4 posts de enero 2012

Una de mates espectaculares

El brutal mate que la pasada noche Blake Griffin realizó en la mismísima cara de Kendrick Perkins me ha hecho pensar cuáles han sido los mejores de toda la historia. Ha habido muchos, de muy diferentes tipos. A unos les gustarán más unos y a otros otros.

Aquí os dejo una selección de aquellos que a mí me han llamado la atención. No tienen porque ser los más espectaculares, pues algunos de ellos han sido elegidos por el momento en que se realizaron o por su significado. El órden tampoco adquiere aquí una especial relevancia. Sin más, éstos son los mates elegidos.

1. Blake Griffin vuela sin que Kendrick Perkins pueda hacer nada para detenerle en uno más del espectacular ala pívot de los Clippers. ¿El mate del año? Sobran las palabras.

 

2. Vince Carter pasa por encima de un pívot de 2,18 como Frederic Weis en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000. Mate de gran parecido al anterior. Por cierto, Estados Unidos estuvo a punto de no jugar esa final tras estar muy cerca de perder con Lituania en semis. Francia se llevó la plata.

 

3. Michael Jordan gana el concurso de mates del año 1987 a Dominique Wilkins con un espectacular vuelo desde la línea de tiros libres. Por esta época muchos empezamos a trasnochar para ver la NBA. El gran Michael, el mejor jugador de la historia, tuvo gran parte de culpa de ello.

 

4. Vince Carter nos hace acordarnos de Jordan tras pasársela entre las piernas y después matar. El concurso de mates volvió en todo su apogeo en el 2000. Lo hizo con 'Vinsanity' trasladándonos al pasado con acciones como ésta.

 

5. Rudy Fernández machaca en la cara de Dwight Howard en la final olímpica del año 2008. En el mejor partido de la historias del baloncesto FIBA hasta la fecha, las selección española rozó el triunfo ante Estados Unidos. Por el momento y la situación, este mate se merece este puesto. Dejamos la narración americana para saber cómo se vivió allí.

 

6. Shaquille O'Neal rompe la canasta ante los Nets. Puede que el mate no sea nada del otro mundo, pero deja bien claro quién era este jugador. Estamos ante un pívot que, en su mejor forma, era imparable. Una fuerza de la naturaleza con una tremenda agilidad. Aquí vemos al primer Shaquille, a mediados de los 90, aún en los Magic.

 

7. Spud Webb demuestra que el baloncesto no es solo para los más altos. Con solo 1,68 de estatura, el base de los Hawks ganó el concurso de mates del 86. Todo un prodigio de salto este jugador que abrió el camino en la Liga a los más pequeños.

 

8. Pau Gasol se doctora en la NBA ante Kevin Garnett. En su primera temporada en la mejor Liga del mundo el de Sant Boi dejó claro que no se dejaba amedrentar por nadie, ni siquiera por un Garnett en el primer mes de competición se río de él. Pau calló en ese momento y espero el adecuado para demostrale quien era. He aquí el resultado. La narración no tiene precio.

 

9. Timinskas la hunde en la cara de Rashard Griffith. Nos venimos a Europa. Año 2001. La final de la Euroliga se juega por primera vez a un play-off de cinco partidos. El TAU Cerámica pone contra las cuerdas a la todopoderosa Kinder. Este tremendo mate del alero lituano es un ejemplo de ello.

 

10. Dominique Wilkins en carrera ante Larry Bird. El jugador de los Hawks no podía faltar en nuestra particular galería del mate. Nadie podrá olvidar sus duelos con Jordan por ser el mejor en este arte en los 80, ni su habitual tomahawk. He aquí una muestra de su talento.

 

11. McGrady hace aún más espectacular el All Star. Puede que ahora esta jugada esté muy vista, pero cuando se hizo, en 2001, todos saltamos del sofa. T Mac la machaca tras lanzársela antes a tabla. Como decía el gran Andres Montes: ¿Por qué eres tan bueno McGrady?

 

12. Marco Milic se da a conocer saltando un coche en los 90. Blake Griiffin lo hizo hace un año, pero el esloveno ya lo había logrado hace 15 con un mate en el que demostró todas sus cualidades atléticas que le llevaron al Real Madrid y a la NBA.

 

13. Julius Erving, el precursor del mate. He dejado para el final al 'Doctor J'. Él fue el primero en volar de manera tan espectacular por encima del aro, lo hizo entre los 70 y 80.  Él fue el primero en machacar saltando desde el tiro libre, lo que como hemos visto realizó, más que bien, a posteriori Jordan. Aquí os dejo uno de sus clásicos vuelos agarrando el balón con una mano.

 

Estos han sido los mates seleccionados. Había muchos para elegir que no he puesto: de LeBron a Kobe pasando por más de Jordan. Seguro que vosotros teneis los vuestros. Si os apetece podeis mandarlos. ¡¡¡Serán bien recibidos!!!

El gran Tim Duncan, el mejor 'cuatro' de la historia

La pasada noche los Spurs ganaron a los Hornets a domicilio con una canasta sobre la bocina de Tim Duncan. Algo que me hizo mucha ilusión. Este triunfo no es ni mucho especial para San Antonio, que no va a quedar muy por delante o por detrás en la clasificación del Oeste por haber vencido en Nueva Orleans. Pero sí es importante para recordar que Duncan sigue ahí, jugando y ganando en una Liga a la que ha dado mucho.

Tim Duncan es el mejor ala pívot de la historia del baloncesto. No hay más. Habrá quien lo quiera discutir, pero no creo que tenga argumentos. En los Spurs hay un antes y un después de la llegada de este grandioso jugador, que quizás no se haya llevado todas las alabanzas que merece por su carácter tranquilo, nada altivo, que le diferencia de otras estrellas de la Liga mucho más conocidas para el gran público.

Aún recuerdo el año en que este genial ala pívot aterrizó en la NBA. Fue en el 97. Los Celtics rezaban para poder elegirle en el primer puesto del 'draft', pero fueron los Spurs los que se hicieron con él tras una temporada en la que, quién lo iba a decir, las múltiples lesiones les iban a deparar la mayor de las suertes.

Duncan entró a formar parte de un equipo en el que estaba otro gran pívot, 'El Almirante' David Robinson, de quien tomó rápidamente el relevo como líder en San Antonio. Ese 98 ya jugó el All Star en una muestra de su gran impacto en la Liga. Por supuesto, fue 'rookie' del año. ¡¡¡ Pero es que además estuvo en el mejor quinteto de la NBA !!! Sus promedios esa campaña fueron de 21.1 puntos, 11.9 rebotes, 2.7 asistencias y 2.5 tapones en los 82 partidos de la temporada regular. Números del siglo XXI, como decía el gran Andrés Montes cuando se refería a este jugadorazo.

En su primer año en la Liga a Duncan se le escapó el anillo, aún era pronto; en el segundo no. En la campaña 98-99, curiosamente la de otro cierre patronal, los Spurs se hicieron con el primer título de su historia en el que fue el comienzo de una Dinastía. En 2003, 2005 y 2007 llegaron tres campeonatos más a San Antonio. Todos con Duncan de protagonista, pese a que en el último el premio de MVP de las Finales fuera para Parker. El francés supo aprovecharse de tener consigo a un jugador tan fundamental, que tampoco tenía como primer fin los premios individuales, sino los colectivos.

Duncan era tan bueno que hacía unos números estratosféricos con tremenda facilidad. Podría escribir líneas y líneas con sus números, pero yo voy a dar solo los de un partido, que demuestran su valía. Fue en el sexto encuentro de las finales de 2003. Lo sufrieron los Nets, ante los que rozó el cuádruple doble al anotar 21 puntos, capturar 20 rebotes, dar 10 asistencias y poner ocho tapones. Números del siglo XXI. Números logrados en un partido de máxima tensión para aquellos que alguna vez han dicho que este ala pívot no era un líder nato.

Puede que Duncan no gritara en la pista como otros. Puede que tuviera un carácter demasiado calmado, quizás marcado por la muerte de su madre a los 14 años de edad. Puede que no luciera muchos tatuajes. Puede que su tiro a tabla no fuera estuviera nunca entre las 10 mejores jugadas de la semana, aunque deberían ponérselo a todo el que quiera aprender a jugar. Puede que todo esto haya hecho que el número de camisetas vendidas con su nombre y su número sean muchas menos de las que merece. Pero la realidad es que tiene cuatro anillos, que ha sido 13 veces All Star y que los Spurs son otros desde su llegada.

Ahora al mejor 'cuatro' de la historia se le nota la edad. Sus 35 años le hacen más lento, menos fuerte, con no tanta capacidad para intimidar y rebotear. Por eso sus números han decrecido. Por eso los Spurs ya no ganarán la NBA. De ahí que canastas como la de noche nos hagan echar la vista atrás y recordar lo que ha sido este jugadorazo, santo y seña en San Antonio, una ciudad en la que le deben demasiado a aquel Huracán Hugo que en 1989 destrozó la única piscina olímpica que había en las Islas Virgenes.

Este fatídico desastre natural alejó a Duncan del agua, decían que iba para nadador olímpico de los 400, para llevarlo a las canchas, donde a dado lecciones que no se podrán olvidar. Lecciones que le han convertido en una leyenda de la NBA.

 

 

Marc camina hacia el All Star

Con Ricky Rubio en boca de todos tras su fantástico inicio de temporada (ya es titular en los Timberwolves y lleva los mismos dobles-dobles que Derrick Rose, cinco) los números de los otros cinco españoles que juegan en la NBA no están captando la atención que merecen, que es mucha.

Rudy ya le había cogido el ritmo a los Nuggets antes de lesionarse con dos partidos de 15 puntos y mucha intensidad, Ibaka sigue sigue siendo un valladar en la zona de los Thunder, Calderón marcha tercero en asistencias de la Liga y Pau también es el tercero, pero en dobles-dobles de puntos y rebotes en esta campaña. Un síntoma del buen papel de los nuestros en solo 20 días de una Liga en la que merece un capítulo aparte Marc Gasol.

El pívot de los Grizzlies sigue dando que hablar. Sigue mejorando. Si hablamos de números, los suyos no son buenos, son extraordinarios. Marc promedia 14,1 puntos, 10, 8 rebotes (es el sexto en este apartado en esta campaña), 2,6 tapones (para ser el tercero que más pone) y 2,7 asistencias en 38 minutos de juego, lo que supone una eficiencia, lo que en Europa se llama valoración, de 22,75 (es el undécimo de la Liga en este apartado). 

Todo esto siendo la referencia de su equipo tras la lesión de su pareja en la zona, Zach Randolph, lo que da más mérito aún a la temporada de un Marc que tiene bastantes papeletas para jugar el All Star. Con Bynum como pívot más votado por los aficionados, el español debe pelear por un puesto con jugadores como DeAndre Jordan y Nené Hilario, a los que supera en juego, nivel y calidad. Solo falta que esto lo vean los entrenadores, que son los que eligen a los reservas para esta gran cita, y que los Grizzlies mejoren el balance de seis triunfos y seis derrotas que llevan hasta ahora, algo básico a la hora de decidir que jugadores acuden a este All Star.

Lo que parece difícil es que podamos ver juntos en Orlando a los hermanos Gasol. La competencia en el puesto de ala pívot es brutal. Ahí Pau lucha con Nowitzki, Blake Griffin y Kevin Love, que parecen tener puesto asegurado, o LaMarcus Aldridge entre otros. Todos ell0s están realizando una gran temporada, así que lo normal sería que Pau no estuviera en un evento en el que quizás de el relevo a su hermano Marc en un simil de lo que ha sido la carrera del mediano de los Gasol.

Cuando Pau debutó en la NBA con los Grizzlies, él se fue también a Memphis, pero a jugar en el equipo del instituto de la ciudad. Cuando Pau deslumbraba, Marc buscaba un hueco en el Barça, siempre bajo el estigma de ser el hermano de... Todo hasta que en 2006 fue al Mundial de Japón y, para sorpresa de todos, se ganó un sitio. Lo hizo a base de trabajo, sin que nadie le regalara nada. Así fue MVP de la Liga con el Girona. Así marchó a la NBA. Así firmó con los Grizzlies. Así se hizo el líder del equipo. Así renovó su contrato por 11 millones anuales el pasado verano. Siempre acortando distancias.

Puede que el próximo mes de febrero Marc logre hacer algo que ya ha hecho Pau como ser All Star, en lo que es un ejemplo de cómo llevar una carrera que será difícil que llegue a ser la de su hermano (lo que ha logrado Pau será casi imposible de igualar) pero cuyo límite está por llegar.

El fenómeno Ricky llega a Estados Unidos

Ricky Rubio ha jugado solo nueve partidos en la NBA y ya todo el mundo habla de él con asiduidad. Todo lo que se dice del joven base de El Masnou son cosas buenas. A estas alturas ya habréis leído las palabras de Wade comparándole con  Nash, las de LeBron augurándole un gran futuro en la Liga o las de Pau Gasol bromeando que él le enseño a pasar.

Halagos y más halagos llegan a los oídos de un Ricky que, de momento, promedia 9,9 puntos, 7,4 asistencias, 3,9 rebotes y 1,3 robos en los poco más de 28 minutos de los nueve partidos que lleva jugados en la mejor Liga del mundo. Hay quien ya le ve entre los favoritos para ser 'rookie' del año, en cada crónica de un partido de los Timberwolves él está en el titular, su camiseta es, junto a la de un crack como Kevin Love, la más vendida de su equipo (más que venderse, se agota) y en el Target Center de Minnesota se coreaba su apellido al tercer partido.

Poco más se puede decir del impacto que ha provocado Ricky en Estados Unidos, pero cuáles han sido los motivos que han llevado al base a pasar de jugar su peor temporada en Europa a estar a este nivel al otro lado del charco.

Para mí la principal es el estilo de juego de la NBA. Ricky se siente bien en un baloncesto que se juega tan abierto, en el que no predominan las defensas y en el que se premia la fantasía y el descontrol. Ahí el de El Masnou disfruta como pocos, pues puede dar rienda a su talento y hacer esos pases imposibles que solo él ve. A esto le ayudan mucho las cualidades atléticas de compañeros como Beasley, Williams o Johnson, capaces de coger cualquier balón en el aíre para machacarlo y más si éste se les da al contraataque, disciplina en la que el base es un crack.

Otro de los factores fundamentales para que Ricky esté a este nivel es el equipo. Los Timberwolves obtuvieron la peor marca de la Liga la temporada pasada. Necesitan mejorar pues, pero no tienen la presión de hacerlo a marchas forzadas. A ello colabora también el tener un líder en el vestuario como es Kevin Love, un seguro All Star de no mucho ego y gran trabajador (algo que indican sus constantes dobles-dobles tanto en la temporada pasada como en ésta). Aunque si me dan a elegir el factor más importante que ha hecho que todo el mundo hable del español, yo me quedo con su entrenador, con Rick Adelman.

Con Adelman no soy objetivo. Entrenó al mejor equipo que he visto jugar en años, los Kings primero de Jason Williams, luego de Bibby, y siempre de Webber, Divac y Stojakovic. Eso me hace valorar bien casi todo lo que hace, pero es que con Ricky ha acertado de pleno.

Para empezar no le ha puesto en el quinteto inicial. El base sale pues desde el banquillo, lo que le quita presión, pero no por ello minutos, pues casi siempre juega el cuarto decisivo. Siempre he creído que el cinco titular es el que acaba el partido y no el que lo empieza, así que Ricky está entre los jugadores claves de su equipo en el momento clave del encuentro.

Si al evitar que salga de inicio Adelman quita presión de encima al de El Masnou, más hace al sacarlo a la pista junto a un campeón de la NBA como Barea, cuando éste no ha estado lesionado claro. Menos protagonismo, en teoría, para un Ricky que no es ni la primera ni la segunda opción en ataque de su equipo, no temblándole así el pulso en los momentos decisivos. Así lo demuestra su 50 % en triples en lo que va de campaña con ocho lanzamientos de 16 anotados desde esa distancia. La línea de tres ya no es una obsesión para el base, si no otra forma para hacer daño a sus rivales. A fe que lo está consiguiendo.

Estos son, desde mi punto de vista, los factores que han hecho que Ricky cause sensación en Estados Unidos tras haber jugado solo nueve partidos. Con 19 21 años todos le miran, todos hablan de él y le auguran un gran futuro. Así debe ser éste. Pero nadie debe olvidar que lo que hoy son halagos hace un año eran críticas. Creo que el base es el primero que sabe esto.

Todas las miradas han estado puestas en él desde que debutó en la ACB con menos de 15 años, siendo un niño precoz. Ricky nunca las ha evitado. Las ha escrutado y aceptado en un síntoma más de su madurez. Una madurez que ha hecho que con solo 19 21 años juegue en la NBA y empiece a recibir un trato de estrella. Algo que, si sigue por este camino, va a ser pronto. Pero que aún no es pese a que muchos lo crean. Eso él ya lo sabe. 

Equipo del vestuario


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