1 posts de abril 2009

ATUNES ARISTOTÉLICOS

En este tiempo de primavera avanzada (finales de abril) es cuando los atunes rojos comienzan a entrar en el Mediterráneo, a través el estrecho de Gibraltar, buscando aguas más cálidas y someras que las del Atlántico, para cumplir su ciclo reproductivo anual.

Como ya es bien sabido, esta migración masiva se convierte año tras año en una monumental ratonera que ya ha puesto a la especie al borde del colapso, según informes de la FAO; documentos que son rebatidos sistemáticamente por las grandes empresas pesqueras con el argumento de que los kilos de capturas se mantienen estables. Lo que no quieren ver (o aparentan ignorar) estos industriales es que si bien la masa del recurso permanece más o menos estable, el número de ejemplares que se capturan crece de año en año. Esto significa que cada vez se necesitan más pescados para llegar al peso de una tonelada.

Este hecho prueba que los ejemplares capturados son cada vez más jóvenes y, por lo tanto, el número de sus ciclos reproductivos es menor, lo cual es otro factor que agrava aún más el riesgo de desaparición de la especie.

Hoy, los atunes de media tonelada de peso (más o menos lo que pesa un toro de lidia) ya pertenecen al territorio de la leyenda. El escritor gaditano, Mariano Pardo de Figueroa, gran cronista del mundo de las almadrabas, llegó a contar por docenas el número de atunes de quinientos kilogramos que se pescaban en un sólo copo (acción de izar a bordo los ejemplares capturados en este arte de pesca).

Filmar, con el compañero de El Escarabajo Verde, Nicolás Sánchez, el mundo de las almadrabas -por cierto, el sistema más sostenible de pesca del atún- es una de las experiencias más emocionantes de mi vida reportera.

El de la almadraba es un mundo con unas costumbres muy arraigadas. Hay que tener en cuenta que este sistema de pesca ya se practicaba en Gibraltar, como mínimo, desde el tiempo de los romanos, tal como atestiguan las ruinas de lo que fue la factoría de salazón de pescado de Baelo Claudia, cerca de Tarifa.

Los pescadores de las almadrabas distinguen entre atunes de derecho y atunes de revés. Los primeros son los que se capturan en primavera, época en que el pez, graso y pletórico de energía, a punto de desovar, penetra en el Mediterráneo. El atún de revés es el ejemplar capturado a partir de mediados de verano, cuando el pescado ya ha cumplido su ciclo reproductor y se dirige de nuevo a las aguas del Atlántico para recuperar energías.

Gastronómicamente hablando, el atún de derecho es muy superior al de revés, debido a que el primero lleva mucha grasa entreverada en su carne, y el segundo la ha perdido en su esfuerzo reproductor.

Meses después, leyendo el delicioso libro de Aristóteles (siglo III A.C.) Historia de los animales, tuve un gran estremecimiento emocionado al leer en las páginas de uno de los padres de la filosofía occidental lo mismo que me habían contado los pescadores de Barbate (a quienes no hay que suponer que leyeran a Aristóteles).

El filósofo también distingue entre los atunes de derecho y de revés y asegura que el mejor momento de pescarlos es en primavera. “En otoño -añade el autor- no son tan gustosos.” Aristóteles añade que la especie se pescaba en cantidades ubérrimas en el estrecho de los Dardanelos y que algunos ejemplares alcanzaban tamaños descomunales.

Para el lector actual, Historia de los animales, es un libro simpático. El tono de la narración recuerda mucho al de los documentales divulgativos sobre la vida de los animales que vemos hoy en las cadenas de televisión.

El filósofo documentó sus textos sobre los peces a partir de los relatos y la experiencia directa que le facilitaron los hombres que pescaban en el estrecho que separa la isla de Lesbos (Grecia) de Asia Menor (hoy Turquía).

Historia de los animales llega a pasajes sublimes cuando el autor reporta datos procedentes de su experiencia directa: “Se encuentran cerca de la costa el dentón, el sargo, la dorada, pagres, congrios...” Aquí me imagino la figura de uno de los filósofos más influyentes de la Historia embarcado, de madrugada, como el más humilde de los pescadores, para levantar las redes en el estrecho de Lesbos. Y lo que más me impresiona es que esto sucedía hace 2300 años, pero podría haber ocurrido ayer, porque a lo largo de todo el Mediterráneo aún existen pescadores que utilizan las mismas artes – e incluso las mismas embarcaciones- que se utilizaban en tiempos de la Grecia clásica, tal como atestiguan diversos mosaicos de la época.

Una madrugada de no hace mucho tiempo, contemplé la llegada de las barcas que habían estado pescando en el estrecho de Lesbos durante la noche. Los pescados saltaban de las paneras pintando vivos reflejos de rosa plateado, carmín rabioso y dorado moteado de plata; eran los pagres, salmonetes y doradas que pescaba Aristóteles.

Quise imaginar que el afortunado pescador que había conseguido aquellas capturas era descendiente de uno de los hombres de mar que iniciaron a uno de los futuros padres del pensamiento universal en el arte de la pesca.

Pero al poco tiempo mi sueño se desvaneció. Y regresé de golpe al presente o a un pasado no muy lejano. Un servidor nació en un pueblo de costa y desde muy pequeño me aficioné a visitar el mercado local. Desde niño conozco los pescados que cita Aristóteles, y a lo largo de los años he ido percibiendo como los dentones, las doradas salvajes y los sargos se convertían en especies cada vez más raras en los puestos del mercado. Y sobre el atún rojo – el pescado que Aristóteles veía capturar en cantidades descomunales -puedo atestiguar que hasta hace veinte años era uno de los pescados más baratos. Hoy -debido a su escasez- cotiza a precio de solomillo de ternera.

Si Aristóteles levantara la cabeza.....

El Escarabajo Verde


Hola escarabajeros. Este es el blog de un grupo de profesionales del audiovisual que semana a semana recorremos el país en busca de historias relacionadas con el medio ambiente, la ecología y la naturaleza que luego transformamos en un programa de televisión: "El escarabajo verde".
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios