Kobe marca el ritmo del mercado NBA
Tal como está la situación en la NBA es muy posible que estas líneas duren actualiazadas pocas horas, eso siendo generosos, pues el mercado en la mejor Liga del mundo está en plena ebullición. Una vez terminado el Lockout los equipos se han puesto a trabajar pensando en la próxima temporada, su ritmo es casi imposible de seguir.
Hay muy pocas seguras ahora mismo. Una de ellas es que los Grizzlies han apostado fuerte por un Marc Gasol que cobrará 44 millones de euros en cuatro años. Es lo que merece visto el nivel mostrado hasta ahora. En Memphis lo han sabido apreciar. Buena noticia pues para Marc y buena noticia para su equipo que, con el de Sant Boi y con Randolph, conserva a una de las mejores parejas interiores de la Liga.
Otro español como Rudy se empieza a ver envuelto en rumores de traspaso. Parece que los Mavericks no le quieren tanto como decían y cada día le veo más en el Madrid. Los campeones se desintegran. Se han ido Chandler y Barea, dos piezas claves en la consecución del pasado anillo. Eso sí, ha llegado Odom de unos Lakers que, a día de hoy, parecen dirigidos por el peor de sus enemigos.
El ala pívot ha sido regalado a los Mavs por una elección del 'draft'. Odom estaba inmerso en el famoso traspaso que tenía que haber vestido a Chis Paul de amarillo. El comisionado Stern lo paró, nadie se quedó contento y así se ha llegado a esta situación rocambolesca en la que los angelinos se han deshecho de unos de los jugadores más versatiles de la Liga.
Mientras Paul ha estado a punto de fichar por los vecinos Clippers que, tras ver vetada la operación (sí, Stern lo ha vuelto a hacer) se han olvidado de él y ya tienen a Billups. ¿Y de Pau Gasol qué? Pues ahí sigue, en Los Angeles, viéndose un día en los Rockets; otro en los Warriors para que Paul sea de los Lakers y deje los Hornets con Curry de por medio, y otro en los Magic a cambio de Howard. Eso sí, tampoco es descartable que el de Sant Boi se quede en Hollywood. Vaya locura.
Una locura que para mí tiene un nombre propio, un protagonista muy interesado en todo esto. Se trata de Kobe Bryant. Para ser sinceros, el escolta de los Lakers siempre me ha parecido un egoista. Un tipo que solo piensa en sí mismo y que de vez en cuando lo hace en los demás. Ahora está actuando así.
Kobe es de los pocos jugadores de la NBA que tiene una cláusula anti traspaso y que por tanto elige él si se quiere ir o no de su equipo. El resto son monedas de cambio. Monedas de cambio que se están utilizando en este caso para que los Lakers fichen bien a Paul o a Howard. Uno de los dos va a llegar se mire como se mire, tarde o temprano.
La franquicia angelina espera garantizarse así el presente, en forma de títulos, y también el futuro. De lo que se olvidan es de que la última vez que Bryant hizo lo mismo (en 2004 forzó el traspaso de Shaquille O'Neal justo cuando Phill Jackson, como ahora, dejo de entrenar al equipo) los Lakers estuvieron cuatro años vagando por el desierto (la primera ronda de play-offs). Entonces llegó Gasol en febrero de 2008 para marcarles el camino con una final y dos anillos (sí, también con la eliminación ante Dallas del año pasado). Un bagaje bastante positivo ¿no?
En esas estamos ahora, con Gasol en todas las quinielas de traspasos. Algo que puede suceder en cualquier momento en una NBA que no entiende de currículums y en la que tan pronto te toca la lotería (como a Pau cuando los Grizzlies le mandaron a Los Angeles en un cambio, todo hay que decirlo, muy desigual) como ves que la mala suerte se ha cebado contigo y tus opciones de luchar por el título desaparecen en una franquicia perdedora.
A todo esto, Agustí Gasol, el padre de Pau, dijo ayer ayer que la relación de su hijo con Kobe parece buena, pero que a veces las apariencias engañan. ¿A mí esto me recuerda a cuando el escolta se hartó de Shaq?
Mientras en el banquillo de los angelinos espera un nuevo inqulino. Se llama Mike Brown. Su mayor mérito es perder año tras año en las últimas rondas del Este con los Cavaliers de LeBron, otro que de ego anda sobrado (no sé yo si tendrá más o menos que Bryant, por ahí anda). Brown llega para sustituir a una leyenda como Phill Jackson, lo que no es un reto fácil.
Me da pues que los Lakers van a dar mucho que hablar durante esta temporada, no todo va a ser bueno. Es más, me aventuro a decir que este equipo va a ser muy difícil de tratar este año. Una cabeza tan bien amueblada como la de Pau no les vendría mal a los angelinos. Veremos qué sucede al final con el de Sant Boi. De momento, el mercado NBA se mueve a ritmo de Kobe.




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