La NBA vuelve por Navidad
Quedan solo dos días para que se alce el telón y comience la temporada 2011-12 de la NBA. El balón volverá a rodar de manera oficial en la mejor Liga del mundo. Lo hará, tras el fin del Lockout, en un día muy especial, el de Navidad. Algo muy propio en el país del espectáculo, que siempre programa para estas fechas acontecimientos de altura.
Las consecuencias deportivas del cierre patronal son una campaña más corta, de 66 partidos en la fase regular, en la que al menos una vez todos los equipos van a tener que jugar tres días de manera consecutiva. Una buena prueba pues para el físico de los jugadores que en solo seis meses lucharán por el título.
El traspaso de Chris Paul a los Clippers y no a los Lakers, al vetarlo el comisionado David Stern, ha deparado un cambio en el Oeste. El hermano pobre de los Angeles ha hecho de repente un equipazo. La llegada del base es un factor fundamental, pero que nadie se engañe, si los Clippers son ahora uno de los candidatos al anillo es porque junto al base han llegado un veterano que se las sabe todas como Billups (MVP de las Finales con los Pistons en 2004) y un escolta de nivel como Caron Butler, que se unen así a la sensación del año pasado, Blake Griffin, y a un saltarín como DeAndre Jordan.
A los Lakers, en cambio, la no llegada de Paul no ha hecho más que debilitarles. Se han quedado sin un buen base, eso nadie lo niega, pero eso no es lo más grave. Lo peor son las consecuencias que ha tenido el que Paul no vista de amarillo esta temporada. Odom, muy enfadado tras verse envuelto en este no traspaso (qué raro suena escribir esto) pidió marcharse y fue regalado (esa es la palabra pues los Lakers solo recibieron una ronda del 'draft' a cambio) a los campeones Mavericks.
Gasol, en cambio, se ha quedado. Lo ha hecho con una profesionalidad que dice demasiado de él, aunque día sí día también está envuelto en rumores de traspaso. Su nivel y el de Kobe (más mayor, con más problemas de lesiones, divorciándose ahora, pero con el mismo ego de siempre) marcarán el nivel de unos Lakers en los que hay poco más pues Bynum nunca explota, Fisher es demasiado mayor (qué raro se me hace verle vestido de corto y no de traje negociando) y Artest (bueno Meta Wold Peace o cómo se llame ahora) está tan mal como majareta. Para colmo los Lakers estrenan esta temporada entrenador. Su nombre es Mike Brown, se la pegó con los Cavaliers de LeBron y además tiene la difícil misión de sustituir a Phill Jackson, cuyos equipos (Lakers o Bulls) han quedado destrozados cuando él se va.
Con este panorama los Thunder ganan enteros y se presentan como los grandes favoritos en el Oeste. Un año más le puede venir muy bien a gente como Durant, cuyo talento y clase están fuera de lo normal (dos años seguidos máximo anotador de la NBA), a la bala Westbrook, a Harden (el de la barba poblada) y a nuestro Ibaka, que el año pasado fue el máximo taponador de la Liga con 198 gorros y que intimida con su sola presencia.
El favoritismo de los Thunder aumenta aún más si se tiene en cuenta que los campeones Mavericks han perdido a Chandler y a Barea, un pívot fajador y un rápido base-escolta, que ayudaban, y mucho, al gran Nowitzki, cuyas exhibiciones del año pasado aún guardo en la retina.
En el Este los cambios son menores. Los Heat vuelven a ser favoritos pese al descalabro de LeBron en las Finales ante los Mavs la temporada pasada. A su lado está un megacrack como Wade (que es mejor que él), uno que tiene más nombre que nivel como Bosh y un fichaje de esos de los que pocos hablan pero que es imprescindible en un equipo campeón. Es Shane Battier, un alero educado, inteligente, sin ego, que defiende y que meterá triples desde la esquina fundamentales.
A la estela de los Heat están lo Bulls. De Rose hay poco que decir (fue el MVP de la fase regular el año pasado, algo a lo que este año se acercará), junto a él están un guerrero en la zona como Noah, un alero como Deng y uno nuevo, como Hamilton, que se hartará de hacer kilómetros para pasar bloqueos y encontrar el tiro que tanto ayudó a los Pistons en el título de 2004.
Los Celtics dependerán de lo que le aguante el físico a su ya conocido 'Big three', el que forman Pierce, Allen y Garnett y de Rondo (si no le traspasan antes), una lástima la baja de Jeff Green para todo el año. Mientras que Tyson Chandler ayudará mucho a unos Knicks que volverán a estar arriba de la mano de Carmelo y Stoudemire, con Baron Davis, pero aún lejos de lo más alto, del título.
Así es como veo una temporada con nada más y nada menos que seis españoles en la NBA (disfrutemos de esto que no es normal. Es histórico) De Pau Gasol e Ibaka ya hemos hablado antes. Nos quedan pues Marc, Rudy, Ricky y Calderón.
El mediano de los Gasol tendrá que demostrar que vale los 44 millones de euros que ha firmado por cuatro años. No me cabe duda que lo hará. Junto a Randolph forma la mejor pareja interior de la Liga . No sería raro que sus Grizzlies igualasen las semifinales de Conferencia de la temporada pasada, donde llevaron a los Thunder al séptimo partido tras ganar a los Spurs.
A Rudy creo que le va a venir muy bien la altura de Denver. Más que la altura, su juego desenfadado y la confianza que le va a dar George Karl saliendo desde el banquillo. Como sexto hombre y con más de 20 minutos por partido el escolta tiene ante sí la oportunidad de mostrar todo su talento (que le sobra) para ser un jugador importante en la NBA. Si no lo hace siempre le quedará Madrid, aunque Estados Unidos parece su sitio (¿el nuevo Ginobili? Cerca estará).
También creo que es éste el sitio de un Ricky que en los Timberwolves se va a reencontrar consigo mismo por muchos motivos. El juego abierto de la NBA le va como anillo al dedo a su visión de juego y disimula su tiro. Si a eso se le una que le entrena Adelman (el hombre que despertó y maravilló a todo el mundo con los Kings) y que con el del Masnou estarán Barea y 'Mister doble-doble' Kevin Love, no veo nada malo en la aventura americana de Ricky salvo el frío de Minnesota.
De los nuestros solo Calderón lo pasará mal en unos Raptors sin un jugador con nombre (hace tiempo que Bargnani no lo es) que esperarán que acabe pronto una temporada en la que su marca será muy mala (de las peores de la Liga) a la espera de que la campaña que viene llegue Valanciunas.
Todo en una temporada que llega ya, con el turrón, con Papá Noel, en Navidad.



