3 posts de agosto 2012

Gracias

El baloncesto es solo un deporte. Está ahí para hacernos disfrutar, para evadirnos de nuestros problemas, para no pensar en la dichosa crisis o en los problemas de salud de alguien a quien quieres, que es lo que realmente importa en la vida, pues si no estás sano no eres nadie. Eso es lo que consiguen verano tras verano Pau Gasol y compañía. Por eso, desde este blog me apetece darles las gracias a mi manera, sin más.

Gracias por habernos brindado esta tarde una final de leyenda, de esas que no se podrán olvidar jamás.

He sentido rabia al ver a Pau en el banquillo lamentarse por la derrota sufrida. Al instante, ese rabia se ha covertido en orgullo cuando he visto a los jugadores americanos, uno a uno, acercarse al de Sant Boi para darle la enhorabuena por el partido, perdón, por el partidazo que él y todo el equipo han realizado. Esta imagen será difícil de borrar. De hecho, creo que en un futuro será de esas que se enseñarán para demostrar la valía de lo hecho hoy.

Me quedo sobre todo con como Mike Krzyzewski hablando con nuestro Pau. Para el gran público no tendrá tanto nombre, pero el técnico de Duke es el hombre que ha cambiado al equipo de Estados Unidos, el que le ha convertido en eso, en un equipo, y no en un grupo de egos que buscan el beneficio propio en vez del colectivo.

También me ha gustado ver a Pau abrazarse con Kobe. Me ha gustado porque una leyenda de la NBA ha ido a ver a su compañero en los Lakers. Sí, Pau Gasol milita en los Lakers, que no se nos olvide. Juega en un equipo que a finales de los 80 nos hacía trasnochar para ver a gente que parecía de otro mundo como los Magic, Whorthy y demás.

De ese otro mundo es Pau, que ha hecho un tercer cuarto apoteósico. Qué movimientos. Un tiro por aquí, un gancho por allá, luego un mate y así, en un pis pas, han llegado 13 puntos suyos. 13 puntos de un tipo colosal, que me parece muy buena gente, que siempre que habla lo hace con cabeza, que me ha hecho disfrutar tanto como el comienzo de partido de Navarro. ¡¡¡ Pero cómo se puede ser tan bueno!!! 'La Bomba' ha empezado el encuentro con un tres más uno. Ha metido en ocho minutos 14 tantos. Algo de locos, de un tipo cuyo nivel no es normal, que además lo hace todo con una sonrisa en la boca y con suma facilidad (eso es lo que parece, claro).

El resto ya lo saben todos ustedes, pues han visto la final. La lucha de Ibaka, las canastas y faltas de Marc, un nuevo capítulo del alley-hoop entre Sergio y Rudy que no nos cansamos de mirar... Todo para terminar cayendo por 107-100 ante una selección americana tremenda, con tres jugadores que van a ser leyenda como Kobe, LeBron y Durant.

Un resultado que nos deja sin el ansiado oro, que nos hace ser otra vez plata. En los libros eso es lo que quedará. En nuestros corazones la sensación será la de haber visto a unos chicos que lo han dado todo, que han luchado hasta el final y casi hacen hincar la rodilla a un tremendo rival, a un equipo que hace unos años veíamos a lo lejos, más allá.

Gracias a Pau y a Navarro, líderes de una generación única llena de talento y lo más importante, de humildad y humanidad, algún día contaremos que vimos a los todopoderosos americanos sufrir, temblar. Todo por un grupo cuyo esfuerzo fue tal que no tuvieron problema e irlos a abrazar, a reconocer su valía. Todo por unos jugadores y un cuerpo técnico que han convertido lo que era una quimera en una realidad.

Por esto y mucho más creo que la selección española de baloncesto se merece que le demos las gracias. Solo practican un deporte, pero cada verano, como hoy, hacen que dos horas de cada día sean para disfrutar.

Una España para disfrutar

“Es un lujo poder vivir este momento. Formar parte de este grupo de amigos, de compañeros, de personas... Tenemos mucho corazón, carácter. Estamos todos a una. Luchamos hasta el final sea cual sea la situación". Estas palabras las dijo Pau Gasol nada más clasificarse la selección española para la final de los Juegos Olímpicos de Londres. Otra final más. Y van...

‘Carpe diem'. Disfrutemos del momento, porque esto va a ser inigualable. Desde 2001 este equipo no para de darnos éxitos, de hacernos gozar. Ya han ganado un Mundial, dos Europeos, han sido subcampeones en otros dos y bronce en otro. A esto hay que sumarle dos platas olímpicas, o quizás una plata y un oro, ¿Quién sabe? Mañana lo sabremos con certeza. Todo apunta a que el tremendo equipo de Estados Unidos nos va a superar. Pero estando los Gasol, Navarro, Rudy, Calderón y compañía en cancha permítanme soñar.

Permítanme pensar que Pau y Marc se van a imponer en la zona, que Rudy va a repetir la final de Pekín, que Navarro va a olvidar por un día la fascitis, que Calde las va a seguir metiendo de tres, que el ‘chacho' va a revolucionar el partido con su juego alegre, que Ibaka va a taponar como en la NBA, que Felipe, Lull y San Emeterio van a salir desde el banquillo y se van a fajar, que la zona de Scariolo va a nublar al rival. Puede que sea soñar, pero ¿acaso no me han dado argumentos estos chicos para ello?

La selección nacional nos ha dado motivos para esto y para mucho más. Es cierto que en estos Juegos no han estado al nivel deseado, pero ahí han llegado a la gran final. Contra Francia se jugó bien solo un cuarto; contra Rusia, dos. Pero qué dos. Este equipo tiene un gen competitivo espectacular. Sabe leer los partidos a la perfección. Sabe cuándo y cómo jugar. Cómo defender. Cómo atacar. Por eso está donde está. A su talento se une la experiencia de quien ha jugado muchos partidos importantes ya. Son ya muchos años a este nivel, 11 en total.

La experiencia es un grado. El talento otro, sin duda el más importante, porque si no eres bueno a esto nunca vas a ganar. Luego están las ganas, la competitividad. A este grupo no le gusta perder a nada. Por eso hacen todo lo necesario para ganar. Son 12 miembros en pos de un interés: el colectivo. Otra de las claves de porqué están donde están.

El despegue final de ayer ante Rusia se produce con Pau Gasol en el banquillo. Todo un doble campeón de la NBA ni rechista por no jugar los minutos importantes. Es más, sonríe, salta, grita mientras ve fajarse a Felipe y a su hermano Marc. Ante Francia, la situación tuvo algo de similar. Otro NBA como Calderón se quedo en el banquillo viendo como Llull (qué garra la suya) secaba a Parker. El resultado siempre ha sido positivo en cualquier partido, en cualquier torneo. La química no se ha resentido, pues todos quiere ayudar para poder disfrutar. No hay más.

Disfrutar es lo que hacen estos chicos cada vez que salen a la cancha. Juegan a lo que les gusta. Lo hacen de manera efectiva y atractiva (de hecho, cuando mejor le van las cosas a la selección es cuando corre, cuando se libre de grilletes y corsés tácticos). Así han llegado a estar donde están, a ser lo que son: leyenda de baloncesto europeo y mundial.

A la Yugoslavia de Petrovic, a la URSS de Sabonis, se ha unido ya la España de Gasol y compañía. Un equipo sin miedo a nada y a nadie, que mañana tiene una nueva oportunidad para ampliar su historial. Será a las a cuatro de la tarde, en Londres, en la reedición de la final de Pekín, ante Estados Unidos, el gran favorito, el equipo de Kobe, Durant, LeBron y compañía, el que juega sin un ‘cinco', el del físico tremendo y las manos rápidas, el de los triples. Argumentos que nos pueden hacer desesperar, pero también soñar en una victoria demasiado grande, casi tanto como esta España que tanto disfruta y tanto nos hace disfrutar.

Una derrota para reflexionar

Pese a que los hermanos Gasol anotaron 45 puntos entre ambos ayer, con un Pau tan brillante como siempre. Pese a que Ibaka se fue a los 14, cogió seis rebotes y puso tres tapones. Pese a lo que digan los protagonistas, la selección española jugó a no ganar ayer ante Brasil. Hay un hecho que lo deja bien claro: si de verdad se hubiera querido superar a los cariocas, Calderón y Rudy habrían jugado algo en el último cuarto. ¿O acaso alguien se imagina a Sada en el campo en los minutos finales del partido clave del torneo para los nuestros? Pues eso.

"Se evita a Estados Unidos hasta la final. Se logra el objetivo". No hago más que oir esta frase, la cual me cansa mucho. Por favor, que los árboles no nos impidan ver el bosque.

Si la selección nacional que ha jugado esta primera fase de los Juegos se enfrenta ahora a los Kobe, LeBron, Durant y compañía, la tunda va a ser importante. Así que pensemos en el presente y no en un futuro muy lejano, que ojalá llegue. El presente se llama Francia, nuestro rival en cuartos del torneo.

Sinceramente, la única conclusión positiva que sacó de la derrota de ayer es que en cuartos no nos vamos a enfrentar a Argentina. Tal como está España ahora mismo la albiceleste hubiera sido un rival muy duro. Su juego aguerrido, a veces marrullero y trabado de esos que ya se la saben todas, no nos viene bien. Luego están Ginobili y Scola que te van a hacer un traje sí o sí. Y Delfino y Nocioni y Prigioni, pese a su avanzada edad.

Francia también es un rival de aupa. Pero creo que, por suerte, su juego nos beneficia. Todo gira en torno a un cerebro como Parker, al que pueden asfixiar Calderón, Sergio y hasta Sada, pese a lo mal que está. De Colo y Batum son muy buenos, pero su rapidez, su juego alegre, le viene que ni pintado al equipo nacional.

Se puede llegar a semis, sobre todo porque el talento de los nuestros es indiscutible. Pero para ello hay que mejorar tantas cosas. Dos son las más importantes. La primera, la defensa. Los rivales no pueden tirar con tanta facilidad, sobre todo los 'cuatros', que jugando abiertos nos están machacando. La segunda es el tiro exterior. España no mete un triple, lo que hace que nuestro ataque sea muy previsible y las defensas rivales se cierren sobre los Gasol. A éstos les está costando más de lo esperado jugar juntos. No estaría mal que Scariolo apovechara más a Ibaka y a Felipe. También que se corriese algo. Con Navarro solo se puede rezar. Sus problemas en el pie son más graves de lo que se pueda pensar. Con 'La Bomba' a tono el equilibrio juego interior-exterior es total. Ya no vale cerrarse sobre Pau. Todo empieza a girar. Calde tiene más espacios, Rudy también. Encima llegan 20 puntos o más del jugador con más talento de nuestro baloncesto.

Los problemas están analizados. También expuestas las soluciones. Queda la ejecución. En el Europeo de 2009 España ya vivió una situación similar en la que autogestión de los jugadores y su talento nos llevó hasta el oro. Curiosamente en ese campeonato el rival en cuartos también fue Francia, y tras ser cuartos de grupo. ¿Se repetirá la historia? Esperemos que eso suceda. Para llegar a esta situación va a haber que cambiar.

Va a haber que dejar que dejar de encajar parciales tan sonrojantes (19-30 ante Gran Bretaña en el útimo cuarto, 5-17 ante Rusia en poco más de cuatro minutos). Ayer ante Brasil se perdió el último periodo por un contundente 16-31. Una diferencia mayor aún mayor que el 19-31 de la final de Pekín ante Estados Unidos. Claro, que lo de ayer no fue un mal final de partido más. Pau Gasol afirma que si lo fue. Yo tengo que dudar, pese al daño que haga esto a la imagen de un equipo, hasta ahora, ejemplar, el cual tiene mucho que reflexionar.

Si es verdad. Si España fue incapaz de frenar ayer a Brasil en ese esperpéntico final, mejor pensar en hacer las maletas y volver a casa ya. Pues la mejor generación de la historia de nuestro baloncesto no está a su verdadero nivel. Aquel que tanto nos ha hecho disfrutar.

Equipo del vestuario


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