7 posts de abril 2010

¿Mourinho al Madrid?

En los últimos días se está hablando mucho de la posibilidad de que José Mourinho entrene al Real Madrid la próxima temporada. Este rumor se ha acrecentado más aún tras la victoria del Inter de Milán por tres goles a uno ante el Barcelona en la ida de las semifinales de la Liga de Campeones.

Un diario deportivo de la capital de España ya ha decido que el portugués debe ser el técnico del club blanco la próxima temporada. De nada les sirve que Manuel Pellegrini tenga aún contrato con el Madrid y que pueda dar la Liga al club de Chamartín frente al mejor Barça de la historia. Para este periódico, el chileno está ya sentenciado. Su pecado es, según dicen, no haber sacado partido a una plantilla en la que se han invertido 270 millones de euros.

Es cierto que nadie esperaba ver al Madrid eliminado en octavos de la Liga de Campeones por el Olimpique de Lyon, que la derrota ante el Alcorcón en la Copa del Rey fue difícil de digerir. Pero la campaña llevada acabo por el diario Marca contra el actual técnico del equipo blanco parece tener más tintes personales que deportivos. "Pellegrini fuera, Mourinho dentro", este parece su lema. Ahora queda por ver si la llegada del portugués sería beneficiosa para el Real Madrid.

Mourinho es un maestro de la táctica. Eso nadie se lo discute. Su juego te puede gustar o no, pero da resultado. Sus equipos ganan con un fútbol poco vistoso, pero ganan, que es lo que casi todos los aficionados quieren. El problema es que cuando contratas a Mourinho no sólo fichas al entrenador, fichas también al personaje.

El portugués es un hombre polémico. Allá donde va genero filias o fobias. Si eres fan de su equipo le amas, si eres un rival le odias. A Mourinho le va este juego. Disfruta siendo el centro de atención con su caracter bastante egocentrico y, en más de una ocasión, chulesco. Hay que reconocer que le da resultado. Así se habla de él y no de su equipo. Sus jugadores acuden al campo con menos presión y lo agradecen, casi siempre suelen ganar.

Manuel Pellegrini es el polo opuesto. Es tranquilo, sosegado, calmado. No levanta la voz ni pierde la compostura nunca. En el Villarreal su juego vistoso enamoró durante cinco años. En el Madrid sólo lleva uno y ha generado dudas. ¿Es entrenador para un club grande? ¿Cumple en los partidos importantes? ¿Merece seguir liderando el proyecto del club blanco?

Todas estas preguntas se las tiene que hacer ahora Florentino Pérez, el máximo mandatario del Madrid, que tiene dos opciones: apostar por la continuidad o cambiar, de nuevo, el modelo de su equipo. Dos nombres tiene sobre la mesa. En nada se parecen. Son los de José Mourinho y Manuel Pellegrini. Pellegrini o Mourinho. ¿Quién entrenará al Madrid la próxima temporada? Pronto lo sabremos.

Comienza lo bueno en la NBA

Tras 82 partidos, la fase regular de la NBA ha concluído. Durante cinco meses los equipo han luchado para colocarse en las mejores posiciones de cara a los play-offs, que empiezan la próxima madrugada. Lo hecho hasta ahora ha valido, pero ya no importa. Es pasado. Ahora comienza lo importante. Comienza la lucha por el título. Ya no hay margen de error. El que tenga un descuido se va a la calle.

Los Lakers de Pau Gasol defiende un título que no les va a ser nada fácil volver a conquistar. Su juego esta temporada ha dejado mucho que desear. El polémico Ron Artest no acaba de acoplarse al equipo y las lesiones tampoco están ayudando. Vujacic y Bynum se perderán el primer partido de su eliminatoria ante los Thunder, que, presumiblemente, si va a disputar Kobe Bryant.

El escolta lleva desde noviembre jugando con el dedo índice de su mano derecha roto. Ha acabado la temporada regular entre algodones, pero su voraz hambre de títulos puede suplir este problema. Al lado tendrá el mejor Pau Gasol que hemos conocido. Anota igual, pero rebotea más e intimida y lee el juego mejor. De lo que haga la pareja dependerá gran parte del futuro de los Lakers, que necesitarán, eso sí, que Odon y Fisher den un paso adelante si quieren que allá por junio vuelva la fiesta a Hollywood.

Su rival en primera ronda no será nada fácil. Los Lakers se miden a los Thunder o lo que es lo mismo, al jugador con más futuro, y ya presente, de esta Liga: Kevin Durant. El alero ha sido el máximo anotador de la fase regular con más de 30 puntos por partido. Está bien secundado por Westbrook, Green, Ibaka y Sefolosha. Pero este arsenal no parece suficiente para eliminar a los actuales campeones.

De pasar, los Lakers se encontrarían con Utah o Denver en las semifinales del Oeste y, presumiblemente, con Dallas en la final. Buenos equipos, que pondrían en dificultades a Pau, Kobe y compañía, pero que no parece que les vayan a impedir meterse por tercer año consecutivo en la gran final de la NBA. En ésta es donde los angelinos se la van a jugar.

Si todo va según lo previsto y no hay ningún descalabro, los Lakers lucharán por el anillo con los Cavaliers. En Cleveland tienen motivos para soñar. Han sido el mejor equipo de la Liga regular. LeBron James está a un nivel superior que el año pasado. Shaquille O'Neal, aún en los últimos momentos de su carrera, sigue siendo una pieza importante allá donde va y Varejao, Parker, Gibson y West son unos secundarios de lujo.

Sólo Orlando parece poder plantar cara a los Cavalierss en el Este. A Atlanta le falta equipo y en Boston pesan los años y las lesiones de Garnett. Los Magic ya eliminaron, por sorpresa, a LeBron y compañía el año pasado y quieren repetir algo que poca gente ve posible éste, aunque con ese gigante de la zona llamado Dwight Howard todo puede pasar.

Total, que según las previsiones de uno que escribe, los Cavaliers se harán este año con el primer título de su historia. El esfuerzo de Pau Gasol y Kobe Bryant, muy meritorio, no será suficiente. LeBron James añadiirá al MVP de la fase regular el de las Finales y decidirá como agente libre donde juega la próxima temporada.

Podra quedarse en Cleveland o marcharse a la Gran Manzana, a Nueva York, donde van a tirar la casa por la ventana por hacerse con sus servicios. En los Knicks no estará Sergio Rodríguez, que, tras probar durante cuatro años en la mejor Liga del mundo, volverá a Europa, ¿al Real Madrid?, en busca de los minutos que no le han dado en la NBA.

Una NBA de la que también se puede marchar Rudy Fernández, harto de que su entrenador, Nate McMillan, no se dé cuenta de lo bueno que es y desperdicie su talento. Es que para triunfar en la mejor Liga del mundo además de ser bueno hay que tener suerte. Rudy no la ha tenido. Si la tuvo Pau Gasol, que de los Grizzlies se fue a los Lakers para ser una de las grandes estrellas de la NBA, algo que, gane el anillo o no, es una realidad y nadie puede discutir.

Vuelve la tierra, vuelve Nadal

Ayer se produjo el esperado debut de Rafa Nadal en el Masters 1.000 de Montecarlo. Jugó ante el holandés Den Bakker, al que ganó en menos de una hora de partido por 6-1 y 6-0. Fue un encuentro fácil, en el que el español comenzó a coger sensaciones de cara a la temporada de tierra, que acaba de comenzar.

Nadal vuelve a su habitat, a la arcilla roja que tantos éxitos le ha dado, pero lo hace de una manera diferente a la de los últimos años. Lo hace tras haber pasado una segunda mitad del 2009 plagada de lesiones y sin haber ganado un título desde hace 11 meses, cuando se impuso a Djokovic en la final de Roma.

Pero además Nadal llega con otro problema más importante. Su cabeza, que nunca le fallaba, que siempre le ayudaba en los momentos decisivos, se ha vuelto vulnerable. El español ha dejado de ser el hombre que nunca erraba en los momentos clave, algo extraño, que nunca le había pasado, por lo cual Nadal tiene dos retos: volver a ganar y recuperar las sensaciones que tenía antes.

Para que esto suceda, no hay mejor lugar que la tierra batida. En los últimos siete años, el de Manacor ha ganado 25 títulos sobre esta superficie. Se ha hecho cuatro veces con el Masters 1.000 de Roma, cinco con el Godó, otras cinco con el torneo de Montecarlo y, en cuatro ocasiones, ha ganado Roland Garros.

Precisamente fue en París donde descubrimos que Nadal era humano. Allí perdió con Soderling, en los dieciseisavos de su torneo talismán. Sus rodillas habían dicho basta. La gira de tierra de 2009 había sido demasiado dura y, en el Masters 1.000 de Madrid, en aquella épica semifinal en la que acabó derrotando a Djokovic tras salvar cuatro puntos de partido, su cuerpo se paró.

Ahora, tras un calvario físico y mental, el divorcio de sus padres también le ha influído, Nadal está muy cerca de ser el de antes. Este año ha llegado a la final en Doha. Ha caído en cuartos del Open de Australia ante Murray, donde se tuvo que retirar por lesión, y se ha metido en las semifinales de los Masters 1.000 de Indian Wells y Miami. Sólo la ansiedad le ha impedido levantar ya un título.

¿Qué mejor lugar que Montecarlo para volver a ganar? Allí Nadal puede lograr lo que nadie ha hecho: hacerse seis veces seguidas con un torneo en la era ATP. Sería la mejor forma de acabar con esa mala racha que le persigue. Los precedentes no son malos.

El español lleva 181 partidos ganados en tierra batida y sólo 16 perdidos a lo largo de su carrera. Fue capaz de estar 81 encuentros seguidos sin perder en esta superficie, donde es posible que, a sus 23 años, ya sea el mejor de la historia.

En la arcilla, su físico sufre menos. Le es más fácil deslizarse y sus golpes cogen más efecto y son aún más demoledores. ¿Si se alarga el partido? No hay problema. Ahí Nadal tiene las de ganar. Federer tiene pesadillas cada vez que se enfrenta con él en está superficie, Djokovic también.

De ahí que Montecarlo sea el lugar ideal para que el español vuelva a ganar un torneo. Se tiré al suelo para celebrarlo y después lo muerda. Luego llegarán el Godo y Roma, quién sabe si Madrid. Todo esto como paso previo para la reconquista de Roland Garros, donde ha reinado ya cuatro veces y cuya corona es ahora de Federer.

Rafa no tardará mucho en recuperarla. Por algo es el rey de la tierra batida. Sólo le queda un paso. Ya tiene el físico de antes, no hace más que repetirlo. Ahora le queda por recuperar la mente, algo que seguro que conseguirá por su humildad, su ética de trabajo y su capacidad de superación.

Por todo esto, Nadal es uno de los mejores deportistas de la historia del deporte español, si no el mejor.

El mejor jugador del mundo

Una vez analizado el Clásico desde todos los puntos de vista, reconociendo la superioridad del Barça y los problemas del Madrid, toca hablar de un nombre propio, el de Xavi Hernández.

Mucho se ha debatido estos días sobre la figura de Messi, su gran juego, su velocidad, su plasticidad, su hambre de gol y porqué es el mejor jugador del mundo. El argentino reune todas las condiciones para ocupar ese puesto, pero yo me quedo con Xavi.

El mediocentro del Barça volvió a demostrar en el Bernabeu su espectacular estado de forma, su visión de juego periférica, su capacidad para crear, para no perder una sóla pelota y para dar el pase final. De esto se beneficiaron Messi y Pedrito, que marcaron los dos goles que dieron el triunfo a los azulgrana en Chamartín.

Xavi es el socio perfecto para sus compañeros. Al son de el de Tarrasa gira todo el equipo. Hace mejores a los que están a su lado con un juego coral, que hasta llega a parecer fácil. Xavi necesita a sus compañeros para ser mejor. Para éstos, su figura es imprescindible. Sin él, no tendrían a ese hombre que les hace marcar la diferencia, dar el golpe final.

Por todo esto, en mi modesta opinión, el mediocentro del Barça es el mejor. Messi sufre con Argentina. Xavi disfruta con España. Como también lo hacen Torres, Villa, Silva, Iniesta y todos los que están a su alrededor en el combinado nacional.

España ganó la Eurocopa a su son. Al son de Xavi, del toque, del talento, del fútbol fácil a la vez vistoso y bonito. El Barça se ha llevado los últimos seis títulos que ha jugado de la misma forma. Ahora tiene media Liga en el bolsillo y es el gran favorito a ganar la Champions, como España lo es para hacerse con el Mundial.

Todo bajo la batuta de un hombre quizá no demasiado alto, no demasiado fuerte. Pero que, con su fútbol de toque y su cerebro privilegiado, siempre sabe lo que tiene que hacer: jugar en beneficio del equipo que, al fin y al cabo, es su beneficio. Porque a Xavi lo que le importa es ganar y si es jugando bien, mejor.

Así ha logrado tantos éxitos en su carrera. Por lo que parece, le quedan muchos más. Eso sí, siempre desde la sombra, sin llamar la atención. Los focos se los deja a los demás. ¿Qué más da si así se gana? Eso debe de pensar Xavi Hernández. El mejor socio que un compañero puede tener. El mejor jugador del mundo.

Ganó el que tenía que ganar

Ganó el que tenía que ganar, el que más lo merecía simplemente porque es mejor equipo. Se podrá vender las motos que se quieran vender, seguir negando la realidad y decir que en el Madrid todo es mucho más hermoso, pero en cuanto a fútbol se refiere, el Barcelona sigue mostrando mejor modelo deportivo, lo que se acaba reflejando en el terreno de juego. El madridismo no puede seguir engañándose si quieren volver a ser lo que fue.

Ya lo he dicho en otras ocasiones, el modelo galáctico de Florentino es un modelo muerto. Con él se prodrá ganar al Sporting, al Sevilla y al Atlético de Madrid pero adolece de efectividad cuando hay que dar realmente la talla. Pasó en Barcelona, ha vuelto a pasar en el Bernabeu y pasó en la Champions. No es casualidad que el Real Madrid lleve seis años cayendo en octavos.

Florentino no creía en Pellegrini pero cedió ante Valdano. Y Pellegrini tampoco ha dado la talla. No ha sabido gestionar un equipo con tantas y tantas estrellas y en cada partido crucial ha fallado. Pero hoy no quiero hablar del chileno, que evidentemente ha fracasado en el Madrid, pero en mi opinión no es el culpable exclusivo de esto. Por el Madrid pasó Capello, y no se le renovó porque ganaba pero sin brillo. Luego vino Schuster y tampoco triunfó. Como tampoco lo hizo Juande Ramos pese a que logró ilusionar al madridismo con una liga que acabó el día del 2-6. ¿O ya había acabado antes?.

En el Barcelona manda sólo Pep Guardiola en la parcela deportiva, ¿ocurre lo mismo en el Madrid?. La respuesta es no, en la parcela deportiva del equipo blanco manda demasiada gente. En el Barça hay un modelo de cantera que triunfa, en el que da igual si juega Iniesta o Busquet, o incluso si un día juega Jeffren. Ayer volvió a triunfar un tal Pedro. Todo porque en el Barcelona se juega igual desde el primer equipo hasta el alevín. No ocurre lo mismo en el Madrid.

Se trajo a Kaká, buen fichaje, sin duda, y no juega. ¿nadie le va a exigir que ponga punto final a una lesión que no sería tan grave si no fuera año de mundial?. Quizá Kaká no fuera lo que necesitaba el Real Madrid, pero ahí está. Es cuestión de opiniones. Ya lo dije hace unos días, sobra glamour y falta equipo. Ayer, una vez más no había variantes tácticas posibles. No habia un Robben que abriera el campo, faltó profundidad, faltó medio del campo y faltó fútbol.

El Madrid sólo resistió mientras el Barcelona adormeció el encuentro. Se comportó como un equipo no digo pequeño, pero sí diré que no como un grande. No llevó peligro y encima se encontró con un gol en contra que ya rompía el partido. Ya en la primera vuelta se dijo que el equipo blanco había hecho un gran partido y que no mereció perder. Puede que esto último sea verdad, pero ¿se conforma el madridismo con tan poco?. ¿Se conforma con no salir goleado ante el Barça?. Nunca fue así.

Ayer dijo Valdano que el equipo había jugado con demasiada presión, como si el Barça no. Además, si el Real Madrid no es capaz de aguantar la presión apaga y vamonos. Hoy, se empieza a vender de nuevo ilusión y se dice que ganar la liga aún es posible. Lo dije ayer, mientras las matemáticas no digan lo contrario sí, es posible. Pero improbable. Mal irá la afición madridista si ya solo se conforma con la ilusión. Es mejor cambiar la realidad. La segunda era Florentino empieza como acabó la anterior, con cero títulos. Pero con mucho glamour, que siga la fiesta.

El gran espectáculo del fútbol

Llegó el gran día, el día en el que la Liga tendrá dueño ¿o no?. En fútbol nunca se puede dar nada por definitivo hasta que las matemáticas indican lo contrario. Bayern y Manchester nos lo recuerdan al menos una vez cada década y la última ha sido esta misma semana. Pero el clásico, que no derby, de hoy tiene pinta de que será decisivo en el devenir del campeonato.

Gane quien gane, si lo hace por una diferencia superior a un gol (el Barcelona venció 1-0 en el Camp Nou) tendrá tres cuartas partes del título en el bolsillo. No me imagino ni a Real Madrid ni a Barcelona dejándose cuatro puntos en los siete partidos que quedan por delante tras este 10-A, contando el golaverage. Es decir de siete partidos el ganador en el día de hoy tendría que perder un partido y empatar otro. Eso es practicamente imposible a día de hoy en esta liga en la que hay un mano a mano entre dos superpresupuestos a los que los demás nunca podrán acceder.

El de hoy es un partido de resultado incierto en el que cualquiera de los dos puede ganar. Calidad en sus plantillas tienen de sobra para dar ese golpe de autoridad ante su eterno rival. Se habla del duelo Ronaldo-Messi y no es de extrañar, porque son las máximas estrellas de sus respectivos equipos. Pero más allá de estos dos superjugadores, quizá el partido pueda decidirse en el centro del campo donde reinan Xabi Alonso y Xavi Hernández.

Ayer lo decía en El Vestuario un mito del madridismo y de nuestro fútbol (menudo delantero), Carlos Alonso Santillana. Para él la clave del partido estará en la capacidad del Real Madrid de quitarle la pelota al Barcelona. Comparto diagnóstico, pero la cuestión es cómo. Si los Xavi, Busquet, Touré o Iniesta empiezan a tocar la pelota, Messi será el gran triufador. Y por extensión el Barça. No obstante, el Madrid tiene, por su puesto, intactas sus posibilidades siempre y cuando que siga mostrando la misma verticalidad y profundidad en su juego.

Dicho lo cual, en mi opinión el Barcelona sigue siendo a día de hoy favorito en el partido porque demuestra que, aunque su juego no es el del año pasado, es capaz de dar la talla en los partidos importantes. El vestuario sigue siendo una piña y Guardiola sigue manejando los tiempos a su manera, esa que le ha dado tantos resultados.

Enfrente nos encontramos con un Real Madrid que aunque cada vez está más conjuntado sigue en proceso de construcción. Esta misma semana lo dejaba entrever el propio Ronaldo. Pero ojo, la fé mueve montañas...y la ilusión también. Y ahí el Madrid va por delante de un rival que ya lo ha ganado todo. Sientense y disfruten del mayor espectáculo del mundo futbolístico a día de hoy. Que gane el mejor.

En la misma piedra

Debatimos, o mejor dicho discutimos, en la redacción si es ventajista o no acordarse hoy de que Arjen Robben y Sneijder, que acaban de dar el pase a semifinales de Champions a Bayern e Inter, fueron jugadores del Real Madrid hasta hace solo unos meses. Hasta que llegó Florentino Pérez, en concreto, y volvió a cometer los mismos pecados de su primera etapa en el Real Madrid.

Hoy el Real Madrid ve la Champions desde el sofá, como en el malévolo montaje fotográfico que circula por internet en el que Guti disfruta del futbol por la tele desde octavos. Como siempre, ultimamente. Sin duda algo de ventajismo hay en citar a Robben y Sneijder porque con ellos en el club de Concha Espina el Madrid también fue eliminado de Europa en la misma fase.


Dicho esto sí creo que hay un error conceptual en la planificación deportiva del Real Madrid. Más concretamente en el modelo deportivo por el que apuesta Florentino Pérez y que fue ratificado por aclamación, que no por votación, por el madridismo. Florentino erró con Makelele como el tiempo demostró. Un jugador que no es mediático, ni guapo, ni vende camisetas, ni marca goles, ni maravilla como Zidane es prescindible y no cabe en el Madrid. Esa mala apreciación la pagó el Madrid y quizá lo siga haciendo.

Hoy, en su segunda etapa en el club blanco, el todopoderoso Florentino sigue tropezando en la misma piedra. Sneijder y Robben no eran los más mediáticos en un proyecto holliwoodiano cuyas superstars son Cristiano, un Benzema que no juega, y un Kaká al que se fichó probablemente para demostrar que Florentino era capaz de cerrar un fichaje que siempre se le atragantó a Ramón Calderón. Pero, ¿era lo que necesitaba el Madrid?. En la liga le da de sobra para pelear con el Barça (¿hasta el sábado?), pero en Europa no.

Es cierto que Robben arrastraba su eterno problema de ser un jugador de cristal y que Sneijder tuvo una muy mala temporada por problemas personales, que hicieron que su cabeza no estuviera centrada en el fútbol. Pero no es menos cierto, que ambos hubieran aportado al equipo variantes tácticas con las que hoy no cuenta un Pellegrini que les abrió las puertas de salida. Como se las abrió, por cierto, a Van der Vaart, hoy sustituto de Kaká, que llegó a pegar una rejada del chileno en verano por pasar de él en los entrenamientos.

¿Ventajsita?. Tal vez. Pero el Madrid no puede permitirse el lujo de seguir mirándose en el espejo porque a estas alturas de partido, éste le contesta que el más guapo puede que sea él, pero no el mejor.

Equipo del vestuario


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