Larga vida a este Olimpiacos

    martes 23.may.2017    por Pedro Molina    0 Comentarios

Nunca fui un gran fan de los equipos griegos, es más podría decir que los llegué a odiar. Este efecto producido en mí tiene una causa clara: lo mucho que me hicieron sufrir en mi adolescencia. Son muchos los recuerdos.

Creo que todo empezó con una canasta anulada a Arlauckas en un Panathinakos-Real Madrid allá por 1995. Esta estaba dentro del tiempo, pero no fue dada por válida. A mi mente vienen imágenes de los jugadores helenos marchando a los vestuarios, mientras caían monedas y demás objetos a la cancha sin que nadie hiciese lo más mínimo.

Tampoco ayudó mucho el tapón ilegal a Montero que hizo campeones a los 'verdes' esa misma campaña. Más que la intercepción de Vrankovic tras recorrer de forma magistral toda la cancha, en mi recuerdo está la imagen del reloj de tiempo parado. Algo surrealista, que no hizo más que aumentar mi ira hacia los griegos, pese a que luego admirara la carrera del pívot serbio y descubriera los pasos de un Montero que debió machacar.

Más tarde, allá por 2001, ya más mayor, vi como al TAU de Scola, Oberto y Stombergas le hicieron repetir el segundo partido de las semis de esa Euroliga, que no tuvo Final Four si no play-offs, en casa del AEK de Atenas. El motivo: ¡¡¡ Una canasta que entró dos segundos fuera de tiempo y que los colegiados se negaron a anular!!!

Entre medias, estaba la selección.

La España de Herreros, que siempre acababa como máximo anotador de todos los torneos, siempre caía en los cruces con una Grecia que iba quedando peor clasificada en la fase de grupos. Eran los Europeos del 95 y 98. El arbitraje era dudoso, la cancha una caldera con un nombre que no tenía el significado que debía (Palacio de La Paz y la Amistad) y nuestro equipo no gozaba del nivel del de ahora.

Para colmo tenía que soportar como mi prima Teresa animaba a los helenos porque su amiga Dimitra había nacido allí y era 'muy maja', lo que me llevaba a un enfado tremendo y a ella a tener que aguantar el rapapolvo de mi tío Vicente. Más que merecido, por cierto.

De ahí que desde que Gasol y Navarro entraron en escena, cada triunfo contra ellos me haya parecido gloria bendita.

Gocé en la final del Mundial 2006, en las semis del Europeo 2007 en directo en el Palacio, en la primera fase de los Juegos de 2008; en otras semifinales de un Europeo, en 2009; en octavos de otro Mundial, en 2010. Así, hasta los cuartos del Eurobasket de Francia en 2015.

Si bien, no sé cómo, todo cambió cuando apareció en escena este Olimpiacos. Entonces, el odio a lo griego se convirtió en respeto.

Podemos achacar este cambio radical en mi pensamiento a los triples en los momentos mágicos de Spanoulis cuando más quema él balón. También podría repercutir ese tirito marca de la casa de Printezis. Ese lanzamiento, para algunos tan antiestético, para mí tan bello. Pero yo creo que mi gusto por los del Pireo se debe a su carácter guerrero, a ese no dar nada por perdido aunque el rival sea mejor, a su forma de convertir lo prácticamente imposible en posible.

Su cuatro de cuatro en Final Four ante el CSKA (remontada de 2012 en un capítulo aparte) no hace más que refrendarlo. El Madrid de Laso también sabe de ello. Fue en 2013 en una de esas cuatro ultimas Finales a Cuatro de seis jugadas hasta hoy, en las que a los del Pireo no se les dio por favoritos y siempre aparecieron en la final.

A Olimpiacos debes ganarle cinco o seis veces el mismo partido. Da igual que vayan 10 abajo, ellos van a volver. Es más, casi da más miedo verles detrás en el marcador, pues en ese momento te asestarán la puñalada y acabarán contigo.

Lo harán sin tener la mejor plantilla, con piezas importantes lesionadas (véase el caso de Lojeski y Hackett en este final de campaña), pero lo harán. Siempre con un bloque nacional que derramará gotas de sudor hasta el último segundo (Mantzaris, Agravanis...). Siempre con extranjeros implicados que no suspiran por estar en un primer plano (desde Hines en su época a Brown ahora). Siempre con su Zeus particular al frente: el mencionado Spanoulis, leyenda viva del baloncesto.

Por todo esto y mucho más: larga vida a este Olimpiacos, el equipo más competitivo que he conocido.

Pedro Molina   23.may.2017 20:26    

Conclusiones post Final Four

    sábado 20.may.2017    por Pedro Molina    0 Comentarios

Terminó la Final Four para el Real Madrid, al menos sus opciones de ganarla pues el partido por el tercer puesto es un castigo difícil de entender. La derrota ante Fenerbache, no por previsible, deja conclusiones. Estas son las mías:

1. El equipo turco tenía el partido grabado a fuego. Iba a ser muy difícil ganar. Obradovic realizó un planteamiento perfecto en intensidad y táctica. Asfixió a Llull, pese a su partidazo, con hasta tres hombres y supo dejar en la nada a Ayon. Por eso tiene ocho Copas de Europa. Puede que mañana nueve, las mismas que suma el conjunto blanco.

2. Creo que se habría perdido de igual forma, pero no le hubiera venido mal al Madrid el carácter de Felipe en algún momento del partido o incluso el de Nocioni en vez de la clase y sangre fría de Thompkins. También eché de menos mas minutos de Maciulis en cancha para hacer frente atrás y adelante a un excelso Kalinic. Aunque también en muy fácil hablar a posteriori y nadie conoce al equipo y su momento como Laso. Ninguno dijimos nada, en este caso de la ausencia del lituano, en los dos partidos de cuartos ganados en Turquía al Darussafaka, siendo Thompkins vital en el cuarto.

3. Doncic falló sí, pero es que tiene 18 años. Sería injusto pedirle más. Lo intentó y no se amilanó tirando. No fue su día, pero llegaran muchos de dominio desde ya.

4. Pocos jugadores salen más tocados del duelo de ayer como Ayon. Simplemente no estuvo. Udoh le machacó, algo que ya hizo en cuartos de la temporada pasada. Aún así, el mexicano es de los valores más fiables de este Madrid. Sería muy injusto dudar de él.

5. El factor 'Chacho. El temporadón de Llull y la eclosión de Doncic nos han hecho olvidar la figura de Sergio Rodríguez, pero en partidos como el de ayer se vio de su importancia. Sin él, Laso ha perdido al hombre que revolucionaba los partidos y, lo más importante, esto ha repercutido en la circulación de balón del equipo, a veces nula y demasiado previsible. Seguro que el tema de repescar a Campazzo para que no se repitan este tipo de situaciones está sobre la mesa ya.

6. ¿Llulldependencia? No lo creo. El Madrid tiene al mejor jugador de Europa en estos momentos. Ha sabido aprovechar las virtudes de un tipo que no es egoísta y piensa antes en el equipo que en él. No creo que el partido de ayer deba hacer que aparezca el debate sobre el tema.

7. El estado de Rudy. Por primera vez me plantéo este tema. Esta temporada hemos visto a un Rudy desconocido, negado de cara al aro. Ni siquiera le entran los triples a un jugador que ha perdido esas entradas a canasta que le hacían estar a otro nivel. Eso sí, no hay nada que reprocharle en actitud y trabajo atrás.

8. ¿Dudas sobre el proyecto? Sería de necios, ventajistas y personas sin memoria hacerlo. Laso ha devuelto al Madrid a su hábitat natural, a jugar cuatro Finals Fours en seis años con él en el banquillo; a ganar 13 títulos; a jugar 17 finales de 24 posibles. No siempre se puede ganar, pero sí se debe estar ahí, lo que no sucedía hasta su llegada en una sección venida a menos rozando a veces el ridículo. El conjunto blanco es ahora un referente en Europa que, además, enamora con su juego. Toca pues pensar en la Liga, sin olvidar Belgrado.

En 2018 este equipo seguirá.

 

Pedro Molina   20.may.2017 19:11    

Bendita Copa; bendito ba-lon-ces-to

    lunes 20.feb.2017    por Pedro Molina    0 Comentarios

"Era campo atrás, era campo atrás..."

Esta melodía, en relación a la ya famosa jugada de cuartos de final entre el Madrid y el Morabanc Andorra, cantada a coro por toda las aficiones salvo por la blanca, nos ha aderezado la Copa desde el pasado viernes.

"Era campo atrás, era campo atrás..."

De esta guisa, cantando la canción de moda, con cuyo lema se han hecho hasta camisetas, entraban los jugadores merengues al vestuario ayer domingo tras ganar por cuarta vez consecutiva el título y seguir haciendo historia de la mano de Pablo Laso: el hombre que ha convertido en una rutina lo que hace seis temporadas era una quimera.

Entre medias muchos partidos, muchos gestos y ni un solo problema.

¿Por qué solo cayó un tímido sombrero a la pista cuando Llull celebraba a lo grande el pase a la final ante el Baskonia haciendo gestos a su afición?

Porque estamos ante un deporte normal, en el que los 15.465 espectadores que abarrotaban la grada sabían que el jugador no hacía nada malo ni provocaba al sacar de esta forma toda la rabia que llevaba dentro.

Porque en Vitoria entienden de esto y saben tanto ganar como perder. Porque lo suyo es disfrutar, saber que estás asistiendo a la exhibición de un equipo y un jugador únicos y que el tuyo ha hecho un partidazo casi igual de bueno.

Porque después te irás a tomar algo con tus amigos y te juntaras en un bar o en el centro de la ciudad alavesa con el resto de aficiones y te divertirás, como has hecho en el pabellón bailando la conga sea cual sea el color que vistas: blanco, azulgrana, naranja, verde o amarillo.

Porque en la Copa se juntan mujeres y hombres, madres y padres con niños de cualquier procedencia y ciudad y saltan, comen, beben y ríen sin importarles de donde vengas, ni los cientos de kilómetros que hayas recorrido.

Porque los medios, sí los medios, también ayudamos en este caso, pues solo informamos; no hacemos sensacionalismo. No creamos filias y fobias, como sí realizan esos programas televisivos de la noche que tanto daño están haciendo al deporte del balompié y que, por desgracia, tanta gente ve.

Y tú me dirás: "hombre, la que más sufre es la afición del Madrid".

Cierto, es el peaje que pagan los blancos por ganar siempre. Pero en vez de llorar y crear mal ambiente lo asumen. Juegan y vencen con su basket espectáculo que tantos elogios merece acaparar.

Quizás pocos recuerden el "estoy hasta los h... del Barça y del Madrid". Apareció en 2001 cuando Pau Gasol le dijo al mundo con sus triples y mates: "señores, mi destino es la NBA".

Ahora pocos se acuerdan de un club azulgrana cuya sección va dando tumbos como no lo había hecho en 30 años, cuando hasta hace poco otra de los ritmos de moda era el famoso "vete al teatro, Navarro vete al teatro".

La 'Bomba' respondía entonces con recitales, como los de Llull ahora en la versión igualada o mejorada por momentos del segundo mejor jugador de la historia de nuestro baloncesto, el genio de Sant Feliu.

Recitales que van de Vitoria a Gran Canaria pasando entre medios por Málaga, La Coruña, Zaragoza o Madrid. Recitales que ocho aficiones ven una vez al año juntas y hermanadas en cuatro días en la que es la mejor competición del deporte en Europa sin duda.

Bendita Copa; bendito ba-lon-ces-to.

Pedro Molina   20.feb.2017 19:32    

Como hacerse a sí mismo: Marc Gasol

    lunes 12.dic.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

Si alguien me hubiese dicho hace 10 años que Marc Gasol iba a jugar ocho temporadas en la NBA no le habría creído.

No era, ni mucho menos, de aquellos que pensaba que era 'el hermano pasado de kilos' de Pau, como digamos que le llegó a cantar la Demencia. Pero creía que con una buena carrera en un equipo ACB, con mucha suerte en el Barça, ya habría hecho más que algo.

Su aparición en la lista del Mundial 2006 tras la lesión de Fran Vázquez, y ganarle la partida a Trías y a Sonseca, me dejó sorprendido. Me cerró un poco la boca su gran defensa a Schortsianitis en esa final. Aunque siempre pensé que se sobrevaloró demasiado y se habló poco de lo que hizo atrás Carlos Jinenez y del partidazo tanto en su aro como en el contrario de Garbajosa. Lo de Navarro y su nivel es caso aparte...

Su temporada 2007-08 en el Akavasyu de Pesic terminó por mostrar que estaba equivocado. No por lo que hizo, ser elegido MVP viniendo de la nada es tremendo. Si no por cómo su aparición nos ha hecho olvidar al mejor Rudy jamás visto: aquel que dominaba la ACB a su antojo desde Badalona.

Desde entonces, Marc no ha parado de crecer, hasta el punto de ser el capitán y líder de Memphis. Hasta el punto de ser un jugador tremendamente respetado en Estados Unidos: dos veces All Star, 'Mejor defensor del año'.

¿Quién no consideró una locura que entrará en parte del traspaso a los Lakers de su hermano Pau?

Esa sombra tan alargada lejos de amilanarle, ha hecho de Marc Gasol un mejor jugador. Algo que no es fácil. No es fácil que te comparen con el mejor de la historia de nuestro país en esto de la canasta, más si éste está en tu círculo mas cercano, y no fallar. Para eso hay que tener mucha personalidad.

El de Sant Boi ha demostrado que de eso anda sobrado y se ha hecho a sí mismo sin que nadie le regale nada. Solo a base de un esfuerzo que, entre otros apartados, le ha cambiado su fisonomía de unos años acá de una manera extraordinaria.

Una estricta dieta, la que empezó para ir a Japón y ganó a Pepu junto a su brega en los entrenamientos, hizo que empezara a perder kilos, a ganar movilidad y a que las lesiones le respetasen. El resto lo llevaba dentro. Aunque muchos no lo viéramos Marc era un Gasol en tiro, visión de juego, calidad y temperamento. A eso hay que unirle una tremenda dureza y unos ganas de aprender enormes.

Si no, ¿cómo se recupera uno de la forma que él lo ha hecho de la lesión en su pie que le impidió ir a los Juegos? Si no, ¿como añade uno a su repertorio un valor como los triples para pasar de un 12 de 66 en ocho años a un 38 de 86 en menos de dos meses, para anotar un escalofriante 44 % de los lanzamientos que intenta desde la larga distancia?

Quizá por eso Marc acaba de recibir el galardón de 'Jugador de la Semana' en la Conferencía Oeste por segunda vez en su carrera.

En los libros de historia quedara que lo consigue por lograr 27,3 puntos, 10 rebotes, 5,3 asistencias y 1,5 tapones en cuatro triunfos de su equipo. Cuatro triunfos en los que no ha contado con la ayuda de Conley, el otro alma del equipo, ni de Parsons o Un Carter que aún es importante pese a sus años.

Lo que los libros no dirán en como Marc se ha convertido en un referente a base de esfuerzo y trabajo, de no dejar de creer en él cuando muy pocos lo hacían para ganarse el respeto de propios y extraños. Yo, no lo había imaginado hace diez años.

Pedro Molina   12.dic.2016 23:05    

Randolph y el arte del tapón

    martes 22.nov.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

Joey Dorsey vuela sobre el Palau. Va a hundir la pelota en el aro, si bien no lo hace. El porqué ya lo saben. En una de las acciones del año, Anthony Randolph aparece en su camino, eleva su mano izquierda y le coloca un tapón que estremece, que a cualquier humano le hubiera doblado la muñeca, puede que dislocado el hombro. Al norteamericano, no.

Esta acción. Bueno, también la anterior al propio Dorsey cuando éste llegaba en contraataque. También la posterior a Tomic justo antes del descanso, me han hecho reflexionar sobre el bello arte del tapón.

"En baloncesto, acción que consiste en interceptar o desviar con la mano el lanzamiento a canasta de un rival". Esta es la acepción que aplica la RAE a la palabra tapón. Una buena acepción, pero que se queda corta. Un tapón es mucho más.

Un tapón, muchas veces, es un golpe en la moral de un rival al que dejas KO. No son solo dos puntos que no recibes. Es mucho más. Es el miedo que generas en tu rival que no ya no encara el aro de la misma forma, que lo hace con miedo, sin evitar pensar lo que puede pasar.

Ejemplos hay, y muchos.

Uno se acuerda ahora de Ibaka y los cinco que le puso a los jugadores franceses en el segundo cuarto de la final del Eurobasket de 2011. También aparece en mi mente Mutombo y su consiguiente gesto moviendo el dedo índice de su mano para decir: "No, en mi casa no"

Quién no se acuerda de Shaquille y de su imponente físico, de Ben Wallace y su pelo a lo afro, de Olajuwon y Ewing o de Duncan más recientemente.

Si bien, ahora mismo yo solo pienso en LeBron.

Le veo vestido de negro, recorriendo en pocos segundos del séptimo partido de las Finales la cancha de los Warriors para frenar en seco, contra la tabla, la pelota con la que Iguodala podría acercar a Golden State al título de campeón. Le veo acercando al anillo a su equipo. No solo en anotación, también en el apartado de la intimidación.

Se trató de un soberano gorro, de una chapa o de un 'pincho de merluza', que diría el gran Montes. Llámenlo como quieran. Lo único cierto es que fue un tapón, uno de los ejercicios de mayor plasticidad y belleza que existe en este deporte llamado Ba-lon-ces-to.

Pedro Molina   22.nov.2016 19:26    

Razones para no perderse le campaña NBA 2016-17

    lunes 24.oct.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

Se acabaron las vacaciones. La temporada NBA comienza a rodar en cuestión de horas. 82 encuentros de la fase regular hasta el 12 abril. Desde el 15 los play-offs. Entre medias el All Star de una Liga que ha cambiado con el nuevo contrato televisivo que hará recibir a los clubes 24.000 millones de dólares en nueve años. Un contrato que ha hecho que el límite salarial pase de los 70 a los 94 millones. Un límite que se colocará en los 104 la campaña que viene. De ello ya hablaremos en nueve meses. Ahora toca hacerlo de lo que se nos viene encima, que es mucho. Aquí os dejo mis razones para no perderse esta campaña NBA.

1. Durant y los nuevos Warriors

¿Qué pasaría si al mejor equipo de la historia en la fase regular con su 73-9 le sumásemos al mayor anotador de la Liga? La solución la tendremos ahora. La pretemporada ha traído buenas noticias a los de la Bahía en forma de promedios que si los extrapolamos a una temporada nos darían al conjunto más anotador de la historia, con un mejor porcentaje de tiro y mayor pasador. Eso, claro, hay que verlo a lo largo de estos meses. ¿Un solo balón para tanto tirador? ¿Demasiado ego junto en Oakland? No lo creo. Curry, Durant y Thompson saben perfectamente cual es su papel y el objetivo final. El quinteto con Green, el auténtico alma de este equipo, e Iguodala en momentos decisivos no puede tener mejor pinta. ¿Tendrán el nivel que se espera de ellos secundarios como Pachulia o West? Solo hay una cosa clara: todo lo que no sea un anillo será un fracaso para los Warriors.



2. LeBron, LeBron y LeBron

De un tipo que ha sido el mejor en todos los apartados (puntos, rebotes, asistencias, tapones y robos) en una Final de la NBA poco más se puede decir. De un tipo que logra que una franquicia remonte por primera vez un 3-1 en contra en ésta poco se puede decir. Ante un tipo que vuelve a su casa para dar a Cleveland el primer anillo de su historia, uno solo puede quitar el sombrero. Es es LeBron James. Pero éste quiere más. Para ello tiene al lado a otro que no es precisamente cojo: a Kyrie Irving. Para ello los Cavaliers le van a pagar 57 millones en cuatro temporadas a J.R. Smith. Para ello Dan Gilbert, propietario del equipo, se gasta más que nadie en sueldo en sus jugadores: 160 millones, 100 en el quinteto titular (un buen dato para los que acusan de competencia desleal a los Warriors que da esos 100 a toda su plantilla). ¿Tercera Final entre ambos? ¿Séptima seguida y novena en total para LeBron? Pinta a que sí. Todo lo que no sea ver reinar a Cleveland, al menos en el Este, sería un fenómeno paranormal.



3. Gasol y los Spurs

En 15 campañas en la NBA Pau Gasol ha promediado más de 18 puntos y nueve rebotes por encuentro. En 15 temporadas había vestido las camisetas de Memphis y de dos históricos como los Lakers y Chicago. Ahora, el de Sant Boi jugará en San Antonio, donde busca su tercer anillo. ¿Podrá lograrlo? ¿Pesarán demasiado sus 36 años juntos a los 34 de Parker y los 39 de Ginobili, 109 entre los tres? ¿Cómo se sobrepondrá la franquicia texana a la retirada del hombre que les dio cinco títulos y cambió su historia: Tim Duncan? ¿Ejercerá Kawhi de líder? ¿Se irá LaMarcus? Son muchas las preguntas que se ciernen sobre estos Spurs y solo una realidad: tras arrasar a Cleveland en 2014 con el mejor baloncesto visto en años en unas Finales han caído las dos campañas siguientes ante Clippers en primera ronda de play-offs y en semifinales de Conferencia ante Oklahoma. Cierto que eran dos equipazos. ¿Fin de una era en los Spurs? Habrá que verlo. Pese a Popovich, no es descartable.





4. Chicago, mi dulce hogar

Eso debió pensar Dwayne Wade cuando decidió abandonar Miami tras 13 temporadas. Ya no quedan jugadores que vistan para siempre una camiseta y a 'Flash' le quedaba perfecta la de los Heat. Con ellos ganó tres anillos y, sobre todo, se convirtió en lo más parecido a Jordán con su exhibición en las Finales de 2006. Ahora viaja a la casa del gran Michael, y a la suya, para liderar a la franquicia de la 'Ciudad del Viento' junto a Jimmy Butler. Sin Rose, el escolta tiene por fin todos los galones en el equipo. Un equipo muy renovado pues, además de Wade, llegan un base y un pívot con nombre: un Rajón Rondo que, confiemos, que se olvide de su etapa en Sacramento y vuelva a ser el de Boston y un Robin López que puede hacer sus pinitos en la zona. Los triples de un Mirotic que debe asentarse como titular y la progresión de Bobby Portis deben generar ilusión en los Bulls tras el descalabro de la campaña pasada.





5. Westbrook en su salsa.

Si en las últimas temporadas hemos visto a Russel Westbrook tirar los mismos o más lanzamientos que Kevin Durant en Oklahoma, prepárense para lo que viene ahora. Recién renovado, el base dejará pocos balones a sus compañeros. Los que pase creo que los aprovecharán bien Adams y Kanter en una zona muy bien cubierta tanto adelante como atrás con ellos dos y Domantas Sabonis, el hijo del gran 'Sabas'. Oladipo aportará mucho y Abrines creo que tendrá minutos desde banquillo quizás demasiado especializado como triplista. Oklahoma ha pasado de ser el 'Equipo de Durant' al de Westbrook, un hecho que creo que su ego agradece. Al contrario de lo que piensan muchos creo que no haber descalabro en unos Thunder que estarán en los play-offs.





6. Ilusión en Minnesota

Karl Anthony Towns, 20 años. Andrew Wiggins, 21. Zach Lavine, 21 también. Chris Dunn, 22. Ricky Rubio, 26. Gorgui Dieng, también 26. El futuro de Minnesota es tremendamente halagüeño, pero también lo es su presente. Ya no valen excusas. Esta campaña deben ser un equipo de play-offs. Para ello tiene en sus filas a un Towns que promete tanto que ha sido elegido por los 'General Managers' en la encuesta habitual de cada temporada como el hombre sobre el que construirían su franquicia. ¡¡¡ Por encima de LeBron y Durant!!! Para ello tienen a un Wiggins que esta campaña debe explotar. Para ello ha llegado un 'rookie' como Dunn, cuyo gran nivel ya deja dudas sobre si Ricky acabara la temporada en los Timberwolves. De momento, qué contrariedad, el base será titular. Algo muy beneficioso tanto para él como para el conjunto que, con Thibodeau en el banquillo, por fin se aplicará en defensa para dejar de ser unos cachorros y convertirse en un equipo duro. Corren buenos tiempo para los Timberwolves.





7. Anthony Davis ya tiene escudero

Tras la decepcionante pasada campaña en la que todos los analistas les daban como equipo de play-offs Nueva Orleans vuelve a la carga. Decir Nueva Orleans es hablar de Anthony Davis. Todo pasa por sus manos, y por sus piernas. Quizás por ello los Pelícanos rezen para que su hombro y rodilla izquierda, operados en marzo, se encuentren perfectamente. Ellos fueron los culpables de que el ala pívot solo jugará 61 partidos, muchos de ellos maltrecho, en la temporada en la que, también muchos expertos, le señalaban como MVP. Ahora Davis vuelve con más fuerza que nunca, pero no lo hace solo. A la 'Ceja' le acompaña un escudero de lujo: Buddy Hield. Anotador compulsivo, lanzó más de ocho triples con un 45 % de acierto por partido en su último año en la Universidad de Oklahoma, el de Bahamas 'solo' fue elegido en el puesto número seis del 'draft'. Hay quien dice que arma el brazo tan rápido como Curry, si bien su ídolo es Kobe. Esta temporada tendrá una buena ocasión de jugar con los mejores de la Liga en un equipo que necesitará de unos Evans y Stephenson centrados (Asik y Ajinça podrán la brega en la zona) si quiere entrar en los play-offs.



8. ¿Alegría en la 'Gran Manzana'?

Han sido muchas más las veces que los Knicks han generado ilusión y han terminado mal una campañas que las películas que ha hecho su más afamados seguidor, Spike Lee. Así que en ésta no sabemos bien a que atenernos. Para empezar, miremos al banquillo. Llega un Hornacek que lo bordó en su primera temporada en Phoenix, pero al que no le fue muy bien en las otra y media que disputó. Un Hornacek sin ningún vínculo aparente con un Phill Jackson que no parece tan empecinado en el uso del 'Triángulo'. Ahora miremos a la cancha. Ahí aparece un Derrick Rose que necesitaba salir de Chicago para volver a intentar a ser el de antes (la separación es buena para ambos). El equipo lo liderará, como siempre, Carmelo, al que le vendrá muy bien de ayuda el carácter ganador de otro ex de los Bulls como Noah. Porzingis debe ir a más en su intento de llegar a ser estrella. En lo que nos respecta, Willy y Kuzminskas cumplirán. ¿Play-offs? Con Nueva York uno no sabe que pensar.





9. El 'draft' del 2016

Se habla de Ben Simmons como lo más parecido que ha llegado a la Liga a LeBron. Lástima de la lesión en el pie que le hace ser baja indefinida en Philadelphia. De Brandon Ingram, el de los Lakers, ha dicho Durant que nunca ha visto un jugador tan parecido a él. Chris Dunn llama la atención en Minnesota por un físico que le augura, además de su talento, un gran futuro en la Liga. De Buddy Hield ya he dado mi opinión en líneas anteriores. Si a éstos les unimos a Jaylen Brown, que va a Boston, o a Dragan Bender, elegido por Phoenix, y a los Murray (Jamal en Denver y Dejounte en San Antonio) por qué no vamos a recordar a este 'draft' como los del 96 con Iverson, Kobe y Nash o el de 2003 con LeBron, Carmelo, Wade y Bosh. El tiempo dirá si estamos en lo acertado.





10. Los españoles que juegan en la NBA

Pau y Marc Gasol, Ricky Rubio, Calderón, Ibaka, Mirotic, Sergio Rodríguez, Abrines y Juancho y Willy Hernangomez nos representarán esta temporada en la mejor Liga del mundo. ¿Quién nos iba a decir esto cuando Fernando Martín cruzó el charco a finales de los 80? ¿Quién nos lo iba a contar también cuando Pau lo hizo en 2001? Es cierto que el nuevo contrato con las televisiones ha ayudado a propiciar este éxodo. Pero no es menos cierto que pinta a que los 10 van a tener minutos. De Pau hay poco que más que comentar. Es un seguro. Marc también lo es y, lo más importante, parece que está recuperado de su pie derecho. A Ricky, como ya decíamos antes, le vendrá bien la llegada de Thibodeau para crecer; mientras que Calderón vivirá a la sombra de un Russell que tiene pinta de explotar en Los Ángeles. También creo que será la campaña de Ibaka, reforzado en el potente juego interior de Orlando (su traspaso también ha sido bueno tanto para él como para Oklahoma). De Mirotic ya comentábamos antes también que esperábamos verle a base de triples en la titularidad. El 'Chacho' será un habitual de los 'highlights' en unos Sixers sin mucha competencia en su puesto, pero que poco ganarán. Abrines tendrá minutos a base de triples, como Willy a base de rebotes y lucha en la zona. ¿Y Juancho? Pues pinta que lo hará bien con su versatilidad pese a competir en posición con Gallinari y Chandler. Es un 'potro salvaje'. No lo digo lo yo. Son palabras de su técnico en Denver, Mike Malone.



Son 10, pero razones hay muchas más para seguir la temporada 2016-17 de la NBA.

Está la llegada de Al Hordford a unos Celtics que, de la mano de Isaiah Thomas en la cancha y Brad Stevens en el banquillo, quieren reverdecer laureles. Están los Clippers de Doc Rivers, en su enésimo intento por triunfar. Está la pareja Lillard-McCollum en Portland. Antetokounmpo queriendo dar el salto con los Bucks...

Tenemos muchas ganas. ¡¡¡Qué empiece ya!!!

Pedro Molina   24.oct.2016 10:04    

¿Dónde está el límite de Luka Doncic?

    jueves 13.oct.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

Ciudad deporte de Valdebebas. Entrenamiento del Real Madrid de baloncesto. Los jugadores llegan al recinto. Cada uno conduciendo su coche. Bueno, todos no. Hay uno que lo hace con su madre al volante. Se trata de Luka Doncic, la joven perla del baloncesto blanco. La nueva perla del baloncesto balcánico y europeo.

El esloveno tiene 17 años. La mayoría de edad llegará el próximo 28 de febrero, pero ya ha acaparado más titulares que muchos jugadores a los 30.

Pablo Laso, su técnico, ha dicho que le recuerda a Dejan Bodiroga, con el que compartió cancha una temporada. Palabras mayores, pues se trata de una leyenda que daba clases de estilo, elegancia y sangre fría en los momentos calientes de los encuentros para dominar el viejo continente a su antojo. Un doble campeón del mundo, un triple campeón de Europa, un tres veces ganador de la Euroliga.

Rudy Fernández, su compañero en el juego exterior blanco, cree que ya se le ha acabado lo de ser joven. "Es un jugador de presente. Tiene que dar uno o dos pasos adelante para ser un referente", ha comentado el balear, que sabe bien lo que es emerger pronto. No tanto por él como por Ricky Rubio, al que tuteló desde su aparición en la ACB con solo 14 años y 11 meses en Badalona. La aparición de mayor impacto que uno recuerda, pues de éste se venían hablando maravillas desde su exhibición en el Europeo cadete de Linares en ese mismo 2006.

Luka fue precoz, pero no tanto como el del Masnou. Su debut en Liga llegó con mayor edad, concretamente con 16 años y dos meses. Fue en el Palacio de los Deportes ante Unicaja, al cual ya dejó su sello nada más saltar a la cancha con un triple esquinado que dictaba que ya podía estar con los mayores.

Ese mes de abril de 2015 Doncic aún no estaba formado del todo físicamente. Quizás ahora tampoco lo esté, pero solo ver el cambio que ha pegado este verano asusta. Ya solo parece un chaval por su cara de niño. Su cuerpo y sus 2,04 de estatura más bien dicen lo contrario.

Laso le empezó utilizando de base. Su manejo de balón y su visión de juego indican que ese es su puesto natural. Pero en solo seis partidos: tres amistosos (ante Unicaja, Fenerbache y un NBA como Oklahoma) y tres oficiales (también ante los malagueños y ante Valencia en ACB y en el de ayer frente a Olimpiacos en el estreno de la nueva Euroliga) ya le hemos visto jugar a un nivel excelso también de 'dos' y de 'tres'. Es lo que hace tener un físico privilegiado y, sobre todo, una mente a un nivel aún mayor.

Doncic dirige con soltura, asiste con facilidad y tira con seguridad. Juega bien el 'cinco contra cinco' y a la contra. Tapona y rebotéa en ambos lados de la cancha con una normalidad que asusta. Es el jugador moderno en un siglo XXI en el que los pivots tiran de tres y los aleros entran en la zona en busca de capturas que generen segundas opciones de tiro. Un jugador que no es descabellado decir que puede actuar en cuatro posiciones distintas en la cancha.

Ahora bien, ¿cuál es su límite real? Si lo hay, ¿éste, dónde está?

Cuando comenzó la temporada muchos fueron los analistas que afirmaron que la baja de Sergio Rodríguez iba a ser perfectamente cubierta por el esloveno. Algo que a mí me pareció erróneo, pues 'Chacho' no hay más que uno y con 17 años creía improbable, que no imposible, que Doncic tuviera la madurez, la magia y la sangre fría del tinerfeño a los 30 para casi siempre acertar. Quizás me pude equivocar.

Quizás Doncic esté ya preparado para ser el escudero perfecto de Llull en el Madrid. Quizás su crecimiento no se esté dando a pasos grandes como hasta ahora, si no a zancadas. Quizás Luka esté ya muy cerca del último peldaño de una escalera que le haga reinar en breve en Europa y marchar a la NBA.

De momento, las previsiones ya le colocan en el 'Top 10' del 'draft' del año 2018. Aunque bien haría él en olvidarse de ellas y seguir puliéndose día como hasta ahora. Marchando a Estados Unidos en verano a entrenar. Siguiendo los consejos de un ex jugador de baloncesto como su padre y de una campeona del mundo de danza como su madre: Mirjam Poterbin que, de pequeño, le apuntó a bailar; la que aún le lleva a entrenar.

Así no le ha ido mal a este chico de 17 años del que no se para de hablar, pese a que ni siquiera tenga la mayoría de edad.

Ya lo dijo él en la celebración de su último título como jugador blanco. "No tengo el carnet de conducir, pero ya tengo dos Ligas". Y una Copa y una Intercontinental... Y los títulos que faltan por llegar.

Pedro Molina   13.oct.2016 20:07    

El día que cambió la historia de nuestro Ba-lon-ces-to

    viernes 2.sep.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

"Escuchad una palabra que para mí y, a partir de ahora, para todos va a ser muy importante: Ba-lon-ces-to". Pepu Hernández, lunes 4 de septiembre de 2006.

La Plaza Castilla se abarrotó. Las calles adyacentes al lugar del evento eran un hervidero de gente esperando a sus héroes. Madrid se había lanzado a la calle para recibir a los hombres que un día y medio antes habían completado una obra maestra que duró nueve partidos. Esta empezó ante Nueva Zelanda un 19 de agosto. Terminó 15 días después frente a Grecia.

La Torre Espacio, situada en la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid ardía. Daba igual. El calor que ésta desprendía no se podía ni comparar al de las 20.000 personas que esperaban a los 'Golden Boys'. Ese es el lema que portaban en su camiseta los 12 hombres que acababan de aterrizar de Japón con el objetivo más que cumplido.

Por fin Garbajosa se podía quitar esos vaqueros que no lavó por superstición durante el campeonato. También Berni podía despegar ese esparadrapo de su elástica, que hizo que sus compañeros le bautizaran como 'Berna'.

Pau Gasol, en cambio, no abandonaba las muletas que le sostenían tras no haber podido jugar la final. El y su barba eran el gran reclamo. Bueno, también triunfaba la de Pepu. Todos querían ser como ellos. Por gustar, gustaba hasta la cresta roja que asomaba en el pelo de Navarro.

Todos queríamos jugar a la Pocha. Aquel juego de cartas con el que pasaron las horas muertas los nuestros en el campeonato. Todos queríamos tener la entereza del seleccionador, que dirigió la final horas después de saber que su padre había muerto. Todos queríamos tener unos ayudantes como los suyos, que le dijeron que no le iban a fallar.

Todos habíamos estado pegados a La Sexta durante el medio mes que la recién estrenada cadena privada emitió integró todo el torneo. ¡Qué lujo! Todos imitábamos las narraciones de un Andrés Montes que se hizo un icono definitivo en esos días con su peculiar estilo.

Todos sentimos un dolor parecido al de Pau cuando su pie se quebró ante Argentina. Todos soplamos para que entrara aquel tiro libre decisivo de Calderón. Todos rezamos para que no lo hiciera ese triple desde la esquina de Nocioni.

Todos fuimos Marc en la defensa a Schortsianitis. También fuimos Carlos Jiménez multiplicándonos atrás en esa final. Todos lanzábamos los triples de 'La Bomba' y de Garbajosa ante Grecia.

Todos volamos con los 'alley-hoops' marca de la casa de Rudy a pase del 'Chacho'. Todos sacamos los codos para coger rebotes como Felipe. Todos aportamos como Cabezas, Berni y Mumbrú.

Todos disfrutamos juntos durante 15 días pues, siendo realistas, solo sufrimos en uno de ellos. Fue en la semifinal ante la albiceleste. Pero, ¡vaya si lo hicimos!. Valió por todo el torneo.

Antes Nueva Zelanda, Panamá, Alemania, Angola y Japón, en la fase de grupos, y Serbia y Lituania, en los cruces, habían asistido al recital de un equipo que fue un ciclón prácticamente perfecto. Un equipo que supo ganar, incluso podríamos decir que apabullar, sin dejar de divertir.

En Japón no empezó todo, pues ya antes de pusieron los mimbres para ello. Pero sí llegó el ansiado éxito.

Nunca antes España había ganado un oro. En siete ocasiones se había rozado en forma de medalla, pero siempre fallaba algo. En el Mundial éste llegó por fin, y lo hizo a lo grande.

Han pasado justamente 10 años. Fue un 3 de septiembre de 2006. Sucedió en Oriente, si bien nuestro seleccionador lo verbalizó al día siguiente ya en nuestro país.

Ese día cambió la historia de nuestro Ba-lon-ces-to.

Pedro Molina    2.sep.2016 23:13    

España: yo te vi arrasar

    sábado 20.ago.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

”Tito: caaaaasta"

Mi sobrina no para de pronunciar esta frase cuando sube a casa y ve a la selección de baloncesto en la tele. No tiene mucho tiempo, apenas un año y siete meses. Así que aún no es consciente que, en una mínima dosis, ella también ha disfrutado viendo a España jugar.

Si bien, sinceramente, Carmen, te has perdido demasiado. Hay mucho que contar. Tu no viste a los nuestros arrasar.

Tu te perdiste Japón, el momento cumbre de la obra en 2006, cuando nos proclamamos campeones del mundo. No viste una defensa antológica que dejó a Grecia en 47 puntos.

No viste a Gasol llorando como un niño, lesionado, tras ganar una final que no jugó por lesión. También había llorado un día antes cuando sufrió el percance ante una Argentina que nos puso contra las cuerdas. Ay... Si no hubiera sido por la aparición de Rudy y el 'Chacho'. Vale, y por el triple del 'Chapu'.

Antes, Lituania y Serbia habían sido unos juguetes en manos de un equipo que rozó la perfección con Pepu en el banquillo. Sí, el que ahora comenta en la tele. Aquel que dirigió una final horas después de que falleciera su padre. Algo que no se notó durante el encuentro y que descubrimos tras verle escuchar el himno emocionado. Aquel que en una abarrotada Plaza de Castilla de Madrid dijo aquello de 'Ba-lon-ces-to'.

Tampoco viste Pekin, claro. Ese fue dos años más tarde, en 2008. Eran unos Juegos, el mayor evento que hay en la historia del deporte. Entonces, el entrenador era otro. Se llamaba Aíto, aunque tu tío y tu padre le llaman 'Don Alejandro'.

Esta vez se perdió en la final. Aunque nunca una derrota dolió menos. Se plantó cara a los jugadores de la NBA, esos que juegan de madrugada cuando tú a veces no duermes. Kobe Bryant, una leyenda, ya oirás hablar de él, tuvo que mandar callar al público tras meter un triple con falta en los últimos minutos. Secundó a Wade que dio un recital.

A nosotros nos lideró Navarro, que no había hecho buen torneo, pero siempre está. De éste ya te pondré vídeos, tranqui, es mi debilidad. Aunque el gran protagonista fue Rudy con unos triples que quedaron eclipsados por un mate en la cara de Howard, un pívot tremendamente grande. Nos dirigió Ricky Rubio que, con 17 años, parecía un veterano. Gasol no estuvo súper. Pero ojo, en la semifinal se había cargado por faltas a tres lituanos. Nos salvó, con una zona y la casta habitual de Felipe y Jiménez ante los bálticos. Cuando se trataba de echarle valor a la situación, ninguno mejor que estos dos.

Pau estuvo a punto de quitarse esa espina en 2012. Se disputaban otra vez unos Juegos.

Tenías que ver a todos los NBA haciendo cola para abrazarle después de habernos ganado. La imagen conmueve. Su resistencia fue homérica, ya te pondré sus 11 puntos seguidos en el tercer cuarto ante cualquiera que le defendiera. También caerán los 19 que llevaba Navarro al descanso sin apenas haber entrenado el día anterior por esa fascitis plantar que le trajo de cabeza en Londres.

Pero LeBron, Carmelo y Durant fueron demasiado. Éste no paraba de meter triples. Qué largo y rápido es. Parecía que estaba en un videojuego.

Esta vez la plata no supo a oro. Sentimos que pudimos ganar. Tenías que ver las caras en el podio. Esta selección es tan buena que ya no es inferior a nadie, ni a Estados Unidos.

Quizás por eso Europa se le ha quedado pequeña.

En 2009, 2011 y 2015 ganamos tres campeonatos continentales. Hasta ese momento no teníamos ninguno, aunque ya se atisbaba lo que podía venir con un bronce en 2001 y dos platas en 2003 y 2007, muy dolorosa ésta. Debes saber que esto de vencer no es tan fácil y empezar a valorarlo.

En todos, el entrenador era el mismo. Se llama Sergio. Se apellida Scariolo. Es un italiano que lleva gomina en el pelo y puede parecer algo altivo, pero no te engañes: es muy majo. Ante todo, es un maestro de la táctica.

En el primer Eurobasket le costó adaptarse a los jugadores, pero cuando lo hizo y se olvidó de tanto sistema la selección fue de recital en recital.

Ganabamos a todos, pero a Francia especialmente. Podía ser en cuartos con una defensa antológica sobre Parker tras pasar al límite la fase de grupos, con el tiempo aprenderás que estos chicos iban tan sobrados que eso llegó a ser una constante. También se les podía superar en una final. Navarro lo metía todo en su 'Semana fantástica' e Ibaka ponía cinco tapones en 10 minutos. ¡Qué equipo tan estelar!

¿Y Gasol?, te preguntarás. Él nunca fallaba. Era el líder. Sabía cuando había que estar.

Hace un año algunos cometimos el error de dudar de él y de este conjunto por su desliz en 'nuestro' Mundial. Ya te he dicho que no es tan fácil vencer. Más cuando te confías demasiado.

Entonces, con Río en el horizonte, él apareció para disputar un torneo único y llevar a España a estos Juegos que estamos disfrutando hoy.

Un capítulo aparte lo merecen sus 40 puntos ante Francia en la semifinal del que era 'su' campeonato. Fue un encuentro único, ante 27.000 espectadores que habían llenado un campo de fútbol en Lille. Se ganó en la prórroga. El resto de equipo metió la otra mitad. Para que te hagas a la idea de la hazaña. Fue como ver a un hombre jugar con niños. Dudo que algún día presencies algo igual. Pero aparte de Pau tenemos muchos jugadores más.

No me puedo olvidar de Llull y su 'el equipo antes que yo' pese a que sea una estrella. Ni de Mirotic o Willy. Ya me has oído hablar, y mucho, de Navarro. También de Rudy y de como jugar bien de 'tres' sin serlo, hay que ver cómo defiende. Tu madre es la que te habla de Felipe, ese que siempre coge los rebotes aún no sabemos como y tiene la receta de la longevidad. También te he mencionado al 'Chacho' y su magia, nadie pasa como él. Y al capitán Carlos Jiménez.

No hay que olvidarse de un Calderon que desde 2003 fue el base titular. Tenía un primer paso tremendo y no veas como las metía de tres. Ahora su puesto lo ocupa un Ricky que, como ya te he dicho, fue un genio precoz. Quizás te suenen menos, pero Berni y Cabezas también fueron claves en este grupo con su defensa. Si no que les pregunten a Papaloukas y Diamantidis. También lo es ahora Claver. ¡Ah!, aunque le veas de traje, Garbajosa antes jugaba con ellos. Era un 'cuatro' abierto, como lo puede ser Mirotic ahora. Cómo forzaba las faltas en ataque, ya te lo dirá el abuelo. Su gran pasión era el equipo nacional.

Se me olvidaba, Gasoles tenemos dos. A Marc ahora no le ves por una lesión. También juega de pívot como su hermano y es muy bueno. Una roca en defensa, que se lo digan a Schortsianitis; un baluarte en ataque. Todos ellos, y muchos más, han sumado títulos y medallas desde 2001 sin parar. Aunque no te puedo engañar, sin Pau nada sería igual.

El es el factor diferencial, el hombre que ha cambiado nuestro baloncesto. El que hace que una hazaña como perder por solo seis puntos una semifinal olímpica con Estados Unidos y luchar por un bronce nos parezca algo normal.

¿Sabes?, desde que llegó Gasol, yo solo vi a España arrasar.

Pedro Molina   20.ago.2016 14:41    

Abrines y el espejo de Rudy

    lunes 18.jul.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

La fuga sigue. El mercado persa en el que se ha convertido la NBA deja a Europa, y al Barça, sin otra de sus jóvenes estrellas: Alex Abrines. 18 millones de euros en tres años tiene la culpa de esta nueva marcha de un español a la mejor Liga del mundo. El dinero y su talento, claro.

Abrines es un jugadorazo. Lo tiene todo para triunfar al otro lado del charco: físico, tiro, talento, ilusión... Siempre me ha recordado mucho a Rudy Fernández, con algunos matices, claro.

El ahora jugador del Real Madrid se marchó a Portland con 23 años. Lo hizo después de dominar Europa a su antojo. Lo hizo con el Joventut en unas temporadas soberbias. La última, la 2007-08. En ésta lideró a la Penya para ganar la Copa en Vitoria. Fue un martillo pilón en una ACB en la que solo Marc Gasol le quitó el MVP, en la que el Barça en una semi a tres partidos, de manera sorprendente, le arrebató un título que llevaba su nombre. Una campaña en la que también ganó la ULEB juntó a unos jóvenes Ricky y Pau Ribas, con Aito y un basket preciosista en el banquillo.

Abrines se marcha a la NBA con 22 años. A diferencia de su paisano mallorquín lo hace sin haberlo demostrado todo en el Barça. Llegó al club azulgrana hace tres años con un cartel enorme tras ‘tirar la puerta' en Únicaja. Pero las las lesiones y la falta de confianza de un Xavi Pascual que nunca le dio los galones esperados (no sabemos bien los motivos) no nos han dejado ver al jugador determinante que esperábamos.

Las lesiones también han hecho que Abrines no haya podido deslumbrar con la selección. Apenas pudo jugar el Mundial 2014 al no tener un minuto en la preparación. Menos hizo en el Europeo 2015, al que no llegó por su maldita fascitis plantar.

El Rudy que llegó a la NBA lo hizo como campeón del mundo, subcampeón de Europa y subcampeón olímpico tras un mate en la final de Pekín ante Howard que dio la vuelta al mundo.

Los precedentes muestran pues una diferencia entre ambos. Mientras en 2008 Rudy marchó a Estados Unidos siendo una estrella europea, Abrines lo hace en 2016 siendo aún una promesa con un gran futuro por delante. Sin embargo, entre ambos hay mucho en común aparte de sus raíces isleñas.

Ambos gozan de unas cualidades tanto físicas como técnicas ideales. Abrines sale del ‘carretón' creo que mejor de lo que lo hacía Rudy antes, entra a canasta de forma parecida, si bien es cierto que la defensa de este último es un poco menos agresiva, lo que no le permite robar balones con tanta facilidad. Características similares que no iguales.

Ahora al que fuera jugador de Unicaja y del Barça le toca mostrar todo su talento en la NBA. Ganarse un puesto con los Westbrook, Robertson, Oladipo, Waiters, Singler y compañía en la difícil ‘Era post-Durant' en Oklahoma. Esperemos que su aventura salga mejor que la de un Rudy al que la espalda le obligó a volver a Europa para ser un referente en vez de un secundario en Estados Unidos.

Por talento y cualidades, Abrines debe dar que hablar en los Thunder. Pese a ciertas diferencias, tiene en Rudy un buen espejo en el que mirarse.

Pedro Molina   18.jul.2016 21:29    

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