el jardín de García Lorca
Durante las últimas semanas hemos elaborado un “escarabajo” sobre el paisaje en la obra de Federico García Lorca. Esta circunstancia me dio pie a hacer una lectura “ambiental” de parte de su obra.
No avanzaré ahora el contenido del documental (emisión, prevista en febrero), pero sí quiero resaltar que el lorquiano Romancero gitano conforma un gran y exquisito jardín, un jardín que me retrotrae a los años de mi niñez, durante los cuales me sentía propietario de un particular paraíso terrenal limitado por las tapias del recinto botánico de mi abuela.
A continuación intento entrelazar algunos recuerdos de infancia y algunos versos de Lorca. En aquel jardín de mi abuela crecía una gran higuera. Durante las calurosas tardes de verano, miles de insectos, atraídos por el dulzor de los frutos, zumbaban alrededor del árbol y me trasmitían una sensación de torridez casi insoportable. De tal forma que mi diapositiva mental de los veranos mediterráneos es una higuera con banda sonora añadida de abejas, moscas y mosquitos.
En Romancero gitano se lee:
“La tarde loca de higueras
y rumores calientes.”
Para mí, un impresionante trallazo sensorial. En el paraíso terrenal de mi niñez –como en el bíblico- también crecía un ejemplar prohibido: una adelfa. Mi abuela me había prohibido acercarme al arbusto porque -decía- era una planta venenosa. Con el tiempo olvidé esta circunstancia, hasta que en el romance del Emplazado, leí los siguientes versos:
“-Ya puedes cortar, si gustas,
las adelfas de tu patio
…………………………….
Porque dentro de dos meses
yacerás amortajado.”
Realmente inquietante. Me abstengo -sin embargo- de “criminalizar” este arbusto porque es una de las plantas más sostenibles de los jardines de la cuenca mediterránea; necesita muy poca agua; una poda de las ramas interiores aleja las plagas y la floración se prolonga desde mediados de primavera hasta el otoño. Por otra parte no tengo noticias de envenenamientos por ingestión de adelfas.
El primer elemento vegetal que aparece en Romancero es el nardo:
“La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.”
Los nardos crecían en mi edén infantil y me aseguraban, año tras año, unas tiernas escenas de casto ligoteo: Resulta que en mi pueblo (Sitges) era tradición que los novios, por la fiesta mayor, regalaran a sus chicas varas de nardo. Yo hacía lo mismo con las flores que me dejaba cortar la abuela y mi precocidad se veía premiada con una insinuación de besito por parte de M., la niña a quien instituí en mi primera novia, a pesar de no habérselo consultado.
La tradición del nardo se perdió cuando el cáncer de cemento empezó a devorar los jardines y los huertos familiares de mi pueblo, y la gente se dio cuenta de que los nardos de vivero habían perdido su aroma almizclado.
El jardín de mi abuela tardó algunos años más en desaparecer y -no obstante- con él se extinguió de mi memoria una fruta rarísima, hasta que reapareció en mi mente con la lectura paisajística de García Lorca: la toronja o naranja bravía (citrus medica, o naranja de Persia).
En “La monja gitana” Lorca escribe:
“Cinco toronjas se endulzan
en la cercana cocina.”
La toronja o naranja bravía es un fruto del mismo color de la naranja, con la piel mucho más rugosa, de un tamaño que dobla al de su prima anaranjada y con una forma que recuerda a las lámparas eléctricas convencionales (o sea: de consumo alto). Sólo se comía en confitura o escarchada. Escribo “comía” porque nunca en la vida he vuelto a ver este fruto, ni conozco a nadie que me de razón de él en España, aunque parece ser que la industria agroalimentaria se vuelve a interesar por él.*
En el documental sobre Lorca, el hispanista Ian Gibson afirma que el poeta era un gran ecologista. Los que hemos elaborado este trabajo lo podemos constatar. Lo que no imaginábamos es que, al citar una fruta cuyo rastro se ha esfumado de España , el poeta granadino se convirtiera, además, en un notario de la biodiversidad perdida.
* En Google el lector encontrará 279.000 entradas sobre “toronja”. Al menos las diez primeras se refieren a un fruto distinto al que cita García Lorca: citrusxparadisi, un híbrido reciente denominado en castellano “pomelo rosa.”




gatito dijo
Pues vaya hermosos poemas no los había leído nunca, pero siempre está este programa para recordarlos.Saludos escarabajeros.
15 ene 2010
manolo vilchez dijo
extraordinaria composición, sólo eso
gracias
15 ene 2010
eugenia dijo
Os recomiendo siempre el escarabajo,pero este me llega especialmente,desde que llegué por primera vez a Granada,me sentí especial,algo me atraia,sus calles,su olor,su color...pero sobre todas las cosas y monumentos y paisajes...me llegaban rumores de poemas de Lorca en cada esquina,en cada rincón,me estóy terminando el libro de Marta Osorio "Miedo,olvido y fantasia" y estóy muy sensible con todo este tema,se me ha calado hasta el fondo,la vega se ha perdido prácticamente,no dejemos que su legado,el de Lorca,desaparezca con ella,ya que es ella misma.
Gracias por estos regalos de programas,gracias a todo el equipo de el escarabajo...Eugenia Valiente Ballesteros
12 feb 2010
esther dijo
Solo he podido ver el final del programa de hoy dedicado a Lorca, quisiera preguntar ¿como podria verlo?, alguien lo ha grabado y me lo puede pasar.
Gracias
14 feb 2010
Anónimo dijo
Esther, puedes ver el programa en nuestra web, http://www.rtve.es/television/escarabajo/, a partir de mañana martes.
15 feb 2010
patricia dijo
adhiero todo pensamiento con este gran artista, gracias por compartir
13 abr 2010