4 posts de junio 2010

La vida en un cementerio...

Esta semana En Primera Persona entramos en un cementerio que tiene más de 150 años para hablar con las personas que trabajan exhumando cadáveres, incinerando los restos en los hornos crematorios, arreglando los jardines, enterrando o limpiando las sepulturas de generación en generación.

La vida en un cementerio y el día a día en este lugar tranquilo que es un remanso de paz con el cantar de los pajarillos de fondo, a la par que triste y lleno de dolor es muy particular. Aquí, los trabajadores tienen una relación muy especial entre ellos. Son una pequeña familia que valora la vida porque conviven la muerte. Reconocen que "nadie se acostumbra al dolor y a la muerte" pero es su trabajo y tienen que sobrellevarlo lo mejor que puedan. Por eso, los que llevan más años intentan desconcectar cuando cruzan la cancela del cementerio o desmitificar el entorno en el que trabajan.

Algunos, incluso, hacen bromas sobre su trabajo pero todos sufren cuando quien ha fallecido es un niño. "Porque el corazón no se educa", me comenta un joven que sólo lleva un año en el cementerio y cuando entramos a grabar está exhumando cadáveres junto a sus compañeros. Una imagen que me impactó mucho cuando la vi porque había decenas de ataudes viejos de madera apilados en una camioneta y otros en el suelo mientras los trabajadores metían los restos, huesos, en unas bolsas. Son restos que pertenecen a personas que nadie ha reclamado en los últimos cinco años, por lo menos. Algunos cuerpos salen momificados. Es la primera vez que vea cuerpos, huesos, restos, en ese estado y os confieso que impresiona y mucho.


También resulta chocante entrar en los hornos crematorios porque allí se están quemando los huesos, los restos, de los cadáveres. Se incineran y luego se entregan las cenizas a los familiares o bien se depositan en un osario. En la entrada hay una pirámide de marmol llena de cenizas dónde se pueden depositar, es otra opción si no se las quieren llevar a casa.

En fin, este programa me ha descubierto un mundo, el del cementerio y su día a día, que desconocía. Ahora lo veo de otra forma, más humano todo y creo que tienen razón los trabajadores cuando se quejan de lo poco que se les valora en la sociedad. Parecen invisibles, sin embargo, resultan imprescindibles.

La vida en un cementerio (En Primera Persona)

Guardia urbana medioambiental en el Parque Nacional de Doñana




Esta semana En Primera Persona hemos estado en el Parque Nacional de Doñana. Naturaleza en estado puro dónde destaca la marisma, como lugar de paso, cría e invernada para aves europeas y africanas. En el Parque viven especies únicas, y en peligro de extinción, como el águila imperial ibérica o el lince ibérico que también mueren a causa de los envenenamientos indiscriminados por los ganaderos de la zona.

Los responsables de la protección y conservación del Parque son los miembros Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), una unidad de la Guardia Civil, encargada de la conservación de la Naturaleza y los recursos hidráulicos, así como de la vigilancia de montes y la prevención de incendios, la denuncia de vertidos ilegales, salud pública, animales, pesca o el marisqueo ilegal. Pero también vigilan que en la caza no se usen cebos envenenados, que las licencias estén en regla o que no se permitan las construcciones ilegales.

Patrullamos con ellos para conocer su día a día que consiste en recorrer el parque en busca de propiedades ilegales, sobre todo las de reciente construcción que son muchas, y se encuentran dentro del Parque Nacional , comprobar los vertidos a los arroyos que son denunciados, o su lucha contra la pesca ilegal y la protección de los animales.


Hablamos con los guardas forestales y celadores que actúan codo con codo con el SEPRONA, de hecho, ellos son los ojos de la guardia civil y conocen quien es quien en la zona. Hablamos con uno de ellos que fue ganadero y ahora controla el parque y se enfrenta a los furtivos.



El Parque Nacional de Doñana (En Primera Persona)


El mundo de los inventores

Esta semana En Primera Persona descubrimos el mundo de los inventores. La mayoría son hombres como Daniel, Ildefonso o José, que ven problemas y deficiencias en su entorno de trabajo y deciden inventar soluciones. No lo pueden evitar… son inventores.

Ildefonso, por ejemplo, ya está jubilado y emplea el tiempo en pensar, crear y probar sus inventos. Tiene su pequeño ‘taller laboratorio’ en el jardín de su casa y allí se pasa días enteros. De hecho, su mujer se queja de no tener hombre en casa cuando está obsesionado por un invento. Porque en las estanterías descansan inventos como la máquina de lavado y secado de perros que no han visto la luz y otros en los que está trabajando y son top secret. Dar pistas podría ser peligroso porque le podrían copiar la idea.

El mismo sigilo y secretismo tienen José y Daniel con sus respectivos inventos. Los que ya están patentados están a salvo, en principio, del plagio pero no se fían demasiado.

José ha creado un tractor que recoge los restos de la siembra de garbanzos, por ejemplo, y lleva 12 años con el invento pero está convencido de que ya es cuestión de pocas semanas verlo funcionar. Daniel, sin embargo, hace unos cuantos años por lo menos que tiene inventado y patentado su sistema anticaídas para que los obreros de la construcción no pierdan la vida si se caen del andamio.

No son grandes físicos ni matemáticos, trabajan a la vieja usanza con el método del ensayo y el error. Sólo les vale su experiencia de años de trabajo en diversos campos y, a base de constancia, han sido capaces de construir sus ilusiones.


Inventores (En Primera Persona)

De oficio : percebeiros y percebeiras

Esta semana en primera persona nos hemos ido a Galicia, concretamente a Malpica de Bergatiños, en La Coruña, a marisquear con los percebeiros y percebeiras del lugar, una de las profesiones más desconocidas y peligrosas. Mujeres y hombres que se juegan la vida cada mañana para mariscar.

El oficio de percebeiro, además de arriesgada, es sacrificada porque dependen de las mareas y de cómo haya amanecido el mar cada día. El percebe se encuentra en las rocas donde el mar enviste más fuerte y las olas no dan tregua. Por eso, son muchos los percebeiros y percebeiras que han vivido momentos angustiosos, o incluso han perdido la vida cogiendo el percebe.

Pero también es su forma de vida, lo han vivido desde pequeños en sus casas. De hecho, casi todos los percebeiros tienen madres o padres que desde siempre fueron al percebe y ellos han continuado con el oficio.


Sobre todo ahora, en tiempo de crisis, algunos han vuelto al percebe pero en general falta el relevo generacional. Es un oficio demasiado duro, comentan los padres percebeiros, que prefieren que sus hijos estudien una carrera y busquen alternativas a la mar. El frío y agitado mar de la costa gallega que no en vano es conocida por la Costa de la Muerte, obliga a los percebeiros a conocer la mar como su propio cuerpo. Pero también son consciente de que a la mar siempre hay tenerle mucho respeto.

Percebeiros (En Primera Persona)


Sandra Camps


En el programa nos acercamos a realidades sociales que nos rodean pero desconocemos. Salimos del estudio de radio para conocer en profundidad y en primera persona qué problemas tienen, cómo los viven y qué medios tienen a su disposición para afrontarlos hombres, niños y ancianos anónimos. Les escuchamos en su ambiente, con su gente, y hablamos con ellos de sus vidas, de cómo afrontan el presente y el futuro. Convivimos con ellos y les invitamos a que compartan parte de estas vidas con sus protagonistas como si estuvieran presentes en cada momento
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