Perforar el Ártico: la pérdida del principio de prevención
Nos da un brinco el corazón al leer que a British Petroleum (BP) se le escapado otra vez petróleo. Esta vez es una fuga no significativa de petróleo y agua tratada en una instalación en la Bahía de Prudhoe, en Alaska. Sí, estamos hablando del Ártico. Doscientos galones, lo que vienen a ser unos 775 litros constituyen el vertido que la compañía dice tener controlado.
Tal vez esta cantidad no hará temblar las Bolsas mundiales ni devastará el medio ambiente, pero es una gota más, en sentido figurado y literal, que viene a asfixiar un ecosistema que tiene encima de su cabeza la espada de Damócles. Y decir otra cosa, en términos medioambientales, es mentir.
Y lo decimos con fundamento, porque no se puede llevar a cabo una práctica de riesgo, sin tener en cuenta cómo reaccionar en caso de que ese riesgo suceda, es decir, en caso de emergencia. Os lo explicamos: el destino, o el sentido común, hacen coincidir este vertido con un informe publicado por la coalición "United for America's Arctic", una coalición de ONG que solicitan al Gobierno de los Estados Unidos y las compañías petroleras que demuestren y expliquen cómo van a reaccionar en caso de un vertido en el Ártico ahora que se está reconsiderando la perforación ahí.
De momento, parece ser que todos los tests realizados (y que datan de 2000) en ese sentido han fracasado, y por tanto incluso el Departamento de Interior norteamericano admitía en su momento que se habían constatado las "severas limitaciones" de los equipos convencionales para luchar contra los vertidos de crudo en un lugar tan aislado y con unas condiciones climatológicas tan duras. No hay más que ver el vídeo del test, obtenido por Oceana gracias a la "Freedom of Information Act".
Aún así, Shell ha solicitado la aprobación de pozos de prospección para 2012, y otras petroleras para los dos años siguientes. Sin que el Estado de Alaska ni el Gobierno de los Estados Unidos posea documentos en los que la Shell demuestre que puede ser efectivo ante un vertido de petróleo. Si en el Golfo de México sólo se recuperó el 10% del crudo derramado desde la Deepwater Horizon, la plataforma de BP, imaginad qué puede pasar en una emergencia así en un lugar mucho más complejo, inaccesible y alejado...



