Gracias
El baloncesto es solo un deporte. Está ahí para hacernos disfrutar, para evadirnos de nuestros problemas, para no pensar en la dichosa crisis o en los problemas de salud de alguien a quien quieres, que es lo que realmente importa en la vida, pues si no estás sano no eres nadie. Eso es lo que consiguen verano tras verano Pau Gasol y compañía. Por eso, desde este blog me apetece darles las gracias a mi manera, sin más.
Gracias por habernos brindado esta tarde una final de leyenda, de esas que no se podrán olvidar jamás.
He sentido rabia al ver a Pau en el banquillo lamentarse por la derrota sufrida. Al instante, ese rabia se ha covertido en orgullo cuando he visto a los jugadores americanos, uno a uno, acercarse al de Sant Boi para darle la enhorabuena por el partido, perdón, por el partidazo que él y todo el equipo han realizado. Esta imagen será difícil de borrar. De hecho, creo que en un futuro será de esas que se enseñarán para demostrar la valía de lo hecho hoy.
Me quedo sobre todo con como Mike Krzyzewski hablando con nuestro Pau. Para el gran público no tendrá tanto nombre, pero el técnico de Duke es el hombre que ha cambiado al equipo de Estados Unidos, el que le ha convertido en eso, en un equipo, y no en un grupo de egos que buscan el beneficio propio en vez del colectivo.
También me ha gustado ver a Pau abrazarse con Kobe. Me ha gustado porque una leyenda de la NBA ha ido a ver a su compañero en los Lakers. Sí, Pau Gasol milita en los Lakers, que no se nos olvide. Juega en un equipo que a finales de los 80 nos hacía trasnochar para ver a gente que parecía de otro mundo como los Magic, Whorthy y demás.
De ese otro mundo es Pau, que ha hecho un tercer cuarto apoteósico. Qué movimientos. Un tiro por aquí, un gancho por allá, luego un mate y así, en un pis pas, han llegado 13 puntos suyos. 13 puntos de un tipo colosal, que me parece muy buena gente, que siempre que habla lo hace con cabeza, que me ha hecho disfrutar tanto como el comienzo de partido de Navarro. ¡¡¡ Pero cómo se puede ser tan bueno!!! 'La Bomba' ha empezado el encuentro con un tres más uno. Ha metido en ocho minutos 14 tantos. Algo de locos, de un tipo cuyo nivel no es normal, que además lo hace todo con una sonrisa en la boca y con suma facilidad (eso es lo que parece, claro).
El resto ya lo saben todos ustedes, pues han visto la final. La lucha de Ibaka, las canastas y faltas de Marc, un nuevo capítulo del alley-hoop entre Sergio y Rudy que no nos cansamos de mirar... Todo para terminar cayendo por 107-100 ante una selección americana tremenda, con tres jugadores que van a ser leyenda como Kobe, LeBron y Durant.
Un resultado que nos deja sin el ansiado oro, que nos hace ser otra vez plata. En los libros eso es lo que quedará. En nuestros corazones la sensación será la de haber visto a unos chicos que lo han dado todo, que han luchado hasta el final y casi hacen hincar la rodilla a un tremendo rival, a un equipo que hace unos años veíamos a lo lejos, más allá.
Gracias a Pau y a Navarro, líderes de una generación única llena de talento y lo más importante, de humildad y humanidad, algún día contaremos que vimos a los todopoderosos americanos sufrir, temblar. Todo por un grupo cuyo esfuerzo fue tal que no tuvieron problema e irlos a abrazar, a reconocer su valía. Todo por unos jugadores y un cuerpo técnico que han convertido lo que era una quimera en una realidad.
Por esto y mucho más creo que la selección española de baloncesto se merece que le demos las gracias. Solo practican un deporte, pero cada verano, como hoy, hacen que dos horas de cada día sean para disfrutar.



