En primera persona

En el programa nos acercamos a realidades sociales que nos rodean pero desconocemos. Salimos del estudio de radio para conocer en profundidad y en primera persona qué problemas tienen, cómo los viven y qué medios tienen a su disposición para afrontarlos hombres, niños y ancianos anónimos. Les escuchamos en su ambiente, con su gente, y hablamos con ellos de sus vidas, de cómo afrontan el presente y el futuro. Convivimos con ellos y les invitamos a que compartan parte de estas vidas con sus protagonistas como si estuvieran presentes en cada momento. Durante casi una hora cada semana nos colamos en distintas realidades, escuchamos atentamente cómo suenan, sus miedos, sus ilusiones, su día a día sin interferir. Mirar sin tocar pero sin perder detalle de los problemas con los que se enfrentan a diario con la sociedad porque , a menudo, podemos aprender mucho de estos héroes y heroinas anónimos que pueden ser nuestros vecinos, familiares o amigos. Con demasiada frecuencia cerramos los ojos ante otras realidades con las que nos rozamos por puro desconocimiento.


Por eso queremos acercar esos otros mundos para que sean ellos, siempre en primera persona y tal y cómo son, nos las presenten. Conocer es respetar y apreciar y la mayoría de estas historias de vida no son portada en los medios habitualmente. Nosotros los vamos a buscar y les pedimos permiso para compartir unas horas con ellos. No nos interesan los nombres y apellidos de los protagonistas de los diferentes programas, sólo buscamos el testimonio de estas personas. Buscamos compartir con ellos su rutina por eso no se graba nada ni por teléfono ni en el estudio, nosotros nos desplazamos y nos acomplamos a su rutina siempre que no molestemos ni perturbemos sus vidas. Cada grabación es una nueva lección de vida para mí que yo también pretendo compartir con todos los oyentes y escuchantes.