4 posts de octubre 2010

El mito Gasol busca convertirse en leyenda

La próxima madrugada va a dar comienzo una nueva temporada en la NBA, la número 64. Podría tratarse de una más, pero no lo es. Hay muchos aspectos que la hacen especial: es la primera de LeBron en Miami, con lo que todo ello conlleva. Puede que sea la última en la que los Celtics de Pierce, Garnett y compañía tengan opciones de ser campeones. Va a ser la de la consagración, si es que aún no lo está, de Kevin Durant y es la de la gran oportunidad de los Lakers.

En los dos últimos años los angelinos se han proclamado campeones. En 2009 ganaron en la gran final a los Magic con bastante claridad. En 2010 sufrieron mucho más. Tuvieron que llegar al séptimo partido para vencer a unos durísimos Celtics y vengarse así de la derrota de 2008. En tres años los de amarillo han jugado tres finales. Ahora buscan la cuarta de la mano de Kobe Bryant y, como no, de nuestro Pau Gasol.

El 1 de febrero de 2008 el equipo de Los Angeles se hizo con los servicios de Gasol. Algunos como Greg Popovich, técnico de los Spurs, hablaron de este traspaso como una "donación", por lo mucho que recibieron los Lakers a cambio de tan poco. El tiempo le ha dado la razón, los datos mencionados anteriormente así lo demuestran. Pau cambió por sí solo la historia reciente de la franquicia con más glamour de la NBA.

Los Lakers suman ahora mismo 16 títulos y están a uno de los Celtics. Su técnico, Phill Jackson, tiene 11 y su gran estrella, Kobe Bryant, cinco. Esto no debe pasarse por alto. A Bryant le falta sólo un campeonato para igualar a Michael Jordan, lo que quiere decir que el escolta está ante la gran oportunidad de lograr lo que ya hizo el hombre al que siempre ha idolatrado.

Jordan ganó seis títulos. Ambos de tres en tres y con Phill Jackson como entrenador. Bryant tiene cinco. Los tres primeros los logró formando una pareja letal con Shaquille O'Neal, los dos siguientes con la ayuda de Pau. En todos su técnico ha sido Phill Jackson, al que su cuerpo le ha dicho basta y se va a retirar a final de temporada. Qué mejor forma de dejar los banquillos que completando su cuarto threepeat, pensará Jackson. El reto es mayúsculo.

Los Lakers parten como favoritos un año más. Saben de que va esto, tienen experiencia y a Kobe y a Gasol. Fisher siempre aparece en los momentos clave, Artest demostró el año pasado que se puede contar con él, Odon es todo clase y sólo queda la duda de Bynum. Si el pívot está a tope físicamente pocos podrán parar a los Lakers, si no lo está su equipo sufrirá más de lo esperado.

El Oeste se ha debilitado, lo que hace indicar que los angelinos volverán a jugar la final de la NBA. Kevin Durant se va a salir, será MVP, es demasiado bueno y los Thunder lo van a hacer muy bien, pero aún les falta experiencia para plantar cara a los Lakers en unos play-offs. A los Spurs ésta les sobra, pero la edad no perdona y su mejor época ha pasado pese a tener al mejor ala pívot de la historia, Tim Duncan, y a un gran Ginobili.

En el Este las cosas son diferentes. La llegada de LeBron ha convertido a los Heat en candidatos a todo. En Florida también ha aterrizado Bosh y ya estaba Wade, por lo que Miami tiene un trío de lujo. Queda por ver cómo se compenetran, qué ayuda reciben del resto de compañeros, me falta un base y un buen pívot, y cómo gestiona los egos un técnico tan joven como Erik Spoelstra. Pese a que este trío ha levantado mucha expectación, creo los Heat no ganarán el anillo.

Si tienen suerte con las lesiones, confío más en los Celtics que dirige Doc Rivers. Pierce, Garnett y Allen, además de expertos, son muy buenos. Rondo cada día va a más y Shaquile, en su enésimo intento por ganar otro título, dará minutos de calidad. Pero que nadie se olvide de Howard y los Magic, que pueden ganar a cualquiera, e incluso de los Bulls.

Esto en cuanto a la lucha por el campeonato. Ahora toca hablar de los españoles que juegan en la NBA junto a Pau Gasol. Son tres: José Manuel Calderón, Rudy Fernández y Marc Gasol. Este último es el que más puede aportar. Marc es ya un referente en unos Grizzlies que sueñan con estar entre los ocho mejores del Oeste. Forma una gran pareja interior con Zach Randolph y si sus compañeros miran menos el aro y más a él va a dar que hablar. Además acaba contrato, por lo que una buena campaña le garantizaría un futuro muy bien remunerado en la Liga.

Rudy tiene dos problemas en Portland: uno es su técnico, que no confía demasiado en él y sólo le usa como triplista cuando vale para mucho más; el otro es su carácter, demasiado blando a veces, que ha hecho que quiera abandonar una NBA que está hecha para el escolta, basicamente porque es muy bueno. Pese a todo esto el mallorquín jugará los play-offs con los Blazers.

Calderón debe pensar en empezar de cero. En 2007 jugó un fenomenal Europeo, del que fue el mejor, y comenzó a crecer hasta el punto de rozar durante dos años estar en el All Star. Ahora no es el mismo. Ha bajado demasiado y las lesiones tienen gran parte de culpa de ello, aunque no toda. El extremeño debe asentarse como base titular en los Raptors, puesto que no tiene asegurado, volver a subir su nivel y a partir de ahí todo llegará a nivel individual. En lo colectivo va a sufrir en el año I de la franquicia canadiense sin Bosh.

La temporada NBA comienza ya. Primero con 82 partidos en la fase regular, luego con los play-offs. En nuestra mente un sueño: ver a Pau Gasol logrando en junio su tercer anillo de campeón. Entonces el mito, con 10 campañas en la mejor Liga del mundo, que ha sido tres veces el All Star y tiene dos títulos de la NBA tras cambiar la historia reciente de los Lakers, se convertirá en leyenda. Si es que no ha alcanzado esa categoría ya.

Dale Chechu... Los demás, a reflexionar

Esta mañana ha pasado por los micrófonos de 'El Vestuario' Chechu Rubiera. Tras 16 años dando pedales como profesional, el asturiano anunció ayer que deja el ciclismo en activo. No se va un corredor más. Se va un ciclista preparado, coherente, sabio y que, sin ser una estrella, se ha labrado una carrera más que digna.

"Dale Chechu", eso es lo que le dijo Lance Armstrong a uno de sus fieles gregarios allá por el año 2001, en las faldas del Alpe D'Huez cuando iba camino del tercero de sus siete Tours. Rubiera cumplió. Impuso un ritmo frenético durante 500 metros que acabaron con gran parte de pelotón y dejaron al americano solo en cabeza, junto a Roberto Heras, para que ganara. El resto ya lo sabemos. Es parte de la historia y habla de la tiranía del norteamericano en la ronda gala.

Esos triunfos los logró Armstrong a un nivel tremendo, tras superar un cáncer y con más de una polémica acerca de su medicación. También los logró dede la inteligencia, con un equipo de lujo, de gente astuta fuera y dentro de la carretera, como Rubiera.

Hoy, cuando le hemos preguntado al asturiano sobre el dopaje, sobre el 'caso Contador' y sus repercusiones, no ha escurrido el bulto. Ha hablado sin miedos, sin tapujos, de un tema que, día tras día, aparece en el ciclismo, que no se va, que ya forma parte de él.

Toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Los ciclistas, por desgracia, no. Son culpables en cuanto aparece la más mínima sospecha. Al deporte de la bicicleta se le mira siempre con lupa. No como al fútbol, al tenis, al baloncesto, que tanto adoro, o al atletismo. Es injusto. Lo reconozco, pero los corredores no ponen mucho de su parte.

Decía Rubiera que cuando un ciclista da positivo, en vez de admitir la situación, dar un paso adelante y denunciar al médico o hablar del director de su equipo, éste niega lo sucedido y cumple su sanción. Está en lo cierto. También que tramposos hay unos pocos y que no por uno debe pagar todo el equipo, auxiliares, mecánicos... Otra verdad.

Ahora todos hablamos de Contador, de su presunto positivo, de un caso que puede herir de muerte al ciclismo. Todos sabemos que es el clembuterol y somos conscientes de lo que es una autotransfusión o de para que sirve la EPO. Estos términos están a la órden del día y son muy graves. Para colmo, la UCI y la AMA se enfrentan, comienza a haber intereses fuera de lo deportivo... Todo se enreda y el ciclista, inocente o culpable, asiste sólo, aislado, con su historial ya manchado a una situación límite, como la que vive el ciclismo.

El deporte de la bicicleta está muy tocado. Amenaza con extinguirse si desde todos los ámbitos, del más alto al más bajo, no se empieza a actuar con cabeza, con coherencia. Cada ciclista, médico o director sabe perfectamente lo que hace, tanto lo bueno como lo malo. Es hora de reflexionar. Por el bien de todos, esto tiene que cambiar.

Arteche, en el Tercer Anfiteatro

Ya lo he escrito alguna vez en este blog. El Vicente Calderón es un estadio con dos anfiteatros físicos pero en el que, además, hay un Tercer Anfiteatro desde el que los atléticos de verdad siguen animando a su atleti, “sufriendo” con sus derrotas y disfrutando con sus victorias. Es un anfiteatro que no se ve con los ojos pero sí con el corazón. Desde esta madrugada esa grada tiene un nuevo socio. Juan Carlos Arteche no ha muerto, sólo que a partir de ahora vibrará con su Atleti desde un poco más arriba.

Llegó al Atlético siendo aún casi un niño. Dejó su Racing para hacerse del Atlético de Madrid y defender una camiseta que acabaría inevitablemente pegada a su cuerpo y a su alma. Él encarnó ese espíritu que tanto gusta en el Calderón y del que hace años todo aficionado disfrutaba: el compromiso con un club, con unos colores. Y a fé que Arteche lo logró a fuerza de casta y orgullo.

Fue un defensa duro, pero noble y durante una década formó pareja primero con Pereira y luego con Ruiz. Peleaba cada balón y luchaba hasta el minuto 90, hasta el final. Y así ha permanecido hasta el último día en este campo de juego que es la vida y en el que también se reciben muchas patadas. Para siempre permanecerá en la memoria de todo buen atlético aquella defensa formada por Tomás, Arteche, Ruiz y Clemente.

Hoy, escuchando sonidos de Artechembauer sacados de entrevistas en RNE, destacába uno en el que decía de sí mismo que era un currante del fútbol, no una estrella. Pero acabó siendo eso, una estrella, un ídolo en el Manzanares.

Tuve la suerte de conocerle personalmente hace ya muchos años cuando libraba batalla judicial por regresar a su Atleti tras un injusto y doloroso despido por parte de Jesús Gil. Hablamos de lo que estaba ocurriendo en el club y de que quizá pronto los atléticos se verían libres de los Gil. La pesadilla aún continúa, pero el tiempo pone a cada uno en su sitio.

Luego, años después, nuestro querido compañero Chema Candela, otro rojiblanco de corazón, nos puso en contacto con él para hacerle una entrevista en El Vestuario. Eran malos momentos para el Atético, nada raro por otra parte. Arteche, ya enfermo, no dudó en atender nuestra llamada. Lo hizo en alguna ocasión más, siempre para hablar de ese equipo que tanto amaba, y de la selección española cuya camiseta también defendió. La herida del pasado parecía restañada, quizá porque llevaba una cornada mayor, o quizá porque el tiempo lo cura casi todo.

La última entrevista se la hicimos el 29 de abril de 2010. Arteche dijo sí una vez a nuestra invitación. Aquél día el Atletico de Madrid tenía la oportunidad de volver a ser grande en Europa. El equipo jugaba en Anfiel contra el Liverpool la vuelta de las semifinales de Europa League. Ruben Briones y Pedro Molina estaban en el estudio y yo, en Anfield.

Esta mañana cuando me enteré de la muerte de Arteche, se me vino a la mente lo que le dije aquél día desde ese mítico estadio: “En Anfield adoran a Bill Shankly, el hombre que hizo grande al Liverpool, e incluso limpian el pie de su escultura. Algo así tendrían que hacer contigo en el Calderón”. Él agradeció el detalle y siguió hablado de su Atleti, ese Atleti que podía ser campeón (como así fue). Gloria que a él se le había escapado años antes en Lyon jugando la final de la Recopa contra el mejor Dinamo de Kiev de la historia. Pero esta Europa League y la Supercopa a buen seguro que las disfrutó como propias. Son de todos los atléticos.

Arteche se ha ido al Tercer Anfiteatro, allí se encontrará con miles de atléticos con sangre rojiblanca, entre ellos con mi padre, que hoy hubiera cumplido 79 años y con el que tantas y tantas tardes disfruté viendole jugar desde el fondo norte.

Escucho en la radio que lo último que le dijo el “4” a sus hijas es que fueran buenas personas. Sabio consejo en una sociedad en la que lo importante no es eso sino ser el primero, aún si es pisando al de al lado.

Los domingos voy al Calderón. Me siento en la grada, y cuando rueda el balón...a veces miro al cielo...al Tercer Anfiteatro.

Espectáculo en el Sant Jordi

La NBA es un espectáculo y sabe venderse muy bien. Lo hemos visto durante toda esta semana en Barcelona, donde los Lakers han estado de acto en acto antes de jugar su partido de ayer contra el Barça. Esta podría ser una buena excusa para justificar su derrota de ayer, pero los angelinos no van a usarla. Son unos profesionales. Su problema, entre otros, fue que ayer se tomaron con un gran rival enfrente.

El Barcelona venció por 92-88 un partido apasionante. 17.000 espectadores abarrotaban las gradas del Palau Sant Jordi con más camisetas amarillas de Bryant y Gasol que de el equipo local. La expectación por ver a los Lakers era máxima, como también lo era saber a qué nivel iban a llegar los azulgrana.

Se llegó a uno muy alto, superior, que terminó por dar el triunfo a un gran Barça. Desde el principio se vio que este partido de amistoso no tenía nada. A los dos minutos, Mickeal y Artest casi llegan a pegarse; Navarro protestaba como un poseso a los árbitros y Gasol tomaba el mando de las operaciones en los visitantes. Pau fue el eje sobre el que giraron los Lakers ante el todavía bajo estado físico de Kobe Bryant. Su nivel es tal, que no hay dudas de quien manda en el equipo angelino.

Tampoco hay dudas de quien manda en el Barça. Ese honor es para Navarro que, ayer, pese a estar demasiado precipitado y fallón volvió a ser letal. Un triple suyo desde ocho metros y con Artest encima puso a los azulgrana uno arriba a seis minutos para que concluyese el partido. Una delantera en el marcador que ya no dejaron escapar los de Xavi Pascual.

Navarro demostró con su juego que si quisiera, ahora mismo estaría en la NBA. El escolta se fue a los 25 puntos. Buenos números, pero más que esto lo importante fue su incidencia en el juego. Siempre apareció en los momentos clave. Ver la imagen de Bryant a Artest evitando que recibiera la pelota en los últimos segundos para no hacerle falta y que anotase dos tiros libres no tiene precio.

También podría jugar en la mejor Liga del mundo Pete Mickeal, que ayer se salió con 26 puntos y 13 rebotes y se permitió el lujo de picarse con Kobe Bryant en el tercer cuarto. En ese momento su equipo perdía por nueve y Mickeal supo jugar también el otro baloncesto, el que calienta al público y a los rivales, el del 'trash talking' que tanto gusta en la NBA.

Con estos mimbres, el Barcelona se impuso a unos Lakers que tampoco deben fustigarse por la derrota. Los angelinos están en pretemporada, aún no tienen el nivel físico adecuado y cuentan con cinco jugadores nuevos. Además Bynum estaba lesionado y Bryant, pese a jugar mucho más de lo esperado, 25 minutos, aún no está ni al 30 % de su nivel.

Eso sí, esto no resta méritos a la victoria del Barça. Xavi Pascual tiene a su disposición una plantilla de auténtico lujo, que juega a las mil maravillas tanto en ataque, con esa perfecta circulación de balón, como en defensa, las ayudas para que Gasol no anotara al final fueron de libro. Ahora, tras este triunfo, todo el mundo empieza a preguntarse qué papel jugaría el Barcelona en la NBA.

En mi humilde opinión creo que el Barça lo haría bastante bien en Estados Unidos. Es verdad que jugaría una Liga diferente, con muchos partidos en poco tiempo y muchos viajes, pero pienso que se metería en play-offs en el Este y los rozaría en el Oeste. Pero esto son sólo cábalas. Lo que pudiera pasar nunca lo sabremos.

Lo único cierto es que el Barça ganó ayer a los Lakers, que los aficionados al baloncesto disfrutamos de un gran partido y que éste es sólo el principio de una temporada apasionante en la que los azulgrana son el rival a batir en Europa y los de Los Angeles en la NBA. Los Heat han podido fichar a LeBron. Los Lakers han podido tropezar. Pero en junio, en el momento de la verdad, no fallarán. Sólo queda esperar.

Mientras, a disfrutar con lo vivido ayer. No todas las veces el campeón de Europa vence al de la NBA.

Equipo del vestuario


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