Don Pablo Laso

    miércoles 3.ene.2018    por Pedro Molina    0 Comentarios

Pablo Laso suma 13 títulos en seis temporadas y media como entrenador del Real Madrid de baloncesto, pero su mayor trofeo no es ese. El mayor éxito del vitoriano es haber devuelto la ilusión a una sección moribunda hasta su llegada en el verano de 2011. Su gran logro es haber vuelto a llenar el Palacio de los Deportes de feligreses que acuden en masa cada jueves o viernes, o cada domingo, a ver el que durante este periodo de tiempo se ha convertido en uno de los mayores espectáculos que se pueden ver en la Comunidad. Esto es el 'Lasismo'

Viene a cuento esta reflexión por los 490 partidos como técnico del conjunto blanco que está cumpliendo Laso en estos momentos en Vitoria. Una cifra que no sería más que una cualquiera si no supusiera Igualar a Pedro Ferrandiz como el segundo hombre que más encuentros ha dirigido al club merengue. Palabras mayores si mencionamos al entrenador más laureado en la casa blanca. Con 734 aún queda muy lejos Lolo Sainz.

Viene a cuento también esta reflexión porque, en los últimos tiempos, no me canso de leer y escuchar ciertas críticas (especialmente a nivel táctico) a Laso cuando no gana su equipo, en los que es un auténtico sinsentido.

Se puede valorar en datos. Hasta su llegada el Madrid contaba con solo dos Ligas desde 2005, la de ese año con el milagroso triple de Herreros y la de 2007 con Plaza ganando también la ULEB. Hasta 2012 el conjunto blanco llevaba 19 años sin ganar la Copa, ahora suma cuatro seguidas; 20 sin hacerse con una Euroliga a cuya Final Four ya es una rutina ir (cuatro en las seis ultimas temporadas, por solo dos presencias entre 1996 y 2011). Si bien es mejor hacerlo por sensaciones.

Lo decía antes, Laso ha devuelto al público al Palacio. Algo nada fácil. O acaso nadie se acuerda ahora de la sensación de vacío que había en el Raimundo Saporta o de aquel año en la Caja Mágica. Solo en Vistalegre hubo algunos 'brotes verdes' en una sección marcada por su irregularidad.

Daba igual que por el banquillo blanco pasaran reputados entrenadores de los que es difícil dudar: Scariolo, Maljkovic, Messina... Siempre sucedía lo mismo: el Madrid era incapaz de encadenar dos o tres años buenos sin dar un volantazo. Al final, el coche siempre salía de la curva. A veces incluso ni llegaba con conductores también válidos como Imbroda u otros como Lamas. Algo hizo Plaza, pero todo cambió con Laso.

Aún recuerdo su primera rueda de prensa cuando su nombramiento generó un gran 'totum revolutum'. "Sé lo que es el Madrid. Conozco su exigencia, he jugado en este club. Aquí solo vale ganar". Estas fueron casi sus primeras palabras, aunque a mí hubo algo que me llamó más la atención: sus conceptos del baloncesto.

"Quiero que Suarez juegue más al poste. Conmigo Velickovic actuará de 'cuatro'". Esas ideas tan aparentemente sencillas, me encandilaron.

Luego tocó ponerlo en práctica. Con quién mejor que con los dos Sergios a los mandos.

Ahora todo es lógico, pero en la campaña 2011-12 pocos creían que Llull pudiera convertirse en un base cerebral cuando era acusado de ser una cabra loca. También había muchos que dudábamos de un 'Chacho' que aún ni tenía barba y venía sumido en un mar de dudas de la NBA. Pues bien, con ellos en la dirección empezó todo. Con esa Copa en el Palau el año que también se perdió la famosa 'Liga de Marcelinho'. El resto ya es de sobra conocido.

Más trofeos, decíamos que un total de 13 en 18 finales jugadas de 26 posibles. Derrotas dolorosas como la de la Euroliga 2013 ante Olimpiacos tras acumular 17 puntos de ventaja en el primer tiempo. Otras aún más duras, como la del año siguiente ante el Maccabi en una ciudad, Milán, que parecía Tel Aviv en la temporada de los récords, la del 31-0 inicial, que acabó con solo una Copa... Las encuentras que ese verano salvaron a un Laso que salía en silla de ruedas del Palau desesperado tras perder la Liga. Los cinco trofeos ganados solo 365 días después en ese año redondo en el que se aprendió de los errores y se fichó carácter, llámese Nocioni. El desplome ante Valencia en la final ACB el pasado mes de junio. Las lesiones (casi todo un quinteto) y la forma de renacer en diciembre de 2017. Muchos más éxitos que fracasos.

Todos bajo esa constante única: la del basket preciosista, la del buen juego.

Quizás pocos se acuerden, pero para la videoteca aún queda un Madrid-Efes de Euroliga en noviembre de esa campaña 2013-14 que supo a poco en títulos, pero a mucho en baloncesto. 103-56 fue el resultado. 46 puntos de ventaja con estilo espectacular que fue la cuadratura del círculo: la mayor demostración del 'Lasismo'.

Un baloncesto que siempre empieza por el base: Llull, Chacho, ahora un Doncic al que ha tutelado a la perfección con mimos y reprimendas (recuerden aquellas lágrimas del esloveno tras una tremenda bronca en un tiempo muerto en Moscú). Una posición en la que el ahora entrenador sobresalió de jugador tanto en el TAU como de blanco.

Un baloncesto que empezó con ese bloque nacional (los Sergios, un inmenso Rudy, un Felipe que con él nunca ha fallado); con pivots ágiles, bajos y rápidos (Ayon, Slaughter...) en el que quizás puede estar uno de sus peros: el de no adaptar bien a los hombres grandes. Un baloncesto de correr, correr y correr más que ya se lleva viendo casi siete años en Madrid de la mano de un hombre cabal, sin un gran ego y con mucho carácter en los banquillos.

Don Pablo Laso: el hombre que resucitó a una sección que estaba en la UCI y con su juego preciosista volvió a llenar de feligreses el Palacio.

Pedro Molina    3.ene.2018 20:41    

Bendito Scariolo, bendita selección

    lunes 27.nov.2017    por Pedro Molina    0 Comentarios

Dicen los sabios que siempre hay que encontrar el lado positivo a todo, sea cual sea la circunstancia que llegue, sea cual sea su adversidad. Esto es lo que ha pasado en la última semana, más concretamente en los últimos tres días, con las ventanas FIBA y la selección nacional.

Quién nos iba a decir hace un mes que esta lucha de egos entre el máximo organismo del baloncesto mundial y la Euroliga iba a desembocar en la enésima demostración del baloncesto español. Porque eso es lo que hemos visto ante Eslovenia y Montenegro.

Ha ocurrido de la mano de un seleccionador que merece un monumento.

Con tres oros y un bronce europeos, junto a una plata y otro bronce olímpicos, Sergio Scariolo bien podría estar tomando el sol en Marbella y disfrutando de sus éxitos con el equipo nacional y, también, a nivel de clubes, pero el de Brescia ha preferido bajarse al barro.

Para empezar lo hizo el pasado verano con una concentración en Benahavis donde se empezó a cimentar este éxito. Allí donde le dijo a Quino Colom, un base de nivel Euroliga, que iba a ser titular. Allí donde aprendieron sus sistemas y métodos otros como ese pura sangre toda intensidad que es Sebas Saiz.

Luego tocó el reclutamiento de los que debían ser los capitanes. Así convenció a Fran Vázquez, cuya relación con el equipo nacional ha sido bien extraña. Él le conocía bien de su época en Malaga, como también un Garbajosa que llevó esto en persona.

También aceptaron Sergi Vidal y Albert Oliver. Los tres podían haber estado de vacaciones estos días con su familia, pero no lo hicieron. Se pusieron a disposición de Scariolo y fueron los mentores de los más jóvenes. Porque este equipo no se entiende sin un Oriol Paulí que de chaval se hacía fotos en él Palau con Fran Vázquez y que creo que va a vestir durante mucho tiempo la camiseta de la selección. Tampoco sin un Jaime Fernández cada vez más asentado y sin un Sergi García que en solo dos acciones defensivas al final del segundo cuarto demostró lo que puede llegar a ser.

Entre medias piezas ya clásicas en el grupo durante muchos veranos como Xabi Rabaseda. También estaban en éste Pablo Aguilar y Javi Beirán, pero las lesiones les impidieron ir con un equipo en el que les han suplido a la perfección hombres como Nacho Llovet o un Edgar Vicedo capaz de volver a jugar de 'cuatro' como cuando era aún más chaval. Jugadores que quizás sólo conocemos los que cada domingo vemos la ACB, pero que valen mucho.

Es lo que tiene el baloncesto español. El nivel de su llamada 'clase media' es muy bueno, casi tanto como su compromiso. De ahí que no pensaran en nada en si son o no los sustitutos de los hombres que tantas medallas nos han dado. Solo en jugar estos dos partidos como si fueran los últimos que fueran a disputar en su carrera. Por suerte no lo son. Pinta a que pueden ser los primeros de bastantes con el equipo nacional.

En febrero llega una nueva ventana. Coincide, por cierto, con un Barça-Madrid de Euroliga, salvo que éstas se trasladen a junio. Algo a estudiar por el bien del deporte de la canasta, pero no para el de la selección.

Con Scariolo a los mandos y este grupo de jugadores en la cancha la salud de nuestro baloncesto sigue siendo excelente. Da igual como estén las ventanas, si abiertas o cerradas. Tras ellas siempre se pondrá el sol.

Pedro Molina   27.nov.2017 21:13    

Larga vida a este Olimpiacos

    martes 23.may.2017    por Pedro Molina    0 Comentarios

Nunca fui un gran fan de los equipos griegos, es más podría decir que los llegué a odiar. Este efecto producido en mí tiene una causa clara: lo mucho que me hicieron sufrir en mi adolescencia. Son muchos los recuerdos.

Creo que todo empezó con una canasta anulada a Arlauckas en un Panathinakos-Real Madrid allá por 1995. Esta estaba dentro del tiempo, pero no fue dada por válida. A mi mente vienen imágenes de los jugadores helenos marchando a los vestuarios, mientras caían monedas y demás objetos a la cancha sin que nadie hiciese lo más mínimo.

Tampoco ayudó mucho el tapón ilegal a Montero que hizo campeones a los 'verdes' esa misma campaña. Más que la intercepción de Vrankovic tras recorrer de forma magistral toda la cancha, en mi recuerdo está la imagen del reloj de tiempo parado. Algo surrealista, que no hizo más que aumentar mi ira hacia los griegos, pese a que luego admirara la carrera del pívot serbio y descubriera los pasos de un Montero que debió machacar.

Más tarde, allá por 2001, ya más mayor, vi como al TAU de Scola, Oberto y Stombergas le hicieron repetir el segundo partido de las semis de esa Euroliga, que no tuvo Final Four si no play-offs, en casa del AEK de Atenas. El motivo: ¡¡¡ Una canasta que entró dos segundos fuera de tiempo y que los colegiados se negaron a anular!!!

Entre medias, estaba la selección.

La España de Herreros, que siempre acababa como máximo anotador de todos los torneos, siempre caía en los cruces con una Grecia que iba quedando peor clasificada en la fase de grupos. Eran los Europeos del 95 y 98. El arbitraje era dudoso, la cancha una caldera con un nombre que no tenía el significado que debía (Palacio de La Paz y la Amistad) y nuestro equipo no gozaba del nivel del de ahora.

Para colmo tenía que soportar como mi prima Teresa animaba a los helenos porque su amiga Dimitra había nacido allí y era 'muy maja', lo que me llevaba a un enfado tremendo y a ella a tener que aguantar el rapapolvo de mi tío Vicente. Más que merecido, por cierto.

De ahí que desde que Gasol y Navarro entraron en escena, cada triunfo contra ellos me haya parecido gloria bendita.

Gocé en la final del Mundial 2006, en las semis del Europeo 2007 en directo en el Palacio, en la primera fase de los Juegos de 2008; en otras semifinales de un Europeo, en 2009; en octavos de otro Mundial, en 2010. Así, hasta los cuartos del Eurobasket de Francia en 2015.

Si bien, no sé cómo, todo cambió cuando apareció en escena este Olimpiacos. Entonces, el odio a lo griego se convirtió en respeto.

Podemos achacar este cambio radical en mi pensamiento a los triples en los momentos mágicos de Spanoulis cuando más quema él balón. También podría repercutir ese tirito marca de la casa de Printezis. Ese lanzamiento, para algunos tan antiestético, para mí tan bello. Pero yo creo que mi gusto por los del Pireo se debe a su carácter guerrero, a ese no dar nada por perdido aunque el rival sea mejor, a su forma de convertir lo prácticamente imposible en posible.

Su cuatro de cuatro en Final Four ante el CSKA (remontada de 2012 en un capítulo aparte) no hace más que refrendarlo. El Madrid de Laso también sabe de ello. Fue en 2013 en una de esas cuatro ultimas Finales a Cuatro de seis jugadas hasta hoy, en las que a los del Pireo no se les dio por favoritos y siempre aparecieron en la final.

A Olimpiacos debes ganarle cinco o seis veces el mismo partido. Da igual que vayan 10 abajo, ellos van a volver. Es más, casi da más miedo verles detrás en el marcador, pues en ese momento te asestarán la puñalada y acabarán contigo.

Lo harán sin tener la mejor plantilla, con piezas importantes lesionadas (véase el caso de Lojeski y Hackett en este final de campaña), pero lo harán. Siempre con un bloque nacional que derramará gotas de sudor hasta el último segundo (Mantzaris, Agravanis...). Siempre con extranjeros implicados que no suspiran por estar en un primer plano (desde Hines en su época a Brown ahora). Siempre con su Zeus particular al frente: el mencionado Spanoulis, leyenda viva del baloncesto.

Por todo esto y mucho más: larga vida a este Olimpiacos, el equipo más competitivo que he conocido.

Pedro Molina   23.may.2017 20:26    

Conclusiones post Final Four

    sábado 20.may.2017    por Pedro Molina    0 Comentarios

Terminó la Final Four para el Real Madrid, al menos sus opciones de ganarla pues el partido por el tercer puesto es un castigo difícil de entender. La derrota ante Fenerbache, no por previsible, deja conclusiones. Estas son las mías:

1. El equipo turco tenía el partido grabado a fuego. Iba a ser muy difícil ganar. Obradovic realizó un planteamiento perfecto en intensidad y táctica. Asfixió a Llull, pese a su partidazo, con hasta tres hombres y supo dejar en la nada a Ayon. Por eso tiene ocho Copas de Europa. Puede que mañana nueve, las mismas que suma el conjunto blanco.

2. Creo que se habría perdido de igual forma, pero no le hubiera venido mal al Madrid el carácter de Felipe en algún momento del partido o incluso el de Nocioni en vez de la clase y sangre fría de Thompkins. También eché de menos mas minutos de Maciulis en cancha para hacer frente atrás y adelante a un excelso Kalinic. Aunque también en muy fácil hablar a posteriori y nadie conoce al equipo y su momento como Laso. Ninguno dijimos nada, en este caso de la ausencia del lituano, en los dos partidos de cuartos ganados en Turquía al Darussafaka, siendo Thompkins vital en el cuarto.

3. Doncic falló sí, pero es que tiene 18 años. Sería injusto pedirle más. Lo intentó y no se amilanó tirando. No fue su día, pero llegaran muchos de dominio desde ya.

4. Pocos jugadores salen más tocados del duelo de ayer como Ayon. Simplemente no estuvo. Udoh le machacó, algo que ya hizo en cuartos de la temporada pasada. Aún así, el mexicano es de los valores más fiables de este Madrid. Sería muy injusto dudar de él.

5. El factor 'Chacho. El temporadón de Llull y la eclosión de Doncic nos han hecho olvidar la figura de Sergio Rodríguez, pero en partidos como el de ayer se vio de su importancia. Sin él, Laso ha perdido al hombre que revolucionaba los partidos y, lo más importante, esto ha repercutido en la circulación de balón del equipo, a veces nula y demasiado previsible. Seguro que el tema de repescar a Campazzo para que no se repitan este tipo de situaciones está sobre la mesa ya.

6. ¿Llulldependencia? No lo creo. El Madrid tiene al mejor jugador de Europa en estos momentos. Ha sabido aprovechar las virtudes de un tipo que no es egoísta y piensa antes en el equipo que en él. No creo que el partido de ayer deba hacer que aparezca el debate sobre el tema.

7. El estado de Rudy. Por primera vez me plantéo este tema. Esta temporada hemos visto a un Rudy desconocido, negado de cara al aro. Ni siquiera le entran los triples a un jugador que ha perdido esas entradas a canasta que le hacían estar a otro nivel. Eso sí, no hay nada que reprocharle en actitud y trabajo atrás.

8. ¿Dudas sobre el proyecto? Sería de necios, ventajistas y personas sin memoria hacerlo. Laso ha devuelto al Madrid a su hábitat natural, a jugar cuatro Finals Fours en seis años con él en el banquillo; a ganar 13 títulos; a jugar 17 finales de 24 posibles. No siempre se puede ganar, pero sí se debe estar ahí, lo que no sucedía hasta su llegada en una sección venida a menos rozando a veces el ridículo. El conjunto blanco es ahora un referente en Europa que, además, enamora con su juego. Toca pues pensar en la Liga, sin olvidar Belgrado.

En 2018 este equipo seguirá.

 

Pedro Molina   20.may.2017 19:11    

Bendita Copa; bendito ba-lon-ces-to

    lunes 20.feb.2017    por Pedro Molina    0 Comentarios

"Era campo atrás, era campo atrás..."

Esta melodía, en relación a la ya famosa jugada de cuartos de final entre el Madrid y el Morabanc Andorra, cantada a coro por toda las aficiones salvo por la blanca, nos ha aderezado la Copa desde el pasado viernes.

"Era campo atrás, era campo atrás..."

De esta guisa, cantando la canción de moda, con cuyo lema se han hecho hasta camisetas, entraban los jugadores merengues al vestuario ayer domingo tras ganar por cuarta vez consecutiva el título y seguir haciendo historia de la mano de Pablo Laso: el hombre que ha convertido en una rutina lo que hace seis temporadas era una quimera.

Entre medias muchos partidos, muchos gestos y ni un solo problema.

¿Por qué solo cayó un tímido sombrero a la pista cuando Llull celebraba a lo grande el pase a la final ante el Baskonia haciendo gestos a su afición?

Porque estamos ante un deporte normal, en el que los 15.465 espectadores que abarrotaban la grada sabían que el jugador no hacía nada malo ni provocaba al sacar de esta forma toda la rabia que llevaba dentro.

Porque en Vitoria entienden de esto y saben tanto ganar como perder. Porque lo suyo es disfrutar, saber que estás asistiendo a la exhibición de un equipo y un jugador únicos y que el tuyo ha hecho un partidazo casi igual de bueno.

Porque después te irás a tomar algo con tus amigos y te juntaras en un bar o en el centro de la ciudad alavesa con el resto de aficiones y te divertirás, como has hecho en el pabellón bailando la conga sea cual sea el color que vistas: blanco, azulgrana, naranja, verde o amarillo.

Porque en la Copa se juntan mujeres y hombres, madres y padres con niños de cualquier procedencia y ciudad y saltan, comen, beben y ríen sin importarles de donde vengas, ni los cientos de kilómetros que hayas recorrido.

Porque los medios, sí los medios, también ayudamos en este caso, pues solo informamos; no hacemos sensacionalismo. No creamos filias y fobias, como sí realizan esos programas televisivos de la noche que tanto daño están haciendo al deporte del balompié y que, por desgracia, tanta gente ve.

Y tú me dirás: "hombre, la que más sufre es la afición del Madrid".

Cierto, es el peaje que pagan los blancos por ganar siempre. Pero en vez de llorar y crear mal ambiente lo asumen. Juegan y vencen con su basket espectáculo que tantos elogios merece acaparar.

Quizás pocos recuerden el "estoy hasta los h... del Barça y del Madrid". Apareció en 2001 cuando Pau Gasol le dijo al mundo con sus triples y mates: "señores, mi destino es la NBA".

Ahora pocos se acuerdan de un club azulgrana cuya sección va dando tumbos como no lo había hecho en 30 años, cuando hasta hace poco otra de los ritmos de moda era el famoso "vete al teatro, Navarro vete al teatro".

La 'Bomba' respondía entonces con recitales, como los de Llull ahora en la versión igualada o mejorada por momentos del segundo mejor jugador de la historia de nuestro baloncesto, el genio de Sant Feliu.

Recitales que van de Vitoria a Gran Canaria pasando entre medios por Málaga, La Coruña, Zaragoza o Madrid. Recitales que ocho aficiones ven una vez al año juntas y hermanadas en cuatro días en la que es la mejor competición del deporte en Europa sin duda.

Bendita Copa; bendito ba-lon-ces-to.

Pedro Molina   20.feb.2017 19:32    

Como hacerse a sí mismo: Marc Gasol

    lunes 12.dic.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

Si alguien me hubiese dicho hace 10 años que Marc Gasol iba a jugar ocho temporadas en la NBA no le habría creído.

No era, ni mucho menos, de aquellos que pensaba que era 'el hermano pasado de kilos' de Pau, como digamos que le llegó a cantar la Demencia. Pero creía que con una buena carrera en un equipo ACB, con mucha suerte en el Barça, ya habría hecho más que algo.

Su aparición en la lista del Mundial 2006 tras la lesión de Fran Vázquez, y ganarle la partida a Trías y a Sonseca, me dejó sorprendido. Me cerró un poco la boca su gran defensa a Schortsianitis en esa final. Aunque siempre pensé que se sobrevaloró demasiado y se habló poco de lo que hizo atrás Carlos Jinenez y del partidazo tanto en su aro como en el contrario de Garbajosa. Lo de Navarro y su nivel es caso aparte...

Su temporada 2007-08 en el Akavasyu de Pesic terminó por mostrar que estaba equivocado. No por lo que hizo, ser elegido MVP viniendo de la nada es tremendo. Si no por cómo su aparición nos ha hecho olvidar al mejor Rudy jamás visto: aquel que dominaba la ACB a su antojo desde Badalona.

Desde entonces, Marc no ha parado de crecer, hasta el punto de ser el capitán y líder de Memphis. Hasta el punto de ser un jugador tremendamente respetado en Estados Unidos: dos veces All Star, 'Mejor defensor del año'.

¿Quién no consideró una locura que entrará en parte del traspaso a los Lakers de su hermano Pau?

Esa sombra tan alargada lejos de amilanarle, ha hecho de Marc Gasol un mejor jugador. Algo que no es fácil. No es fácil que te comparen con el mejor de la historia de nuestro país en esto de la canasta, más si éste está en tu círculo mas cercano, y no fallar. Para eso hay que tener mucha personalidad.

El de Sant Boi ha demostrado que de eso anda sobrado y se ha hecho a sí mismo sin que nadie le regale nada. Solo a base de un esfuerzo que, entre otros apartados, le ha cambiado su fisonomía de unos años acá de una manera extraordinaria.

Una estricta dieta, la que empezó para ir a Japón y ganó a Pepu junto a su brega en los entrenamientos, hizo que empezara a perder kilos, a ganar movilidad y a que las lesiones le respetasen. El resto lo llevaba dentro. Aunque muchos no lo viéramos Marc era un Gasol en tiro, visión de juego, calidad y temperamento. A eso hay que unirle una tremenda dureza y unos ganas de aprender enormes.

Si no, ¿cómo se recupera uno de la forma que él lo ha hecho de la lesión en su pie que le impidió ir a los Juegos? Si no, ¿como añade uno a su repertorio un valor como los triples para pasar de un 12 de 66 en ocho años a un 38 de 86 en menos de dos meses, para anotar un escalofriante 44 % de los lanzamientos que intenta desde la larga distancia?

Quizá por eso Marc acaba de recibir el galardón de 'Jugador de la Semana' en la Conferencía Oeste por segunda vez en su carrera.

En los libros de historia quedara que lo consigue por lograr 27,3 puntos, 10 rebotes, 5,3 asistencias y 1,5 tapones en cuatro triunfos de su equipo. Cuatro triunfos en los que no ha contado con la ayuda de Conley, el otro alma del equipo, ni de Parsons o Un Carter que aún es importante pese a sus años.

Lo que los libros no dirán en como Marc se ha convertido en un referente a base de esfuerzo y trabajo, de no dejar de creer en él cuando muy pocos lo hacían para ganarse el respeto de propios y extraños. Yo, no lo había imaginado hace diez años.

Pedro Molina   12.dic.2016 23:05    

Randolph y el arte del tapón

    martes 22.nov.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

Joey Dorsey vuela sobre el Palau. Va a hundir la pelota en el aro, si bien no lo hace. El porqué ya lo saben. En una de las acciones del año, Anthony Randolph aparece en su camino, eleva su mano izquierda y le coloca un tapón que estremece, que a cualquier humano le hubiera doblado la muñeca, puede que dislocado el hombro. Al norteamericano, no.

Esta acción. Bueno, también la anterior al propio Dorsey cuando éste llegaba en contraataque. También la posterior a Tomic justo antes del descanso, me han hecho reflexionar sobre el bello arte del tapón.

"En baloncesto, acción que consiste en interceptar o desviar con la mano el lanzamiento a canasta de un rival". Esta es la acepción que aplica la RAE a la palabra tapón. Una buena acepción, pero que se queda corta. Un tapón es mucho más.

Un tapón, muchas veces, es un golpe en la moral de un rival al que dejas KO. No son solo dos puntos que no recibes. Es mucho más. Es el miedo que generas en tu rival que no ya no encara el aro de la misma forma, que lo hace con miedo, sin evitar pensar lo que puede pasar.

Ejemplos hay, y muchos.

Uno se acuerda ahora de Ibaka y los cinco que le puso a los jugadores franceses en el segundo cuarto de la final del Eurobasket de 2011. También aparece en mi mente Mutombo y su consiguiente gesto moviendo el dedo índice de su mano para decir: "No, en mi casa no"

Quién no se acuerda de Shaquille y de su imponente físico, de Ben Wallace y su pelo a lo afro, de Olajuwon y Ewing o de Duncan más recientemente.

Si bien, ahora mismo yo solo pienso en LeBron.

Le veo vestido de negro, recorriendo en pocos segundos del séptimo partido de las Finales la cancha de los Warriors para frenar en seco, contra la tabla, la pelota con la que Iguodala podría acercar a Golden State al título de campeón. Le veo acercando al anillo a su equipo. No solo en anotación, también en el apartado de la intimidación.

Se trató de un soberano gorro, de una chapa o de un 'pincho de merluza', que diría el gran Montes. Llámenlo como quieran. Lo único cierto es que fue un tapón, uno de los ejercicios de mayor plasticidad y belleza que existe en este deporte llamado Ba-lon-ces-to.

Pedro Molina   22.nov.2016 19:26    

Razones para no perderse le campaña NBA 2016-17

    lunes 24.oct.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

Se acabaron las vacaciones. La temporada NBA comienza a rodar en cuestión de horas. 82 encuentros de la fase regular hasta el 12 abril. Desde el 15 los play-offs. Entre medias el All Star de una Liga que ha cambiado con el nuevo contrato televisivo que hará recibir a los clubes 24.000 millones de dólares en nueve años. Un contrato que ha hecho que el límite salarial pase de los 70 a los 94 millones. Un límite que se colocará en los 104 la campaña que viene. De ello ya hablaremos en nueve meses. Ahora toca hacerlo de lo que se nos viene encima, que es mucho. Aquí os dejo mis razones para no perderse esta campaña NBA.

1. Durant y los nuevos Warriors

¿Qué pasaría si al mejor equipo de la historia en la fase regular con su 73-9 le sumásemos al mayor anotador de la Liga? La solución la tendremos ahora. La pretemporada ha traído buenas noticias a los de la Bahía en forma de promedios que si los extrapolamos a una temporada nos darían al conjunto más anotador de la historia, con un mejor porcentaje de tiro y mayor pasador. Eso, claro, hay que verlo a lo largo de estos meses. ¿Un solo balón para tanto tirador? ¿Demasiado ego junto en Oakland? No lo creo. Curry, Durant y Thompson saben perfectamente cual es su papel y el objetivo final. El quinteto con Green, el auténtico alma de este equipo, e Iguodala en momentos decisivos no puede tener mejor pinta. ¿Tendrán el nivel que se espera de ellos secundarios como Pachulia o West? Solo hay una cosa clara: todo lo que no sea un anillo será un fracaso para los Warriors.



2. LeBron, LeBron y LeBron

De un tipo que ha sido el mejor en todos los apartados (puntos, rebotes, asistencias, tapones y robos) en una Final de la NBA poco más se puede decir. De un tipo que logra que una franquicia remonte por primera vez un 3-1 en contra en ésta poco se puede decir. Ante un tipo que vuelve a su casa para dar a Cleveland el primer anillo de su historia, uno solo puede quitar el sombrero. Es es LeBron James. Pero éste quiere más. Para ello tiene al lado a otro que no es precisamente cojo: a Kyrie Irving. Para ello los Cavaliers le van a pagar 57 millones en cuatro temporadas a J.R. Smith. Para ello Dan Gilbert, propietario del equipo, se gasta más que nadie en sueldo en sus jugadores: 160 millones, 100 en el quinteto titular (un buen dato para los que acusan de competencia desleal a los Warriors que da esos 100 a toda su plantilla). ¿Tercera Final entre ambos? ¿Séptima seguida y novena en total para LeBron? Pinta a que sí. Todo lo que no sea ver reinar a Cleveland, al menos en el Este, sería un fenómeno paranormal.



3. Gasol y los Spurs

En 15 campañas en la NBA Pau Gasol ha promediado más de 18 puntos y nueve rebotes por encuentro. En 15 temporadas había vestido las camisetas de Memphis y de dos históricos como los Lakers y Chicago. Ahora, el de Sant Boi jugará en San Antonio, donde busca su tercer anillo. ¿Podrá lograrlo? ¿Pesarán demasiado sus 36 años juntos a los 34 de Parker y los 39 de Ginobili, 109 entre los tres? ¿Cómo se sobrepondrá la franquicia texana a la retirada del hombre que les dio cinco títulos y cambió su historia: Tim Duncan? ¿Ejercerá Kawhi de líder? ¿Se irá LaMarcus? Son muchas las preguntas que se ciernen sobre estos Spurs y solo una realidad: tras arrasar a Cleveland en 2014 con el mejor baloncesto visto en años en unas Finales han caído las dos campañas siguientes ante Clippers en primera ronda de play-offs y en semifinales de Conferencia ante Oklahoma. Cierto que eran dos equipazos. ¿Fin de una era en los Spurs? Habrá que verlo. Pese a Popovich, no es descartable.





4. Chicago, mi dulce hogar

Eso debió pensar Dwayne Wade cuando decidió abandonar Miami tras 13 temporadas. Ya no quedan jugadores que vistan para siempre una camiseta y a 'Flash' le quedaba perfecta la de los Heat. Con ellos ganó tres anillos y, sobre todo, se convirtió en lo más parecido a Jordán con su exhibición en las Finales de 2006. Ahora viaja a la casa del gran Michael, y a la suya, para liderar a la franquicia de la 'Ciudad del Viento' junto a Jimmy Butler. Sin Rose, el escolta tiene por fin todos los galones en el equipo. Un equipo muy renovado pues, además de Wade, llegan un base y un pívot con nombre: un Rajón Rondo que, confiemos, que se olvide de su etapa en Sacramento y vuelva a ser el de Boston y un Robin López que puede hacer sus pinitos en la zona. Los triples de un Mirotic que debe asentarse como titular y la progresión de Bobby Portis deben generar ilusión en los Bulls tras el descalabro de la campaña pasada.





5. Westbrook en su salsa.

Si en las últimas temporadas hemos visto a Russel Westbrook tirar los mismos o más lanzamientos que Kevin Durant en Oklahoma, prepárense para lo que viene ahora. Recién renovado, el base dejará pocos balones a sus compañeros. Los que pase creo que los aprovecharán bien Adams y Kanter en una zona muy bien cubierta tanto adelante como atrás con ellos dos y Domantas Sabonis, el hijo del gran 'Sabas'. Oladipo aportará mucho y Abrines creo que tendrá minutos desde banquillo quizás demasiado especializado como triplista. Oklahoma ha pasado de ser el 'Equipo de Durant' al de Westbrook, un hecho que creo que su ego agradece. Al contrario de lo que piensan muchos creo que no haber descalabro en unos Thunder que estarán en los play-offs.





6. Ilusión en Minnesota

Karl Anthony Towns, 20 años. Andrew Wiggins, 21. Zach Lavine, 21 también. Chris Dunn, 22. Ricky Rubio, 26. Gorgui Dieng, también 26. El futuro de Minnesota es tremendamente halagüeño, pero también lo es su presente. Ya no valen excusas. Esta campaña deben ser un equipo de play-offs. Para ello tiene en sus filas a un Towns que promete tanto que ha sido elegido por los 'General Managers' en la encuesta habitual de cada temporada como el hombre sobre el que construirían su franquicia. ¡¡¡ Por encima de LeBron y Durant!!! Para ello tienen a un Wiggins que esta campaña debe explotar. Para ello ha llegado un 'rookie' como Dunn, cuyo gran nivel ya deja dudas sobre si Ricky acabara la temporada en los Timberwolves. De momento, qué contrariedad, el base será titular. Algo muy beneficioso tanto para él como para el conjunto que, con Thibodeau en el banquillo, por fin se aplicará en defensa para dejar de ser unos cachorros y convertirse en un equipo duro. Corren buenos tiempo para los Timberwolves.





7. Anthony Davis ya tiene escudero

Tras la decepcionante pasada campaña en la que todos los analistas les daban como equipo de play-offs Nueva Orleans vuelve a la carga. Decir Nueva Orleans es hablar de Anthony Davis. Todo pasa por sus manos, y por sus piernas. Quizás por ello los Pelícanos rezen para que su hombro y rodilla izquierda, operados en marzo, se encuentren perfectamente. Ellos fueron los culpables de que el ala pívot solo jugará 61 partidos, muchos de ellos maltrecho, en la temporada en la que, también muchos expertos, le señalaban como MVP. Ahora Davis vuelve con más fuerza que nunca, pero no lo hace solo. A la 'Ceja' le acompaña un escudero de lujo: Buddy Hield. Anotador compulsivo, lanzó más de ocho triples con un 45 % de acierto por partido en su último año en la Universidad de Oklahoma, el de Bahamas 'solo' fue elegido en el puesto número seis del 'draft'. Hay quien dice que arma el brazo tan rápido como Curry, si bien su ídolo es Kobe. Esta temporada tendrá una buena ocasión de jugar con los mejores de la Liga en un equipo que necesitará de unos Evans y Stephenson centrados (Asik y Ajinça podrán la brega en la zona) si quiere entrar en los play-offs.



8. ¿Alegría en la 'Gran Manzana'?

Han sido muchas más las veces que los Knicks han generado ilusión y han terminado mal una campañas que las películas que ha hecho su más afamados seguidor, Spike Lee. Así que en ésta no sabemos bien a que atenernos. Para empezar, miremos al banquillo. Llega un Hornacek que lo bordó en su primera temporada en Phoenix, pero al que no le fue muy bien en las otra y media que disputó. Un Hornacek sin ningún vínculo aparente con un Phill Jackson que no parece tan empecinado en el uso del 'Triángulo'. Ahora miremos a la cancha. Ahí aparece un Derrick Rose que necesitaba salir de Chicago para volver a intentar a ser el de antes (la separación es buena para ambos). El equipo lo liderará, como siempre, Carmelo, al que le vendrá muy bien de ayuda el carácter ganador de otro ex de los Bulls como Noah. Porzingis debe ir a más en su intento de llegar a ser estrella. En lo que nos respecta, Willy y Kuzminskas cumplirán. ¿Play-offs? Con Nueva York uno no sabe que pensar.





9. El 'draft' del 2016

Se habla de Ben Simmons como lo más parecido que ha llegado a la Liga a LeBron. Lástima de la lesión en el pie que le hace ser baja indefinida en Philadelphia. De Brandon Ingram, el de los Lakers, ha dicho Durant que nunca ha visto un jugador tan parecido a él. Chris Dunn llama la atención en Minnesota por un físico que le augura, además de su talento, un gran futuro en la Liga. De Buddy Hield ya he dado mi opinión en líneas anteriores. Si a éstos les unimos a Jaylen Brown, que va a Boston, o a Dragan Bender, elegido por Phoenix, y a los Murray (Jamal en Denver y Dejounte en San Antonio) por qué no vamos a recordar a este 'draft' como los del 96 con Iverson, Kobe y Nash o el de 2003 con LeBron, Carmelo, Wade y Bosh. El tiempo dirá si estamos en lo acertado.





10. Los españoles que juegan en la NBA

Pau y Marc Gasol, Ricky Rubio, Calderón, Ibaka, Mirotic, Sergio Rodríguez, Abrines y Juancho y Willy Hernangomez nos representarán esta temporada en la mejor Liga del mundo. ¿Quién nos iba a decir esto cuando Fernando Martín cruzó el charco a finales de los 80? ¿Quién nos lo iba a contar también cuando Pau lo hizo en 2001? Es cierto que el nuevo contrato con las televisiones ha ayudado a propiciar este éxodo. Pero no es menos cierto que pinta a que los 10 van a tener minutos. De Pau hay poco que más que comentar. Es un seguro. Marc también lo es y, lo más importante, parece que está recuperado de su pie derecho. A Ricky, como ya decíamos antes, le vendrá bien la llegada de Thibodeau para crecer; mientras que Calderón vivirá a la sombra de un Russell que tiene pinta de explotar en Los Ángeles. También creo que será la campaña de Ibaka, reforzado en el potente juego interior de Orlando (su traspaso también ha sido bueno tanto para él como para Oklahoma). De Mirotic ya comentábamos antes también que esperábamos verle a base de triples en la titularidad. El 'Chacho' será un habitual de los 'highlights' en unos Sixers sin mucha competencia en su puesto, pero que poco ganarán. Abrines tendrá minutos a base de triples, como Willy a base de rebotes y lucha en la zona. ¿Y Juancho? Pues pinta que lo hará bien con su versatilidad pese a competir en posición con Gallinari y Chandler. Es un 'potro salvaje'. No lo digo lo yo. Son palabras de su técnico en Denver, Mike Malone.



Son 10, pero razones hay muchas más para seguir la temporada 2016-17 de la NBA.

Está la llegada de Al Hordford a unos Celtics que, de la mano de Isaiah Thomas en la cancha y Brad Stevens en el banquillo, quieren reverdecer laureles. Están los Clippers de Doc Rivers, en su enésimo intento por triunfar. Está la pareja Lillard-McCollum en Portland. Antetokounmpo queriendo dar el salto con los Bucks...

Tenemos muchas ganas. ¡¡¡Qué empiece ya!!!

Pedro Molina   24.oct.2016 10:04    

¿Dónde está el límite de Luka Doncic?

    jueves 13.oct.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

Ciudad deporte de Valdebebas. Entrenamiento del Real Madrid de baloncesto. Los jugadores llegan al recinto. Cada uno conduciendo su coche. Bueno, todos no. Hay uno que lo hace con su madre al volante. Se trata de Luka Doncic, la joven perla del baloncesto blanco. La nueva perla del baloncesto balcánico y europeo.

El esloveno tiene 17 años. La mayoría de edad llegará el próximo 28 de febrero, pero ya ha acaparado más titulares que muchos jugadores a los 30.

Pablo Laso, su técnico, ha dicho que le recuerda a Dejan Bodiroga, con el que compartió cancha una temporada. Palabras mayores, pues se trata de una leyenda que daba clases de estilo, elegancia y sangre fría en los momentos calientes de los encuentros para dominar el viejo continente a su antojo. Un doble campeón del mundo, un triple campeón de Europa, un tres veces ganador de la Euroliga.

Rudy Fernández, su compañero en el juego exterior blanco, cree que ya se le ha acabado lo de ser joven. "Es un jugador de presente. Tiene que dar uno o dos pasos adelante para ser un referente", ha comentado el balear, que sabe bien lo que es emerger pronto. No tanto por él como por Ricky Rubio, al que tuteló desde su aparición en la ACB con solo 14 años y 11 meses en Badalona. La aparición de mayor impacto que uno recuerda, pues de éste se venían hablando maravillas desde su exhibición en el Europeo cadete de Linares en ese mismo 2006.

Luka fue precoz, pero no tanto como el del Masnou. Su debut en Liga llegó con mayor edad, concretamente con 16 años y dos meses. Fue en el Palacio de los Deportes ante Unicaja, al cual ya dejó su sello nada más saltar a la cancha con un triple esquinado que dictaba que ya podía estar con los mayores.

Ese mes de abril de 2015 Doncic aún no estaba formado del todo físicamente. Quizás ahora tampoco lo esté, pero solo ver el cambio que ha pegado este verano asusta. Ya solo parece un chaval por su cara de niño. Su cuerpo y sus 2,04 de estatura más bien dicen lo contrario.

Laso le empezó utilizando de base. Su manejo de balón y su visión de juego indican que ese es su puesto natural. Pero en solo seis partidos: tres amistosos (ante Unicaja, Fenerbache y un NBA como Oklahoma) y tres oficiales (también ante los malagueños y ante Valencia en ACB y en el de ayer frente a Olimpiacos en el estreno de la nueva Euroliga) ya le hemos visto jugar a un nivel excelso también de 'dos' y de 'tres'. Es lo que hace tener un físico privilegiado y, sobre todo, una mente a un nivel aún mayor.

Doncic dirige con soltura, asiste con facilidad y tira con seguridad. Juega bien el 'cinco contra cinco' y a la contra. Tapona y rebotéa en ambos lados de la cancha con una normalidad que asusta. Es el jugador moderno en un siglo XXI en el que los pivots tiran de tres y los aleros entran en la zona en busca de capturas que generen segundas opciones de tiro. Un jugador que no es descabellado decir que puede actuar en cuatro posiciones distintas en la cancha.

Ahora bien, ¿cuál es su límite real? Si lo hay, ¿éste, dónde está?

Cuando comenzó la temporada muchos fueron los analistas que afirmaron que la baja de Sergio Rodríguez iba a ser perfectamente cubierta por el esloveno. Algo que a mí me pareció erróneo, pues 'Chacho' no hay más que uno y con 17 años creía improbable, que no imposible, que Doncic tuviera la madurez, la magia y la sangre fría del tinerfeño a los 30 para casi siempre acertar. Quizás me pude equivocar.

Quizás Doncic esté ya preparado para ser el escudero perfecto de Llull en el Madrid. Quizás su crecimiento no se esté dando a pasos grandes como hasta ahora, si no a zancadas. Quizás Luka esté ya muy cerca del último peldaño de una escalera que le haga reinar en breve en Europa y marchar a la NBA.

De momento, las previsiones ya le colocan en el 'Top 10' del 'draft' del año 2018. Aunque bien haría él en olvidarse de ellas y seguir puliéndose día como hasta ahora. Marchando a Estados Unidos en verano a entrenar. Siguiendo los consejos de un ex jugador de baloncesto como su padre y de una campeona del mundo de danza como su madre: Mirjam Poterbin que, de pequeño, le apuntó a bailar; la que aún le lleva a entrenar.

Así no le ha ido mal a este chico de 17 años del que no se para de hablar, pese a que ni siquiera tenga la mayoría de edad.

Ya lo dijo él en la celebración de su último título como jugador blanco. "No tengo el carnet de conducir, pero ya tengo dos Ligas". Y una Copa y una Intercontinental... Y los títulos que faltan por llegar.

Pedro Molina   13.oct.2016 20:07    

El día que cambió la historia de nuestro Ba-lon-ces-to

    viernes 2.sep.2016    por Pedro Molina    0 Comentarios

"Escuchad una palabra que para mí y, a partir de ahora, para todos va a ser muy importante: Ba-lon-ces-to". Pepu Hernández, lunes 4 de septiembre de 2006.

La Plaza Castilla se abarrotó. Las calles adyacentes al lugar del evento eran un hervidero de gente esperando a sus héroes. Madrid se había lanzado a la calle para recibir a los hombres que un día y medio antes habían completado una obra maestra que duró nueve partidos. Esta empezó ante Nueva Zelanda un 19 de agosto. Terminó 15 días después frente a Grecia.

La Torre Espacio, situada en la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid ardía. Daba igual. El calor que ésta desprendía no se podía ni comparar al de las 20.000 personas que esperaban a los 'Golden Boys'. Ese es el lema que portaban en su camiseta los 12 hombres que acababan de aterrizar de Japón con el objetivo más que cumplido.

Por fin Garbajosa se podía quitar esos vaqueros que no lavó por superstición durante el campeonato. También Berni podía despegar ese esparadrapo de su elástica, que hizo que sus compañeros le bautizaran como 'Berna'.

Pau Gasol, en cambio, no abandonaba las muletas que le sostenían tras no haber podido jugar la final. El y su barba eran el gran reclamo. Bueno, también triunfaba la de Pepu. Todos querían ser como ellos. Por gustar, gustaba hasta la cresta roja que asomaba en el pelo de Navarro.

Todos queríamos jugar a la Pocha. Aquel juego de cartas con el que pasaron las horas muertas los nuestros en el campeonato. Todos queríamos tener la entereza del seleccionador, que dirigió la final horas después de saber que su padre había muerto. Todos queríamos tener unos ayudantes como los suyos, que le dijeron que no le iban a fallar.

Todos habíamos estado pegados a La Sexta durante el medio mes que la recién estrenada cadena privada emitió integró todo el torneo. ¡Qué lujo! Todos imitábamos las narraciones de un Andrés Montes que se hizo un icono definitivo en esos días con su peculiar estilo.

Todos sentimos un dolor parecido al de Pau cuando su pie se quebró ante Argentina. Todos soplamos para que entrara aquel tiro libre decisivo de Calderón. Todos rezamos para que no lo hiciera ese triple desde la esquina de Nocioni.

Todos fuimos Marc en la defensa a Schortsianitis. También fuimos Carlos Jiménez multiplicándonos atrás en esa final. Todos lanzábamos los triples de 'La Bomba' y de Garbajosa ante Grecia.

Todos volamos con los 'alley-hoops' marca de la casa de Rudy a pase del 'Chacho'. Todos sacamos los codos para coger rebotes como Felipe. Todos aportamos como Cabezas, Berni y Mumbrú.

Todos disfrutamos juntos durante 15 días pues, siendo realistas, solo sufrimos en uno de ellos. Fue en la semifinal ante la albiceleste. Pero, ¡vaya si lo hicimos!. Valió por todo el torneo.

Antes Nueva Zelanda, Panamá, Alemania, Angola y Japón, en la fase de grupos, y Serbia y Lituania, en los cruces, habían asistido al recital de un equipo que fue un ciclón prácticamente perfecto. Un equipo que supo ganar, incluso podríamos decir que apabullar, sin dejar de divertir.

En Japón no empezó todo, pues ya antes de pusieron los mimbres para ello. Pero sí llegó el ansiado éxito.

Nunca antes España había ganado un oro. En siete ocasiones se había rozado en forma de medalla, pero siempre fallaba algo. En el Mundial éste llegó por fin, y lo hizo a lo grande.

Han pasado justamente 10 años. Fue un 3 de septiembre de 2006. Sucedió en Oriente, si bien nuestro seleccionador lo verbalizó al día siguiente ya en nuestro país.

Ese día cambió la historia de nuestro Ba-lon-ces-to.

Pedro Molina    2.sep.2016 23:13    

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