Drôle de crise
Drôle de guerre fue un término acuñado en la Francia de mediados del 39 y principios del 40. Lo emplearon en sus tertulias nobles caducos y burgueses miopes de esa Francia al borde del colapso. La Francia que no sabía cómo reaccionar al inminente asalto de las tropas hitlerianas. Se burlaban de una guerra que algunos agoreros se empeñaban en exagerar, y eso que por las calles de París comenzaban a desfilar columnas de belgas y holandeses que huían del atropello nazi.
Y drôle de crise podría definir bien el modo en que Europa, y especialmente España, se ha plantado frente a la crisis que estalló una tarde de agosto de 2007. Fue ese día cuando la bolsa de Nueva York se desplomó. Ahí comenzó todo, aunque algunos se empeñaron en no querer verlo hasta algunos años después.
En este tiempo, y ya va para cuatro años, he echado de menos estadistas –europeos y españoles- que nos hablaran tan claro como Churchill habló a los británicos. Sangre sudor y lágrimas. Francia no tuvo ese Churchill, y si lo hubo no se le escuchó, y lo pagó muy caro. En democracia el liderazgo es apropiado porque goza de legitimidad. Por eso nos habría venido bien que alguien, desde el poder o la oposición, desde Berlín, París o Madrid, nos hubiera colocado las cartas sobre la mesa sin intereses electoralistas de por medio: De ésta vamos a salir, pero sólo se sale con el esfuerzo de todos.
Hace poco más de un año, el embajador en España de un país del G8 me contó que su país había tardado 10 años en salir de una crisis similar, aunque no tan compleja. Y subrayo compleja porque algunos se empeñan en definir el voto del miércoles en el Parlamento griego como la estación término de la crisis… Pero esto es mucho más complicado. Después de ese voto –si lo gana la línea oficial del PASOK-, vendrá otro momento trascendental, quizá, en Portugal. Y otra decisión crucial en Irlanda. Y en España y en Italia y quizá en Bélgica y Francia. Y los ciudadanos tendremos la sensación de vivir para siempre en una montaña rusa porque la prima de riesgo subirá para luego relajarse y volver a subir y…
De nada servirá esquivar todos esos vaivenes si mientras tanto no se cierra definitivamente el modelo económico de Europa. Y el Gobierno económico de Europa. Personalmente, tengo la sensación de que los seis o siete líderes que tiene Europa están en otro debate. Más personal. Más nacional. Drôle de crise.
PS: El concepto y las implicaciones de Drôle de guerre lo desarrolla magistralmente Manuel Chaves Nogales en su libro La agonía de Francia. Imprescindible.



