3 posts de noviembre 2011

Singler revitaliza aún más al Madrid de baloncesto

Cuando el pasado sábado se hizo público el fin del cierre patronal en la NBA no fueron pocas las personas que dijeron: "Ahora va a ver que hace el Madrid sin Rudy. Otro añito sin títulos y van..."

La afirmación desde luego tenía fundamento. Como ya he escrito muchas veces, el conjunto blanco con Rudy era favorito a todo. Sin él pasaba solo a candidato. Es lo que tiene tener al mejor escolta de Europa, después de Navarro claro, en tus filas.

Pues mira por donde el Madrid ha realizado una gran jugada. Se va a quedar sin Rudy, pero en tres días ha encontrado un sustituto. Además de los de garantías. Se llama Kyle Singler. Tiene 23 años. Mide 2,03. Ha sido campeón y MVP de la NCAA (la Liga universitaria americana) con Duke y ha ayudado, y mucho, a que el Lucentum Alicante sume seis victorias por tres derrotas en lo que va de Liga.

No están mal las credenciales. Pero si además digo que el alero promedia 15 puntos y 3,6 rebotes con un 47 % en tiros de dos y un 39 % en triples en lo que va de temporada, la cosa mejora. Y si ya contamos que su destino en unos días iban a ser los Pistons, que le eligieron en el puesto 33 del pasado 'draft', pues el cariz de éstas es aún mejor.

Ha fichado el Madrid un buen jugador. Lo ha hecho rápido, para que la pérdida de Rudy se note lo menos posible, en una señal de que la sección de baloncesto del conjunto blanco vuelve a tener la importancia que se merece. Algo que parecía imposible visto lo visto en los últimos años. Singler va a cobrar casi 700.000 euros hasta final de temporada y el Lucentum recibirá entre 100.000 y 200.000 en una demostración de que la chequera de Florentino vale para algo más que para el fútbol.

Ese es el gran paso del Madrid. Viene Singler dejando plantandos a los Pistons, a la NBA. No vienen Josh Fisher, Morris Almond, Kennedy Winston, Alex Scales o Jay Larrañaga, jugadores que, con todos mis respetos, no valían para vestir la camiseta blanca y que llegaron mediadas pasadas temporadas. Este es el primer paso para que el Madrid se parezca al Barça.

Siempre he pensado, Navarro aparte, que el verdadero MVP del conjunto azulgrana es el gran Joan Creus. Tras ser nombrado manager de la sección de baloncesto del Barcelona lo primero que hizo Creus fue repescar a 'La Bomba' de NBA. Es cierto que para hacer esto lo que hay que tener es dinero y poco más, pero ésta fue solo su primera operación en un Barça en el que ha cambiado jugadores con una gran precisión, llegando cada vez uno mejor, de mayor nombre y más consagrado.

Junto a Navarro llegó Andersen, que un año más tarde emigro a la NBA con Ilyasova. El Barcelona se quedó sin sus dos pívots titulares. Algo que habría dejado tocado a cualquiera, no a Creus que trajo a Mickeal, a Lorbek y luego a Ricky para completar el pastel.

El año pasado se lesionaron Mickeal y Basile. Les suplieron dos jugadores como Ingles y Anderson, el último MVP de la Copa (los dos llegaron mediada la temporada). Esta campaña se ha ido Ricky, pero le ha suplido Marcelinho, al que se ha unido un alero único como Eidson.

Así, reinventándose, el Barcelona ha ganado desde que Creus tomó el mando dos Ligas, dos Copas y una Euroliga. Todo esto en solo tres años. Números espectaculares en el baloncesto global de hoy en día. Todo con una gestión coherente.

El Madrid, en cambio, lleva cuatro años sin ganar un solo trofeo, con un gran número de fichajes que no eran conocidos para el gran público, que no atraían. De ahí que el intento de traerse a Rudy, que en junio de 2012 puede decidir ser el líder de este proyecto durante las próximas tres temporadas; la llegada de un tirador letal como Carroll,  la del espectacular Pocius y, ahora, la de Singler (junto al bonito baloncesto que quiere Laso que practiquen los suyos) hagan que desde fuera se vuelva a ver al Madrid como un club con un proyecto serio, capaz de competir con todos sus rivales de tú a tú.

Y Rudy, qué piensa ahora mismo

La situación en la NBA se complica conforme pasan los días. Ahora no solo hay cierre patronal. Ahora los jugadores han decidido disolver también su sindicato y demandar a la Liga por considerar que viola la ley antimonopolio.

La justicia pues puede decidir si hay o no competición, aunque aún queda la opción de que una nueva negociación entre un grupo elegido para esto, que represente a los baloncestistas, y los propietarios ponga el fin al Lockout. La fecha límite para que esto suceda es enero, más concretamente su segunda semana. Todos tenemos esos días en mente. Y eso que no jugamos al basket. Miramos si va a haber o no NBA. Si nosotros no hacemos más que darle vueltas a esta situación, yo me pregunto: "¿Qué piensa ahora mismo Rudy Fernández?"

Al mallorquín se le está viendo muy integrado en el Real Madrid, lo demuestra tanto dentro como fuera de la pista. Dentro Rudy no para de anotar, ya sea de dos, de tres, con espectaculares alley-hoops o tiros inverosímiles. El nuevo estilo del Madrid le va que ni pintado a su intensidad defensiva y velocidad. Fuera, el escolta también se lo pasa genial: hace que Ibaka haga pesas con él en un video que no tiene desperdicio, se divierte con Llull... todo en una ciudad en la que está feliz con su pareja. Hasta aquí todo perfecto. Eso sí, si hay NBA Rudy tendría que marcharse a Dallas.

En Texas el escolta no sería la estrella, pero lo haría bien. Como escudero de Nowitzki creo que tendría una gran libertad que le haría ser de los mejores sextos hombres de la Liga e incluso titular en el actual campeón de la competición. Siempre he creído que a Rudy le va la Liga americana como anillo al dedo y que si en Portland no hizo más fue por una mezcla de mal entendimiento con su entrenador y falta de ambición. Para mí el mallorquín puede ser si quiere algo parecido a Ginobili, lo que quiere decir: un tipo consagrado que firme el próximo verano un contrato de seis millones de dólares anuales.

Para que eso pase tiene que haber NBA. Si no la hay, Rudy acabará su temporada de blanco y será jugador del Madrid hasta 2015, cobrando dos kilos y medio por año, salvo que en Dallas se vuelvan locos y le ofrezcan un gran contrato sin ver como encaja. Aún así el escolta tendría libertad para elegir. De ahí que uno se pregunte ahora mismo si lo que Rudy no estará pensando es qué siga el Lockout y no haya NBA hasta el otoño de 2012.

Es cierto que de suceder esto el desembarco de jugadores de la mejor Liga del mundo en Europa sería brutal. Con casi toda seguridad los Gasol, al menos Pau, jugarían en el Barça; por lo que si no sucede nada raro los azulgrana se llevarían todos los títulos en juego, por la calidad de los de ahora (Navarro, Eidson, Lorbek...) y del que viene (Pau). Pero no es menos cierto que Rudy sufriría está situación solo un año, hasta que vuelva todo a la normalidad y haya NBA (tarde o temprano esto sucederá,¿no?).

Esto son solo suposiciones que, ojo, creo que se cumplirán si sigue el cierre patronal. Lo único que a día de hoy es 100 % verdad es que Rudy ha vuelto a ser ese jugador especial que dominó la ACB casi a su antojo en 2008. De ahí que mis sensaciones sean que él está deseoso de seguir aquí, de que no haya temporada NBA. Pero ésta es solo la manera de la que yo veo este embrollo. Y Rudy, ahora mismo, ¿qué pensará?

Iker Casillas, algo más que un portero de leyenda

"Es un buen tío, de los que hacen que el grupo esté unido", esas han sido las palabras que más me han gustado de todas las que ha dicho hoy Xavi Hernández en la rueda de prensa previa al Inglaterra-España de mañana. Ni que decir tiene, que el genial centrocampista de Terrasa se estaba refiriendo a su amigo y compañero Iker Casillas cuando le han preguntado por él.

El portero va a igualar mañana a Andoni Zubizarreta a 126 internacionalidades, convirtiéndose en el hombre que más veces ha vestido la camiseta de la selección. De ahí que en este partido toda la atención esté centrada en él. De ahí que le estén lloviendo en estos días continuos elogios y parabienes. De ahí que estemos empezando a ver videos con sus imnumerables, algunas más que milagrosas, paradas.

A Casillas se le ha dado una cerrada ovación hoy en la rueda de prensa. Cuando se da un hecho como el suyo, el de igualar a Zubi en internacionalidades, es algo que no extraña. Pero es que Iker se lo merece. No es solo un buen portero. Es muy buena gente, de esa que suele hacer siempre lo correcto, que da la cara en los momentos difíciles (cuando pocos lo hacen), que parece no tener ego (algo que es tan difícil en el deporte), "un buen tío", como ha dicho esta mañana Xavi Hernández. Por eso sus paradas siempre tienen un plus especial, que alegran, que animan, que te hacen ser feliz y disfrutar.

Iker ya no es aquel chaval que iba a entrenar a la Ciudad Deportiva del Real Madrid en metro. No es aquel pícaro del que dice la leyenda que cuando su entonces compañero Fernando Hierro le dio 5.000 pesetas para un taxi de vuelta a casa las cogió, se volvió en el transporte público para luego invitar a sus amigos (un hecho que él siempre desmiente). Pero aún conserva algo de un niño carente de maldad y también de esa persona avispada y pilla que siempre ha sido.

A estos rasgos de su carácter Casillas suma otro muy especial, hoy lo ha mencionado Xavi y es algo que siempre he pensado: Iker tiene un ángel,  que siempre le aparece en los momentos más difíciles para llevarle a la gloria, un don muy particular. No estoy diciendo que estemos ante un suertudo. Simplemente creo que al talento, agilidad, reflejos y rápidez de manos que tanto y también ha trabajado, al de Móstoles se le une la gran virtud de aparecer en los instantes más importantes.

Haciendo un repaso de todas las paradas importantes de Casillas (mira que hay), pongo una encima de todas: por su magnitud, por el evento, por el lugar, por el momento, por el rival. Pero ésta no desmerece ni mucho menos a las demás. Se trata de la que Iker le hace a Robben en la final del Mundial. Una muestra de lo que es el guardameta.

El evento no puede ser mayor: la final de un Campeonato del mundo. El momento, tampoco: era la segunda parte de la final. Pasaba el minuto 60 y si el holandés hubiera marcado, el triunfo habría estado muy pero que muy difícil.

Robben se marchó solo hacia Casillas. Fueron tres segundos, si bien parecieron muchos más. El habil extremo se acercaba hacia nuestro portero, pero nunca llegaba. Costaba hasta respirar. El gol parecía que iba a llegar, la lógica parecía decirlo así. Era un mano a mano, que Iker, San Iker más que nunca, iba a parar. Robben lanzó hacia la izquierda de la portería. Casillas se tiró hacia el otro lado. Sus manos volaban en la dirección opuesta del balón, pero su pie no. Iker lo levantó un poco y salvó así el gol cantado. Era otro milagro, pero superior a los demás.

Superior al penalti que le paró a Cardoso en los cuartos de final de ese mismo Mundial ante Paraguay en otro de esos momentos especiales que solo Iker tiene.  Superior a esas tres paradas seguidas, a cada cual más espectacular, en los últimos minutos de la final de la Liga de Campeones de 2002, que le dieron al Madrid la 'Novena' ante el Bayer Leverkusen, entonces era solo un chaval. Superior a una parada brutal, llena de reflejos que le hizo al jugador del Sevilla Perotti, también con el conjunto blanco hace dos años en Liga. Superior a los penaltis contra Irlanda en octavos del Mundial 2002 o superior a esa parada ágil, a tiro de Pavlichenko en las semifinales de la Eurocopa de 2008 ante Rusia. Incluso superior a la ya mítica tanda también de penaltis ante Italia en esa Euro de hace ya más de tres años.

Era el día D, los cuartos de un gran torneo, la gran maldición de España, un gran rival, pero Iker no se dejó intimidar. Primero le detuvo una pena máxima a De Rossi y despues, tras fallar Güiza la suya, no se dejó llevar por el estrés, por la ansiedad, mantuvo la calma y paró otra, esta vez a Di Natale, en el día que todos (los jugadores los primeros) coincidimos que cambió la historia futbolística de España.

Una historia que no entiende sin ese centro del campo mágico que lideran Xavi e Iniesta, sin los goles de Villa, sin la garra de Puyol. Pero en la que siempre estará en primer plano la majestuosidad de Iker; sus paradas, que a veces parecen más milagros, y su talante, su forma de ser y de actuar, de liderar al grupo, de evitar polémicas, de querer ser siempre justo e intentar ayudar a sus compañeros sin una palabra de menos (tampoco sin una de más), sin buscar los focos, comportandose siempre con naturalidad y humildad.

Corría el minuto 62. Era la gran final. Robben se fue hacia Casillas. Éste paró el que parecía que iba a ser el primer tanto del rival . Más de media hora más tarde Iniesta recibió, se colocó y marcó aquel gol que nos dio nuestro primer Mundial, que nos hizo pasar del sufrimiento al mayor estado de bienestar. Le quedaba poco para levantar la preciosa Copa dorada cuando Iker, como muchos de nosotros en casa, empezó a llorar. Él estaba en Johanesburgo, jugando el partido más importante de su vida, pero le dio igual, pues demostró su forma de ser, de actuar. Si ya lo dice Xavi: "Iker es un buen tío".

Equipo del vestuario


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