorable final olímpica, con mate en la cara de Dwight Howard incluído. En ella batió en su primera temporada el récord de triples de un 'rookie'. Pero su irregularidad y las lesiones (ese maldito golpe de Trevor Ariza en la espalda) le han devuelto de Estados Unidos a Europa con un claro objetivo: ganarlo todo con un Madrid que tiene un equipazo (Hettsheimer me parece la guinda: un 2,08 de buenos movimientos, que intimida y corre. El pívot ideal para Laso) y que con él de líder no debe sufrir apagones en pista como alguno del año pasado (ay, aquel triple de Marcelinho que costó una ACB).

Rudy es pues la pieza perfecta que tan bien completa el puzzle que el año pasado empezó a construir Pablo Laso. El jugador que te hace pasar de candidato a favorito a todo. No solo en España, también en Europa.

 

 

Gracias

El baloncesto es solo un deporte. Está ahí para hacernos disfrutar, para evadirnos de nuestros problemas, para no pensar en la dichosa crisis o en los problemas de salud de alguien a quien quieres, que es lo que realmente importa en la vida, pues si no estás sano no eres nadie. Eso es lo que consiguen verano tras verano Pau Gasol y compañía. Por eso, desde este blog me apetece darles las gracias a mi manera, sin más.

Gracias por habernos brindado esta tarde una final de leyenda, de esas que no se podrán olvidar jamás.

He sentido rabia al ver a Pau en el banquillo lamentarse por la derrota sufrida. Al instante, ese rabia se ha covertido en orgullo cuando he visto a los jugadores americanos, uno a uno, acercarse al de Sant Boi para darle la enhorabuena por el partido, perdón, por el partidazo que él y todo el equipo han realizado. Esta imagen será difícil de borrar. De hecho, creo que en un futuro será de esas que se enseñarán para demostrar la valía de lo hecho hoy.

Me quedo sobre todo con como Mike Krzyzewski hablando con nuestro Pau. Para el gran público no tendrá tanto nombre, pero el técnico de Duke es el hombre que ha cambiado al equipo de Estados Unidos, el que le ha convertido en eso, en un equipo, y no en un grupo de egos que buscan el beneficio propio en vez del colectivo.

También me ha gustado ver a Pau abrazarse con Kobe. Me ha gustado porque una leyenda de la NBA ha ido a ver a su compañero en los Lakers. Sí, Pau Gasol milita en los Lakers, que no se nos olvide. Juega en un equipo que a finales de los 80 nos hacía trasnochar para ver a gente que parecía de otro mundo como los Magic, Whorthy y demás.

De ese otro mundo es Pau, que ha hecho un tercer cuarto apoteósico. Qué movimientos. Un tiro por aquí, un gancho por allá, luego un mate y así, en un pis pas, han llegado 13 puntos suyos. 13 puntos de un tipo colosal, que me parece muy buena gente, que siempre que habla lo hace con cabeza, que me ha hecho disfrutar tanto como el comienzo de partido de Navarro. ¡¡¡ Pero cómo se puede ser tan bueno!!! 'La Bomba' ha empezado el encuentro con un tres más uno. Ha metido en ocho minutos 14 tantos. Algo de locos, de un tipo cuyo nivel no es normal, que además lo hace todo con una sonrisa en la boca y con suma facilidad (eso es lo que parece, claro).

El resto ya lo saben todos ustedes, pues han visto la final. La lucha de Ibaka, las canastas y faltas de Marc, un nuevo capítulo del alley-hoop entre Sergio y Rudy que no nos cansamos de mirar... Todo para terminar cayendo por 107-100 ante una selección americana tremenda, con tres jugadores que van a ser leyenda como Kobe, LeBron y Durant.

Un resultado que nos deja sin el ansiado oro, que nos hace ser otra vez plata. En los libros eso es lo que quedará. En nuestros corazones la sensación será la de haber visto a unos chicos que lo han dado todo, que han luchado hasta el final y casi hacen hincar la rodilla a un tremendo rival, a un equipo que hace unos años veíamos a lo lejos, más allá.

Gracias a Pau y a Navarro, líderes de una generación única llena de talento y lo más importante, de humildad y humanidad, algún día contaremos que vimos a los todopoderosos americanos sufrir, temblar. Todo por un grupo cuyo esfuerzo fue tal que no tuvieron problema e irlos a abrazar, a reconocer su valía. Todo por unos jugadores y un cuerpo técnico que han convertido lo que era una quimera en una realidad.

Por esto y mucho más creo que la selección española de baloncesto se merece que le demos las gracias. Solo practican un deporte, pero cada verano, como hoy, hacen que dos horas de cada día sean para disfrutar.

Una España para disfrutar

“Es un lujo poder vivir este momento. Formar parte de este grupo de amigos, de compañeros, de personas... Tenemos mucho corazón, carácter. Estamos todos a una. Luchamos hasta el final sea cual sea la situación". Estas palabras las dijo Pau Gasol nada más clasificarse la selección española para la final de los Juegos Olímpicos de Londres. Otra final más. Y van...

‘Carpe diem'. Disfrutemos del momento, porque esto va a ser inigualable. Desde 2001 este equipo no para de darnos éxitos, de hacernos gozar. Ya han ganado un Mundial, dos Europeos, han sido subcampeones en otros dos y bronce en otro. A esto hay que sumarle dos platas olímpicas, o quizás una plata y un oro, ¿Quién sabe? Mañana lo sabremos con certeza. Todo apunta a que el tremendo equipo de Estados Unidos nos va a superar. Pero estando los Gasol, Navarro, Rudy, Calderón y compañía en cancha permítanme soñar.

Permítanme pensar que Pau y Marc se van a imponer en la zona, que Rudy va a repetir la final de Pekín, que Navarro va a olvidar por un día la fascitis, que Calde las va a seguir metiendo de tres, que el ‘chacho' va a revolucionar el partido con su juego alegre, que Ibaka va a taponar como en la NBA, que Felipe, Lull y San Emeterio van a salir desde el banquillo y se van a fajar, que la zona de Scariolo va a nublar al rival. Puede que sea soñar, pero ¿acaso no me han dado argumentos estos chicos para ello?

La selección nacional nos ha dado motivos para esto y para mucho más. Es cierto que en estos Juegos no han estado al nivel deseado, pero ahí han llegado a la gran final. Contra Francia se jugó bien solo un cuarto; contra Rusia, dos. Pero qué dos. Este equipo tiene un gen competitivo espectacular. Sabe leer los partidos a la perfección. Sabe cuándo y cómo jugar. Cómo defender. Cómo atacar. Por eso está donde está. A su talento se une la experiencia de quien ha jugado muchos partidos importantes ya. Son ya muchos años a este nivel, 11 en total.

La experiencia es un grado. El talento otro, sin duda el más importante, porque si no eres bueno a esto nunca vas a ganar. Luego están las ganas, la competitividad. A este grupo no le gusta perder a nada. Por eso hacen todo lo necesario para ganar. Son 12 miembros en pos de un interés: el colectivo. Otra de las claves de porqué están donde están.

El despegue final de ayer ante Rusia se produce con Pau Gasol en el banquillo. Todo un doble campeón de la NBA ni rechista por no jugar los minutos importantes. Es más, sonríe, salta, grita mientras ve fajarse a Felipe y a su hermano Marc. Ante Francia, la situación tuvo algo de similar. Otro NBA como Calderón se quedo en el banquillo viendo como Llull (qué garra la suya) secaba a Parker. El resultado siempre ha sido positivo en cualquier partido, en cualquier torneo. La química no se ha resentido, pues todos quiere ayudar para poder disfrutar. No hay más.

Disfrutar es lo que hacen estos chicos cada vez que salen a la cancha. Juegan a lo que les gusta. Lo hacen de manera efectiva y atractiva (de hecho, cuando mejor le van las cosas a la selección es cuando corre, cuando se libre de grilletes y corsés tácticos). Así han llegado a estar donde están, a ser lo que son: leyenda de baloncesto europeo y mundial.

A la Yugoslavia de Petrovic, a la URSS de Sabonis, se ha unido ya la España de Gasol y compañía. Un equipo sin miedo a nada y a nadie, que mañana tiene una nueva oportunidad para ampliar su historial. Será a las a cuatro de la tarde, en Londres, en la reedición de la final de Pekín, ante Estados Unidos, el gran favorito, el equipo de Kobe, Durant, LeBron y compañía, el que juega sin un ‘cinco', el del físico tremendo y las manos rápidas, el de los triples. Argumentos que nos pueden hacer desesperar, pero también soñar en una victoria demasiado grande, casi tanto como esta España que tanto disfruta y tanto nos hace disfrutar.

Una derrota para reflexionar

Pese a que los hermanos Gasol anotaron 45 puntos entre ambos ayer, con un Pau tan brillante como siempre. Pese a que Ibaka se fue a los 14, cogió seis rebotes y puso tres tapones. Pese a lo que digan los protagonistas, la selección española jugó a no ganar ayer ante Brasil. Hay un hecho que lo deja bien claro: si de verdad se hubiera querido superar a los cariocas, Calderón y Rudy habrían jugado algo en el último cuarto. ¿O acaso alguien se imagina a Sada en el campo en los minutos finales del partido clave del torneo para los nuestros? Pues eso.

"Se evita a Estados Unidos hasta la final. Se logra el objetivo". No hago más que oir esta frase, la cual me cansa mucho. Por favor, que los árboles no nos impidan ver el bosque.

Si la selección nacional que ha jugado esta primera fase de los Juegos se enfrenta ahora a los Kobe, LeBron, Durant y compañía, la tunda va a ser importante. Así que pensemos en el presente y no en un futuro muy lejano, que ojalá llegue. El presente se llama Francia, nuestro rival en cuartos del torneo.

Sinceramente, la única conclusión positiva que sacó de la derrota de ayer es que en cuartos no nos vamos a enfrentar a Argentina. Tal como está España ahora mismo la albiceleste hubiera sido un rival muy duro. Su juego aguerrido, a veces marrullero y trabado de esos que ya se la saben todas, no nos viene bien. Luego están Ginobili y Scola que te van a hacer un traje sí o sí. Y Delfino y Nocioni y Prigioni, pese a su avanzada edad.

Francia también es un rival de aupa. Pero creo que, por suerte, su juego nos beneficia. Todo gira en torno a un cerebro como Parker, al que pueden asfixiar Calderón, Sergio y hasta Sada, pese a lo mal que está. De Colo y Batum son muy buenos, pero su rapidez, su juego alegre, le viene que ni pintado al equipo nacional.

Se puede llegar a semis, sobre todo porque el talento de los nuestros es indiscutible. Pero para ello hay que mejorar tantas cosas. Dos son las más importantes. La primera, la defensa. Los rivales no pueden tirar con tanta facilidad, sobre todo los 'cuatros', que jugando abiertos nos están machacando. La segunda es el tiro exterior. España no mete un triple, lo que hace que nuestro ataque sea muy previsible y las defensas rivales se cierren sobre los Gasol. A éstos les está costando más de lo esperado jugar juntos. No estaría mal que Scariolo apovechara más a Ibaka y a Felipe. También que se corriese algo. Con Navarro solo se puede rezar. Sus problemas en el pie son más graves de lo que se pueda pensar. Con 'La Bomba' a tono el equilibrio juego interior-exterior es total. Ya no vale cerrarse sobre Pau. Todo empieza a girar. Calde tiene más espacios, Rudy también. Encima llegan 20 puntos o más del jugador con más talento de nuestro baloncesto.

Los problemas están analizados. También expuestas las soluciones. Queda la ejecución. En el Europeo de 2009 España ya vivió una situación similar en la que autogestión de los jugadores y su talento nos llevó hasta el oro. Curiosamente en ese campeonato el rival en cuartos también fue Francia, y tras ser cuartos de grupo. ¿Se repetirá la historia? Esperemos que eso suceda. Para llegar a esta situación va a haber que cambiar.

Va a haber que dejar que dejar de encajar parciales tan sonrojantes (19-30 ante Gran Bretaña en el útimo cuarto, 5-17 ante Rusia en poco más de cuatro minutos). Ayer ante Brasil se perdió el último periodo por un contundente 16-31. Una diferencia mayor aún mayor que el 19-31 de la final de Pekín ante Estados Unidos. Claro, que lo de ayer no fue un mal final de partido más. Pau Gasol afirma que si lo fue. Yo tengo que dudar, pese al daño que haga esto a la imagen de un equipo, hasta ahora, ejemplar, el cual tiene mucho que reflexionar.

Si es verdad. Si España fue incapaz de frenar ayer a Brasil en ese esperpéntico final, mejor pensar en hacer las maletas y volver a casa ya. Pues la mejor generación de la historia de nuestro baloncesto no está a su verdadero nivel. Aquel que tanto nos ha hecho disfrutar.

Equipo del vestuario


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