Jorge Garbajosa: el adiós de un grande de la canasta
Esta mañana, Jorge Garbajosa ha anunciado su retirada del baloncesto tras 17 temporadas en activo. Se va uno de los más grandes del deporte de la canasta en nuestro país que, a partir de ahora, trabajará en la Federación Española. Hace un año y medio, decidí escribir un post sobre el de Torrejón de Ardoz tras ser cortado por el Real Madrid. Dejo un extracto de éste, en el que repaso su carrera:
Cuando la gente del deporte de la canasta habla de Garbajosa a día de hoy comenta su juego basado en los triples, lo poco que entra en la zona, su poca actividad reboteadora y su lentitud en los desplazamientos laterales. Quizá todos esos factores hayan sido determinantes para que su técnico, Ettore Messina, haya decidido prescindir de él.
Pocos conocen a Garbajosa como el italiano. Con él en el banquillo de la Benetton fue donde realmente creció el juego del ala pívot, uno de los primeros 'cuatros' modernos. A su amparo el español empezó a deslumbrar jugando dentro y fuera de la zona, tirando de tres, corriendo el contraataque, forzando faltas en ataque como nadie y leyendo el baloncesto a las mil maravillas.
Todo eso hizo que tras cuatro años en el país transalpino otro italiano, Sergio Scariolo, le llamará para liderar su nuevo proyecto en el Unicaja. Garbajosa podía haber elegido la opción fácil de fichar por el Madrid o por el Barça, pero se decidió por ir a Málaga para dar al equipo andaluz la única Copa y la única Liga que tiene en sus vitrinas.
El ala pívot completó su mágico 2006 ganando el Mundial con la selección española. Su campeonato fue tremendo; su semifinal ante Argentina, colosal y lo que hizo en la final es difícil de explicar. Nunca he visto defender a un equipo igual que a España en esa primera parte. Las ayudas en defensa fueron extraordinarias, los griegos no sabían que hacer con la pelota y ahí Garbajosa ejerció un papel fundamental. Ante la baja de Pau Gasol, el de Torrejón, junto a Navarro, asumió el liderazgo de un conjunto que se coronó en Japón.
"De pequeño no era de ningún equipo, solo de la selección española", eso es lo que siempre ha dicho Garbajosa. Tenía razón. Por el equipo nacional Jorge lo dio todo, hasta el punto de recuperarse a base de un esfuerzo brutal en seis meses de una gravísima lesión para jugar el Europeo de 2007 y de romper su contrato con los Raptors con el fin de estar en los Juegos de Pekín.
Esa lesión, el 26 de marzo de 2007, día en que se luxó el tobillo en su primera temporada NBA, marcó el declive en la carrera de Garbajosa. Su velocidad mermó, también su salto y con ello su agilidad defensiva y su habilidad para el rebote. Hasta mediados de 2008 no estuvo sano al 100 %. Con todo lo que ello conllevó.
El de Torrejón aún tuvo tiempo de jugar un año en el Khimki y de cumplir su sueño de estar en el equipo de su ciudad. Éste ha decidido prescindir de él definitivamente. Los años pasan para todos y para Garbajosa, tocado, más. El gigante Begic va a ocupar su plaza en el Madrid, aunque por su parecido me da que ese puesto está destinado a ser para Mirotic tanto en el conjunto blanco como en la selección.
Jorge seguirá jugando ahora, aunque no en uno de los llamados grandes. Eso ya lo hizo en el TAU, en la Benetton, en Unicaja o en los Raptors: dos equipos, por cierto, que no son lo mismo desde que se fue él. Por eso a nadie le debe extrañar que Bryan Colangelo, el Manager del equipo NBA, le definiera como el 'pegamento' que unía a su equipo o que otros le llamarán el 'líder silencioso'.
Garbajosa no era mucho de hablar, pero cuando lo hacía mostraba una claridad de ideas y una inteligencia extraordinaria. La misma que ha paseado por todas las canchas del planeta tanto con sus respectivos equipos como con la selección. La misma que nunca se agotará, pese a que su maltrecho físico haya ido fallándole poco a poco.
Uno no debe anclarse en el pasado, pero tampoco debe dejar de recordar. Pese al presente, que ha hecho que el Madrid prescinda de él, el juego, el talento y la trayectoria de Garbajosa nunca se podrán ni se deberán olvidar. El baloncesto le debe mucho a Jorge. Quizá pocos se den cuenta de ello ahora, pero algún día lo sabrán.



