Carlos Fuentes, sobre todo un padre, una persona, un amante...
Escribo sorprendida por una noticia que anoche me dejó helada. La muerte siempre es inesperada, digan lo que digan. Carlos Fuentes ha muerto y hace nada estaba recibiendo premios. Carlos Fuentes y sus libros, pero mucho más sus palabras, su forma de hablar tan directa completando su retórica sobre el papel. Con eso me quedo, con su forma de ser. Tuve la suerte de conocer esa palabra de su viva voz en Valladolid, en el Congreso Mundial de la Lengua Castellana, hace ya unos cuantos años. En medio de un foro tan erudito él se permitió el lujo de hacer broma, con los tópicos y los estereotipos, despertó con la carcajada hasta al más estudioso de las letras, ese que parece que en su vida ha visto gente, sólo flexos y libros, pero no bocas hablando. Y entonces surgió la chispa. Me sedujo su forma de hacer y busqué sus textos y me hizo comprender una vez más que la gente sólo es gente, ni más ni menos, con su complejidad, y sus aciertos, con su gracia y sus problemas, son sus hijos –que se van antes que un padre-, y sus desgracias… Hoy volveré a sacar de la estantería En Esto Creo. Ahí plasmó su abecedario… Con la “a” de amor y de amistad, con tantas otras letras que componen una larga existencia. Como la suya. Gracias Carlos.




silvia dijo
Se ha ido él pero siempre nos quedará su obra.
17 may 2012
Jaime dijo
A mí también me ha afectado mucho su muerte. No me salen las palabras para expresarlo, quizás una contradicción, porque la palabra era su forma de expresión. A ti sí te salen las palabras respecto a él… me alegro!!!
17 may 2012