3 posts de mayo 2012

Bendita polémica

- “Felicidades por tu victoria, pero no por tu ética".

-“No eres buen maestro en eso de la ética, por lo que me han contado"

Esta conversación, ya del año 2000, la protagonizaron Aíto García Renéses y Sergio Scariolo después del quinto partido de la final de la Liga ACB de esa temporada, que el Real Madrid le ganó al Barcelona en ese encuentro decisivo, nada más y nada menos que en el Palau.

A mi edad he visto ya bastantes finales de la ACB, pero ninguna como esa. Qué tensión la que se desató entre ambos técnicos a raíz de un video que, en la previa del tercer partido, Scariolo puso en la sala de prensa con imágenes de los jugadores del Barça gritando "a repartir hostias" justo antes del segundo.

El italiano era, y sigue siendo muy listo, y sabía que, con Herreros lesionado, debía utilizar todas sus armas para ganar a un equipo, en teoría superior, como el Barça. A Scariolo le salió bien la jugada, pues su Madrid ganó esa ACB. Algo que parecía difícil de lograr.

Este hecho, ya de hace tiempo, me recuerda bastante a lo que está acaeciendo en la serie que disputan los blancos y el Caja Laboral.

A la vista de las posibilidades de que su equipo entre en la final de la Liga de este año tras haber ganado un partido en la capital (que son bastantes más, por juego y plantilla, que las del Madrid de ganar el título en el 2000) Josean Querejeta, presidente del Baskonia, ha hecho lo mismo que Scariolo ese año. Ha buscado presionar a los árbitros antes del tercer encuentro de estas semis. Creo que le ha dado resultado.

No voy a entrar demasiado en si los colegiados perjudicaron ayer al Madrid, creo que sí lo hicieron, como en la atmósfera que se formó en el Buesa Arena. El pabellón de los vitorianos reventó ayer con más fe aún en la victoria y creando todavía una mayor presión ambiental. Algo que su equipo agradeció. Ahora está a un paso de la final, que puede llegar mañana si ganan a los blancos, lo que es factible.

Esa final de la ACB es el objetivo del Baskonia, también del Madrid. Ambos quieren estar más cerca de un título que incremente su palmarés. Para ello ya han puesto la maquinaria en movimiento, pues desde la directiva blanca ya han devuelto hoy la pelota pidiendo un arbitraje justo en el cuarto encuentro.

Ambas partes saben la importancia de ganar la Liga, eso que esto no es la final. Pero lo que no saben es que, sin darse cuenta, han vuelto a poner al baloncesto en el escaparate. Además, en una semana en la que no hay Liga de fútbol y no ha empezado la Eurocopa. Una semana en la que se vuelve a hablar del deporte de la canasta, lo que no es malo, aunque sea por estos temas. Así que bendita polémica la que se acaba de desatar.

Pau y la caída de los Lakers

"Me gustaría seguir en los Lakers, pero no depende de mí". Esta frase ha sido pronunciada por Pau Gasol hoy 22 de mayo, poco después de que los angelinos hayan sido eliminados por los Thunder en las semifinales de la Conferencia Oeste de la NBA.

El deseo de Pau, si es realmente éste, creo que no se va a cumplir. Para explicar por qué, echemos la vista atrás y hagamos volar nuestra imaginación.

9 de diciembre de 2011. Gasol llega a los Rockets tras un traspaso a tres bandas que da con el deseado Chris Paul en los Lakers.

Este movimiento, que parece un castigo, un descenso a los infiernos, no lo es tanto. Pau se convierte en el jugador franquicia de un equipo en construcción como Houston. Es cierto que no alcanza los play-off, por bastante poco la verdad. Pero a cambio disfruta jugando a las órdenes de un histórico como Kevin McHale, que es su nuevo técnico y combina a la perfección sus sistemas con su juego, que ve como se empieza a sembrar la semilla de un equipo en alza (aunque muy lejos de hacerse con el anillo) de la mano del de Sant Boi y de un base como Kyle Lowry, a los que se puede incorporar algún jugador interesante ya en el verano de 2012 al quedar algo de dinero libre.

Mientras en Los Angeles todo parece felicidad. Chris Paul se ha unido a Kobe Bryant y con Bynum el nuevo 'Big three' de los Lakers da miedo, pero se queda a las puertas del título del Oeste porque enfrente están unos Thunder aún mejores, con un trío tremendo (lo forman Durant, Harden y Westbrook) que termina apeándoles del sueño de un nuevo anillo. Para colmo el base recién llegado y Kobe no se entienden en lo momentos clave, pues solo hay un balón para dos, lo que hace que le lluvan críticas al número 24 de los Lakers.

Este podría ser el guión de la película si David Stern no hubiese vetado el traspaso de Paul a los angelinos. También podrían haber sido los Lakers campeones, ojo. Eso nunca lo sabremos. Tampoco si Pau hubiera disfrutado en Houston, aunque creo que no hay dudas de que lo hubiera pasado mejor que este año en Hollywood.

Volvamos pues a la realidad. Soy de los que creo que Gasol se equivocó de manera grave al buscar el pase a Metta World Peace en el cuarto partido de estas semis del Oeste ante los Thunder en vez de tirar cuando estaba solo. Esa jugada y el soberbio triple de Durant segundos después mataron las esperanzas de los Lakers en esta serie, en una muestra más de su desastrosa temporada.

Pau no tiró. Lo hizo mal, sin más. Hay que reconocerlo. Quizá falló porque esta temporada ha sufrido mucho y lo ha hecho sin rechistar. A Gasol le han querido traspasar hasta que se ha acabado el plazo. Le han dado palos por todos los lados, desde Magic hasta Kobe. Le han convertido en la tercera opción del equipo, le han alejado del aro, apenas le han utilizado en el poste. Todo esto sin mostrarle una pizca de cariño, lo que, digo yo, tiene que afectar.

Por eso, aún reconociedo que Gasol ya no es el tipo que se comió a Howard y a Garnett en las Finales de 2009 y 2010, el tipo que no se arrugaba nunca ante cualquier rival, que era importante atrás y alante, me duele que sea el único que lo ha hecho mal, el malo de la película que tanto gusta en Estados Unidos.

Los Lakers están donde están por muchas más cosas. Tres voy a enumerar:

1. Por la gestión de Mitch Kupchack, que no ha sabido rodear a Kobe, Bynum y Pau (tres jugadores muy importantes de la Liga) de gente que les pueda apoyar. Blake, Sessions, Barnes, Hill, Murphy y demás no te van a ayudar mucho a ser campeón y a Artest, perdón, a Metta World Peace, su cabeza le hace restar a veces más que aportar. No creo que sea imposible hacer una plantilla de gran nivel alrededor de tres cracks, solo hay que mirar a San Antonio y a la reinvención de los Spurs esta temporada.

2. Por el ego de Kobe, que solo piensa en si mismo y en igualar a Jordan. Bien, el gran Michael sabía cuando delegar, cuando pasar a un compañero solo como Paxon o Kerr. Algo que Bryant, que es muy bueno, no hace. Aun espero que alguien critique el pésimo final, con tres balones perdidos, en los dos últimos minutos del segundo partido de estas semis ante los Thunder, o su dos de 10 en el último periodo del cuarto.

3. Porque Mike Brown no es entrenador para este equipo. Se basa demasiado en defensa, dejando el ataque en manos de Kobe, sin un sistema claro que utilizar. Ya lo hizo con LeBron en los Cavaliers y le fue mal. La sombra de Phill Jackson es alargada y Brown no la ha podido ocultar.

Por estos motivos los Lakers han caído en semis del Oeste ante un equipo más joven y mejor, sin más. Se le puede dar muchas vueltas al asunto, volverlo sobre Pau, pero él no tiene, ni mucho menos, la mayor parte de culpa. Aunque su final con los de oro y púrpura parece que acaba de llegar.

Ha sido un 22 de mayo de 2012. Todos lo escribimos, todos lo sabemos. Es algo que en un breve periodo de tiempo se va a confirmar.

Carlos Jiménez: el jugador silencioso

Si ha habido una noticia que ha sobrepasado a otras en los últimos dos días en el mundo del baloncesto, ésta no ha sido otra que el descenso de categoría del Estudiantes. Abandona la ACB un club que tenía una forma muy peculiar de entender el baloncesto, un "equipo de patio de colegio", como a la gente del Ramiro le gusta decir. Un equipo en la que la cantera había jugado siempre un papel primordial, un equipo del que salió Carlos Jiménez.

En la época de los Gasol, Navarro, Rudy, Ricky y compañía este alero de 2,05 metros de altura puede pasar algo desapercibido, lo que no debe suceder, pues estamos ante uno de los más grandes jugadores españoles del deporte de la canasta.

Recuerdo como en sus inicios se hablaba ya mucho, y bien, de este ávido lector que, para relajarse, se dedica a pintar soldaditos de plomo. Jiménez era entonces comparado con Alberto Herreros, quizá huérfanos en el Estudiantes de esa gran estrella que, en este caso, terminó por recalar, como muchos otros, en el Madrid. Pronto este joven jugador demostró tener cualidades diferentes.

Jiménez no era un anotador puro, lo cual no me hace olvidar esa espectacular canasta que allá por 1997 le anotó al TDK Manresa tras lanzar desde su campo cuando solo quedaban tres décimas para el final del encuentro (un tiro que dio para mucho, pues tardó en confirmarse como válido y nos dejó uno de los momentos periodísticos en este deporte, con Trecet pidiendo a voz en grito a su compañero que metiera el micro en la mesa de anotadores, donde estaba todo el lío montado). A Jiménez quizá le faltó un poco más de egoísmo para encarar el aro y lanzar más. Él era más un 'tres' alto con magnificas cualidades para rebotear y defender, además de para saber.

Pronto entró en la selección de la mano de Lolo Sainz, para no abandonarla y ejercer de complemento perfecto a jugadores del talento de los mencionados antes Gasol, Navarro, Calderón, Garbajosa y compañía . Su concurso era vital, hasta el punto de que en 2009, un año despúes de que abandonara la selección, Scariolo se las vio y deseó para encontrar la fórmula de sustituirle (creo que en ese Europeo, pese al triunfo de España, la gente se dio cuenta de lo realmente importante que era Jiménez). Es más, al equipo nacional le sigue faltando a día de hoy un 'tres' puro de garantías, pese a que Rudy cumpla ahí muy bien, porque es muy bueno.

Jiménez era pues un jugador que siempre sabía lo que tenía que hacer, que, además, utilizaba su inteligencia para lograr su objetivo. Solo así se explica su formidable manera de forzar faltas en ataque (creo que solo Garbajosa lo ha hacía mejor), o su facilidad para acumular una valoración barbara sin apenas haber mirado aro, lo que le valió el apodo del siempre genial Andres Montes de 'Suma y Sigue'. Éstas eran dos de las múltiples tareas que el alero cumplía a la perfección, sin hablar más de lo necesario, con una pasmosa tranquilidad.

Una tranquilidad con la que vio como en Saitama, en 2006, Pau Gasol levantaba la Copa de Campeones del mundo en el primer logro histórico del equipo nacional (el caos de esa entrega de premios no se olvidará, como tampoco esa final que España ganó a Grecia sin Pau Gasol y con una defensa mayúscula en la que Jiménez y Garbajosa se multiplicaron en la zona). Una tranquilidad que no le hizo hablar nunca de un momento en el que la foto debía ser la suya alzando la Copa Naismith, como siempre ha reconocido Pau. Era tranquilidad, pero también bondad.

Bondad como la que mostró meses antes, en ese 2006, cuando decidió poner fin a su etapa en el Estudiantes con la intención de marcharse, solo, al Madrid. El club blanco era su única opción y aguantó hasta el 30 de enero (fecha límite para su traspaso) la difícil situación en la que, mientras jugaba, su afición le silbaba y cambiaba el clásico "¡¡¡Carlos Jiménez, menudos huevos tienes!!!" por un no de tan buen gusto "¡¡¡Carlos Jiménez, menuda calva tienes!!!". El alero se fio de la palabra de Florentino Pérez que le pidió que aguantara, pero el Estu no aceptó la oferta de un presidente blanco que se negó a dar más dinero por un jugador al que dejó en la estacada. Quizá por eso, cinco meses despúes Jiménez fichó por el Unicaja cuando pudo elegir irse por en igualdad de condiciones, esta vez sí, al Madrid y quedarse en su ciudad.

En Málaga, Jiménez continuó su gran carrera jugando también de 'cuatro'. Algo que, sinceramente, nunca me convenció, pese a que Carlos cumplió jugando en esa posición. Como ala pívot también ha terminado Jiménez disputando parte de la ultima temporada de su carrera, la número 18 en la élite, de nuevo en el Estu, el club del que salió.

Una Copa con los colegiales y seis medallas con la selección, de la que terminó siendo un perfecto capitán (una de oro, cuatro de plata y otra de bronce) avalan la carrera de este jugador ejemplar, que será recordado por todo lo que hizo en la cancha, por cómo lo hizo y por cómo se comportó fuera de ella. Siempre de manera correcta, con honéstidad y sin alzar la voz más de lo normal. Así era, así es, así será Carlos Jiménez: el jugador silencioso.

Equipo del vestuario


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