El jurado popular, cuando la justicia emana del pueblo.
Los ciudadanos ejercen de jueces
Esta semana descubrimos cómo funciona un jurado popular y qué implica impartir justicia en un juicio. Porque a todos los ciudadanos nos puede llegar una carta anunciándonos que hemos sido elegidos para ser miembros de un jurado popular en nuestra provincia. Es una obligación constitucional que tenemos pero también se puede excusar para no asistir en casos concretos. Por ejemplo, tener niños a cargo o problemas de salud. Como nos cuenta el coordinador del jurado y como hemos podido comprobar al principio y al final del juicio hablando con los miembros del jurado, cuando son elegidos tienen miedo y desconocen el procedimiento. Les da mucho respeto tener que juzgar a una persona, en este caso a un acusado de asesinato. Muchos no se creen capaces de decidir sobre el futuro de una persona antes del juicio pero durante los cuatro días que dura el juicio, las partes van presentando pruebas y testigos que aclaran los hechos. Finalmente, tras las declaraciones de unos y otros, testigos presenciales, peritos y facultativos, los miembros del jurado se incomunican para deliberar el tiempo que haga falta hasta que tengan un veredicto final. En este caso, el veredicto fue de no culpabilidad.
Un juicio con jurado popular suele ser más largo porque los ciudadanos necesitan conocer y comprender los hechos, además de que se les expliquen algunos conceptos jurídicos, ideas fundamentales y básicas que hay que tener en cuenta como la presunción de inocencia o qué hacer en caso de duda, es decir, si al final del juicio con las pruebas presentadas no se tiene claro si el acusado es o no culpable. En ese caso, hay que optar por la inocencia del reo porque , de lo contrario, se corre el riesgo de condenar a un inocente a prisión.
Este programa ha sido largo de realizar pero muy interesante y necesario porque nos puede tocar a todos impartir justicia. No en vano, la justicia también emana del pueblo.



