Sobre el caso Contador
Solo soy un periodista, sin más. Pero reconozco que casi todas las reacciones que se están dando acerca de la suspensión de dos años a Alberto Contador me están poniendo malo. A la gente le gusta opinar de cualquier tema, da igual el que sea, sepan o no sepan, con o sin razón.
Si se escucha a gran parte de la gente de nuestro país Contador es un santo, nunca ha roto un plato. Sinceramente, me da mucha rabia oír hablar a muchos de nuestros políticos como si fueran expertos en materia antidopaje, dudo que lo sean. Para ellos lo que se le está haciendo al ciclista de Pinto es prácticamente un linchamiento.
En cambio, si uno lee o ve lo que se dice en Francia, la conclusión es otra: Contador es el diablo. Un ciclista que parece que todo lo ha conseguido dopándose, lo que me genera otra sensación, en este caso de injusticia.
El que les escribe no es un experto en la materia. Reconozco que no me he leído entero el laudo del TAS sobre el caso porqueb son 98 folios en ingles y mi manejo en la lengua de Shakespeare no es perfecto (así que si ustedes quieren pueden juzgarme como yo les juzgo), pero si he tratado de documentarme de la mejor manera posible sobre lo acontecido.
Para ello he leído y escuchado a grandes expertos y compañeros, a los que considero maestros y ejemplos a seguir, de lo que he sacado las siguientes conclusiones, con las que trataré de explicar la sanción a Contador. Aquí no digo que ésta sea justa o injusta (sobre esto ya sobran opiniones). Solo trato de contar de la mejor manera posible esta sentencia, lo haré por puntos.
1. Contador ha sido sancionado porque da positivo por 50 picogramos de clembuterol en el Tour de 2010. Sin más. Así lo establece el Código Mundial Antidopaje para tal infracción en el caso de esta sustancia. Da igual la cantidad que sea, pues en el caso del clembuterol no hay dosis mínima.
2. Los motivos o explicaciones para sancionar a Contador son:
A. El 'Principio de responsabilidad objetiva'. El español no puede demostrar cómo ha llegado el clembuterol a su sangre, porque la que él dice que es laprueba del delito (el solomillo) se la ha comido.
B. Enlazando con lo anterior, el TAS utiliza la 'Ley de probabilidades'. Se pregunta: ¿Es lo más probable que el clembuterol llegase al cuerpo de Cntador por el solomillo ingerido, como explica el de Pinto? Su respuesta es que no. Es posible, pero altamente improbable.
Siguiente cuestión: ¿Es lo más probable que el clembuterol llegase al cuerpo de Contador por una autotransfusión, como dicen la UCI y la AMA? También es posible, pero hay una opción mayor. Es la siguiente:
C. Lo más probable es que el clembuterol llegase al cuerpo de Contador por la ingesta de una sustancia o suplemento (tipo barrita energética) tomado por él. Pese a que el de Pinto presentara ante el TAS una lista de todos los productos que consumía, no pudo probar que no tomara uno que no estuviera en la lista. De ahí esta sancón, la máxima, de dos años y no de uno, como a la nadadora Jessica Hardy, que también tomó un producto contaminado.
La norteamericana fue sancionada por la Agencia Antidopaje Estadounidense por un año. Tras el posterior recurso del TAS, vio como ésta se mantenía, ni se reducía ni se ampliaba (aquí si se analizaron los productos que ella tomaba. Se vio que uno estaba contaminado y se aceptó dejar en un año el castigo).
4. Para terminar esta explicación hay que decir que cuando uno acude al TAS, va a la justicia deportiva, no a la ordinaria.
Contador podría buscar la nulidad de este laudo en el Tribunal Federal de Suiza, como insinuó ayer. Algo bastante difícil, pues éste solo ha levantado cinco de los 3.000 casos habidos, como explico en los micrófonos de 'El Vestuario' Lucas Ferrer, abogado en derecho deportivo, durante cuatro años consejero del TAS.
Éstas han sido mis explicaciones sobre el caso. En ellas solo he tratado de dar a conocer lo mejor posible la decisión del TAS. A algunos os valdrán, a otros no. Yo no soy ni el salvador ni el detractor de Contador. Solo soy un periodista que busca hacer entender de una manera más fácil un asunto muy farragoso, del que todo el mundo opina (yo el primero, como acabáis de ver).



