Randolph y el arte del tapón

    martes 22.nov.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

Joey Dorsey vuela sobre el Palau. Va a hundir la pelota en el aro, si bien no lo hace. El porqué ya lo saben. En una de las acciones del año, Anthony Randolph aparece en su camino, eleva su mano izquierda y le coloca un tapón que estremece, que a cualquier humano le hubiera doblado la muñeca, puede que dislocado el hombro. Al norteamericano, no.

Esta acción. Bueno, también la anterior al propio Dorsey cuando éste llegaba en contraataque. También la posterior a Tomic justo antes del descanso, me han hecho reflexionar sobre el bello arte del tapón.

"En baloncesto, acción que consiste en interceptar o desviar con la mano el lanzamiento a canasta de un rival". Esta es la acepción que aplica la RAE a la palabra tapón. Una buena acepción, pero que se queda corta. Un tapón es mucho más.

Un tapón, muchas veces, es un golpe en la moral de un rival al que dejas KO. No son solo dos puntos que no recibes. Es mucho más. Es el miedo que generas en tu rival que no ya no encara el aro de la misma forma, que lo hace con miedo, sin evitar pensar lo que puede pasar.

Ejemplos hay, y muchos.

Uno se acuerda ahora de Ibaka y los cinco que le puso a los jugadores franceses en el segundo cuarto de la final del Eurobasket de 2011. También aparece en mi mente Mutombo y su consiguiente gesto moviendo el dedo índice de su mano para decir: "No, en mi casa no"

Quién no se acuerda de Shaquille y de su imponente físico, de Ben Wallace y su pelo a lo afro, de Olajuwon y Ewing o de Duncan más recientemente.

Si bien, ahora mismo yo solo pienso en LeBron.

Le veo vestido de negro, recorriendo en pocos segundos del séptimo partido de las Finales la cancha de los Warriors para frenar en seco, contra la tabla, la pelota con la que Iguodala podría acercar a Golden State al título de campeón. Le veo acercando al anillo a su equipo. No solo en anotación, también en el apartado de la intimidación.

Se trató de un soberano gorro, de una chapa o de un 'pincho de merluza', que diría el gran Montes. Llámenlo como quieran. Lo único cierto es que fue un tapón, uno de los ejercicios de mayor plasticidad y belleza que existe en este deporte llamado Ba-lon-ces-to.

Pedro Molina   22.nov.2016 19:26    

Razones para no perderse le campaña NBA 2016-17

    lunes 24.oct.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

Se acabaron las vacaciones. La temporada NBA comienza a rodar en cuestión de horas. 82 encuentros de la fase regular hasta el 12 abril. Desde el 15 los play-offs. Entre medias el All Star de una Liga que ha cambiado con el nuevo contrato televisivo que hará recibir a los clubes 24.000 millones de dólares en nueve años. Un contrato que ha hecho que el límite salarial pase de los 70 a los 94 millones. Un límite que se colocará en los 104 la campaña que viene. De ello ya hablaremos en nueve meses. Ahora toca hacerlo de lo que se nos viene encima, que es mucho. Aquí os dejo mis razones para no perderse esta campaña NBA.

1. Durant y los nuevos Warriors

¿Qué pasaría si al mejor equipo de la historia en la fase regular con su 73-9 le sumásemos al mayor anotador de la Liga? La solución la tendremos ahora. La pretemporada ha traído buenas noticias a los de la Bahía en forma de promedios que si los extrapolamos a una temporada nos darían al conjunto más anotador de la historia, con un mejor porcentaje de tiro y mayor pasador. Eso, claro, hay que verlo a lo largo de estos meses. ¿Un solo balón para tanto tirador? ¿Demasiado ego junto en Oakland? No lo creo. Curry, Durant y Thompson saben perfectamente cual es su papel y el objetivo final. El quinteto con Green, el auténtico alma de este equipo, e Iguodala en momentos decisivos no puede tener mejor pinta. ¿Tendrán el nivel que se espera de ellos secundarios como Pachulia o West? Solo hay una cosa clara: todo lo que no sea un anillo será un fracaso para los Warriors.



2. LeBron, LeBron y LeBron

De un tipo que ha sido el mejor en todos los apartados (puntos, rebotes, asistencias, tapones y robos) en una Final de la NBA poco más se puede decir. De un tipo que logra que una franquicia remonte por primera vez un 3-1 en contra en ésta poco se puede decir. Ante un tipo que vuelve a su casa para dar a Cleveland el primer anillo de su historia, uno solo puede quitar el sombrero. Es es LeBron James. Pero éste quiere más. Para ello tiene al lado a otro que no es precisamente cojo: a Kyrie Irving. Para ello los Cavaliers le van a pagar 57 millones en cuatro temporadas a J.R. Smith. Para ello Dan Gilbert, propietario del equipo, se gasta más que nadie en sueldo en sus jugadores: 160 millones, 100 en el quinteto titular (un buen dato para los que acusan de competencia desleal a los Warriors que da esos 100 a toda su plantilla). ¿Tercera Final entre ambos? ¿Séptima seguida y novena en total para LeBron? Pinta a que sí. Todo lo que no sea ver reinar a Cleveland, al menos en el Este, sería un fenómeno paranormal.



3. Gasol y los Spurs

En 15 campañas en la NBA Pau Gasol ha promediado más de 18 puntos y nueve rebotes por encuentro. En 15 temporadas había vestido las camisetas de Memphis y de dos históricos como los Lakers y Chicago. Ahora, el de Sant Boi jugará en San Antonio, donde busca su tercer anillo. ¿Podrá lograrlo? ¿Pesarán demasiado sus 36 años juntos a los 34 de Parker y los 39 de Ginobili, 109 entre los tres? ¿Cómo se sobrepondrá la franquicia texana a la retirada del hombre que les dio cinco títulos y cambió su historia: Tim Duncan? ¿Ejercerá Kawhi de líder? ¿Se irá LaMarcus? Son muchas las preguntas que se ciernen sobre estos Spurs y solo una realidad: tras arrasar a Cleveland en 2014 con el mejor baloncesto visto en años en unas Finales han caído las dos campañas siguientes ante Clippers en primera ronda de play-offs y en semifinales de Conferencia ante Oklahoma. Cierto que eran dos equipazos. ¿Fin de una era en los Spurs? Habrá que verlo. Pese a Popovich, no es descartable.





4. Chicago, mi dulce hogar

Eso debió pensar Dwayne Wade cuando decidió abandonar Miami tras 13 temporadas. Ya no quedan jugadores que vistan para siempre una camiseta y a 'Flash' le quedaba perfecta la de los Heat. Con ellos ganó tres anillos y, sobre todo, se convirtió en lo más parecido a Jordán con su exhibición en las Finales de 2006. Ahora viaja a la casa del gran Michael, y a la suya, para liderar a la franquicia de la 'Ciudad del Viento' junto a Jimmy Butler. Sin Rose, el escolta tiene por fin todos los galones en el equipo. Un equipo muy renovado pues, además de Wade, llegan un base y un pívot con nombre: un Rajón Rondo que, confiemos, que se olvide de su etapa en Sacramento y vuelva a ser el de Boston y un Robin López que puede hacer sus pinitos en la zona. Los triples de un Mirotic que debe asentarse como titular y la progresión de Bobby Portis deben generar ilusión en los Bulls tras el descalabro de la campaña pasada.





5. Westbrook en su salsa.

Si en las últimas temporadas hemos visto a Russel Westbrook tirar los mismos o más lanzamientos que Kevin Durant en Oklahoma, prepárense para lo que viene ahora. Recién renovado, el base dejará pocos balones a sus compañeros. Los que pase creo que los aprovecharán bien Adams y Kanter en una zona muy bien cubierta tanto adelante como atrás con ellos dos y Domantas Sabonis, el hijo del gran 'Sabas'. Oladipo aportará mucho y Abrines creo que tendrá minutos desde banquillo quizás demasiado especializado como triplista. Oklahoma ha pasado de ser el 'Equipo de Durant' al de Westbrook, un hecho que creo que su ego agradece. Al contrario de lo que piensan muchos creo que no haber descalabro en unos Thunder que estarán en los play-offs.





6. Ilusión en Minnesota

Karl Anthony Towns, 20 años. Andrew Wiggins, 21. Zach Lavine, 21 también. Chris Dunn, 22. Ricky Rubio, 26. Gorgui Dieng, también 26. El futuro de Minnesota es tremendamente halagüeño, pero también lo es su presente. Ya no valen excusas. Esta campaña deben ser un equipo de play-offs. Para ello tiene en sus filas a un Towns que promete tanto que ha sido elegido por los 'General Managers' en la encuesta habitual de cada temporada como el hombre sobre el que construirían su franquicia. ¡¡¡ Por encima de LeBron y Durant!!! Para ello tienen a un Wiggins que esta campaña debe explotar. Para ello ha llegado un 'rookie' como Dunn, cuyo gran nivel ya deja dudas sobre si Ricky acabara la temporada en los Timberwolves. De momento, qué contrariedad, el base será titular. Algo muy beneficioso tanto para él como para el conjunto que, con Thibodeau en el banquillo, por fin se aplicará en defensa para dejar de ser unos cachorros y convertirse en un equipo duro. Corren buenos tiempo para los Timberwolves.





7. Anthony Davis ya tiene escudero

Tras la decepcionante pasada campaña en la que todos los analistas les daban como equipo de play-offs Nueva Orleans vuelve a la carga. Decir Nueva Orleans es hablar de Anthony Davis. Todo pasa por sus manos, y por sus piernas. Quizás por ello los Pelícanos rezen para que su hombro y rodilla izquierda, operados en marzo, se encuentren perfectamente. Ellos fueron los culpables de que el ala pívot solo jugará 61 partidos, muchos de ellos maltrecho, en la temporada en la que, también muchos expertos, le señalaban como MVP. Ahora Davis vuelve con más fuerza que nunca, pero no lo hace solo. A la 'Ceja' le acompaña un escudero de lujo: Buddy Hield. Anotador compulsivo, lanzó más de ocho triples con un 45 % de acierto por partido en su último año en la Universidad de Oklahoma, el de Bahamas 'solo' fue elegido en el puesto número seis del 'draft'. Hay quien dice que arma el brazo tan rápido como Curry, si bien su ídolo es Kobe. Esta temporada tendrá una buena ocasión de jugar con los mejores de la Liga en un equipo que necesitará de unos Evans y Stephenson centrados (Asik y Ajinça podrán la brega en la zona) si quiere entrar en los play-offs.



8. ¿Alegría en la 'Gran Manzana'?

Han sido muchas más las veces que los Knicks han generado ilusión y han terminado mal una campañas que las películas que ha hecho su más afamados seguidor, Spike Lee. Así que en ésta no sabemos bien a que atenernos. Para empezar, miremos al banquillo. Llega un Hornacek que lo bordó en su primera temporada en Phoenix, pero al que no le fue muy bien en las otra y media que disputó. Un Hornacek sin ningún vínculo aparente con un Phill Jackson que no parece tan empecinado en el uso del 'Triángulo'. Ahora miremos a la cancha. Ahí aparece un Derrick Rose que necesitaba salir de Chicago para volver a intentar a ser el de antes (la separación es buena para ambos). El equipo lo liderará, como siempre, Carmelo, al que le vendrá muy bien de ayuda el carácter ganador de otro ex de los Bulls como Noah. Porzingis debe ir a más en su intento de llegar a ser estrella. En lo que nos respecta, Willy y Kuzminskas cumplirán. ¿Play-offs? Con Nueva York uno no sabe que pensar.





9. El 'draft' del 2016

Se habla de Ben Simmons como lo más parecido que ha llegado a la Liga a LeBron. Lástima de la lesión en el pie que le hace ser baja indefinida en Philadelphia. De Brandon Ingram, el de los Lakers, ha dicho Durant que nunca ha visto un jugador tan parecido a él. Chris Dunn llama la atención en Minnesota por un físico que le augura, además de su talento, un gran futuro en la Liga. De Buddy Hield ya he dado mi opinión en líneas anteriores. Si a éstos les unimos a Jaylen Brown, que va a Boston, o a Dragan Bender, elegido por Phoenix, y a los Murray (Jamal en Denver y Dejounte en San Antonio) por qué no vamos a recordar a este 'draft' como los del 96 con Iverson, Kobe y Nash o el de 2003 con LeBron, Carmelo, Wade y Bosh. El tiempo dirá si estamos en lo acertado.





10. Los españoles que juegan en la NBA

Pau y Marc Gasol, Ricky Rubio, Calderón, Ibaka, Mirotic, Sergio Rodríguez, Abrines y Juancho y Willy Hernangomez nos representarán esta temporada en la mejor Liga del mundo. ¿Quién nos iba a decir esto cuando Fernando Martín cruzó el charco a finales de los 80? ¿Quién nos lo iba a contar también cuando Pau lo hizo en 2001? Es cierto que el nuevo contrato con las televisiones ha ayudado a propiciar este éxodo. Pero no es menos cierto que pinta a que los 10 van a tener minutos. De Pau hay poco que más que comentar. Es un seguro. Marc también lo es y, lo más importante, parece que está recuperado de su pie derecho. A Ricky, como ya decíamos antes, le vendrá bien la llegada de Thibodeau para crecer; mientras que Calderón vivirá a la sombra de un Russell que tiene pinta de explotar en Los Ángeles. También creo que será la campaña de Ibaka, reforzado en el potente juego interior de Orlando (su traspaso también ha sido bueno tanto para él como para Oklahoma). De Mirotic ya comentábamos antes también que esperábamos verle a base de triples en la titularidad. El 'Chacho' será un habitual de los 'highlights' en unos Sixers sin mucha competencia en su puesto, pero que poco ganarán. Abrines tendrá minutos a base de triples, como Willy a base de rebotes y lucha en la zona. ¿Y Juancho? Pues pinta que lo hará bien con su versatilidad pese a competir en posición con Gallinari y Chandler. Es un 'potro salvaje'. No lo digo lo yo. Son palabras de su técnico en Denver, Mike Malone.



Son 10, pero razones hay muchas más para seguir la temporada 2016-17 de la NBA.

Está la llegada de Al Hordford a unos Celtics que, de la mano de Isaiah Thomas en la cancha y Brad Stevens en el banquillo, quieren reverdecer laureles. Están los Clippers de Doc Rivers, en su enésimo intento por triunfar. Está la pareja Lillard-McCollum en Portland. Antetokounmpo queriendo dar el salto con los Bucks...

Tenemos muchas ganas. ¡¡¡Qué empiece ya!!!

Pedro Molina   24.oct.2016 10:04    

¿Dónde está el límite de Luka Doncic?

    jueves 13.oct.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

Ciudad deporte de Valdebebas. Entrenamiento del Real Madrid de baloncesto. Los jugadores llegan al recinto. Cada uno conduciendo su coche. Bueno, todos no. Hay uno que lo hace con su madre al volante. Se trata de Luka Doncic, la joven perla del baloncesto blanco. La nueva perla del baloncesto balcánico y europeo.

El esloveno tiene 17 años. La mayoría de edad llegará el próximo 28 de febrero, pero ya ha acaparado más titulares que muchos jugadores a los 30.

Pablo Laso, su técnico, ha dicho que le recuerda a Dejan Bodiroga, con el que compartió cancha una temporada. Palabras mayores, pues se trata de una leyenda que daba clases de estilo, elegancia y sangre fría en los momentos calientes de los encuentros para dominar el viejo continente a su antojo. Un doble campeón del mundo, un triple campeón de Europa, un tres veces ganador de la Euroliga.

Rudy Fernández, su compañero en el juego exterior blanco, cree que ya se le ha acabado lo de ser joven. "Es un jugador de presente. Tiene que dar uno o dos pasos adelante para ser un referente", ha comentado el balear, que sabe bien lo que es emerger pronto. No tanto por él como por Ricky Rubio, al que tuteló desde su aparición en la ACB con solo 14 años y 11 meses en Badalona. La aparición de mayor impacto que uno recuerda, pues de éste se venían hablando maravillas desde su exhibición en el Europeo cadete de Linares en ese mismo 2006.

Luka fue precoz, pero no tanto como el del Masnou. Su debut en Liga llegó con mayor edad, concretamente con 16 años y dos meses. Fue en el Palacio de los Deportes ante Unicaja, al cual ya dejó su sello nada más saltar a la cancha con un triple esquinado que dictaba que ya podía estar con los mayores.

Ese mes de abril de 2015 Doncic aún no estaba formado del todo físicamente. Quizás ahora tampoco lo esté, pero solo ver el cambio que ha pegado este verano asusta. Ya solo parece un chaval por su cara de niño. Su cuerpo y sus 2,04 de estatura más bien dicen lo contrario.

Laso le empezó utilizando de base. Su manejo de balón y su visión de juego indican que ese es su puesto natural. Pero en solo seis partidos: tres amistosos (ante Unicaja, Fenerbache y un NBA como Oklahoma) y tres oficiales (también ante los malagueños y ante Valencia en ACB y en el de ayer frente a Olimpiacos en el estreno de la nueva Euroliga) ya le hemos visto jugar a un nivel excelso también de 'dos' y de 'tres'. Es lo que hace tener un físico privilegiado y, sobre todo, una mente a un nivel aún mayor.

Doncic dirige con soltura, asiste con facilidad y tira con seguridad. Juega bien el 'cinco contra cinco' y a la contra. Tapona y rebotéa en ambos lados de la cancha con una normalidad que asusta. Es el jugador moderno en un siglo XXI en el que los pivots tiran de tres y los aleros entran en la zona en busca de capturas que generen segundas opciones de tiro. Un jugador que no es descabellado decir que puede actuar en cuatro posiciones distintas en la cancha.

Ahora bien, ¿cuál es su límite real? Si lo hay, ¿éste, dónde está?

Cuando comenzó la temporada muchos fueron los analistas que afirmaron que la baja de Sergio Rodríguez iba a ser perfectamente cubierta por el esloveno. Algo que a mí me pareció erróneo, pues 'Chacho' no hay más que uno y con 17 años creía improbable, que no imposible, que Doncic tuviera la madurez, la magia y la sangre fría del tinerfeño a los 30 para casi siempre acertar. Quizás me pude equivocar.

Quizás Doncic esté ya preparado para ser el escudero perfecto de Llull en el Madrid. Quizás su crecimiento no se esté dando a pasos grandes como hasta ahora, si no a zancadas. Quizás Luka esté ya muy cerca del último peldaño de una escalera que le haga reinar en breve en Europa y marchar a la NBA.

De momento, las previsiones ya le colocan en el 'Top 10' del 'draft' del año 2018. Aunque bien haría él en olvidarse de ellas y seguir puliéndose día como hasta ahora. Marchando a Estados Unidos en verano a entrenar. Siguiendo los consejos de un ex jugador de baloncesto como su padre y de una campeona del mundo de danza como su madre: Mirjam Poterbin que, de pequeño, le apuntó a bailar; la que aún le lleva a entrenar.

Así no le ha ido mal a este chico de 17 años del que no se para de hablar, pese a que ni siquiera tenga la mayoría de edad.

Ya lo dijo él en la celebración de su último título como jugador blanco. "No tengo el carnet de conducir, pero ya tengo dos Ligas". Y una Copa y una Intercontinental... Y los títulos que faltan por llegar.

Pedro Molina   13.oct.2016 20:07    

El día que cambió la historia de nuestro Ba-lon-ces-to

    viernes 2.sep.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

"Escuchad una palabra que para mí y, a partir de ahora, para todos va a ser muy importante: Ba-lon-ces-to". Pepu Hernández, lunes 4 de septiembre de 2006.

La Plaza Castilla se abarrotó. Las calles adyacentes al lugar del evento eran un hervidero de gente esperando a sus héroes. Madrid se había lanzado a la calle para recibir a los hombres que un día y medio antes habían completado una obra maestra que duró nueve partidos. Esta empezó ante Nueva Zelanda un 19 de agosto. Terminó 15 días después frente a Grecia.

La Torre Espacio, situada en la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid ardía. Daba igual. El calor que ésta desprendía no se podía ni comparar al de las 20.000 personas que esperaban a los 'Golden Boys'. Ese es el lema que portaban en su camiseta los 12 hombres que acababan de aterrizar de Japón con el objetivo más que cumplido.

Por fin Garbajosa se podía quitar esos vaqueros que no lavó por superstición durante el campeonato. También Berni podía despegar ese esparadrapo de su elástica, que hizo que sus compañeros le bautizaran como 'Berna'.

Pau Gasol, en cambio, no abandonaba las muletas que le sostenían tras no haber podido jugar la final. El y su barba eran el gran reclamo. Bueno, también triunfaba la de Pepu. Todos querían ser como ellos. Por gustar, gustaba hasta la cresta roja que asomaba en el pelo de Navarro.

Todos queríamos jugar a la Pocha. Aquel juego de cartas con el que pasaron las horas muertas los nuestros en el campeonato. Todos queríamos tener la entereza del seleccionador, que dirigió la final horas después de saber que su padre había muerto. Todos queríamos tener unos ayudantes como los suyos, que le dijeron que no le iban a fallar.

Todos habíamos estado pegados a La Sexta durante el medio mes que la recién estrenada cadena privada emitió integró todo el torneo. ¡Qué lujo! Todos imitábamos las narraciones de un Andrés Montes que se hizo un icono definitivo en esos días con su peculiar estilo.

Todos sentimos un dolor parecido al de Pau cuando su pie se quebró ante Argentina. Todos soplamos para que entrara aquel tiro libre decisivo de Calderón. Todos rezamos para que no lo hiciera ese triple desde la esquina de Nocioni.

Todos fuimos Marc en la defensa a Schortsianitis. También fuimos Carlos Jiménez multiplicándonos atrás en esa final. Todos lanzábamos los triples de 'La Bomba' y de Garbajosa ante Grecia.

Todos volamos con los 'alley-hoops' marca de la casa de Rudy a pase del 'Chacho'. Todos sacamos los codos para coger rebotes como Felipe. Todos aportamos como Cabezas, Berni y Mumbrú.

Todos disfrutamos juntos durante 15 días pues, siendo realistas, solo sufrimos en uno de ellos. Fue en la semifinal ante la albiceleste. Pero, ¡vaya si lo hicimos!. Valió por todo el torneo.

Antes Nueva Zelanda, Panamá, Alemania, Angola y Japón, en la fase de grupos, y Serbia y Lituania, en los cruces, habían asistido al recital de un equipo que fue un ciclón prácticamente perfecto. Un equipo que supo ganar, incluso podríamos decir que apabullar, sin dejar de divertir.

En Japón no empezó todo, pues ya antes de pusieron los mimbres para ello. Pero sí llegó el ansiado éxito.

Nunca antes España había ganado un oro. En siete ocasiones se había rozado en forma de medalla, pero siempre fallaba algo. En el Mundial éste llegó por fin, y lo hizo a lo grande.

Han pasado justamente 10 años. Fue un 3 de septiembre de 2006. Sucedió en Oriente, si bien nuestro seleccionador lo verbalizó al día siguiente ya en nuestro país.

Ese día cambió la historia de nuestro Ba-lon-ces-to.

Pedro Molina    2.sep.2016 23:13    

España: yo te vi arrasar

    sábado 20.ago.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

”Tito: caaaaasta"

Mi sobrina no para de pronunciar esta frase cuando sube a casa y ve a la selección de baloncesto en la tele. No tiene mucho tiempo, apenas un año y siete meses. Así que aún no es consciente que, en una mínima dosis, ella también ha disfrutado viendo a España jugar.

Si bien, sinceramente, Carmen, te has perdido demasiado. Hay mucho que contar. Tu no viste a los nuestros arrasar.

Tu te perdiste Japón, el momento cumbre de la obra en 2006, cuando nos proclamamos campeones del mundo. No viste una defensa antológica que dejó a Grecia en 47 puntos.

No viste a Gasol llorando como un niño, lesionado, tras ganar una final que no jugó por lesión. También había llorado un día antes cuando sufrió el percance ante una Argentina que nos puso contra las cuerdas. Ay... Si no hubiera sido por la aparición de Rudy y el 'Chacho'. Vale, y por el triple del 'Chapu'.

Antes, Lituania y Serbia habían sido unos juguetes en manos de un equipo que rozó la perfección con Pepu en el banquillo. Sí, el que ahora comenta en la tele. Aquel que dirigió una final horas después de que falleciera su padre. Algo que no se notó durante el encuentro y que descubrimos tras verle escuchar el himno emocionado. Aquel que en una abarrotada Plaza de Castilla de Madrid dijo aquello de 'Ba-lon-ces-to'.

Tampoco viste Pekin, claro. Ese fue dos años más tarde, en 2008. Eran unos Juegos, el mayor evento que hay en la historia del deporte. Entonces, el entrenador era otro. Se llamaba Aíto, aunque tu tío y tu padre le llaman 'Don Alejandro'.

Esta vez se perdió en la final. Aunque nunca una derrota dolió menos. Se plantó cara a los jugadores de la NBA, esos que juegan de madrugada cuando tú a veces no duermes. Kobe Bryant, una leyenda, ya oirás hablar de él, tuvo que mandar callar al público tras meter un triple con falta en los últimos minutos. Secundó a Wade que dio un recital.

A nosotros nos lideró Navarro, que no había hecho buen torneo, pero siempre está. De éste ya te pondré vídeos, tranqui, es mi debilidad. Aunque el gran protagonista fue Rudy con unos triples que quedaron eclipsados por un mate en la cara de Howard, un pívot tremendamente grande. Nos dirigió Ricky Rubio que, con 17 años, parecía un veterano. Gasol no estuvo súper. Pero ojo, en la semifinal se había cargado por faltas a tres lituanos. Nos salvó, con una zona y la casta habitual de Felipe y Jiménez ante los bálticos. Cuando se trataba de echarle valor a la situación, ninguno mejor que estos dos.

Pau estuvo a punto de quitarse esa espina en 2012. Se disputaban otra vez unos Juegos.

Tenías que ver a todos los NBA haciendo cola para abrazarle después de habernos ganado. La imagen conmueve. Su resistencia fue homérica, ya te pondré sus 11 puntos seguidos en el tercer cuarto ante cualquiera que le defendiera. También caerán los 19 que llevaba Navarro al descanso sin apenas haber entrenado el día anterior por esa fascitis plantar que le trajo de cabeza en Londres.

Pero LeBron, Carmelo y Durant fueron demasiado. Éste no paraba de meter triples. Qué largo y rápido es. Parecía que estaba en un videojuego.

Esta vez la plata no supo a oro. Sentimos que pudimos ganar. Tenías que ver las caras en el podio. Esta selección es tan buena que ya no es inferior a nadie, ni a Estados Unidos.

Quizás por eso Europa se le ha quedado pequeña.

En 2009, 2011 y 2015 ganamos tres campeonatos continentales. Hasta ese momento no teníamos ninguno, aunque ya se atisbaba lo que podía venir con un bronce en 2001 y dos platas en 2003 y 2007, muy dolorosa ésta. Debes saber que esto de vencer no es tan fácil y empezar a valorarlo.

En todos, el entrenador era el mismo. Se llama Sergio. Se apellida Scariolo. Es un italiano que lleva gomina en el pelo y puede parecer algo altivo, pero no te engañes: es muy majo. Ante todo, es un maestro de la táctica.

En el primer Eurobasket le costó adaptarse a los jugadores, pero cuando lo hizo y se olvidó de tanto sistema la selección fue de recital en recital.

Ganabamos a todos, pero a Francia especialmente. Podía ser en cuartos con una defensa antológica sobre Parker tras pasar al límite la fase de grupos, con el tiempo aprenderás que estos chicos iban tan sobrados que eso llegó a ser una constante. También se les podía superar en una final. Navarro lo metía todo en su 'Semana fantástica' e Ibaka ponía cinco tapones en 10 minutos. ¡Qué equipo tan estelar!

¿Y Gasol?, te preguntarás. Él nunca fallaba. Era el líder. Sabía cuando había que estar.

Hace un año algunos cometimos el error de dudar de él y de este conjunto por su desliz en 'nuestro' Mundial. Ya te he dicho que no es tan fácil vencer. Más cuando te confías demasiado.

Entonces, con Río en el horizonte, él apareció para disputar un torneo único y llevar a España a estos Juegos que estamos disfrutando hoy.

Un capítulo aparte lo merecen sus 40 puntos ante Francia en la semifinal del que era 'su' campeonato. Fue un encuentro único, ante 27.000 espectadores que habían llenado un campo de fútbol en Lille. Se ganó en la prórroga. El resto de equipo metió la otra mitad. Para que te hagas a la idea de la hazaña. Fue como ver a un hombre jugar con niños. Dudo que algún día presencies algo igual. Pero aparte de Pau tenemos muchos jugadores más.

No me puedo olvidar de Llull y su 'el equipo antes que yo' pese a que sea una estrella. Ni de Mirotic o Willy. Ya me has oído hablar, y mucho, de Navarro. También de Rudy y de como jugar bien de 'tres' sin serlo, hay que ver cómo defiende. Tu madre es la que te habla de Felipe, ese que siempre coge los rebotes aún no sabemos como y tiene la receta de la longevidad. También te he mencionado al 'Chacho' y su magia, nadie pasa como él. Y al capitán Carlos Jiménez.

No hay que olvidarse de un Calderon que desde 2003 fue el base titular. Tenía un primer paso tremendo y no veas como las metía de tres. Ahora su puesto lo ocupa un Ricky que, como ya te he dicho, fue un genio precoz. Quizás te suenen menos, pero Berni y Cabezas también fueron claves en este grupo con su defensa. Si no que les pregunten a Papaloukas y Diamantidis. También lo es ahora Claver. ¡Ah!, aunque le veas de traje, Garbajosa antes jugaba con ellos. Era un 'cuatro' abierto, como lo puede ser Mirotic ahora. Cómo forzaba las faltas en ataque, ya te lo dirá el abuelo. Su gran pasión era el equipo nacional.

Se me olvidaba, Gasoles tenemos dos. A Marc ahora no le ves por una lesión. También juega de pívot como su hermano y es muy bueno. Una roca en defensa, que se lo digan a Schortsianitis; un baluarte en ataque. Todos ellos, y muchos más, han sumado títulos y medallas desde 2001 sin parar. Aunque no te puedo engañar, sin Pau nada sería igual.

El es el factor diferencial, el hombre que ha cambiado nuestro baloncesto. El que hace que una hazaña como perder por solo seis puntos una semifinal olímpica con Estados Unidos y luchar por un bronce nos parezca algo normal.

¿Sabes?, desde que llegó Gasol, yo solo vi a España arrasar.

Pedro Molina   20.ago.2016 14:41    

Abrines y el espejo de Rudy

    lunes 18.jul.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

La fuga sigue. El mercado persa en el que se ha convertido la NBA deja a Europa, y al Barça, sin otra de sus jóvenes estrellas: Alex Abrines. 18 millones de euros en tres años tiene la culpa de esta nueva marcha de un español a la mejor Liga del mundo. El dinero y su talento, claro.

Abrines es un jugadorazo. Lo tiene todo para triunfar al otro lado del charco: físico, tiro, talento, ilusión... Siempre me ha recordado mucho a Rudy Fernández, con algunos matices, claro.

El ahora jugador del Real Madrid se marchó a Portland con 23 años. Lo hizo después de dominar Europa a su antojo. Lo hizo con el Joventut en unas temporadas soberbias. La última, la 2007-08. En ésta lideró a la Penya para ganar la Copa en Vitoria. Fue un martillo pilón en una ACB en la que solo Marc Gasol le quitó el MVP, en la que el Barça en una semi a tres partidos, de manera sorprendente, le arrebató un título que llevaba su nombre. Una campaña en la que también ganó la ULEB juntó a unos jóvenes Ricky y Pau Ribas, con Aito y un basket preciosista en el banquillo.

Abrines se marcha a la NBA con 22 años. A diferencia de su paisano mallorquín lo hace sin haberlo demostrado todo en el Barça. Llegó al club azulgrana hace tres años con un cartel enorme tras ‘tirar la puerta' en Únicaja. Pero las las lesiones y la falta de confianza de un Xavi Pascual que nunca le dio los galones esperados (no sabemos bien los motivos) no nos han dejado ver al jugador determinante que esperábamos.

Las lesiones también han hecho que Abrines no haya podido deslumbrar con la selección. Apenas pudo jugar el Mundial 2014 al no tener un minuto en la preparación. Menos hizo en el Europeo 2015, al que no llegó por su maldita fascitis plantar.

El Rudy que llegó a la NBA lo hizo como campeón del mundo, subcampeón de Europa y subcampeón olímpico tras un mate en la final de Pekín ante Howard que dio la vuelta al mundo.

Los precedentes muestran pues una diferencia entre ambos. Mientras en 2008 Rudy marchó a Estados Unidos siendo una estrella europea, Abrines lo hace en 2016 siendo aún una promesa con un gran futuro por delante. Sin embargo, entre ambos hay mucho en común aparte de sus raíces isleñas.

Ambos gozan de unas cualidades tanto físicas como técnicas ideales. Abrines sale del ‘carretón' creo que mejor de lo que lo hacía Rudy antes, entra a canasta de forma parecida, si bien es cierto que la defensa de este último es un poco menos agresiva, lo que no le permite robar balones con tanta facilidad. Características similares que no iguales.

Ahora al que fuera jugador de Unicaja y del Barça le toca mostrar todo su talento en la NBA. Ganarse un puesto con los Westbrook, Robertson, Oladipo, Waiters, Singler y compañía en la difícil ‘Era post-Durant' en Oklahoma. Esperemos que su aventura salga mejor que la de un Rudy al que la espalda le obligó a volver a Europa para ser un referente en vez de un secundario en Estados Unidos.

Por talento y cualidades, Abrines debe dar que hablar en los Thunder. Pese a ciertas diferencias, tiene en Rudy un buen espejo en el que mirarse.

Pedro Molina   18.jul.2016 21:29    

Sergio Rodríguez: un idilio con la NBA

    miércoles 6.jul.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

¿Son ocho millones de dólares los culpables de que Sergio Rodríguez vuelva a la NBA? Seguro que esta cuestión ha asaltado la mente de muchos al hablar del tema en los últimos días.

Lo más probable es que el 90 % haya respondido que sí. Pues bien, yo soy del 10 % que contesta que no, que hay un factor mucho más importante más allá.

Hagamos cuentas:

De estos ocho millones que va a cobrar el ‘Chacho', dos van a ir a pagar su claúsula de rescisión (500.000 es el tope que puede y va a abonar un equipo NBA). Nos quedamos pues en seis como salario, lo que no está nada mal si no fuera porque la tributación en Philadelphia es de más de un 40 %. Redondeando, Sergio cobrará unos tres millones en la NBA. Estos serían de dólares. Ahora habría que pasarlos a euros (en los que también se paga la cláusula). Por lo que su sueldo no sería muy superior al que cobra en el Madrid. Más o menos cercano a los dos millones y medio de la moneda europea.

Dejemos pues a un lado lo económico, que también es importante ojo. Y vayamos a lo deportivo.

“No me arrepiento de haberme ido tan joven a la NBA. Fue una decisión correcta. Aprendí mucho y crecí como jugador". “Estoy jugando con algunos de los que tenía en pósters de mi casa. Es un sueño". “Sinceramente, no creo haber fracasado". Estas son algunas de las declaraciones que dejó el ‘Chacho' tras su aventura NBA entre 2006 y 2010. Allá se fue con 20 años.

Allá vuelve con 30. Sin el pelo rapado, con barba. Sin estar soltero, con la misma novia de antes pero que ahora es su mujer. Con una hija y mucha más madurez. Sin ser sólo una promesa en Estudiantes que deslumbraba con sus pases y su magia, si no como uno de los tres mejores bases de Europa que decide con sus triples una gran final con el Madrid. Así viaja Sergio a Philadelphia, a un equipo sin grandes directores de juego que le hagan temer por una falta de minutos.

Lo hace para asistir a los Okafor, Noel, Embild y Ben Simmons como hacía en la capital con Slaughter antes y ahora con Ayon. Para permitirles lucirse a base de mates. Otra cosa será que lleguen los triunfos. Eso es cierto. Los Sixers no parecen el mejor lugar para ganar, pero sí para divertirse.

Por eso vuelve el ‘Chacho' a la NBA. Aunque lo primero sean las victorias. Aunque, como todos, quiera competir y ganar, él entiende el baloncesto como algo más: como un juego, como algo lúdico, como una pasión en la que reconoce que hace lo que más le gusta. Baste otra sentencia suya para demostrarlo. “¿Por qué jugador pagarías una entrada", le preguntaron una vez en una entrevista. “Por Jamal Crawford", respondió. Hablaba el tinerfeño del alero de los Clippers. Un tipo tan talentoso como anárquico y poco activo en defensa, capaz de meter 50 puntos con tres equipos diferentes en la NBA.

A éste y a muchos más se enfrentará Sergio desde octubre. Se nos va el ‘jugón'. El base por el que merece la pena cada céntimo de lo que pagamos por entrar a un pabellón. Un 'jugador de dibujos animados', que diría Jorge Valdano. Un base que siempre ha tenido y tendrá un idilio con la NBA. Una Liga en la que, aunque él no lo reconozca, tiene la sensación de que ya debió triunfar.

Ahora, tendrá una segunda oportunidad.

Pedro Molina    6.jul.2016 18:33    

Golden State, ¿sueño o pesadilla?

    martes 21.jun.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

"Despiértate, olvídalo, aquello nunca sucedió. Todo fue una ilusión", cantaba La Oreja de Van Gogh en su canción ‘Pesadilla' de su primer, fresco y mejor disco.

No fue una pesadilla, no. LeBron James le puso un tapón monumental a Andre Iguodala a menos de dos minutos para que terminara el séptimo y definitivo partido de la Final de la NBA.

 

Después llegó Kyrie Irving para matar definitivamente a Curry y compañía con un triple cuando restaban 53 segundos. Adiós al segundo anillo consecutivo. Adiós a la temporada, hasta ese momento, más que redonda.

 

No, no fue una ilusión. Y no hay que olvidarlo. Sí. Sucedió.

Golden State vio como toda su estructura se dinamitaba en casa, ante su público. El mismo que ha disfrutado de una temporada de ensueño.

Un público que ha asistido cada noche a una exhibición cada vez mayor. Un público que ha (que hemos) disfrutado cada día con un baloncesto de ensueño, con más de 1.000 triples en la fase regular, con los lanzamientos de 10 metros de un Curry de dibujados animados que nos ha hecho creer en lo imposible y que ha ganado el MVP por unanimidad, con la circulación de balón perfecta, con Green haciendo de base y a la vez de pívot. Un público que esperaba impaciente cada partido en busca de un nuevo triunfo que le acercara al récord de los Bulls. Un público que asistió con alborozo a la histórica marca del 73-9.

 

En Oakland se lamen las heridas que les han producido LeBron e Irving. Su tamaño es considerable, por lo que tardaran mas tiempo en cicatrizar. Es lo que tiene caer desde un rascacielos al suelo a la velocidad de la luz.

La velocidad de su juego, sin más. La que ha cambiado el baloncesto moderno, en el que se tira tanto de tres como de dos. El baloncesto de los Warriors, el de la revolución.

Una revolución que unos dirán que ha sido sofocada por las huestes de LeBron James para acabar convertir en sueño en pesadilla. ¿O acaso no?

¿Es justo que caer en casa en un séptimo partido y ser el primer equipo en la historia que ha visto como le remontan un 3-1 en la historia de las Finales pese mas que todo lo mencionado antes, que los récords, que el espectáculo, que un baloncesto que ha acaparado tantas portadas y elogios tanto por el cómo se ha realizado que por el resultado obtenido?

Juzguen ustedes. Yo creo que no.

Pedro Molina   21.jun.2016 13:56    

10 razones para no perderse la NBA 2015-16

    lunes 26.oct.2015    por Pedro Molina    0 Comentarios

Mañana da comienzo una nueva edición de la NBA. 30 equipos en busca de un objetivo: hacerse con el título de campeón allá por el próximo mes de junio. Son muchas las razones para no perderse nada de la mejor Liga del mundo. Aquí os dejo unas cuantas. Exactamente diez.

1. LeBron, a reinar en casa

Tiene dos anillos, ha sido cuatro veces MVP de la Liga, ha jugado 11 All Stars y suma dos oros olímpicos con su selección. Pero a LeBron le falta algo. Le falta hacerse con el título de campeón en su casa, en Ohio. Para eso volvió ‘El Elegido' a Cleveland, para dar el primer trofeo de la NBA a los Cavaliers. Lo rozo el año pasado, pero las lesiones, y los Warriors, fueron demasiado. Ahora toca revancha ¿Podrá alzarse LeBron con el título con Irving, Love y Varejao ya sanos?

 


2. Golden State, en busca del ‘Back to back'

Dicen que lo difícil no es llegar si no mantenerse en la élite. A eso es a lo que aspiran los Warriors tras su excelsa campaña del año pasado. En ella demostraron que se puede ganar jugando bien, con un basket estético que hizo las delicias del respetable. Salvo por la marcha de David Lee, el bloque está intacto. Veremos pues como afecta la presión de defender título a los Curry, Thompson, Iguodala y compañía. Todo con un Steve Kerr en el banquillo que tratará de repetir las lecciones tácticas en momentos clave de la campaña pasada. Si su espalda se lo permite, claro.

 


3. ¿La ‘Era Kawhi-LaMarcus en San Antonio?

Aunque el que manda en San Antonio es Duncan. Aunque todo el mundo piense que la clave está en que Parker nos vamos a encontrar, lo cierto en que en Los Spurs no sólo se piensa en el presente, sino también en el futuro. Por eso, el pasado verano se renovó a Kawhi Leonard. Para que, a sus 24 años, empiece a ser su ‘Jugador Franquicia'. Por eso se fichó a LaMarcus Aldridge, que bien se podrá complementar aún en la zona con el eterno Tim. ¿El sexto anillo para el hombre que cambió la franquicia con su llegada en el 97? No seré yo quien lo descarte.

 


4. El hambre de los Thunder

Si hay un equipo que va a salir a muerte desde es el minuto uno esta temporada, ese es el de Oklahoma. Aún perduran en nuestra mente las lesiones de la campaña pasada, especialmente las tres de un Kevin Durant que, por cierto, este 2016 acaba contrato. Sin éste Westbrook se multiplicó, pero nada pudo hacer pese a sus 11 estratosféricos triples-dobles en la fase regular. Con ‘Durantula' sano la cosa cambia. También con la llegada de Billy Donovan a su banquillo tras 19 en el de los Gators de Florida. Mucho ojo a estos Thunder.

 


5. Pau, el líder de Chicago

Ni Rose, ni el renovado Butler, ni Joakim Noah. El que manda en Chicago es Pau Gasol. Su majestuosa actuación en el Eurobasket ha dado al de Sant Boi aún más galones de los que tenía. De su papel y del crecimiento de Mirotic, que puede formar ya parte del quinteto desde el inicio, dependerá buena parte del futuro de estos Bulls. Tampoco todo, eso sí, en un conjunto en el que habrá que ver cual es la química entre los mencionados Rose y Butler y como sienta el baloncesto alegre de otro técnico universitario, el del ex de Iowa Fred Hoiberg, en contrate con el practicado antes bajo las órdenes del siempre obseso en defensa Thibodeau.

 


6. Anthony Davis, candidato al MVP

La pasada campaña promedió más de 24 puntos y 10 rebotes. Además fue por segunda vez consecutiva el mayor intimidador de la Liga al poner casi tres tapones por encuentro. Llevó a Nueva Orleans a los play-offs, donde no se amedrentó ante Golden State. Dice que este verano ha estado entrenando los lanzamientos de tres, un arma más mortífera aun que añadir pues a este ala pívot de 2,08. La llegada de Alvin Gentry, principal arquitecto de los sistemas ofensivos de los campeones Warriors, al banquillo de los Pelícanos seguro que le hace crecer aún más. Con 22 años, el futuro es suyo. ¿MVP? Es posible, con el permiso de LeBron.

 


7. ¿El año de los Clippers?

Cada campaña que comienza uno piensa lo mismo: “Qué buena pinta tienen los Clippers. Este puede ser su año". Su magistral serie de primera ronda ante los Spurs así parecía hacérnoslo ver el pasado mayo, pero luego llegó el cortocircuito ante Houston cuando les ganaban por 3-1 en las semis del Oeste. Ahora toca volver a empezar, pero con un lujo de equipo. A Chris Paul y a Blake Griffin se les ha vuelto a unir DeAndre Jordán tras su ‘sí pero no' a Dallas. Llegan grandes refuerzos: un veterano como Pierce, Josh Smith y un Lance Stephenson al que seguro que ‘Doc' Rivers sabrá domar. Del mejor entrenador de la Liga, tras Popovich, dependerán gran parte de las opciones de los suyos.

 

8. ¿El último baile de Kobe?

Kobe Bryant hará historia el próximo día 28 cuando salte a la pista del Staples Center para enfrentarse a Minnesota. En ese momento se convertirá en el jugador que más temporadas ha vestido la camiseta de una franquicia NBA. Serán 20 las que lleve con la de oro y púrpura de los Lakers. Es cierto que en las dos últimas apenas le hemos visto, sólo ha jugado 41 de los 164 partidos posibles de su equipo. Pero no lo es menos que pocos como él tienen ese afán de superación y ese hambre competitiva. Ahora, al escolta, le toca tutelar a los más jóvenes, a los prometedores D'Angelo Russell y al ya recuperado Julius Randle, con su contrato de 25 millones de dólares bajo el brazo. ¿El último que habrá firmado? ¿El año de su adiós a los angelinos o a las canchas? Estas dictarán sentencia.

 


9. Wiggings y los nuevos Timberwolves

Cuando Andrew Wiggings fue traspasado por Cleveland a Minnesota a cambio de Kevin Love, muchos dudamos de si los Cavaliers acertaban desprendiéndose del número uno del ‘draft' de 2014. El tiempo dirá. Lo único cierto es que los Timberwolves tienen un jugadorazo sobre el que reconstruir su plantilla. Mejor dicho, dos, tras la llegada este verano de Karl Anthony Towns de Kentucky. Los lobos vuelven a aullar, lo hacen con un Kevin Garnnet que afilará los colmillos de aquellos jugadores que estén más tiernos. El más feliz de todos, Ricky Rubio, si las lesiones le respetan claro.

 


10. Unos Bucks muy atractivos

¿Se acuerdan ustedes de aquellos Nets que jugaron la Final de la NBA en los años 2002 y 2003? Los entrenaba Byron Scott, aunque realmente el que mandaba era Jason Kidd desde la cancha. Ahora el base se ha vestido de técnico y quiere hacer de Milwaukee un equipo grande. Mimbres tiene para ello. Carter Williams será su ‘alter ego' en la cancha, vuelve Jabari Parker tras su lesión, continúa Middleton, y qué decir de Antetokounmpo. Kidd ya ha dicho que le va a usar en las cinco posiciones esta temporada. La diversión con los Bucks está asegurada.

 


He aquí 10 razones por la que no deberían perderse esta temporada NBA, pero nos dejamos en el tintero muchas más. A Marc y sus competitivos Grizzlies, al duo de magos que forman John Wall y Bradley Beal en Washington, a Harden ahora con Ty Lawson de acompañante en otro ‘backcourt' de lujo como el de Houston; a un Hezonja que tiene pinta que lo va a romper en Orlando tras formar parte de un ‘draft' que puede dar que hablar; a unos Heat a los que llega uno de los robos de éste, Justise Winslow, a unos Kings que sueñan de la mano del trío ‘Rondo-Belinelli-Cousins' volver a poner en pie a la ciudad de Sacramento...

Como decía aquel: nos sobran los motivos. Ahora, siéntense y disfruten.

Pedro Molina   26.oct.2015 15:27    

El Madrid y Sagan, la vida en arcoíris

    lunes 28.sep.2015    por Pedro Molina    0 Comentarios

365 días. Cinco títulos. Todos los posibles.

El último llegó ayer con la Copa Intercontinental ante el Bauru. Un torneo que puede considerarse menor, pero el cual hay que ganar en cancha contraria y ante un rival que tampoco es cojo. Hay que hacerlo tras 9.000 kilómetros de viaje, tras 11 horas y frente a un público que crea un ambiente hostil.

Cierra así el Madrid una temporada de ensueño. Una temporada arcoíris.

Peter Sagan, el ciclista, vestirá la campaña que viene un maillot con estos colores. Lo hara tras ganar ayer el Campeonato del Mundo de fondo en carretera tras un precioso ataque final en las pocas cuestas adoquinadas que tenía el circuito de Richmond.

Lo hará después de ser favorito en muchas puebas, como los blancos. Lo hará después de ser segundo en gran parte de las etapas del Tour un año en el que no ha estado a ese nivel, eso sí, en las Clásicas de Primavera. El segundo puesto, algo que conoce muy bien este Madrid, (no hace falta que mencione las Euroligas perdidas en 2013 y 2014 ¿no?. Puede que sí la ACB de ese último año que casí le cuesta el puesto a Laso).

Sagan llevará una se las prendas fetiches del mundo del ciclismo después de ser tozudo y tenaz. Después de creer en sí mismo, en su estilo, de no perder nunca la fe y la esperanza. Después de no darse nunca por vencido. Hechos en los que no le va a la zaga, el Madrid.

Así pues, no es una locura decir que el corredor eslovaco y este equipo blanco tienen bastantes puntos en común.

Hemos mencionado la perserverancia en forma de Finals Fours perdidas para los del deporte de la canasta. Aún resuenan sus lloros en Milán en Londres. Lo hacen casi tanto como los golpes de Sagan a su manillar tras volver a dar al plo en la 'Grande Boucle'. Queda por hablar del el estilo: creativo y atractivo, rápido y vistoso en ambos.

El del eslovaco en forma de ataques constantes vestido de verde, de descensos suicidas y, claro, con su presencia siempre en los sprints, buscándose la vida a su aíre, como los genios.

El de los merengues con ese juego rápido, de defensa, rebote y contraataque, con los pases sin mirar del 'Chacho', las carreras imparables de Llull, los triples de Carroll, la clase de Rudy y la casta de Felipe que han vuelto a llenar y a convertir en un parque de atracciones el Palacio. Pero aún hay más.

Tanto el del Tinkoff como los de Laso son muy queridos por el gran público. Atraen. Tienen carisma. Ambos a su manera.

De ahí que el pelotón no ponga ningún pero a la victoria de Sagan en el Mundial de Richmond anoche. De ahí que gran parte de sus compañeros le feliciten cuando, tras cruzar la meta, se gira con su aíre chulesco y gracioso a la vez para dejar claro que es muy bueno. De ahí que, con ese aíre ocioso y divertido, le lluevan los elogios en el mundo de la canasta al Madrid.

Queda ahora saber donde está el límite de ambos, el cual parece estar bien alto.

Mucho se tiene que torcer la cosa para que el ciclista, de solo 25 años, no sea recordado como uno de los grandes del pelóton.

 

Los cinco títulos ganados esta temporada (seis para los internacionales españoles), 10 en la 'Era Laso', no le aseguran al conjunto blanco estar de nuevo arriba. Pero, por lo visto ahora, parece imposible que no se mantengan luchando por todo en los próximos años.

 

Sagan y el Madrid; el Madrid y Sagan. Así disfrutan en este momento ambos. Así ven la vida los dos, de color arcoíris.

Pedro Molina   28.sep.2015 18:19    

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