17 posts de febrero 2010

El hombre de las remontadas

El Real Madrid de baloncesto tiene una joya en su plantilla. Se llama Sergio Llull y es capaz de convertir lo imposible en posible. Su fé no tiene límites. Cuando las cosas están mal siempre aparece. Ayer, lo volvió a hacer.

Perdía el Madrid por ocho puntos a poco más de un minuto para que terminara el tercer cuarto de su vital partido de Euroliga ante el Montepaschi Siena. La situación pintaba mal, muy mal. Los blancos tenían que ganar para seguir vivos en Europa y el juego desplegado hasta ese momento no daba muy buenas sensaciones. Entonces apareció Llull.

Es curioso lo de este chico. Cuando peor van las cosas, más se crece. Empezó su recital con un triple. Luego sumó un dos más uno y así, poco a poco, su equipo se fue levantando hasta el punto de ponerse con una ventaja de ocho puntos en el marcador. El Madrid no sólo iba a ganar el partido. Tenía el basket average a tiro, pero el Montepaschi volvió a ponerse a cinco.

Quedaban cuatro segundos y el técnico de los blancos, Ettore Messina, lo tuvo claro. Pidió tiempo muerto y preparó una jugada para Llull. El base no se lo pensó. Recorrió la pista como un tiro y anotó un triple imposible con rectificado incluído. Además recibió falta. El Madrid ganó por ocho y, en ese momento, Vistalegre estalló. Todo el pabellón al unísono comenzo a corear un cántico que ya es un clásico: "Llull, Llull, Llull". Los decibelios subieron y el de Mahón celebró a lo grande y con mucha rabia su gesta. Una más.

Llull tiene un físico portentoso. Entra bien a canasta. Tira de manera más que correcta y defiende como los ángeles. Puede jugar de base, posición en la que a mi me gusta más, pero también lo puede hacer de escolta, donde no se ve una de las pocas cosas que tiene que mejorar, la dirección de juego. Su polivalencia es una virtud que le hace aún más peligroso y que hay que aprovechar. Messina lo sabe. Por eso cada vez le usa más. Se lamenta cuando está lesionado y aplaude siempre su trabajo. Es lo que tiene ser disciplinado.

Muchas veces he comentado en la redacción, junto a mis compañeros de 'El Vestuario' que Llull me recuerda a José Manuel Calderón. Aún le falta mucho para ser como el extremeño, pero lleva el mismo camino. Ayer lestrenó unas zapatillas amarillas y moradas que parecían más de los Lakers que del Madrid. Puede que sea sólo una anécdota, pero este es otro paso en su camino hacia la NBA. De momento, los Rockets tienen sus derechos en Estados Unidos, a donde tarde o temprano irá.

Precisamente de Estados Unidos nos llega cada semana la serie de moda en este planeta, 'Perdidos'. En ella, uno de sus personajes, John Locke, no se cansa de repetir que hay que tener fé en la isla. Seguramente si Locke se encontrara a Llull en ese lugar cambiaría su frase y diría: "hay que tener fé en Llull".

Cuando se trata de hacer cosas imposibles, de tirar del equipo en los momentos díficiles y de salvar los partidos, ahí está siempre el de Mahón. Ayer, ante el Montepaschi Siena, volvió a hacer algo que comienza a ser una costumbre: dar una nueva victoria al Madrid tras otra remontada. Un hecho que empieza a convertirse en una rutina para este chaval que, con sólo 22 años, se ha convertido en un referente de nuestro baloncesto.

Quique como Abel. La vida sigue igual

En el Atlético de Madrid algunas cosas no cambian. Hace un año Abel Resino, el anterior inquilino del banquillo rojiblanco, tiró una eliminatoria de octavos de final de la Liga de Campeones en Oporto a la basura. Tenía que marcar si quería pasar a la siguiente ronda y no se le ocurrió mejor idea que salir con un delantero dejando a Forlán en el banquillo. Aquellas decisión le costó a los rojiblancos su eliminación, unos cuantos partidos de liga perdidos por el cabreo de algunos pesos pesados del vestuario y una declaraciones de Agüero recordando que él no había fichado al toledano.

Un año después la vida sigue igual, aunque en esta ocasión el atlético se ha clasificado para octavos de final en la Europa League porque el Galatasaray no es el Oporto ni de lejos. Pero a Quique Sánchez Flores le ha atacado hoy el mismo virus de entrenador del que en su día fue víctima Abel. Forlán de nuevo al banquillo y un solo punta con la necesidad de marcar para clasificarse. El resultado: 45 minutos perdidos ante un rival muy inferior.

La broma le ha podido salir muy cara a los colchoneros aunque en esta ocasión la fortuna sí les sonrió. Y ha sido así, negarlo sería una estupidez, porque ha sido mejor que su rival. Y porque tenía a un tal Reyes. Pero no deja de sorprender que con un 1-1 y necesitando la victoria Quique siga sin mover el banquillo. A pesar de que los últimos 10 minutos jugara con uno más.

Le ocurrió lo mismo en Almería, donde el Atlético también fue superior por cierto, pero en esa ocasión en la moneda salió cruz. No parece que el punto fuerte del entrenador rojiblanco sea variar el sistema sobre la marcha o buscar un revulsivo. Da la sensación de que no cambia porque no sabe a quién sustituir....o lo que es peor, porque no confía en lo que tiene en el banco. Por suerte para el Atlético Quique parece que tiene más apoyos en el vestuario que Abel.

Por cierto, no entiendo que un portero que juega en primera y con experiencia en la selección no sea capaz de ver una pelota por alto. El error de Asenjo en la ida es una nimiedad comparado con el que ayer supuso el empate del Galatasaray. Menos entiendo que Perea siga sendo titular en este equipo. Todas las semanas lía la misma en su área. Lo de los árbitros negándose a pitar penaltis en Europa lo dejo para otro día.

Dejen en paz a Kaká

Aquí pasamos de cero al 100 en cuestión de segundos. Como los grandes coches. Así que mientras Cristiano Ronaldo acapara elogio tras elogio y portada tras portada, el brasileño Kaká es presa de todo tipo de críticas. Es, por supuesto, legítimo. Faltaría más.

De Kaká se esperaba mucho más y bien por las lesiones, o bien porque no encuentra su sitio en el presente Madrid, no parece que esté ofreciendo su mejor versión. Pero no me cabe duda de que antes o después el brasileño volverá a demostrar lo gran jugador que es. Lo hizo en el Milán así que lo hará en el Madrid.

Ya lo ha advertido el seleccionador canarinho Dunga: "aquí sí sabemos como hacer jugar a Kaká". Toda una carga explosiva para quien corresponda, si es que le corresponde a alguien. No me canso de decírselo a todos los madridistas que critican a Kaká como si ahora fuera un jugador de segunda fila: al final Kaká acabará triunfando en el Real Madrid, como también lo hizo Zidane. Por cierto, al francés también le costó acomplarse y luego fue dios en el Madrid.

Dudar de esto me parece poco menos que un pecado futbolístico. El madridismo siempre necesita de un ídolo, cuanto más mediático mejor y este año lo ha encontrado en CR9. Su sombra está eclipsando a un gris Kaká. Quizá sea cuestión de que le den tiempo...y de que le dejen en paz.


Joan Creus, el MVP del Barça

Se cumplío el pronóstico. El Barcelona se proclamó campeón de la Copa del Rey tras imponerse en la final al Real Madrid. No hubo partido. La defensa del conjunto azulgrana fue tan perfecta que al descanso ya tenían medio encuentro en el bolsillo. Tras esos 20 primeros minutos ganaban por 15. En el tercer cuarto, la renta llegó a ser de 27. Al final esta se quedó en 19.

Una vez logrado el título, llegó el momento de los trofeos. El MVP fue a parar a manos de Fran Vázquez. Anotó 14 puntos, cogió cuatro rebotes y fue una pesadilla para el Madrid en la final. También hizo una gran semifinal. El galardón es justo. Lo podía haber ganado también Ricky Rubio, soberbio en la dirección y en defensa. El de el Masnou se ha comido a todos los bases que ha tenido enfrente, con sólo 19 años. Pero el verdadero MVP del conjunto azulgrana no está en la cancha. Está en los despachos. Se llama Joan Creus.

Hace dos veranos, Creus tomó el mando de la sección de baloncesto del Barcelona. Se convirtió en su director deportivo. La situación con la que se encontró no fue nada fácil. El Barça llevaba dos años sin ganar un título. Su técnico, Dusko Ivanovic había sido destituído a mitad de temporada y no había muchas estrellas en el mercado. Entonces, Creus comenzó su obra maestra.

Para empezar, en una decisión arriesgada, decidió mantener a un técnico interino como Xavi Pascual en el cargo. La primera pieza estaba puesta. La segunda llegó a las pocas semanas y de qué manera. Viendo que Navarro no tenía aún un contrato garantizado en la NBA, pese a haber jugado de manera más que correcta en Memphis, Creus apostó fuerte por él. Le ofeció un contrato largo, de tres millones de euros por temporada y el hijo pródigo volvió a casa.

Creus también repescó a Sada. Fichó a Barton y a Santiago y se trajo del CSKA a uno de los mejores pívots de Europa, como Andersen. El resultado fue más que bueno. El Barça llegó a la Final Four, en la que estuvo muy cerca de la final, y ganó la Liga ACB. En sólo un año el club azulgrana recuperó su identidad.

El segundo proyecto de la era Creus tampoco ha sido fácil. En verano, Ilyasova y Andersen decidieron marcharse a la NBA. El Barça perdió a sus dos pívots titulares. Para sorpresa de todos, el equipo no lo notó. Creus volvió a mover pieza. Se hizo con Mickeal, uno de los mejores aleros de Europa, el cual le quitó al TAU. Fichó a Lorbek, un pívot todo clase del CSKA. Al polivalente Morris y a N'Dong. La plantilla estaba hecha. Aunque faltaba la guinda. Esta no fue otra que el fichaje de Ricky Rubio, tras posponer éste su marcha a la NBA.

El resultado ya se ha visto. El Barça practica el mejor juego de Europa. Es atractivo, vistoso y a la vez efectivo. Su defensa es de libro. Ya ha ganado la Copa del Rey y va camino de hacer lo mismo con la ACB, de la que es líder de la fase regular, y con la Euroliga, en la que sólo ha perdido un partido. Plantilla tiene para ello.

Puede que luego, a un partido, el equipo azulgrana falle. De momento, no lo ha hecho. Hasta ahora su comportamiento en la cancha ha sido perfecto. Lo mismo le ha sucedido en los despachos.

Joan Creus no sólo ha creado un equipo de lujo. Además se ha comportado con señorío y elegancia. Si repasamos las fotos de ayer con la Copa recién conquistada, ¿en cuantas le vemos? En ninguna. Eso dice mucho. Es el trabajo desde el silencio. Por el momento, éste tiene su recompensa.

La final de la defensa

Dicen los teóricos del mundo del baloncesto que los ataques ganan partidos y la defensa campeonatos. Esta frase, tantas veces utilizada, puede aplicarse a la perfección al partido de esta tarde. Al Barcelona-Real Madrid, en el que se va a decidir quien se hace con la Copa del Rey.

La cosa promete. Frente a frente van a estar las dos mejores plantillas de la ACB y puede que de Europa. Los eternos rivales, que no han escatimado en gastos para hacerse con todos los títulos que hay en juego esta temporada.

Por un lado está el Barcelona. El gran favorito. Los azulgrana lo saben y no huyen de ese papel. Sus 12 jugadores son a cual mejor. En su cinco inicial, Ricky dirige y defiende. Navarro ejecuta. Mickeal rebotea, y Lorbek y Vázquez intimidan y anotan en la zona. Por si esto fuera poco, del banquillo salen Sada, Basile, Grimau o N'Dong y el nivel se mantiene. Todo un arsenal dirgido con maestría por Xavi Pascual.

Por otro lado está el Madrid. Un equipo con muchos altibajos esta temporada. Su técnico, Ettore Messina, eso sí, ya ha impuesto su sello a los blancos. Este no es otro que la defensa. La semifinal de ayer ante el Caja Laboral no hizo más que refrendarlo. Los vitorianos se quedaron en 50 puntos merced al trabajo atrás de un conjunto al que también le sobra talento. En cuartos de final fueron Jaric y Llull los que lideraron al Madrid. Ayer le toco el turno a Lavrinovic y a Kaukenas y hoy puede que sea el día de Reyes o Bullock.

Hombres en ataque no le faltan al conjunto blanco. Pero la clave estará atrás. El todo poderoso Barça sólo ha perdido tres partidos esta temporada. Ante el Gran Canaria y el Valencia, en la ACB, y ante el Partizán en la Euroliga. Todos estos han tenido un mismo patrón: los azulgrana no han llegado a los 70 puntos en encuentros muy lentos y trabados, de posesiones largas.

Desde la defensa tratará Messina de cimentar el triunfo del Madrid. Pero también desde atrás buscará ganar el Barça. Las estrellas que antes hemos mencionado en las filas azulgrana son solidarias. Hacen que a su rival le cueste un mundo anotar.

De momento, los precedentes esta campaña son favorables al Barça, que ganó por un ajustado 86-82 al Madrid la Supercopa y apabulló por 22 puntos a los blancos en Vistalegre en un partido en el que, eso sí, no estaban ni Lllull, ni Reyes, ni Hansen ni Jaric. Hoy la cosa será diferente. Están todos. ¿Quién ganará? Un Barcelona asentado, con talento y que maravilla a todos, o un Madrid que empieza a construir un nuevo proyecto que ilusiona.

Dejemos dos datos más. En su primera campaña al completo con el Barça, su técnico, Xavi Pascual, dio a los azulgrana la Liga tras dos años sin títulos. Cuando su homólogo, Ettore Messina, se hizo cargo del CSKA de Moscú, en 2006, le llevó a hacerse con la Euroliga tras más de 30 años de sequía y frente a un Maccabi que recuerda mucho a este Barcelona por su gran arsenal.

El nuevo campeón de Copa se sabrá a eso de las nueve de la noche y para ver que equipo es, un aspecto será fundamental: la defensa. Pero que nadie se olvide del ataque, porque el baloncesto es un deporte en el que lo que hay que hacer es anotar. Eso se le da de maravilla a estos dos equipos. Madrid y Barcelona. Barcelona y Madrid. Dos plantillas a las que da gusto ver jugar y que han vuelto a poner el deporte de la canasta a nivel de clubes en boca de todos. Falta hacía.

Recuerdos de la Copa

Esta tarde comienza en Bilbao una nueva edición de la Copa del Rey, posiblemente uno de los acontecimientos más interesante del deporte tanto nacional como europeo. Ocho equipos. Ocho aficiones, unidas durante cuatro días en un mismo pabellón, el BEC, con capacidad para más de 15.000 espectadores, en busca de un título. No hay incidentes ni problemas. Sólo hay diversión en el que se ha convertido en un evento que ya copian otros países.

A la hora de analizar la competición existe unanimidad. Hay un claro favorito: el Barcelona. Los azulgrana llegan a la cita copera en un gran momento de forma. Tienen la mejor plantilla de Europa, mucho talento en ataque y, encima, defienden. Si se ponen son imparables. Real Madrid y Caja Laboral, que van por la otra parte del cuadro, son los únicos equipos que le pueden hacer frente.

Si todo va según lo previsto, algo raro en la Copa en la que siempre hay sorpresas, los blancos se enfrentarán en la final al Barça. Su técnico, Ettore Messina, sabe como se disputan este tipo de competiciones y la plantilla del Madrid, pese a que atraviesa un bache, es muy buena. También lo es la del Caja Laboral, que se mide al Bilbao en cuartos. Es un partido con trampa. Los locales pueden dar la sorpresa, sobre todo si se tiene en cuenta el estado físico de Splitter, principal estrella de los vitorianos.

Quizá la eliminatoria de cuartos más igualada es la que va a abrir el torneo, la que enfrenta al Valencia y al Estudiantes. Apuesto por el Estu. Se le suelen dar bien estos partidos.

Se podría hacer un análisis más exhaustivo de esta Copa. Da para mucho, pero de esto ya sabeis bastante. Así que he pensado que este es un buen lugar para recordar, siempre desde mi punto de vista, lo mejor que ha pasado en esta competición. Ahí van para mí, los mejores momentos de la Copa:

1. Málaga 2001. La explosión de Pau Gasol. Ya venía apuntando el de Sant Boi, que despuntó en esta edición copera. Imberbe, con menos músculo que ahora, pero con el mismo talento, Gasol lideró al Barça ante el Fuenlabrada en cuartos, el Pamesa en semifinales y el Madrid en una gran final, en la que le ganó el duelo personal a un soberbio Alberto Herreros. En Málaga comenzó a labrarse la leyenda del mejor jugador español de la historia.

2. León 1997. Barcelona-Real Madrid. Sin duda, el mejor partido que se ha jugado en una Copa del Rey. Eran los cuartos de final. Hubo dos prórrogas. Aíto entrenaba al Barça. Obradovic, al Madrid. Con Bodiroga, entonces de blanco, secado por Karnishovas, fue Arlauckas en el que lideró al Madrid. Anotó 37 puntos. Forzó el primer tiempo extra. Pero un genial Mustaf y Djordjevic, infalible desde la línea de tiros libres, dieron el triunfo a los azulgrana por 115-110.

3. Vitoria 2008. Rudy lleva al Joventut al título. Desde Gasol no se veía nada igual en España. La Penya superó al Pamesa en cuartos, al Madrid en semis y al anfitrión, el TAU, en la final. El mallorquín anotó de dos, de tres, completó espectaculares alley hoops a pase de Ricky y, como hizo antes Pau, dejó una huella imborrable antes de marcharse a la NBA.

4. Valladolid 1988. Solozabal logra un triple sobre la bocina. Ganaba el Madrid por dos y atacaba el Barça. Entonces, el base cogió la bola y anotó un tiro desde más alla de 6,25 que dio el título a los azulgrana ante el eterno rival.

5. Vitoria 2002. El TAU acaba con la maldición del anfitrión. Desde 1984, cuando lo hizo el CAI de Zaragoza, el equipo local no se alzaba con el título. Esta racha la rompieron los vitorianos en una gran final, en la que Bennett y Jasickevicius tuvieron un duelo épico. Al final, un tiro a tabla de 'Benito' y un postrero error del lituano dejaron el título en casa de un TAU que, en esta última década, ha sido el Rey de Copas.

Estos han sido, para mí, los mejores momentos de la Copa. Podeis dejar los vuestros. Serán diferentes. Lo que está claro es que esta competición no deja indiferente a nadie. A todos nos hace disfrutar. Por algo es uno de los mayores espectáculos del deporte de la canasta. !Qué ganas¡ !Qué empiece ya¡

El mismo error de siempre

No hemos aprendido nada, siempre la misma historia. Y claro, así nos va. Viendo anoche el partido del Real Madrid en Lyon me acordé de los días previos al España-Francia del Mundial de Alemania. Íbamos a ganar de calle porque Francia no era sino un grupo de prejubilados más intersados en un viaje a Benidorm que de jugar unos octavos de final de un Mundial. Luego llegó la hora de competir, como le gusta decir a Luis Aragonés, y ahí Francia nos enseñó cuál era la realidad y, sobre todo, que en la vida hay que ser humildes.

Y ayer volvió a ocurrir. Se ninguneó a un buen equipo como el Olympique de Lyon. ¿Venido a menos en los últimos años?. Sin duda alguna. ¿Con menos potencial que temporadas atrás?. Cierto. Pero con calidad suficiente como para competir en Europa.

Ayer en El Vestuario ya dije que el Real Madrid podría sufrir en Gerland y que incluso podía caer derrotado, como así ocurrió. No quiero ser ventajista, pero escudarse en que el Lyon es cuarto en la Ligue 1 después de estar aburrido de acumular títulos ligueros es poco argumento para echar por tierra a un equipo. Toulalan, Makoun y Pjanic evidentemente no son Essien, Diarra o Juninho, pero tampoco son jugadores exentos de calidad. De hecho ayer jugó Diarra, el mismo que hace años maravilló en Lyon. Y luego salió Benzema, el gran ariete de los lyoneses vendido al Madrid a precio de oro. El resultado fue el que fue. Naufragio en el centro del campo y nulidad ofensiva en ataque con Benzema y antes con Higuain.

Quizá no se pueda pensar a día de hoy en un Olympique capaz de ganar la Champions, incluso pienso que el Real Madrid tiene que remontar en la vuelta porque tiene mucha más calidad que los franceses. De no hacerlo sería un sonoro fracaso. Pero de ahí a rebajar a un equipo en el que juegan Delgado, Govou (por cierto, lo de Marcelo es para hacerselo mirar después del que el francés le dejara en evidencia con 30 años), Lisandro López, o un Gomis que antes o después estallará, es un pecado de prepotencia.

Dicho lo cual, en el Real Madrid alguien debería dar un golpe en la mesa si no quieren que esto se les vaya de las manos. No puede ser que un club con la historia europea que atesora a sus espaldas el Real Madrid, con los jugadores de primerísimo nivel que tiene en su plantilla y con un desembolso de 250 millones de euros, dé la imagen de indolencia que ofreció anoche.

De jugadores como Kaká, Cristiano, Xabi Alonso, Benzema y compañía se espera más, mucho más. Al menos que sean capaces de plantar batalla. Hoy los mayores palos se los lleva Kaká, que evidentemente no está bien. Pero no sólo a él debe exigírsele más. Del Real Madrid al menos se espera que genere un ramillete de ocasiones de gol, en Gerland o en Old Trafford. El escudo les obliga a ello.

Casta, talento y algo más

Ayer volvió a Vistalegre Axel Hervelle, el ala pívot que, hasta hace unos meses, formaba parte de la plantilla del Real Madrid de baloncesto. Ahora sigue siendo miembro del club, está cedido, pero juega en el Bilbao.

Como siempre que un jugador se enfrenta a su ex equipo, Hervelle salió extramotivado. El resultado fue espectacular. Anotó 16 puntos, capturó 10 rebotes, dio ocho asistencias y puso tres tapones. Llegó a los 36 de valoración. Fue el MVP de la jornada y, lo más importante, su equipo ganó.

Nada más terminar el encuentro, su ex técnico, Ettore Messina, en cuyos planes no entraba Hervelle para esta temporada, se acecó al belga. Le dio la mano y le dijo algo al oído. No sabemos que le comentó, pero Hervelle sonrió. Podemos pensar bien y creer que Messina le comentó algo así como "si juegas a este nivel toda la temporada, volverás con nosotros". O podemos ser mal pensados y creer que lo que el italiano le dijo fue que viendo el nivel que tienen a día de hoy Velickovic y Garbajosa, los hombres que ocupan su puesto, se arrepiente de haberle dejado marchar.

No sabemos que le comentó exactamente Messina, pero una cosa está muy clara. Hervelle es un jugador muy querido por la afición del Madrid, sólo hay que ver como se le recibió y despidió. Eso sólo se consigue a base de una cosa: esfuerzo. En sus cinco temporadas como jugador blanco, el belga se partió la cara, a veces de manera literal, por su equipo. Luchó por todos los balones. Fue a las ayudas. Cazó rebotes imposibles y, junto a Felipe Reyes, formaba la pareja con más bemoles de toda la ACB y, posiblemente, de Europa. Otra cosa es su talento.

Es cierto que Hervelle es bueno, pero no es un súper clase. Velickovic y Garbajosa tienen más talento. Uno es joven y ambicioso; el otro es veterano y se las sabe todas. Ambos ocupan ahora el puesto del belga en el Madrid. Sería ventajista decir a estas alturas que Messina se equivocó. El técnico de Catania tiene suficiente experiencia y títulos en su palmares para saber lo que hace. Sus decisiones son difícilmente cuestionables y Garbajosa y Velickovic son muy buenos. El tiempo dará y quitará razones. ¿Tenía hueco Hervelle en esta plantilla? Es más que posible. ¿Jugaría mucho? No se sabe.

Lo que no deberia hacer el Madrid es desprenderse definitivamente del belga. Si acaso que lo ceda, pero que nunca lo venda. Puede que deba mejorar en ciertas facetas para ser el 'cuatro' que quiere Messina. De casta anda sobrado. Capacidad reboteadora también tiene. Tira bien de tres. ¿Qué le falta? Saber leer el juego y pasar mejor desde el poste alto. Cualidades que no negocia Messina. Son claves en su juego. Veremos si en un futuro también lo es Hervelle. Por ganas no será. El lo lleva diciendo mucho tiempo. Madrid es su casa. El Real su equipo. Por algo se define como "El belga de Chamberí". Sólo le queda seguir así para volver al club blanco en el que tiene a todo el mundo a su favor. Bueno, a casi todo.

Don Luis Molowny

Triste noticia la desaparición de Don Luis Molowny, un hombre que dió todo por el Real Madrid. En una época en la que los jugadores vienen y van sin sentir los colores, salvo honrosas excepciones, de Molowny se debe destacar su madridismo a prueba de bombas. Fue lo que se llama un hombre de club, que dió la talla en todo momento. Un hombre que siempre estuvo a la altura de las circunstancias cuando sus servicios fueron requeridos. Como de él ha dicho el presidente Florentino Pérez un hombre que supo llevar ilusión al madridismo en momentos difíciles.

Hubo un tiempo en el que Don Luis fue el paraguas al que se acudía cuando las cosas no iban bien sobre el campo. Entonces el recambio en el banquillo era Molowny...y aquellos "galácticos" de la época empezaban a ganar. Nunca fue fácil manejar el vestuario del Real Madrid, supongo que como el de cualquier grande. Decían que su táctica pasaba por dejar a "sus" jugadores desempeñararse en el campo como mejor les parecía. Les daba libertad y les invitaba a divertirse sobre el terreno de juego.

En 12 temporada como entrenador del Real Madrid dirigió 122 partidos de los que ganó 74. Antes de todo ello, también entrenó a Las Palmas, aunque fue en el Real Madrid donde, como no puede ser de otra manera, adquirió todo el protagonismo. Por edad, nunca le vi jugar, sólo en video, pero sí le recuerdo en el banquillo. El Mangas era además de un deportista un buen hombre. Hoy se ha ido un gran profesional del fútbol. Descanse en paz.

Raúl Madrid

Ayer leíamos en la prensa que Raúl podría poner fin a 16 años de historia en el Real Madrid para marcharse a Estados Unidos, uno de esos limbos exóticos donde las estrellas del fútbol, cuando su luz comienza a extinguirse, van a dejar sus últimas gotas de calidad, a los que aún les queda alguna. Ya lo hizo, por ejemplo, el que le dió el relevo a Raúl como símbolo del madridismo, Emilio Butragueño, que apuró su carrera en el Atlético Celaya, un pequeño club mexicano que con "el buitre" llegó a la final del campeonato. Para allá se fue también Michel, al mismo equipo, y a principios de los ochenta, otro ilustre como Pirri probó suerte en el Puebla.

Una noticia que sale a la luz cuando Raúl vive su temporada más difícil desde que llegó al primer equipo: de ídolo, de emblema, de referente, ha pasado a ser carne de banquillo por mucho que Pellegrini diga que es "titularísimo". En estos casi 16 años han pasado muchos fichajes y muchos entrenadores por el Madrid y el capitán se ha mantenido en la primera línea del frente, haciendo del punto medio la virtud. Como dice mi amigo Pedro Molina, Raúl es un 7 en todo, no sólo en la camiseta. No es rápido, no es técnico, no destaca por su físico, pero tiene algo que sólo unos pocos poseen, el olfato y el don del oportunismo, además de un espíritu de lucha y una identificación con los colores que hoy se echa de menos. También tengo amigos que dicen que Raúl siempre ha jugado por decreto o que el 80 por ciento de sus goles los podría haber empujado un pensionista con artritis. Es una de las mayores dualidades en los foros futbolísticos: raulistas y antirraulistas, pero ahí están los números y la historia.

El debate sobre su vuelta a la selección se ha quedado estéril, y eso ya es una señal de que se acaba una etapa. No se si los Red Bulls de Nueva York serán este próximo verano su única y última aventura post-madridista o acabará su contrato en 2011. Pero sea como sea, su papel ya es otro, el siete se asoma desde el banquillo a un destino incierto, pero con su nombre fundido con el del Real Madrid para siempre.

Equipo del vestuario


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