3 posts de noviembre 2010

POR TIERRA, MAR...Y AGUA



“El mantenimiento de la seguridad alimentaria debe concebirse como una cuestión de estrategia nacional, y en este sentido el mantenimiento de la agricultura y por ende, del regadío, juega un papel fundamental, además de ser una alternativa clave o única para la actividad económica de determinadas comarcas”


Esto es lo que afirma el informe de sostenibilidad ambiental de la Estrategia Nacional para la Modernización Sostenible de los Regadíos, Horizonte 2015, que el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino está elaborando y que pretende dar continuidad al esfuerzo realizado para mejorar la gestión del agua y promover la sostenibilidad del regadío, iniciado ya con el Plan de Choque de Modernización de Regadíos 2006-08. La frase del encabezamiento revela que para cualquier estado moderno la agricultura debe ser considerado un sector estratégico en reserva, algo así como lo es el carbón respecto a la energía: es fácil de extraer y lo tenemos en casa por lo que se ha de mantener una reserva a la que echar mano en caso de necesidad. La agricultura nacional no puede competir con los productos de importación pero por otro lado, y sin mencionar importantes consideraciones culturales, ningún estado moderno puede permitirse el abandono progresivo de esta actividad por la sencilla razón de que tenemos que comer todos los días, y además procurarnos alimentos de calidad.

Desde la fusión del los antiguos ministerios de Medio Ambiente y Agricultura en uno se pretende hacer un esfuerzo integrado (no podría ser de otra manera) y enmarcar toda cuestión agrícola, ganadera o pesquera en un marco medioambiental como exigen los tiempos. La modernización de los regadíos era piedra angular de esta política porque dejaba de lado la pregunta ¿regadíos sí, regadíos no? para focalizarla en la eficiencia, el ahorro y el respeto por los sistemas hídricos y las cuencas fluviales. En la modernización del campo en suma. Incluso los que han basado su identidad en la reclamación del agua para regadíos admiten con voz baja que se acabó ese momento; ahora toca modernizar y ahorrar.


En Monegros, claro ejemplo de esto último, la transformación es evidente. Cualquier agricultor pone en marcha, esté donde esté, un sistema de riego para 20Ha de guisante con un simple teléfono móvil. Aún así siguen empecinados en la necesidad de nuevos embalses que la hostil opinión pública y los embates de la crisis van haciendo cada vez más pequeñitos. Contradicciones no faltan.

Mientras tanto la organización ecologista WWF denuncia que lleva más de cuatro años esperando información ambiental sobre el agua que se ha ahorrado gracias al Plan de modernización de regadíos financiado con dinero público. A pesar de que el Defensor del Pueblo acaba de ratificar por cuarta vez que la organización tiene derecho a conocer esta información ambiental, el MARM sigue sin hacer públicos los datos.

¿Qué veremos en nuestros campos dentro de unas décadas? Tres escenarios, uno, el que ya se reclama desde los sectores más liberales: reemplazar completamente nuestra producción agrícola e importarlo todo. Dos, el mantenimiento estratégico de la agricultura en que tierras y personal pasarían a la reserva a la espera de ser llamados a filas (si la falta de relevo generacional no acaba antes con la tropa). Tres, modernizar la producción y dar valor añadido a la materia prima de manera que se revalorice el producto y tenga salida comercial, trabajando los campos y manteniéndolos como reserva estratégica….eso si los intermediarios y la inercia del mercado no lo impiden como podréis ver en el reportaje que emitimos el próximo viernes 19, “lo que vale un pimiento”.

Alimentos que dan la vuelta al mundo

A medudo, al montar un reportaje nos vemos obligados a sacrificar opiniones interesantes para no excedernos del tiempo máximo concedido al programa. Este testimonio de Esther Vivas, autora del libro “Supermercados, no gracias”, ha sido victima del mencionado tijeretazo en uno de nuestros últimos trabajos titulado "Lo que vale un pimiento".


Esther, denuncia cómo los alimentos antes de llegar a nuestra despensa han dado una vuelta al mundo, lo que supone un gran coste energético, cuando, en un radio de menos de 46 kilómetros, se pueden encontrar esos mismos productos.


Aún a riesgo de caer en moralinas y tópicos, recordaré una vez más el peso que tenemos cada uno de nosotros como consumidores. Debemos ser conscientes a la hora de hacer la compra y saber distinguir entre los alimentos que tienen una mayor huella ecológica. Luego, ya decidiremos si preferimos comer productos ecológicos, o los que nos traen de la otra punta del planeta, o los que nos presentan envasados en sus correspondientes bandejas de porexpan, o... Al menos, será bueno asumir que al elegir uno u otro estaremos marcando también las tendencias del mercado.

El escarabajo verde: el coste medioambiental del comercio de alimentos



"Lo que vale un pimiento" se emitirá el 19 y 21 de noviembre en La 2; y el 26, 27 y 29 de noviembre en el Canal 24H. Consulta los horarios aquí.

Hay que quitarse del atún...¡ya!

El otoño es un momento álgido en cumbres y toma de decisiones relacionadas con el medio ambiente. Se acaba de celebrar en Nagoya, Japón, la llamada Cumbre de la Biodiversidad; a finales de mes está la cita en Cancún, México para discutir sobre el cambio climático,-de nuevo-... Curioso por cierto que se haga poco ruido al respecto. El año pasado, a estas alturas, a las puertas de Copenhague el estruendo mediático y social era tremendo, presionando para conseguir un acuerdo justo. Nada que ver con esta edición... que cada uno saque sus conclusiones.


A lo que iba, al atún. En pocos días (a partir del 17 de noviembre), se celebra en París una reunión trascendente de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT, por sus siglas en inglés). Ahí los gobiernos van a acordar medidas para evitar la sobrepesca del atún rojo, una especie cuyo consumo se ha disparado en los últimos años, sobre todo a raíz de la popularización del sushi y el sashimi. Buena parte de las capturas actuales son ilegales, según nos cuenta WWF, y hasta ahora el ICCAT no ha sido capaz de controlar esas pescas, con lo que el atún rojo, que era tan abundante en el Mediterráneo, está diezmado.

Algunas organizaciones como la Asociación de Pesca, Comercio y Consumo Responsable del Atún Rojo, creada en el mes de julio de este año, apuestan por mantener las capturas en 13.500 toneladas actualmente permitidas, y rechazan el cierre de una parte de la flota.

En cambio, las organizaciones medioambientales de ámbito estatal, en un reunión reciente con la nueva Ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, ponían sobre la mesa como una de las prioridades que fuera a esta reunión apoyando una reducción significativa de la cuota de pesca del atún rojo, hasta 6000 toneladas, para asegurar su viabilidad.


Thunnus thynnus

© OCEANA / Keith Ellenbogen

Las movilizaciones a favor del atún rojo pasan por la petición de WWF de su inclusión en el catálogo CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) que implica la prohibición de su comercio internacional, principal causa de su agotamiento, y que los consumidores dejen de comprarlo. Oceana apuesta por una campaña "Da la cara por el atún", como medida de presión para que los gobiernos tomen medidas efectivas en la cumbre del ICCAT. No es una broma, porque según los científicos, se ha reducido en un 85% el número de reproductores de atún rojo.

A veces nos preguntamos qué podemos hacer nosotros para cambiar el mundo, ahora se nos pide un consumo responsable.

El Escarabajo Verde


Hola escarabajeros. Este es el blog de un grupo de profesionales del audiovisual que semana a semana recorremos el país en busca de historias relacionadas con el medio ambiente, la ecología y la naturaleza que luego transformamos en un programa de televisión: "El escarabajo verde".
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