Premios verdes y de carne y hueso
Acabamos de regresar de Valencia Gemma Ruiz, la productora del programa, y una servidora, para un cometido agradable, de aquellos que siempre tienen voluntarios de sobra: recoger un premio que le han dado a El Escarabajo Verde. La Fundación José Navarro otorga por segunda vez los Premios Verdes en varias categorías: la de comunicación ha sido para nosotros.
La ceremonia fue un lujo, y nos sentimos tratadas con mucho cariño. La organización tuvo la visión de cuidar cada detalle, como por ejemplo que los coches para los invitados fueran eléctricos. Así que nos trasladaron hasta la Feria de Muestras, donde se entregaban los galardones, en un Lexus RX 450. La pega es que es un coche tan completo... que tiene un precio inasequible. La decepción sigue ahí: si todos los coches eléctricos valieran esto, ya podemos ir descartando su popularización. Esta mañana he ido en taxi a la estación a coger el Euromed.¡El taxi era eléctrico también! Me reconcilié con los hados, otra marca y más barato, por lo que me contó el taxista. Y además me dicen que si tienen motor de explosión también, -maldita gasolina- se recargan solos. No hace falta "enchufarlos".
Pero de lo que yo quería hablar aquí de verdad era de los premiados que ayer también subieron al escenario. No son personajes populares, son personas o empresas que han tomado pequeñas iniciativas que han ido cobrando cuerpo. Y han llegado a su mayoría de edad siendo soluciones reales, y sostenibles: El Celler de la Muntanya, una empresa que con su proyecto Microviña produce vino y aceite primando la recuperación de minifundios abandonados. O la gente de Mensa Cívica, que se ocupa de servir comidas en escuelas u hospitales pero en base a una alimentación acorde con los recursos que nos da la tierra. O Carolina Punset o Joaquín Marzá, ella concejala de Agricultura en Altea, él director de un centro educativo en El Hurchillo, que con su convencimiento y empeño están transformando la realidad en la que viven para que sea más ecológica. Y son sólo unos ejemplos.
El mayor placer ayer por la noche fue ver que existen utópicos que han sabido plasmar en su día a día esas ideas que contribuyen a hacer de nuestro trozo de tierra un lugar más respirable.




