Juanmari

Juanmari era un tipo vital. Le conocí en Santiago de Chile a finales de los 90. Fue en una cena en casa de un amigo común, también vasco (querido Martín, en todo el Cono Sur nunca nadie preparó mejor que tú el cogote de merluza).

De Juanmari recuerdo la velocidad endiablada con la que jugaba al mus. Y su talento, escupido en torrentes de palabras. Y su visión sin ánimo de venganzas del llamado conflicto vasco.

Juanmari me contó aquélla noche de mus y merluza cómo salvó la vida a otro amigo común (querido Patxi…) cuando era gobernador civil de Guipúzcoa. Una de tantas. Una manifestación en lo viejo de Donosti, unos tipos que arrojan pasquines, una diana dibujada en la frente de mi amigo… Y todo se acabó. Adiós a Euskadi para siempre. Lo mismo que le pasó a Juanmari. Por eso le conocí en Chile.

Desde esa noche chilena mantuve con Juanmari una relación muy cordial… Sin llegar a ser amigos.

Una mañana de domingo de finales de julio de 2000 escuché en Radio Nacional, aún somnoliento en la cama, algunas palabras inconexas. Anoche. Asesinado. Juan María. Le imaginaba en Chile, pero no sé por qué  pensé que sólo podía ser él. Bajé al kiosco más cercano a medio vestir y me quedé petrificado cuando vi la foto de portada del diario El País. Era él. Un euskaldun de Legorreta, viejo comunista, luchador antifranquista… Alguien le definió como el gobernador que limpió Intxaurrondo. Pero qué más da lo que fuera o hiciera si sobre todo era humano.

Siempre he dicho que no soporto a quien me cuenta una guerra posicionado en un bando. Llámese serbio, croata, bosnio, hutu o tutsi. Sólo entiendo una manera de contar una guerra: desde el lado de las víctimas y acusando en todo lo que se pueda probar a los victimarios (llámense Milósevic, Kagame, Tudjman, Mugabe, Pinochet o Stalin).

Lo que se ha vivido por culpa de ETA no ha sido una guerra, pero desde ayer tarde no me quito de la cabeza la portada del periódico con el cuerpo inerte de Juanmari. Una víctima. Una más.

Drôle de crise

Drôle de guerre fue un término acuñado en la Francia de mediados del 39 y principios del 40. Lo emplearon en sus tertulias nobles caducos y burgueses miopes de esa Francia al borde del colapso. La Francia que no sabía cómo reaccionar al inminente asalto de las tropas hitlerianas. Se burlaban de una guerra que algunos agoreros se empeñaban en exagerar, y eso que por las calles de París comenzaban a desfilar columnas de belgas y holandeses que huían del atropello nazi.

Y drôle de crise podría definir bien el modo en que Europa, y especialmente España, se ha plantado frente a la crisis que estalló una tarde de agosto de 2007. Fue ese día cuando la bolsa de Nueva York se desplomó. Ahí comenzó todo, aunque algunos se empeñaron en no querer verlo hasta algunos años después.

En este tiempo, y ya va para cuatro años, he echado de menos estadistas –europeos  y españoles- que nos hablaran tan claro como Churchill habló a los británicos. Sangre sudor y lágrimas. Francia no tuvo ese Churchill, y si lo hubo no se le escuchó, y lo pagó muy caro. En democracia el liderazgo es apropiado porque goza de legitimidad. Por eso nos habría venido bien que alguien, desde el poder o la oposición, desde Berlín, París o Madrid, nos hubiera colocado las cartas sobre la mesa sin intereses electoralistas de por medio: De ésta vamos a salir, pero sólo se sale con el esfuerzo de todos.

Hace poco más de un año, el embajador en España de un país del G8 me contó que su país había tardado 10 años en salir de una crisis similar, aunque no tan compleja. Y subrayo compleja porque algunos se empeñan en definir el voto del miércoles en el Parlamento griego como la estación término de la crisis… Pero esto es mucho más complicado. Después de ese voto –si lo gana la línea oficial del PASOK-, vendrá otro momento trascendental, quizá, en Portugal. Y otra decisión crucial en Irlanda. Y en España y en Italia y quizá en Bélgica y Francia. Y los ciudadanos tendremos la sensación de vivir para siempre en una montaña rusa porque la prima de riesgo subirá para luego relajarse y volver a subir y…

De nada servirá esquivar todos esos vaivenes si mientras tanto no se cierra definitivamente el modelo económico de Europa. Y el Gobierno económico de Europa. Personalmente, tengo la sensación de que los seis o siete líderes que tiene Europa están en otro debate. Más personal. Más nacional. Drôle de crise.

PS: El concepto y las implicaciones de Drôle de guerre lo desarrolla magistralmente Manuel Chaves Nogales en su libro La agonía de Francia. Imprescindible.

En casa de Osama bin Laden

Hace casi 10 años entré, con José Manuel Frean y Juan Antonio Barroso, en la casa de Osama bin Laden en Jalalabad, Afganistán. Estaba vacía. La había abandonado apenas horas o días antes. Al ver hoy la casa en la que le han abatido en Abbatabad da la sensación de que sus hábitos de vida han cambiado muy poco (casa fortaleza amplia pero sin lujos aparentes).

 En su casa de Jalalabad no había rastro alguno de lujo. Muros de adobe. Suelos de tierra. En algunas estancias, baldosas baratas. No había armas. Poca comida. Disquetes por el suelo y un Corán en árabe e inglés en la que deduje era su mesilla. Y todo muy revuelto. Daba la impresión de que su huida había sido muy precipitada.

 Horas después nos encaminamos a Tora Bora, en lo que se convirtió en un ejercicio de periodismo un tanto absurdo. Consistía en viajar a diario desde Jalalabad a las primeras laderas de la cordillera hasta el punto en que los mujaidines –por orden de agentes secretos estadounidenses que se creían invisibles- nos detenían. Tres horas de ida y otras tantas de vuelta. Allí en esas laderas pasamos muchas horas, muchos días. De vez en cuando los mujaidines arrancaban su viejo carro de combate y lanzaban un pepinazo. Nos valía para arrancar la crónica del telediario.

 Un día decidimos saltarnos el control y avanzar por una carretera que nos pareció infinita. De una cuneta saltaron unos diez  mujaidines. Nos bajaron del coche. A los occidentales nos encañonaron y a nuestro intérprete le abofetearon. La escapada no sirvió de nada. Ni un solo plano tenía información. Qué rabia da cuando te la juegas para nada!!!

 Entre tanto combate (mujaidines y comandos estadounidenses desde tierra y todo lo demás bombardeos desde el aire) esperábamos poder anunciar algún día la captura de Osama bin Laden. Un día nos dejaron llegar hasta una zona arrasada por los bombardeos de la aviación. Vimos milicianos de Al Qaeda muertos. Llegó un momento en que los coches dejaron de ser útiles y comenzamos a trepar por las escarpadas montañas de Tora Bora. Después de horas de escalada, llegamos a la cima y ahí observamos que tras un valle había otro pico más alto. Y después de más horas de escalada llegamos a la cima y certificamos que el siguiente pico aún era más alto y el siguiente todavía más alto… Y así hasta un aparente infinito.

 Ese día llegué a la conclusión de que encontrar a Osama bin Laden iba a llevar mucho más tiempo del que imaginábamos los amigos que echábamos horas y horas al calor del viejo carro de combate de los mujaidines: David Jiménez, Enrique Serbeto, el Biri –qué gran día cuando llegó con chorizo fresco de Madrid…- y tantos otros.

 Hoy sí he de reconocer una cosa: Tora Bora es un lugar recóndito e inaccesible, Osama bin Laden ha tenido buenos protectores en las zonas tribales de Pakistán, la CIA no siempre es tan despistada como parece… Pero con todo y con eso nunca imaginé que tardarían diez años en dar con OBL.

Los tenemos en la mira

“Los ubicaremos en las oficinas, en las casas donde viven (…) Los tenemos en la mira y desde ya pueden darse por muertos.”

 Así termina la carta que han recibido varios de los mejores periodistas de Colombia. La firma el Bloque Central de Las Águilas Negras, un grupo paramilitar heredero de las sanguinarias autodefensas de Colombia.

 A uno de los amenazados le conozco. No sólo aparece en el reportaje Maldito oficio, si no que él me proporcionó la inspiración para narrar la historia, la triste historia, del gran Pedro Cárdenas.

 Ha pasado casi un año de la muerte de Pedro Cárdenas y nada se ha investigado. Es más, a quienes han osado preguntar o sacar conclusiones se les ha amenazado.

 Ha pasado casi un año de la muerte de Pedro Cárdenas y la lista de periodistas muertos, amenazados, encarcelados o mutilados es estremecedora. En 2010 han muerto 10 periodistas en Honduras, otros 10 en México, 9 en Pakistán, 7 en Colombia ó 6 en Irak.

Ha pasado casi un año de la muerte de Pedro Cárdenas y ni el Gobierno de Colombia, ni el de Zimbabue, ni el de Honduras, ni el de China se toman en serio el respeto al trabajo de los periodistas.

Hablemos de Colombia, la tierra por la que Cárdenas se jugaba el tipo repartiendo periódicos rudimentarios en los que acusaba a corruptos y sinvergüenzas. La Federación Internacional de Periodistas ha registrado 189 agresiones. Cuatro atentados contra medios de comunicación. Y lo peor es que la cifra sólo aumenta según pasan los años.

El domingo En Portada vuelve a emitir Maldito oficio, esa radiografía del periodismo local en el mundo que ilustra como nadie el añorado Pedro Cárdenas. Creo que sobran razones y motivos para volver a verlo y volver a estremecerse con el idealismo casi ingenuo de Cárdenas.

Informar en Nicaragua

Nicaragua tiene un puñado de buenos periodistas. Estos días, los premios Ortega y Gasset se han acordado de uno de ellos, Octavio Enríquez.

Enríquez trabaja en el equipo de investigación del diario La Prensa de Managua. Dedicó una serie de reportajes a desenmascarar a uno de los viejos héroes de la revolución sandinista Tomás Borge, en la actualidad embajador de Nicaragua en Lima.

Tomás Borge es un intelectual que siempre ha disfrutado del arte de la elocución. Fino estilista de la palabra. Seguramente por eso, los hermanos Ortega le relegaron a plazas de segunda categoría durante los multitudinarios mítines con los que ensancharon su ego los triunfantes herederos del general Sandino. Cuentan que Daniel Ortega escribió su nombre en la lista del primer Gobierno sandinista. Y le situó al frente del Ministerio del Interior con la esperanza de que Estados Unidos le vetara. Como arma de negociación. Pero a Jimmy Carter no le pareció mal y Ortega tuvo que mantenerle por coherencia. A Borge, decepcionado, lo que en verdad le apetecía era gestionar la nueva diplomacia sandinista.

Según la información del diario La Prensa, Borge acumuló más de dos millones de dólares por la venta de cuatro fincas cercanas a Granada, la bella ciudad a orillas del lago Nicaragua. ¿Cómo consiguió esas fincas? También asegura que el Instituto Nicaragüense de la Seguridad Social financió una clínica privada vinculada a Tomás Borge.

Tomás Borge es un héroe, padre del Frente Sandinista de Liberación Nacional junto a Fonseca y Mayorga. Pero Borge también es un tipo que tendría mucho que explicar de la famosa piñata nicaragüense. La piñata surgió en 1990 –con la derrota electoral del sandinismo aún fresca- con la idea justa y revolucionaria de conceder títulos de tierras al campesinado históricamente desheredado. Pero muchos la interpretaron a su manera, con un “aquí vale todo”. Revolucionarios de papel se apropiaron de casas, coches y plata. Borge mismo se dedicó a ofrecer puñados de dólares a amigos y conocidos. Pero, claro, qué se puede esperar de las bases cuando el líder, Daniel Ortega, sigue viviendo en la casa que expropió a un empresario vinculado a la Contra y que ahora, paradojas del destino, es su vicepresidente.

Ejercer el periodismo en Nicaragua no es fácil. Ortega es un presidente que huye de los medios de comunicación. El Gobierno ni confirma ni desmiente. Silencio.

En Portada emite este domingo un reportaje sobre estos últimos cuatro años de nuevo sandinismo. Daniel Ortega no ha querido hablar para En Portada. Tampoco ha querido darnos su versión el responsable máximo de la empresa Albanisa, con la que Ortega financia obras sociales, actividades partidarias e incluso adquiere empresas que luego gestionan sus familiares. Tampoco quiso hablar el contralor de la República, que se supone debería opinar sobre la legalidad o ilegalidad de estas actividades… Y así. Los compañeros de investigación de La Prensa con los que charlamos en la redacción de Managua se quejaban de lo difícil que es confirmar oficialmente cualquier dato, por irrelevante que sea.

Muchos sandinistas -más de los que imagina el propio Ortega- opinan que la estrategia de comunicación es errónea, pero la decide Rosario Murillo, esposa del presidente, y eso en Nicaragua es mucho decir…

Vuelvo de Nicaragua con la impresión de que los valores del sandinismo; los objetivos por los que murió Augusto C. Sandino; las ilusiones por las que se dejaron la vida en la montaña miles de guerrilleros sólo puede pasar por una verdadera regeneración de FSLN. Los viejos héroes cumplieron su papel -y algunos se lo han cobrado bien- y es momento de dar el relevo a los jóvenes.

Ocho años

Hace exactamente ocho años, a esta hora aproximadamente, entraban las tropas británicas en Basora después de un largo asedio. Junto a ellos, un reducido grupo de periodistas ingleses y escoceses, un equipo de la RAI, mi amigo Evaristo Canete y yo. Lo que vimos ese día se resume en dos palabras: alegría (moderada) y caos. La caída de Basora fue un anticipo casi al pie de la letra de lo que ocurrió un día después en Bagdad.

Al abordar aquella mañana las anchas avenidas que dan entrada a Basora nos aplaudieron miles de iraquíes. Vimos banderas, niños tomando las calles para jugar al fútbol y una enorme sensación de alivio. No vimos a otros miles que supongo se quedarían en casa (aún recuerdo las palabras de un compañero en Madrid cuando le propuse contar todo esto en directo: “El minutado de las 8.30 ya lo tenemos cerrado. Llama si quieres a las 9:00”).

Llegamos al malecón que acompaña la desembocadura del Shatt el Arab. Entre escenas de júbilo muy desorganizado comenzamos a apreciar cierta tensión. Los niños desaparecieron y sólo quedaron adultos. Todos hombres. Algunos armados. Súbitamente, las tropas británicas desaparecieron y empezó el pillaje. De la puerta de entrada al hotel Sheraton comenzaron a fluir decenas de personas con ordenadores, mesas, sillas… De todas las imágenes, la que mejor retengo es la de un colchón arrojado desde lo alto del edificio.

Ingenuamente pensé que esa escena no era premonitoria, que las tropas británicas habían desaparecido para no enfrentarse a la población y de paso darles una alegría-premio a los milicianos que les habían servido de choque y de informadores. Pero no acerté. Era una ajustada premonición del caos en el que con el paso de los meses y años se iba a convertir Irak.

Han pasado ocho años y el secretario de Defensa de Estados Unidos sigue visitando Bagdad casi de incógnito. Ayer llegó por sorpresa y se fue por sorpresa. Reuters dice que la visita se centró en cimentar la estabilidad política de Irak con vistas a la retirada total de las tropas estadounidenses durante este 2011. Ahí seguimos.

Informar desde una guerra es muy complicado: Te falta perspectiva; te faltan datos; todos los actores intentan engañarte y además te apremia la necesidad de contar cosas. En Irak cometimos algunos errores y me temo que la cobertura de todos los medios en la guerra de Libia nos va a obligar en unas semanas o meses a examinar nuevos-viejos errores.

PS: Hoy se cumplen ocho años de la muerte de Julio Anguita Parrado. Y mañana, frente a la embajada de Estados Unidos en Madrid, se recordarán los ocho años de la muerte de José Couso en el hotel Palestina de Bagdad.

Ibarz y el recuerdo de Nicaragua

Vuelvo de Nicaragua y me entero de la muerte de Joaquim Ibarz. Qué puñetazo al periodismo.

Ibarz ha sido para Latinoamérica lo que Alcoverro es para Oriente Medio. Reportero, periodista y analista de referencia. Tipos estudiosos ávidos de enseñar. De los que nunca fallan cuando se recurre a ellos.

He leído esta mañana algunas crónicas y retratos de buenos amigos suyos. Todos cariñosos... Pero de todas, me quedo con el arranque de Joaquín Luna en su Vanguardia: "De haber sabido que ayer la sección de Internacional andaba desbordada entre Japón y Libia, la voz entusiasta de Joaquim Ibarz se habría ofrecido desde México para escribir estas líneas dando cuenta de su fallecimiento." Brillante.

Quizá Nicaragua sea la cuna del gran periodismo, riguroso y crítico a la vez, que practicó Joaquim Ibarz. Y seguramente por eso el nombre de un español que más veces he escuchado estos días en Nicaragua ha sido el suyo. Algunos preguntaban por Zapatero y su reelección; por Rajoy y sus aspiraciones; por Felipe y su historia, pero todos... Todos preguntaban por la salud de Ibarz. Desde políticos sandinistas a diputados de la oposición. Y también, cómo no, Carlos Fernando Chamorro, el periodista que compartió con él su último gran premio, el Maria Moors Cabot que concede la Universidad de Columbia.

Ibarz se ha ido, pero Internet nos deja a todos sus crónicas para seguir documentando todos nuestros viajes a América Latina. Gracias.

Haití no existe

Días después del terremoto del que hoy se cumple un año se celebró en Puerto Príncipe una reunión entre miembros del Gobierno haitiano y representantes de la comunidad internacional. Se puso sobre la mesa la necesidad inaplazable de convocar elecciones para respetar los plazos previstos. Los ministros se negaron con el argumento de que en esos momentos tan dramáticos era necesario un Gobierno sólido y estable. Curiosamente, los ministros que más resistencia ofrecieron fueron aquéllos a los que se les enrojecieron los ojos de avaricia al imaginar la cantidad de ayuda internacional que iba a llegar a Haití durante los próximos meses y años.

Al final, el presidente Préval tuvo que ceder y convocar elecciones. Se celebraron el 28 de noviembre y ahora el borrador del informe de la Organización de Estados Americanos advierte diplomáticamente que hubo pucherazo y que el presidente intentó colar a su candidato para la segunda vuelta. Previsible.

Cuento esto para que se entienda el título de este post: Haití no existe.

Haití es un estado soberano con sillón en la Asamblea General de la ONU –por eso la comunidad internacional no se ha atrevido a imponer un mandato ejecutivo como lo hizo en Kósovo o Timor Oriental-. Haití tiene un Gobierno y embajadores en muchos países del mundo –la embajadora en España es una mujer encantadora-. Pero Haití no tiene un proyecto colectivo y por eso no existe.

Los haitianos son independientes desde hace más de 200 años y seguramente se podrán contar con los dedos de una mano los presidentes que no han llegado al poder con el objetivo de rapiñar… Y en muchos casos también de humillar. Los haitianos lo han sufrido con resignación las más de las veces y con irritación y violencia en algunas otras ocasiones. Pero eso pasa factura.

La principal conclusión a la que llegué después de recorrer el país durante varios días es que en Haití sólo existen proyectos individuales. Cada haitiano sabe lo que quiere hacer con su vida…Y como mucho le interesa la vida de sus más cercanos. Pero no le pidas que arrime el hombro para sacar adelante un proyecto colectivo. Corres el riesgo de quedarte sin argumentos cuando te espete ¿Para beneficio de quién?

Un ejemplo para entender lo difícil que es creer en un estado haitiano: Imaginemos que un haitiano quiere montar una empresa. Lo primero, intenta comprar una parcela. Pero ¿de quién es ese terreno? Imposible averiguarlo porque allí no funciona el registro de la propiedad. Puede encontrarse con cinco o diez presuntos dueños. Tardará meses o años en hacerse legalmente con el terreno. Eso les está pasando hoy a decenas de ONGs que quieren instalar hospitales o escuelas. Lo mismo ocurre con el registro civil.

Esa desconfianza atávica en el poder haitiano se traduce en ocasiones en gran falta de civismo. Haití es un país deforestado. Hay empresas que han esquilmado los montes y además los haitianos cocinan y se calientan con la lumbre de los árboles que cortan en las montañas. Si sus dirigentes rapiñan, quién les va a decir que no corten leña para cocinar. Es tan espectacular como irritante el cambio de frondosidad en la misma isla cuando uno cruza la frontera entre Haití –montes pelados- y la República Dominicana.

Más ejemplos. Hace 20 años el 90 por ciento de los presos cumplía detención preventiva. Para reducir ese porcentaje tan escandaloso muchos países ricos decidieron invertir millones de dólares en mejorar el sistema judicial y penitenciario. Pues bien, hoy el 90 por ciento de los presos cumple detención preventiva. De nada ha servido toda esa ayuda. Muchos expedientes se han perdido y encima, según la ONU, los jueces pasan sólo una media de 52 minutos al día en sus oficinas. Que me perdonen aquéllos que cumplen son su horario…

La inmensa mayoría de los servicios sanitarios los atienden las ONGs y el Ministerio de Educación haitiano sólo supervisa –ni siquiera gestiona- el 15 por ciento de los centros educativos.

Por todo eso Haití no existe, aunque afortunadamente sí existen los haitianos.

PS: Haití no existe es también el título de un libro de uno de los historiadores que mejor conoce el país, el francés Christophe Wargny.

Los cerdos de Kosovo

De la imagen de la huida de los serbios de Kosovo en 1999 guardo una imagen imborrable. Describo el entorno: Carretera desierta con destino a Pec, al noroeste de la entonces provincia serbia. Silencio tenso, sólo roto por algún disparo esporádico. Lluvia. Niebla. Y la imagen: Cerdos, muchísimos cerdos trotando desorientados.

No hubo mejor prueba de la huida de los serbios que esas decenas de piaras alocadas. Sólo los serbios tenían cerdos en sus granjas. Los albanokosovares, en su mayoría musulmanes, ni los comen ni los cuidan.

Ese conflicto terminó como tenía que acabar: Con las fuerzas especiales de Milósevic en retirada después de haber cometido mil y una vilezas contra los casi dos millones de albanokosovares que, en la mayoría de los casos, resistieron esos abusos con estoicismo.

Serbia ya ha pagado su ansiedad.

Leo ahora el informe del Consejo de Europa en el que se acusa a las nuevas autoridades kosovares de haber tratado como cerdos a los serbios que cayeron prisioneros. Es sólo un informe, no una sentencia. Pero me resulta creíble. Engordar a unos 500 serbios para después pegarles un tiro en la nuca y enriquecerse con la venta de sus riñones… Qué horror. No se trata de una venganza. Es peor, es vengarte y de paso engordar tu bolsillo y el de tus amigotes con un buen puñado de dólares.

Kosovo, ya desde la conferencia del castillo de Rambouillet, cometió un error estratégico. Dio el poder a los que sólo tenían que haber combatido. Las guerrillas sirven para lo que sirven. Y punto. Ha pasado en otros muchos países que aún pagan las consecuencias. En la delegación kosovar de Rambouillet había personas con gran capacitación, con una visión a largo plazo del Estado kosovar, sin ansia de venganza... Pienso, por ejemplo, en Veton Surroi. Pero se optó por dar el poder –luego respaldado en las urnas, cierto- a los que sólo supieron responder a los policías de Milósevic con su mismo lenguaje. A los Hashim Thaci de turno.

El odio a lo serbio -comprensible por la humillación sufrida durante años- les ha dado alas a algunos guerrilleros, convertidos en politiquillos, para justificar lo injustificable, para crear un poder mafioso. Lo digo con lamento porque en Kosovo mantengo buenos amigos. Y me duele este Kosovo en el que me jugué el tipo en más de una ocasión por salvar la vida de inocentes albaneses. La frase puede sonar grandilocuente, pero me sale de las tripas...

Wikileaks y la diplomacia de Kissinger

Estoy deseando que Wikileaks filtre a algunos periódicos cómo ha conseguido y por qué los documentos que estos días exhiben El País, Le Monde, The Guardian, Der Spiegel y The New York Times. A estas alturas, me cuesta creer que detrás de esta operación sólo hallemos a un diplomático rebotado o incluso un servicio secreto más indiscreto de lo habitual.

Dicho esto, he de reconocer que estoy disfrutando de esta cadena de filtraciones, previamente filtradas por los propios diarios. Algunos de sus detractores lo tachan de cotilleo. Creo que no es sólo eso. He leído, por ejemplo, un informe enviado a Washington por el embajador estadounidense en Harare sobre la situación en Zimbabue que es casi perfecto. Una radiografía muy certera de lo que ocurre en ese país desastrosamente administrado por Robert Mugabe… Y más cosas.

Los cables también me ayudan a definir el perfil de algunos políticos: Vladímir Batman Putin, Nicolas Sarkozy, Cristina Fernández de Kirchner o, por supuesto, Hillary Clinton. Y también de Miguel Ángel Moratinos o María Teresa Fernández de la Vega.

Se dice que estas filtraciones ponen en riesgo el futuro de la diplomacia tradicional, ésa que consiste en asumir un mal menor –asumido habitualmente por los que no deciden- con el objetivo final de un bien mayor. Quizá. Pero quiero dejar claro que si una mañana al salir de casa me cruzo en el descansillo a Henry Kissinger –maestro de la diplomacia tradicional- y a Ratko Mladic –huido de la Justicia internacional y presunto ejecutor de la matanza de Srebrenica- no sé por quién de los dos me van a empezar a temblar antes las piernas.

Sean bienvenidas todas estas filtraciones y ¡casi en tiempo real!… Porque siempre me ha parecido absurdo que la CIA haga públicos sus trapos sucios 30, 40 ó 50 años después, cuando ya nada tiene remedio. ¿Se imaginan que hubiéramos sabido casi al instante las maniobras de la Casa Blanca, la CIA y el Departamento de Estado para acabar con el Gobierno chileno de Salvador Allende? ¿Habría aguantado tanto tiempo en el poder un tipo como Augusto Pinochet?

José Antonio Guardiola


Se puede vivir sin saber qué es el azimut. Pero difícilmente se puede navegar o volar sin manejar el azimut. El azimut, el norte magnético, el rumbo… Son los que nos facilitan ir hacia donde queremos y gracias a ese sentido de la orientación el mundo es lo que es.
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