2 posts de diciembre 2010

Los cerdos de Kosovo

De la imagen de la huida de los serbios de Kosovo en 1999 guardo una imagen imborrable. Describo el entorno: Carretera desierta con destino a Pec, al noroeste de la entonces provincia serbia. Silencio tenso, sólo roto por algún disparo esporádico. Lluvia. Niebla. Y la imagen: Cerdos, muchísimos cerdos trotando desorientados.

No hubo mejor prueba de la huida de los serbios que esas decenas de piaras alocadas. Sólo los serbios tenían cerdos en sus granjas. Los albanokosovares, en su mayoría musulmanes, ni los comen ni los cuidan.

Ese conflicto terminó como tenía que acabar: Con las fuerzas especiales de Milósevic en retirada después de haber cometido mil y una vilezas contra los casi dos millones de albanokosovares que, en la mayoría de los casos, resistieron esos abusos con estoicismo.

Serbia ya ha pagado su ansiedad.

Leo ahora el informe del Consejo de Europa en el que se acusa a las nuevas autoridades kosovares de haber tratado como cerdos a los serbios que cayeron prisioneros. Es sólo un informe, no una sentencia. Pero me resulta creíble. Engordar a unos 500 serbios para después pegarles un tiro en la nuca y enriquecerse con la venta de sus riñones… Qué horror. No se trata de una venganza. Es peor, es vengarte y de paso engordar tu bolsillo y el de tus amigotes con un buen puñado de dólares.

Kosovo, ya desde la conferencia del castillo de Rambouillet, cometió un error estratégico. Dio el poder a los que sólo tenían que haber combatido. Las guerrillas sirven para lo que sirven. Y punto. Ha pasado en otros muchos países que aún pagan las consecuencias. En la delegación kosovar de Rambouillet había personas con gran capacitación, con una visión a largo plazo del Estado kosovar, sin ansia de venganza... Pienso, por ejemplo, en Veton Surroi. Pero se optó por dar el poder –luego respaldado en las urnas, cierto- a los que sólo supieron responder a los policías de Milósevic con su mismo lenguaje. A los Hashim Thaci de turno.

El odio a lo serbio -comprensible por la humillación sufrida durante años- les ha dado alas a algunos guerrilleros, convertidos en politiquillos, para justificar lo injustificable, para crear un poder mafioso. Lo digo con lamento porque en Kosovo mantengo buenos amigos. Y me duele este Kosovo en el que me jugué el tipo en más de una ocasión por salvar la vida de inocentes albaneses. La frase puede sonar grandilocuente, pero me sale de las tripas...

Wikileaks y la diplomacia de Kissinger

Estoy deseando que Wikileaks filtre a algunos periódicos cómo ha conseguido y por qué los documentos que estos días exhiben El País, Le Monde, The Guardian, Der Spiegel y The New York Times. A estas alturas, me cuesta creer que detrás de esta operación sólo hallemos a un diplomático rebotado o incluso un servicio secreto más indiscreto de lo habitual.

Dicho esto, he de reconocer que estoy disfrutando de esta cadena de filtraciones, previamente filtradas por los propios diarios. Algunos de sus detractores lo tachan de cotilleo. Creo que no es sólo eso. He leído, por ejemplo, un informe enviado a Washington por el embajador estadounidense en Harare sobre la situación en Zimbabue que es casi perfecto. Una radiografía muy certera de lo que ocurre en ese país desastrosamente administrado por Robert Mugabe… Y más cosas.

Los cables también me ayudan a definir el perfil de algunos políticos: Vladímir Batman Putin, Nicolas Sarkozy, Cristina Fernández de Kirchner o, por supuesto, Hillary Clinton. Y también de Miguel Ángel Moratinos o María Teresa Fernández de la Vega.

Se dice que estas filtraciones ponen en riesgo el futuro de la diplomacia tradicional, ésa que consiste en asumir un mal menor –asumido habitualmente por los que no deciden- con el objetivo final de un bien mayor. Quizá. Pero quiero dejar claro que si una mañana al salir de casa me cruzo en el descansillo a Henry Kissinger –maestro de la diplomacia tradicional- y a Ratko Mladic –huido de la Justicia internacional y presunto ejecutor de la matanza de Srebrenica- no sé por quién de los dos me van a empezar a temblar antes las piernas.

Sean bienvenidas todas estas filtraciones y ¡casi en tiempo real!… Porque siempre me ha parecido absurdo que la CIA haga públicos sus trapos sucios 30, 40 ó 50 años después, cuando ya nada tiene remedio. ¿Se imaginan que hubiéramos sabido casi al instante las maniobras de la Casa Blanca, la CIA y el Departamento de Estado para acabar con el Gobierno chileno de Salvador Allende? ¿Habría aguantado tanto tiempo en el poder un tipo como Augusto Pinochet?

José Antonio Guardiola


Se puede vivir sin saber qué es el azimut. Pero difícilmente se puede navegar o volar sin manejar el azimut. El azimut, el norte magnético, el rumbo… Son los que nos facilitan ir hacia donde queremos y gracias a ese sentido de la orientación el mundo es lo que es.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios