Couso, hace hoy diez años

    lunes 8.abr.2013    por José Antonio Guardiola    5 Comentarios

Hace hoy diez años, andaba reportajeando por las calles de Basora junto a mi buen amigo Evaristo Canete. La capital shií del sur de Irak acababa de caer en manos de militares británicos después de largas jornadas de asedio. Estábamos casi incomunicados, apenas conectados esporádicamente a través de un teléfono satelital Thuraya.

La liberación de Basora sólo dejó escenas de caos y saqueos. Cruel anticipo de lo que vino después. Militares y policías hasta ese día fieles al régimen habían escondido sus uniformes, pero no sus armas. Continuamente se escuchaban ráfagas de fusiles y ametralladoras… Unas en señal de festejo, otras no. La cárcel estaba vacía, los presos habían aprovechado el desgobierno y la huida del alcaide. En las avenidas se mezclaba la alegría por la caída del régimen y la desconfianza hacia los extranjeros. Un militar británico nos detuvo en la misma entrada del palacio de Saddam Husein a orillas del inmenso Shat el Arab. En la garita aún se amontonaban centenares de casquillos. En un rincón descubrimos el casco de un militar iraquí perforado a la altura del cerebelo. A sólo unos metros del palacio, centenares de iraquíes se dedicaban a vaciar el hotel Sheraton. Recuerdo un magistral plano secuencia marca de la casa, marca de Canete: Desde la séptima planta del hotel varios basoríes arrojaban un colchón de proporciones King size. Abajo lo cazaba al vuelo otro grupo de iraquíes que en décimas de segundo lo cargaba en una furgoneta atestada de televisores y muebles. La furgoneta tomó la calle del río y desapareció.

Mientras eso ocurría en Irak, aquí en España otro buen amigo se enteraba de una trágica noticia: Habían matado a un periodista español en Irak. Ese buen amigo llamó a mi mujer para confirmar que no era yo la víctima… Pero yo seguía incomunicado recorriendo las calles de Basora. Fueron momentos de angustia que se evaporaron 15, quizá 30, minutos después cuando recuperé la señal de mi Thuraya y di señales de vida.

Le tocó a José Couso y a Julio Anguita Parrado como me pudo haber tocado a mí, a Canete o a cualquiera de las decenas de periodistas que recorríamos aquellos días las calles de Basora o Bagdad.

El sábado, frente a la embajada de Estados Unidos, volví a ver a una familia que no tuvo la suerte de ver evaporada su angustia a los 15, quizá 30, minutos. Llevan diez años de angustia. Diez años reclamando Justicia.

Couso no murió en una refriega, no murió por un despiste o una temeridad. Diez años después me gustaría saber por qué murió. Y la respuesta la tiene una persona: la que ordenó disparar contra el hotel Palestina. Permitamos que la Justicia le pregunte. Matar a un periodista durante un conflicto armado de forma premeditada es un crimen de guerra y si no investigamos los crímenes de guerra nos desarmamos como sociedad. Es una cuestión de principios morales, éticos y democráticos.

José Antonio Guardiola    8.abr.2013 10:25    

El papa sí que importa

    jueves 14.mar.2013    por José Antonio Guardiola    10 Comentarios

Entre quienes hemos seguido desde una cierta distancia espiritual la elección del nuevo papa ha podido cundir la indiferencia, la idea de que en esa elección está involucrada e interesada una minoría cada vez más minoritaria (de los casi 7.000 millones de habitantes que pueblan el planeta, sólo mil y pico millones están bautizados y no todos van a misa los domingos). Quien eso haya pensado, se equivoca.

El poder del papa aún es enorme, tan grande que el mundo será bien diferente si Francisco I basa su pontificado en fortalecer el Reino, la inmensa casa de los pobres, o dedica mucho de su tiempo a amasar alianzas en la curia, participar en sus intrigas y gestionar el Instituto para las Obras de Religión, el banco vaticano.

Estos días ando leyendo un libro de mi querido Nicolás Castellanos, obispo emérito de Palencia y motor de la Fundación Hombre Nuevos. Se titula Resistencia, profecía y utopía en la Iglesia de hoy. Nicolás, admirado amigo, vive en una humilde casa de un humilde barrio de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. Hace años, lo dejó todo por servir a los pobres. Es un espíritu alegre que irradia bondad. Un gran tipo.

En su libro, prologado por Pedro Casaldáliga y enriquecido con citas de Albert Camus, Simone Veil o Pío Baroja, se encuentran las únicas reflexiones que cabe esperar de la Iglesia que surge de la palabra de Cristo. Y partiendo de sus reflexiones, uno concluye: ¿Cómo es posible que la curia haya desviado tanto su centro de gravedad?

Os invito a leer algunos extractos:

“La involución de la Iglesia católica se fue gestando en la década de los 80. En 1978 es elegido papa Juan Pablo II, lo que significó un gran cambio en la Iglesia. El nuevo Papa tiene en ocasiones un talante profético, pero durante su pontificado se fortalecen la curia romana y el poder institucional de la Iglesia, en un sentido contrario a la tradición de reforma iniciada por el Concilio Vaticano II. La involución en la Iglesia genera un movimiento neoconservador y fundamentalista que, en su furia restauradora, no solo intenta demoler una teología sino destruir la capacidad misma que posee el cristiano de ser sujeto creativo en la Iglesia y en la sociedad”.

 “¿Por qué lo más reaccionario se refugia en la Iglesia? ¿Por qué se tiene de ella una imagen triste, negativa y no levanta entusiasmos?”

“No se puede ir por la vida con todas las preguntas resueltas, sin dejar espacio para la duda o la sospecha, ni para acoger otras visiones o asumir el dolor de los excluidos, de los crucificados de la vida o el sufrimiento sin esperanzas de los divorciados. Si es madre tiene que acoger a los hijos que se hayan equivocado y abrirles horizontes de vida y esperanza. En el matrimonio, con tu pareja, no te puedes equivocar ni una sola vez, como permiten los hermanos ortodoxos, volver a celebrar un segundo matrimonio. Somos humanos y todos cometemos errores”.

“Llevamos siglos con una postura permanente de sospecha ante las conquistas de la ciencia y de la técnica.”

“Basta ya de ver a los jóvenes como seres desprovistos de todos los valores, como materia prima que salvar y convertir. (…) En vez de tantas censuras ¿Por qué no los acompañamos con humor, con cariño? ¿Por qué no los queremos más y nos fiamos más de ellos".

“No hemos de seguir con esa literatura empobrecida contra el placer, cuando éste, razonablemente vivido, resulta fuente de vida…”

En una de las largas charlas que he mantenido con Nicolás Castellanos me reconoció no entender por qué la Iglesia española convoca manifestaciones contra el matrimonio homosexual persistiendo como persisten tantas injusticias en el mundo.

Nicolás habría sido un gran papa. Ya no lo será, pero quizá algunas de sus reflexiones inspiren a Francisco I en su mandato al frente de la Iglesia.  De cómo oriente su Gobierno va a depender el bienestar y la educación (ojo, es jesuita) de millones y millones de personas. Y esa forma de Gobierno también ayudará (o no) a obispos y curas de todos el mundo, a misioneros, a presentar la palabra de Dios con más fortaleza, mayor respaldo. Nada más y nada menos.

José Antonio Guardiola   14.mar.2013 10:57    

Uno de esos días felices

    martes 29.ene.2013    por José Antonio Guardiola    5 Comentarios

Seré breve. Estoy visionando todo el material que me he traído de Honduras y tengo varios discos por delante... La de hoy ha sido una de esas mañanas de felicidad que de vez en cuando nos brinda el periodismo: Ríos Montt será juzgado por genocidio en Guatemala.

En 2000, a la vuelta de un viaje al Chile convulso por el arresto de Augusto Pinochet, convencí al entonces director de En Portada, Fernando de Giles, de que había que preparar un reportaje sobre el genocidio de Guatemala. En España, casi toda la sociedad conocía los abusos cometidos por las dictaduras del Cono Sur, pero poca gente estaba al corriente de las barbaridades que sufrieron los indígenas del Quiché durante las dictaduras de José Efráin Ríos Montt y Fernando Romeo Lucas. En los 80.

Se habla de más de 200.000 asesinatos. Imposible conocer una cifra siquiera aproximada. Un ejemplo: Durante el viaje al Quiché, con Evaristo Canete y Miguel Ángel de la Fuente, todos y cada uno de los indígenas que nos cruzamos nos confesaron que nunca nadie –ni jueces, ni policías, ni políticos, ni periodistas- les habían preguntado qué pasó. Y habían transcurrido 20 años.

¿Y por qué es un día feliz? Porque reportajes como Tras la pista del genocidio, y otros decenas de reportajes como ése, han contribuido a desmontar la impunidad. Para eso también sirve el periodismo. Es la misma felicidad que sentí la mañana en que detuvieron a Augusto Pinochet o a Slobodan Milósevic. Y la que sentiré cuando le llegue su día a Robert Mugabe. Entre otros.

Por cierto, Ríos Montt jamás quiso hablar para En Portada, y eso que entonces ostentaba la Presidencia del Parlamento. Sí habló el pelele que había logrado colocar en la Presidencia de la República, Alfonso Portillo.

Y, finalmente, pido disculpas por las prolongadas ausencias en el blog.

José Antonio Guardiola   29.ene.2013 09:35    

El discurso de Viana

    lunes 4.jun.2012    por José Antonio Guardiola    6 Comentarios

Hola. Os reproduzco mi discurso del viernes 1 de junio al recoger el premio europeo de periodismo Salvador de Madariaga. Fue un acto emotivo, celebrado en el maravilloso Palacio de Viana cordobés, que compartí con dos ya buenos amigos Álex Rodríguez (La Vanguardia) y Chema Patiño (SER).

"Autoridades. Patrocinadores. Organizadores. Miembros del jurado. Gracias.  Gracias por reconocer con este premio europeo un trabajo casi siempre alejado de la geografía de esta renqueante Europa.

 De otras ceremonias del Salvador de Madariaga recuerdo, con cierta melancolía, magníficas alabanzas al proceso de construcción europea … Hay que reconocer que los premiados de este año tendríamos muy difícil emular aquellos discursos.

 Por eso, voy a comenzar con una anécdota lejana, que viví hace casi 15 años en Guinea Ecuatorial y que resume muchas esencias. Una mañana, entre los puestos de un mercadillo de Malabo, se acercó una anciana y me preguntó si era español. Asentí. Y, después de escrutar a un lado y otro para descartar la presencia de algún inoportuno centinela, esta súbdita de Obiang me arrojó esta pregunta:  Oiga, esto de la independencia… ¿Cuándo se acaba?

 Creo en un periodismo que consiste básicamente en escuchar… Escuchar a ancianas como la de Malabo y explorar así las raíces de tanta humillación y frustración. Un periodismo que está en las calles de Atenas y en las aldeas del Quiché. Bajo los toldos azules del ACNUR o a las puertas del Tribunal de La Haya.

 Con crisis o sin ella, los grandes medios siempre estarán en los grandes conflictos. Pero creo que debemos obligarnos a girar el cuello, a regresar al foco de la noticia cuando ha desaparecido de portadas y telediarios… Un proceso, por cierto, cada vez más vertiginoso.

 Porque es en ese preciso momento cuando afloran muchas de las bajezas del ser humano. Cuando las víctimas dejan atrás esos toldos azules y, de regreso a casa, se topan con los nuevos poderosos. Y cuando esos nuevos poderosos dan rienda suelta a sus deseos de venganza… Cuando los guerrilleros se acomodan –con ánimo de perpetuidad- en lustrosos sillones dispuestos a escribir SU Historia. Ahí debe estar el periodismo.

 Ése es el oficio de En Portada. Herodotear. Desplazarnos para contar lo que escuchamos y vemos. Con mensajes directos, limpios… Dignos de un medio público. De otra manera, ustedes nunca conocerán la serena angustia de ancianas como la de Malabo.

 Hasta aquí mi discurso como periodista. Permítanme un puñado de palabras como ciudadano. Yo tenía 12 años cuando murió Franco. Pertenezco, por tanto, a una generación que ensambló su proyecto personal y vital a un proyecto colectivo, del que nos sentimos responsables: El de moldear un nuevo país, dinámico y moderno. Hoy vivimos tiempos de zozobra. Y frustración. Nos hacemos miles de preguntas para las que apenas hallamos respuestas. Nos llevará semanas, meses, quizá años encontrar esas respuestas y sacar sus conclusiones. Pero cuando llegue ese momento, los ciudadanos tendremos la fuerza necesaria para empezar un nuevo partido sabiendo que lo que de verdad tiene remedio es, otra vez, el futuro. Muchas gracias."

José Antonio Guardiola    4.jun.2012 12:52    

Juanmari

    viernes 21.oct.2011    por José Antonio Guardiola    1 Comentarios

Juanmari era un tipo vital. Le conocí en Santiago de Chile a finales de los 90. Fue en una cena en casa de un amigo común, también vasco (querido Martín, en todo el Cono Sur nunca nadie preparó mejor que tú el cogote de merluza).

De Juanmari recuerdo la velocidad endiablada con la que jugaba al mus. Y su talento, escupido en torrentes de palabras. Y su visión sin ánimo de venganzas del llamado conflicto vasco.

Juanmari me contó aquélla noche de mus y merluza cómo salvó la vida a otro amigo común (querido Patxi…) cuando era gobernador civil de Guipúzcoa. Una de tantas. Una manifestación en lo viejo de Donosti, unos tipos que arrojan pasquines, una diana dibujada en la frente de mi amigo… Y todo se acabó. Adiós a Euskadi para siempre. Lo mismo que le pasó a Juanmari. Por eso le conocí en Chile.

Desde esa noche chilena mantuve con Juanmari una relación muy cordial… Sin llegar a ser amigos.

Una mañana de domingo de finales de julio de 2000 escuché en Radio Nacional, aún somnoliento en la cama, algunas palabras inconexas. Anoche. Asesinado. Juan María. Le imaginaba en Chile, pero no sé por qué  pensé que sólo podía ser él. Bajé al kiosco más cercano a medio vestir y me quedé petrificado cuando vi la foto de portada del diario El País. Era él. Un euskaldun de Legorreta, viejo comunista, luchador antifranquista… Alguien le definió como el gobernador que limpió Intxaurrondo. Pero qué más da lo que fuera o hiciera si sobre todo era humano.

Siempre he dicho que no soporto a quien me cuenta una guerra posicionado en un bando. Llámese serbio, croata, bosnio, hutu o tutsi. Sólo entiendo una manera de contar una guerra: desde el lado de las víctimas y acusando en todo lo que se pueda probar a los victimarios (llámense Milósevic, Kagame, Tudjman, Mugabe, Pinochet o Stalin).

Lo que se ha vivido por culpa de ETA no ha sido una guerra, pero desde ayer tarde no me quito de la cabeza la portada del periódico con el cuerpo inerte de Juanmari. Una víctima. Una más.

Categorías: Actualidad , de-aqui , denuncias , miscelanea

José Antonio Guardiola   21.oct.2011 13:10    

Drôle de crise

    martes 28.jun.2011    por José Antonio Guardiola    1 Comentarios

Drôle de guerre fue un término acuñado en la Francia de mediados del 39 y principios del 40. Lo emplearon en sus tertulias nobles caducos y burgueses miopes de esa Francia al borde del colapso. La Francia que no sabía cómo reaccionar al inminente asalto de las tropas hitlerianas. Se burlaban de una guerra que algunos agoreros se empeñaban en exagerar, y eso que por las calles de París comenzaban a desfilar columnas de belgas y holandeses que huían del atropello nazi.

Y drôle de crise podría definir bien el modo en que Europa, y especialmente España, se ha plantado frente a la crisis que estalló una tarde de agosto de 2007. Fue ese día cuando la bolsa de Nueva York se desplomó. Ahí comenzó todo, aunque algunos se empeñaron en no querer verlo hasta algunos años después.

En este tiempo, y ya va para cuatro años, he echado de menos estadistas –europeos  y españoles- que nos hablaran tan claro como Churchill habló a los británicos. Sangre sudor y lágrimas. Francia no tuvo ese Churchill, y si lo hubo no se le escuchó, y lo pagó muy caro. En democracia el liderazgo es apropiado porque goza de legitimidad. Por eso nos habría venido bien que alguien, desde el poder o la oposición, desde Berlín, París o Madrid, nos hubiera colocado las cartas sobre la mesa sin intereses electoralistas de por medio: De ésta vamos a salir, pero sólo se sale con el esfuerzo de todos.

Hace poco más de un año, el embajador en España de un país del G8 me contó que su país había tardado 10 años en salir de una crisis similar, aunque no tan compleja. Y subrayo compleja porque algunos se empeñan en definir el voto del miércoles en el Parlamento griego como la estación término de la crisis… Pero esto es mucho más complicado. Después de ese voto –si lo gana la línea oficial del PASOK-, vendrá otro momento trascendental, quizá, en Portugal. Y otra decisión crucial en Irlanda. Y en España y en Italia y quizá en Bélgica y Francia. Y los ciudadanos tendremos la sensación de vivir para siempre en una montaña rusa porque la prima de riesgo subirá para luego relajarse y volver a subir y…

De nada servirá esquivar todos esos vaivenes si mientras tanto no se cierra definitivamente el modelo económico de Europa. Y el Gobierno económico de Europa. Personalmente, tengo la sensación de que los seis o siete líderes que tiene Europa están en otro debate. Más personal. Más nacional. Drôle de crise.

PS: El concepto y las implicaciones de Drôle de guerre lo desarrolla magistralmente Manuel Chaves Nogales en su libro La agonía de Francia. Imprescindible.

Categorías: Actualidad , de-aqui , Libros

José Antonio Guardiola   28.jun.2011 11:50    

En casa de Osama bin Laden

    lunes 2.may.2011    por José Antonio Guardiola    30 Comentarios

Hace casi 10 años entré, con José Manuel Frean y Juan Antonio Barroso, en la casa de Osama bin Laden en Jalalabad, Afganistán. Estaba vacía. La había abandonado apenas horas o días antes. Al ver hoy la casa en la que le han abatido en Abbatabad da la sensación de que sus hábitos de vida han cambiado muy poco (casa fortaleza amplia pero sin lujos aparentes).

 En su casa de Jalalabad no había rastro alguno de lujo. Muros de adobe. Suelos de tierra. En algunas estancias, baldosas baratas. No había armas. Poca comida. Disquetes por el suelo y un Corán en árabe e inglés en la que deduje era su mesilla. Y todo muy revuelto. Daba la impresión de que su huida había sido muy precipitada.

 Horas después nos encaminamos a Tora Bora, en lo que se convirtió en un ejercicio de periodismo un tanto absurdo. Consistía en viajar a diario desde Jalalabad a las primeras laderas de la cordillera hasta el punto en que los mujaidines –por orden de agentes secretos estadounidenses que se creían invisibles- nos detenían. Tres horas de ida y otras tantas de vuelta. Allí en esas laderas pasamos muchas horas, muchos días. De vez en cuando los mujaidines arrancaban su viejo carro de combate y lanzaban un pepinazo. Nos valía para arrancar la crónica del telediario.

 Un día decidimos saltarnos el control y avanzar por una carretera que nos pareció infinita. De una cuneta saltaron unos diez  mujaidines. Nos bajaron del coche. A los occidentales nos encañonaron y a nuestro intérprete le abofetearon. La escapada no sirvió de nada. Ni un solo plano tenía información. Qué rabia da cuando te la juegas para nada!!!

 Entre tanto combate (mujaidines y comandos estadounidenses desde tierra y todo lo demás bombardeos desde el aire) esperábamos poder anunciar algún día la captura de Osama bin Laden. Un día nos dejaron llegar hasta una zona arrasada por los bombardeos de la aviación. Vimos milicianos de Al Qaeda muertos. Llegó un momento en que los coches dejaron de ser útiles y comenzamos a trepar por las escarpadas montañas de Tora Bora. Después de horas de escalada, llegamos a la cima y ahí observamos que tras un valle había otro pico más alto. Y después de más horas de escalada llegamos a la cima y certificamos que el siguiente pico aún era más alto y el siguiente todavía más alto… Y así hasta un aparente infinito.

 Ese día llegué a la conclusión de que encontrar a Osama bin Laden iba a llevar mucho más tiempo del que imaginábamos los amigos que echábamos horas y horas al calor del viejo carro de combate de los mujaidines: David Jiménez, Enrique Serbeto, el Biri –qué gran día cuando llegó con chorizo fresco de Madrid…- y tantos otros.

 Hoy sí he de reconocer una cosa: Tora Bora es un lugar recóndito e inaccesible, Osama bin Laden ha tenido buenos protectores en las zonas tribales de Pakistán, la CIA no siempre es tan despistada como parece… Pero con todo y con eso nunca imaginé que tardarían diez años en dar con OBL.

José Antonio Guardiola    2.may.2011 12:53    

Los tenemos en la mira

    viernes 29.abr.2011    por José Antonio Guardiola    1 Comentarios

“Los ubicaremos en las oficinas, en las casas donde viven (…) Los tenemos en la mira y desde ya pueden darse por muertos.”

 Así termina la carta que han recibido varios de los mejores periodistas de Colombia. La firma el Bloque Central de Las Águilas Negras, un grupo paramilitar heredero de las sanguinarias autodefensas de Colombia.

 A uno de los amenazados le conozco. No sólo aparece en el reportaje Maldito oficio, si no que él me proporcionó la inspiración para narrar la historia, la triste historia, del gran Pedro Cárdenas.

 Ha pasado casi un año de la muerte de Pedro Cárdenas y nada se ha investigado. Es más, a quienes han osado preguntar o sacar conclusiones se les ha amenazado.

 Ha pasado casi un año de la muerte de Pedro Cárdenas y la lista de periodistas muertos, amenazados, encarcelados o mutilados es estremecedora. En 2010 han muerto 10 periodistas en Honduras, otros 10 en México, 9 en Pakistán, 7 en Colombia ó 6 en Irak.

Ha pasado casi un año de la muerte de Pedro Cárdenas y ni el Gobierno de Colombia, ni el de Zimbabue, ni el de Honduras, ni el de China se toman en serio el respeto al trabajo de los periodistas.

Hablemos de Colombia, la tierra por la que Cárdenas se jugaba el tipo repartiendo periódicos rudimentarios en los que acusaba a corruptos y sinvergüenzas. La Federación Internacional de Periodistas ha registrado 189 agresiones. Cuatro atentados contra medios de comunicación. Y lo peor es que la cifra sólo aumenta según pasan los años.

El domingo En Portada vuelve a emitir Maldito oficio, esa radiografía del periodismo local en el mundo que ilustra como nadie el añorado Pedro Cárdenas. Creo que sobran razones y motivos para volver a verlo y volver a estremecerse con el idealismo casi ingenuo de Cárdenas.

José Antonio Guardiola   29.abr.2011 17:57    

Informar en Nicaragua

    martes 12.abr.2011    por RTVE.es    3 Comentarios

Nicaragua tiene un puñado de buenos periodistas. Estos días, los premios Ortega y Gasset se han acordado de uno de ellos, Octavio Enríquez.

Enríquez trabaja en el equipo de investigación del diario La Prensa de Managua. Dedicó una serie de reportajes a desenmascarar a uno de los viejos héroes de la revolución sandinista Tomás Borge, en la actualidad embajador de Nicaragua en Lima.

Tomás Borge es un intelectual que siempre ha disfrutado del arte de la elocución. Fino estilista de la palabra. Seguramente por eso, los hermanos Ortega le relegaron a plazas de segunda categoría durante los multitudinarios mítines con los que ensancharon su ego los triunfantes herederos del general Sandino. Cuentan que Daniel Ortega escribió su nombre en la lista del primer Gobierno sandinista. Y le situó al frente del Ministerio del Interior con la esperanza de que Estados Unidos le vetara. Como arma de negociación. Pero a Jimmy Carter no le pareció mal y Ortega tuvo que mantenerle por coherencia. A Borge, decepcionado, lo que en verdad le apetecía era gestionar la nueva diplomacia sandinista.

Según la información del diario La Prensa, Borge acumuló más de dos millones de dólares por la venta de cuatro fincas cercanas a Granada, la bella ciudad a orillas del lago Nicaragua. ¿Cómo consiguió esas fincas? También asegura que el Instituto Nicaragüense de la Seguridad Social financió una clínica privada vinculada a Tomás Borge.

Tomás Borge es un héroe, padre del Frente Sandinista de Liberación Nacional junto a Fonseca y Mayorga. Pero Borge también es un tipo que tendría mucho que explicar de la famosa piñata nicaragüense. La piñata surgió en 1990 –con la derrota electoral del sandinismo aún fresca- con la idea justa y revolucionaria de conceder títulos de tierras al campesinado históricamente desheredado. Pero muchos la interpretaron a su manera, con un “aquí vale todo”. Revolucionarios de papel se apropiaron de casas, coches y plata. Borge mismo se dedicó a ofrecer puñados de dólares a amigos y conocidos. Pero, claro, qué se puede esperar de las bases cuando el líder, Daniel Ortega, sigue viviendo en la casa que expropió a un empresario vinculado a la Contra y que ahora, paradojas del destino, es su vicepresidente.

Ejercer el periodismo en Nicaragua no es fácil. Ortega es un presidente que huye de los medios de comunicación. El Gobierno ni confirma ni desmiente. Silencio.

En Portada emite este domingo un reportaje sobre estos últimos cuatro años de nuevo sandinismo. Daniel Ortega no ha querido hablar para En Portada. Tampoco ha querido darnos su versión el responsable máximo de la empresa Albanisa, con la que Ortega financia obras sociales, actividades partidarias e incluso adquiere empresas que luego gestionan sus familiares. Tampoco quiso hablar el contralor de la República, que se supone debería opinar sobre la legalidad o ilegalidad de estas actividades… Y así. Los compañeros de investigación de La Prensa con los que charlamos en la redacción de Managua se quejaban de lo difícil que es confirmar oficialmente cualquier dato, por irrelevante que sea.

Muchos sandinistas -más de los que imagina el propio Ortega- opinan que la estrategia de comunicación es errónea, pero la decide Rosario Murillo, esposa del presidente, y eso en Nicaragua es mucho decir…

Vuelvo de Nicaragua con la impresión de que los valores del sandinismo; los objetivos por los que murió Augusto C. Sandino; las ilusiones por las que se dejaron la vida en la montaña miles de guerrilleros sólo puede pasar por una verdadera regeneración de FSLN. Los viejos héroes cumplieron su papel -y algunos se lo han cobrado bien- y es momento de dar el relevo a los jóvenes.

Categorías: ultramarinos

RTVE.es   12.abr.2011 16:37    

Ocho años

    jueves 7.abr.2011    por RTVE.es    3 Comentarios

Hace exactamente ocho años, a esta hora aproximadamente, entraban las tropas británicas en Basora después de un largo asedio. Junto a ellos, un reducido grupo de periodistas ingleses y escoceses, un equipo de la RAI, mi amigo Evaristo Canete y yo. Lo que vimos ese día se resume en dos palabras: alegría (moderada) y caos. La caída de Basora fue un anticipo casi al pie de la letra de lo que ocurrió un día después en Bagdad.

Al abordar aquella mañana las anchas avenidas que dan entrada a Basora nos aplaudieron miles de iraquíes. Vimos banderas, niños tomando las calles para jugar al fútbol y una enorme sensación de alivio. No vimos a otros miles que supongo se quedarían en casa (aún recuerdo las palabras de un compañero en Madrid cuando le propuse contar todo esto en directo: “El minutado de las 8.30 ya lo tenemos cerrado. Llama si quieres a las 9:00”).

Llegamos al malecón que acompaña la desembocadura del Shatt el Arab. Entre escenas de júbilo muy desorganizado comenzamos a apreciar cierta tensión. Los niños desaparecieron y sólo quedaron adultos. Todos hombres. Algunos armados. Súbitamente, las tropas británicas desaparecieron y empezó el pillaje. De la puerta de entrada al hotel Sheraton comenzaron a fluir decenas de personas con ordenadores, mesas, sillas… De todas las imágenes, la que mejor retengo es la de un colchón arrojado desde lo alto del edificio.

Ingenuamente pensé que esa escena no era premonitoria, que las tropas británicas habían desaparecido para no enfrentarse a la población y de paso darles una alegría-premio a los milicianos que les habían servido de choque y de informadores. Pero no acerté. Era una ajustada premonición del caos en el que con el paso de los meses y años se iba a convertir Irak.

Han pasado ocho años y el secretario de Defensa de Estados Unidos sigue visitando Bagdad casi de incógnito. Ayer llegó por sorpresa y se fue por sorpresa. Reuters dice que la visita se centró en cimentar la estabilidad política de Irak con vistas a la retirada total de las tropas estadounidenses durante este 2011. Ahí seguimos.

Informar desde una guerra es muy complicado: Te falta perspectiva; te faltan datos; todos los actores intentan engañarte y además te apremia la necesidad de contar cosas. En Irak cometimos algunos errores y me temo que la cobertura de todos los medios en la guerra de Libia nos va a obligar en unas semanas o meses a examinar nuevos-viejos errores.

PS: Hoy se cumplen ocho años de la muerte de Julio Anguita Parrado. Y mañana, frente a la embajada de Estados Unidos en Madrid, se recordarán los ocho años de la muerte de José Couso en el hotel Palestina de Bagdad.

Categorías: periodismo

RTVE.es    7.abr.2011 09:49    

José Antonio Guardiola

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Se puede vivir sin saber qué es el azimut. Pero difícilmente se puede navegar o volar sin manejar el azimut. El azimut, el norte magnético, el rumbo… Son los que nos facilitan ir hacia donde queremos y gracias a ese sentido de la orientación el mundo es lo que es.
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