2 posts de marzo 2011

Salvando las ballenas: una española en Sea Sheperd

Una conocida de El Escarabajo Verde, Eva Hidalgo nos cuenta su experiencia como activista de Sea Sepherd, una organización ecologista internacional sin ánimo de lucro por la conservación de la fauna marina. La activista española participó en una ambiciosa campaña contra la caza furtiva de ballenas en el océano Antártico. La operación resultó ser un gran éxito.

Eva Hidalgo, activista de Sea Sepherd.

"He cumplido un sueño. Participar activamente en una campaña de Sea Sepherd contra la caza de ballenas ilegales en la Antártida es mucho más de lo que podía imaginar. Cuando inicias una experiencia como ésta, nunca sabes lo que vas a encontrar ni cuales serán los peligros o amenazas a los que te expondrás. Pese a ello, las ganas de participar superan cualquier miedo. Y más cuando tu mayor miedo es la pérdida de estas increíbles especies. No solo por su belleza, si no lógicamente por su fundamental papel en la cadena alimentaria de los océanos.

Todas las fotografías han sido realizadas durante la expedición.


Después de muchos meses de trabajo duro preparando el Steve Irwin, el barco destinado a la operación, llegó el momento de partir. Nuestro viaje al Antártico era una batalla vital que tenía por objetivo la conservación de diferentes especies de ballenas en un espacio en el cuál se supone que deberían estar protegidas por las autoridades. Sin embargo, año tras año son atacadas por cazadores furtivos. Desde sus inicios, Sea Sepherd ha mejorado sus estrategias de actuación, aprendiendo de sus aciertos pero también de sus errores. En cada campaña se sienten más fuertes, seguros y convencidos de su actuación y papel de preservación del medio. Y esta campaña ha sido una muestra de ello.

La expedición acabó en febrero en 2010.

Nuestro viaje empezó en diciembre de 2010, un mes antes de que la flota ballenera japonesa zarpara. Partir un mes antes que los cazadores japoneses nos permitió tomar mucha ventaja en la operación. Por primera vez, logramos interceptar dos de los tres arponeros antes de que iniciaran la caza. Para ello, llevamos a cabo algunas tácticas de acción directa típicas de estas operaciones como bombas fétidas, la utilización de cañones de agua que imposibilitan el trabajo en cubierta, o el uso de líneas de cuerdas en el agua para inmovilizar las hélices de los barcos. Fue una persecución continua, sin descanso alguno para los cazadores, que se vieron sobrepasados por los hechos. Incluso conseguimos interceptar el buque que iba a proveer de combustible a la flota y sobre todo, logramos nuestro gran propósito: localizar el Nissin Maru, el buque factoría de la flota, en el cual se almacena y procesa toda la carne de ballena. Su única vía de escape era deshacerse de nosotros pero les resultó imposible ya que este año la campaña de Sea Sepherd contaba con tres embarcaciones.

El objetivo estaba logrado. Habíamos hecho historia. La flota ballenera debido a la presión de Sea Sepherd, decidió regresar a puerto un mes antes de lo previsto. Fue un gran momento para nosotros. Tantos años de trabajo duro, esfuerzo y toda la tensión acumulada quedaron repentinamente compensados. La sensación de alegría y satisfacción se evidenció en la cara de toda la tripulación. Las expresiones mostraban desde la incredulidad hasta la felicidad más absoluta. No se trata de una victoria únicamente en beneficio de las ballenas y de los océanos si no que va mucho más allá. Para mí, es una victoria moral de la humanidad. Es una muestra del gran poder de las personas para cambiar el mundo. En aquel momento, me di cuenta que el cambio está en nuestras manos.

El objetivo esta logrado. Con satisfacción, imagino todas esas nubes del respirar de las ballenas en el horizonte de hielo, en la soledad y no puedo evitar sonreír. Y es que desde Sea Sepherd, creemos que la flota japonesa ha entendido que no puede regresar al santuario de ballenas del océano ártico nunca más. Desgraciadamente aún queda mucho por hacer. Es la hora de parar nuestras ajetreadas vidas repletas de comodidades, mirar alrededor y comprender cuál es nuestro papel en la sociedad y en el mundo. Tenemos que poner nuestro granito de arena en la defensa del medio ambiente, del planeta y de todas las especies que viven en él, antes de que sea demasiado tarde. Cada uno de nosotros marca la diferencia. En nuestras manos ha estado su destrucción, usémoslas ahora para salvarlo".

Nucleares después de Fukushima

La central de Fukushima, en Japón tras el incendio de sus reactores. Foto cedida por Tepco.

La tierra tiembla en Japón y miles de ciudadanos árabes inician el camino hacia la libertad. Dos hechos aparentemente ajenos e inconexos, pero que han provocado un intenso debate energético en nuestro país. Así es la globalización, que nos aboca un mundo donde todos estamos irremediablemente interconectados.

La crisis libia, protagonizada por el infame dictador Gadafi, evidenció los problemas de dependencia energética de España y del resto de Europa respecto a países políticamente muy inestables como Libia, Egipto o Arabia Saudí. De allí, proviene gran parte del petróleo y del gas que consumimos en forma de gasolina u otros combustibles necesarios para el mantenimiento de nuestro nivel de vida y bienestar.

De Japón, nos llegan imágenes catastróficas de los efectos de un tsunami provocado por uno de los mayores terremotos de nuestra historia reciente. Y por si fuera poco, un accidente nuclear de consecuencias todavía impredecibles que ha puesto en tela de juicio la seguridad de la energía nuclear en todo el mundo y ya ha provocado la reacción de los gobiernos occidentales.

Aunque aprovechar la cadena de desgracias provocada por la crisis nuclear de Fukushima en contra de la energía nuclear pueda parecer oportunista e incluso revanchista, en el Escarabajo Verde siempre hemos abogado por la necesidad de un debate serio sobre la peligrosidad de esta energía.

Durante años, hemos tratado temas como el cierre de la central de Zorita, el tratamiento de los residuos nucleares o lo que nos han dejado las políticas ocultistas respecto a la energía nuclear en otros tiempos.


Una de las bazas de la energía nuclear es que reduce la dependencia del exterior

Y ahora los hechos nos dan la razón. La propia Unión Europea ha citado a todos los ministros de Medio Ambiente e Industria para tratar el tema, así como a los responsables de seguridad nuclear de cada país.

Grandes potencias económicas como Alemania, con una dependencia nuclear del 26%, ya han movido ficha. La canciller alemana, Angela Merkel, ha asegurado que desconectará los reactores más antiguos y que suspenderá, al menos por ahora, el plan de prórroga de sus centrales nucleares.

E incluso España que parecía tener claro que la energía nuclear era la gran solución para aliviar la asfixiante dependencia energética del exterior, cifrada en un 77%, ya ha encargado una revisión completa de sus instalaciones nucleares. Hay que recordar toda la polémica abierta en nuestro país por la prórroga que Garoña, la central nuclear más antigua de España y toda la disputa en torno a la seguridad de las centrales de Ascó y Cofrentes.

Estamos por lo tanto, ante una opción energética que mediáticamente parecía contar solo con la oposición de las organizaciones medioambientales, eternos detractores de la opción nuclear, pero no olvidemos que cuenta con el rechazo de la gran mayoría de la población. En España, el 73% de la población rechazaría la instalación de una central nuclear en un lugar cercano a sus hogares. Uno de los promedios de rechazo más elevados de Europa.

La polémica sobre el modelo energético está servida y tiene que ir mucho más allá de debates populistas como la utilidad o no de la limitación de velocidad a 110 km/h en las autovías y autopistas españolas o la rebaja de los costes de los billetes del transporte público aprobados en el paquete de medidas del Plan de Ahorro Energético.

El debate sobre la energía nuclear transciende a la seguridad o no de las centrales, ya que está en juego el modelo económico y de desarrollo que queremos con todas sus consecuencias.

Aquí entran las opciones verdes que además de su valor ecológico podrían ser una gran inversión de futuro para un país en crisis necesitado de nuevos valores industriales.

Y en este debate, el planeta tiene mucho que aportar, porque como se ha demostrado en Fukushima, la naturaleza no entiende de medidas de seguridad, ya que cuando ruge, sus efectos son implacables. ¿Vale realmente la pena asumir tantos riesgos por una energía tan altamente vulnerable como la nuclear?

El Escarabajo Verde


Hola escarabajeros. Este es el blog de un grupo de profesionales del audiovisual que semana a semana recorremos el país en busca de historias relacionadas con el medio ambiente, la ecología y la naturaleza que luego transformamos en un programa de televisión: "El escarabajo verde".
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