6 posts de junio 2010

La clave del triunfo

Sí, estamos en cuartos de final del Mundial de Sudáfrica y como dice mi admirado Pedro Molina el sueño continúa. Estoy de acuerdo en lo que todos, o casi todos, vimos, esto es, en que España hizo el mejor partido desde que comenzó la Competición. Además, estoy convencido de que España va a ir a más. Así lo dije cuando perdimos ante Suiza. Entonces estaba convencido de que al menos llegaríamos a semifinales y sigo creyendo en ello.

De todas formas, insisto en el tema del doble pivote o dos medios centros con Busquet y Xabi Alonso. Para mi uno de los dos sobra en este esquema y no porque estén ofreciendo un bajo rendimiento. Los dos están jugando a un gran nivel y en el caso de Alonso ayer fue uno de los mejores, sino el mejor. Pero este es un debate que no nos lleva a ninguna parte porque Vicente del Bosque es el seleccionador y morirá (en este caso espero que triunfará) con sus ideas.

Esto no es óbice para que siga opinando que mejoramos con más "bajitos" aunque ayer, paradojas del fútbol lo hiciéramos con un gigante. En la primera parte tocamos y tocamos, pero sin profundidad. Nunca hubo un dos para uno en ataque, ni en el centro ni en las bandas, y Villa y Fernando Torres tuvieron que buscarse la vida entrando desde el lateral. Llevaron peligro porque ambos son muy buenos pero no porque hubiera superioridad. Para mi estaba claro que el cambio pasaba por Cesc o Silva para ofrecerse en la búsqueda de una pared que rompiera la defensa lusa. Eso o un "boya", y ahí Del Bosque sí acertó de pleno al sacar al terreno de juego a Fernando Llorente.

La apuesta pudo no salir bien, pero resultó definitiva. Y resultó definitiva en mi opinión, porque se creó una superioridad en los últimos metros, cerca del área, con un Llorente capaz de fijar a los centrales y generar espacios.

Así surgió el gol. Xavi combina con Alonso, este toca con Iniesta que se apoya en Fernando Llorente. De nuevo Iniesta que busca la genialidad y el resto ya lo sabemos. Así lo vemos en la foto que acompaña el texto: Llorente rodeado de jugadores portugueses mientras Xavi está sólo para habilitar a un más solo aún David Villa. Ya incluso antes Villa estuvo a punto de marcar con un disparo desde fuera el área gracias a que el jugador del Athletic se llevó a los dos centrales y creó un espacio en el centro de la zaga.

Se puede decir que España ganó y jugó bien con los dos famosos pivotes. Sí, se peude decir así. Pero no es menos cierto que España encarriló la victoria cuando fue capaz de crear superioridad en los últimos metros, con mayor número de jugadores asociándose. Ahora, contra Paraguay tocará abrir de nuevo una defensa cerrada. Y ayer se despejó el camino porque España fue capaz de encontrar nuevas soluciones que en realidad son las soluciones de antes. España encontró profundidad en su juego y lo hizo como sabe hacerlo: tocando la pelota. Pero tocando con una finalidad.

P.D Por cierto querido Pedro, Luis Aragonés podrá equivocarse o no en sus comentarios. pero sus diagnósticos están siendo de lo más certeros. España tiene que tener el balón, profundizar y jugar con velocidad. Sobre cómo hacerlo seguimos debatiendo mañana en la redacción de El Vestuario



Ya estamos en cuartos: el sueño continua

La selección española ya está en cuartos de final del Campeonato del Mundo. Lo ha logrado tras vencer a Portugal por uno a cero en un partido sufrido, disputado, pero que sin duda mereció ganar. A los nuestros les costó abrir la lata, pero una vez que lo lograron fueron imparables.

Habrá quien diga que esto es lo mínimo exigible, que Portugal era un rival menor, pero la victoria de España tiene mucho mérito. El equipo nacional jugó ante un conjunto, el luso, que se encerró atrás, que no le dejó un hueco y así es difícil ganar.

Tras una primera parte bien dominada, pero sin demasiadas ocasiones, tuvo que aparecer Fernando Llorente para cambiar el partido. Al seleccionador, Vicente del Bosque, se le ha criticado mucho, entre otras cosas por jugar con dos mediocentros, así que es lícito alabarle ahora por un cambio que fue clave.

Con Llorente en el campo se encontró un referente y no es que Torres esté mal. Llegó el gol y se empezó a tocar la pelota. La imagen de los portugueses persiguiendo a los nuestros es para recordar. Xavi ejerció de mariscal, por cierto su pase de tacón a Villa en el gol fue antológico; Iniesta le secundó; Alonso y Busquets acabaron con el debate de si pueden jugar juntos y Villa, pues que decir de Villa, que está que se sale.

'El guaje' hizo de todo. Marcó un gol, como siempre, creó más ocasiones, pasó, regateo, corrió y defendió para completar otro partidazo en el Mundial. Con estos mimbres más los soberbios Puyol y Piqué en defensa y un tremendo Ramos sólo se puede soñar.

Hay que soñar que vamos a ganar a Paraguay, porque somos mejores. Hay que soñar que nos vamos a plantar en semifinales, que vamos a vencer a Argentina o a Alemania, dos conjuntos a los que ya hemos superado en otros encuentros. Y hay que soñar que en la final vamos a ganar a Brasil.

No va a ser nada fácil, pero "estos chicos quieren hacer historia". No lo digo yo, lo dice el seleccionador, Vicente del Bosque. Un hombre cuyo trabajo está siendo ejemplar, que ha sido capaz de gestionar la ansiedad tras la derrota inicial ante Suiza, que ha sido más que prudente ante los comentarios, no hechos con muy buena intención, de Luis Aragonés.

Un hombre que puede llevar a los nuestros a ganar la Copa del Mundo. No es un sueño. Es realidad. La selección juega muy bien y puede lograrlo. Sólo hace falta tener una pizca de suerte, a veces tan importante este tipo de torneos. El fútbol lo tenemos y la humildad también. Sólo queda esperar. Estos chicos nos han dado demostrado que no tienen miedo a nada, que lo suyo es ganar.

Ganan los Lakers: Gasol aumenta su leyenda

Los Lakers ya son campeones de la NBA. La pasada madrugada se impusieron por 83-79 a los Celtics en el séptimo partido de una de las mejores Finales que se recuerdan. Emoción, intensidad, buen juego, en esta semana ha habido de todo. Eso sí, puede que anoche vieramos el encuentro más flojo de la serie.

Ambos equipos se jugaban mucho. Era un todo o nada. Ganar o perder. Un sueño o una catástrofe, como dijo Gasol horas antes de empezar el partido, y la ansiedad se notó. Los Lakers estuvieron tres cuartos contra las cuerdas. Con un Bryant horrible, queriendo ganar el sólo el partido y que por poco hace todo lo contrario y lo pierde.

Con Bryant a ese nivel y con un Gasol muy voluntarioso pero menos acertado de lo habitual, tuvo que aparecer Ron Artest. El polémico alero jugó un partido de ensueño, con un segundo cuarto para enmarcar que evitó la tragedia para los Lakers. Los Celtics lo estaban bordando. Llegaron a ir ganando por 13 en el tercer periodo, pero un poco de Artest, otro de Odom y la aparición de Pau dieron aíre a los Lakers.

Es curioso lo de Gasol. Se le ha llegado a acusar de blando, algo que queda descartado con sólo ver los arañazos que tiene por todo su cuerpo en la batalla que ha sido esta Final, de no estar a la altura en los momentos importantes y siempre demuestra lo contrario. Un canastón suyo abrió el marcador en el último cuarto y pronto los Lakers empataron. Entonces, Bryant despertó y pese a su seis de 26 en tiros de campo fue fundamental en los instantes finales

El escolta estrella de los angelinos se echó al equipo a la espalda en esos últimos 12 minutos, en los que anotó 11 puntos. Pero no menos importante que Kobe fue Pau. El de Sant Boi sumó nueve tantos en ese cuarto periodo, fue objeto de multitud de faltas y cogió todos los rebotes. Uno de ellos fue fundamental, con su equipo ganando por tres a poco más de un minuto para el final tras un intercambio de triples entre ambos equipos difícil de olvidar.

Este dato lo dice todo: Gasol anotó 19 puntos, capturó 18 rebotes y dio cuatro asistencias en este séptimo partido. Bryant logró 23 tantos y cogió 15 rebotes. Por supuesto, el escolta fue elegido MVP de estas Finales. Esa era una de sus metas. A Kobe no le vale ganar, quiere ser el mejor, parecerse a Jordan.

Por su caracter, a Bryant le queda mucho para ser como el gran Michael. Anoche, Artest le sacó de un apuro en los momentos importantes, ojo a ese triple final, y Pau le secundó como a lo largo de toda la temporada. Quizá eso hizo que por un momento Bryant se olvidara del mundo en el que vive, en el que importa el yo más que los demás, y cuando recibió el galardon de 'Mejor Jugador' de estas Finales se acordara de Pau.

"No tengo palabras para el español. No podíamos haber ganado sin él", dijo Bryant sobre la actuación de Gasol. Razón no le falta. Pau ha sido fundamental en esta Final, sin él es difícil entender el juego de unos Lakers que desde que en febrero de 2008 le ficharon han jugado tres Finales y han ganado dos. En ambas Kobe ha sido elegido MVP, mientras que Gasol ha estado en un plano más alejado.

Su trabajo ha sido el mismo. El reconocimiento, diferente. Pau lucha por ganar títulos y para eso sabe que debe sacrificarse en favor del equipo. Los premios individuales le dan igual, importan los colectivos. Por eso anoche los Lakers ganaron un nuevo Campeonato, el segundo consecutivo.

Ahora toca descansar, cargar las pilas y prepararse para el año que viene. Este es sólo el comienzo de un equipo que va camino de hacer historia. Una historia que ha reescrito un español al que no hace falta que le alumbren los focos. Todos sabemos su nombre. Se llama Pau Gasol.

Aún puede ser

Era improbable, casi imposible, pero ha sucedido. Esto es fútbol y por eso es grande, porque cualquiera, hasta Suiza, es capaz de ganar al que es mejor, en este caso España. Lo advirtieron Del Bosque y todos los jugadores que han ido haciendo declaraciones: esto no va a ser fácil. Y visto lo visto no lo va a ser. Pero en un momento como éste, tras una derrota muy dolorosa, hay que ser optimista y seguir creyendo en la selección.


Hoy todo lo que podía ir mal ha ido. Una selección, la española, dominando el juego, tocando el balón, pero sin generar demasiadas ocasiones de gol. Y las que llegaban, no entraban. La tuvo Piqué pero se la sacó el portero. Y también Villa, pero hoy el asturiano no tuvo su día. Y para colmo, en una de las pocas oportunidades de Suiza la pelota fue para dentro tras varios rechaces inverosímiles.

Casillas decía ayer que si los malos resultados llegasen habría palos. No seré yo, ni creo que haya muchos dispuestos a darle palos a la que casi todos coincidimos en calificar como la mejor selección española de todos los tiempos. Si antes de la derrota España era una selección sensacional, hoy tras la derrota lo tiene que seguir siendo.

Esto no implica que se saquen conclusiones. Corea y Arabia Saudí hicieron sonar alguna señal de alarma antes de ir a Sudáfrica, aunque luego cesaran tras la goleada a Polonia. Llegamos al Mundial con las pilas muy justas, aunque otras selecciones también lo hagan. Y es que la pugna hasta la última jornada entre Madrid y Barcelona por la Liga ha hecho mella en media selección. Iniesta llega entre algodones y Torres sin ritmo de partidos. A eso hay que unir que cuando salimos del tiqui-taca para jugar por las bandas perdemos potencial.

Dicho todo esto y sin entrar demasiado en detalles tácticos, creo que esta selección va a resucitar y dar la talla en el Mundial. Cesc dijo que había hambre de títulos y Casillas que no se imaginaba volver sin la Copa. Ganando los dos siguientes partidos sería casi imposible no estar en octavos, aunque también podría ocurrir lo contrario.

Esta mañana hablábamos con Andoni Goicoechea en El Vestuario y coincidíamos en que la selección del Mundial de EEUU, donde él era segundo de Clemente, era muy buena y que estuvo a punto de pasar a semis de no haber sido por el fallo de Salinas o el codazo de Tassoti a Luis Enrique. Luego en Corea nos echó el árbitro, y de nuevo para casa. Un Mundial no se gana sin algo de suerte. Hoy no la tuvimos. Quizá la tengamos de ahora en adelante. Este Mundial aún puede ser el nuestro.

Licencia para soñar

Mañana da comienzo en Sudáfrica una nueva edición de la Copa del Mundo de fútbol, probablemente el mayor acontecimiento deportivo después de unos Juegos Olímpicos. Da igual que te guste o no este deporte. Por algún extraño motivo siempre acabas pendiente de lo que ha hecho tu selección en este evento. Te reunes con amigos, tomas algo, estás sólo en casa o con la familia y siempre, nervioso, piensas: ¿qué habra hecho mi equipo? ¿Se llevará esta vez el título?

Durante un mes podremos ver en acción a las mejores selecciones del mundo: a la Argentina de Messi y el polémico Maradona, a la Brasil de Kaká, a la Portugal de Cristiano Ronaldo, a la Holanda de Robben y Sneijder, a la Francia de Ribery, a la Italia de Cannavaro, a la Inglaterra de Rooney y Capello, el hombre que les ha devuelto la mentalidad ganadora, y a muchas más. 32 equipos en busca de un título y un nombre en la boca de todos: España.

Esta vez sí. Nadie lo puede negar. Somos unos de los grandes favoritos. Después, el fútbol y la suerte, a veces muy importante en este tipo de torneos, dirán cual es nuestro sitio, pero esta vez está permitido soñar que vamos a ser Campeones del Mundo. ¿Por qué? Por muchos motivos.

Porque ninguna selección practica un juego tan bonito como el nuestro. Porque ganamos la pasada Eurocopa arrasando. Porque tenemos un plantel de jugadores maduros que saben lo que es ganar y se lo creen. Porque tenemos un seleccionador que sabe frenar la euforia y aportar cordura en los momentos decisivos. Porque ahora sí ha llegado la hora de España.

Tenemos un centro del campo capaz de volver loco a cualquiera, de cansarle a base de seguirnos en busca de la pelota. Xavi es el guía, la brújula, el hombre alrededor del que gira todo el equipo; Iniesta es una maravilla. Tiene desborde, regate, pase y gol le pongas donde le pongas; Silva es un socio ideal. Se puede pasar todo el partido corriendo y su talento nunca se pierde para aparecer en los momentos clave; Cesc es la llegada, la fuerza y también el hombre que da el último pase cuando se le necesita; Xabi Alonso es la cabeza, el temple, la calma, el jugador de los pases largos que parecen imposibles; Busquets es el seguro, el tapón que cierra al rival; Navas, la chispa, el desborde, el regate. ¿Qué más se puede pedir?

Pues al mejor portero del mundo: Iker Casillas; a dos centrales de época como Puyol y Piqué. El primero aporta la garra, la casta, el no dar un balón nunca por perdido. El segundo lo corta todo, va bien de cabeza y además saca la pelota jugada; a un lateral de lujo como Ramos, imparable cuando está en forma; a otro que cumple con creces como Capdevilla y a dos delanteros que sólo tienen una meta: el gol. Son David Villa y Fernando Torres.

Villa es un rayo que se desmarca a la perfección y a la vez está en el area, que tiene el olfato de los grandes depredadores y que corre como el que más; Torres es la clase, la elengancia, la precisión, el hombre de las grandes citas, como la final ante Alemania en 2008. En esa Eurocopa la selección nacional cambió su historia. Decidió que ya era el momento de estar entre las grandes y lo logró.

Ahora se nos presenta una ocasión única: la de ganar el Mundial. No va a ser fácil. Habrá muchas dificultades, rivales que se encierren en su area, días en que se esté menos acertado. Pero todos esos problemas serán resueltos si el combinado nacional no pierde sus señas de identidad, practica su fútbol de toque y sólo se centra en ella, no en los demás.

Si esto pasa, el 11 de julio a eso de las 10 y media de la noche, en Johanesburgo (Sudáfrica), veremos a nuestro capitán, Iker Casillas, alzar al fin la copa dorada, la que indica que somos Campeones del Mundo. Equipo tenemos para ello. Ahora sólo queda esperar. La suerte está echada. Lo único cierto es que estos hombres nos han dado licencia para soñar.

El triunfo de Nadal: el triunfo del trabajo

Hace poco más de dos horas que Rafa Nadal ha conquistado su quinto Roland Garros. Lo ha hecho venciendo en tres sets a Robin Soderling en una final más cómoda de lo que todos pensábamos. Con este triunfo el español completa así una gira de tierra inmaculada, en la que a su victoria en París ha unido los Masters 1.000 de Montecarlo, Roma y Madrid. Por si esto no fuera suficiente, desde mañana Nadal va a volver a ocupar el puesto de número uno del mundo. Poco más puede pedir nuestro mejor tenista. Las cosas le van sobre ruedas.

Nadal vuelve a mirar a todo el mundo desde lo más alto, desde la posición que le da su talento, su tenis y su forma de actuar. Pero para llegar a donde está ahora mismo el de Manacor ha tenido que soportar un calvario, que pocos podrían superar. Sólo hay que echar un poco la vista atrás.

Hace un año Rafa llegaba a Roland Garros como gran favorito y como el indiscutible número uno del mundo. Pero en París, en los octavos de final de su torneo talismán fue eliminado por Soderling, el mismo al que ha ganado hoy en la final. El español llegó al segundo 'Grand Slam' del año con las rodillas lastimadas y lo pagó.

Las lesiones le obligaron a renunciar a Wimbledon y lo que es peor a no saber cuando iba a volver a jugar. Nadal pasó unos duros meses de rehabilitación. Llegó a dormir con una máquina que le ayudaba en su recuperación y, por un tiempo, dejó de hacer lo que más le gustaba, jugar al tenis. El divorcio de sus padres tampoco ayudó mucho a mejorar una situación bastante complicada. La única forma de salir de este mal trago era a base de trabajo y así lo entendió Rafa.

Con mucho esfuerzo, trabajo y paciencia, Nadal volvió dos meses después a las pistas. Las lesiones le siguieron lastrando en un final de año en el que los resultados no fueron los mejores. Se llegó a dudar de si volveríamos ver al mejor Nadal, pero éste no paró y siguió trabajando.

Diciembre de 2009 fue un mes clave para explicar los resultados que este año ha tenido Rafa. Tras ganar su tercera Copa Davis se dedicó a entrenar, a hacer su pretemporada particular, la cual siguió tras caer lesionado cuando se enfrentaba a Andy Murray en los cuartos de final del Open de Australia el pasado enero.

Ese nuevo parón habría acabado con cualquier otro, pero no con Nadal. El español se recuperó fisicamente. Perdió partidos que parecía tener ganados en la gira americana y aún así no se deseperó. Siguió a lo suyo hasta que llegó la temporada de tierra. Los resultados en ésta ya los hemos mencionado antes, pero no las sensaciones.

Nadal ganó en Montecarlo un nuevo título tras 11 meses de sequía, de sufrimiento, de superación. Luego vinieron Roma y Madrid y esta tarde ha vuelto a hacerse con Roland Garros. Un Roland Garros en el que el español ha reconocido que lo ha pasado mal, que no ha jugado su mejor tenis, que ha tenido ansiedad.

Esa ansiedad era fruto de un largo periodo de difilcutades, de lesiones, de problemas, que no han sido nada fácil de superar. La imagen de Nadal, llorando, tapándose la cara con una toalla tras ganar hoy a Soderling son el perfecto reflejo de lo que ha sufrido el español para volver a llegar a lo más alto, para volver a reinar en París.

Hoy Rafa no sólo jugaba una final. Jugaba contra sus fantasmas, contra los recuerdos de lo mal que lo ha pasado de un año a esta parte. Por suerte, la herida que tanto daño le hizo acaba de cicatrizar. Ante Soderling comenzó hace un año el sufrimiento de Nadal, ante el sueco éste se ha terminado de cerrar.

Los problemas, la mala racha, han acabado a base de esfuerzo, de trabajo, de capacidad de superación. Sólo así Nadal ha vuelto a ser el que era, a ser el número uno, a ganar Roland Garros. Ahora debería tocar disfrutar, pero para seguir en lo más alto hay que parar lo justo. Por eso, mañana el de Manacor tomará el tren y viajará a Inglaterra, donde va a jugar el torneo de Queen's como preparación para su próximo objetivo: Wimbledon.

Nadal abandona la tierra para jugar en hierba. Deja París por Londres. Todo en busca de un nuevo título. Tras ganar Roland Garros, Rafa ya tiene siete 'Grand Slams', ahora busca el octavo. Tenis tiene para lograrlo, pero con eso no basta. Para superar los problemas y volver a ganar sólo hay una receta: la del trabajo. Esta Nadal la conoce a la perfección.

Equipo del vestuario


El Vestuario es el programa de deportes de Radio Exterior, de lunes a viernes de 13:00 a 14:00 horas, y que completa la oferta de programación deportiva junto con Tablero Deportivo y Radiogaceta de Los Deportes.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios