Insecticidas sin factura
Que curioso es ver como la naturaleza está programada. Hemos elaborado un programa sobre los insecticidas biológicos, es decir naturales. Y hemos observado como en pleno despliegue tecnológico regresan los métodos de toda la vida. Unos insectos se comen a otros insectos que actúan como plaga en la agricultura o jardinería.
Gracias a las cámaras más avanzadas hemos grabado con gran calidad, cómo el diminuto pulgón es devorado por otros insectos que viven de él. El agricultor lo ha conseguido plantado flores o setos cerca del cultivo para que estos depredadores se instalen y permanezcan allí, aprovechando que tiene al lado la planta donde alimentarse de pulgón.
O nos ha fascinado el sistema de confusión sexual. Cuelgan en los frutales unas bolsas que emiten feromonas que llaman al macho, pero esa nube a la vez le desorienta y le resulta imposible encontrar a la hembra para copular y procrear.
Y qué decir de las cajas-nido, instaladas para anidar pájaros, que se comen determinados insectos perjudiciales para las plantaciones.
Son métodos naturales que evitan los efectos secundarios en el medio y en las personas provocados por insecticidas químicos. Los hemos visto aplicar también en parques y jardines, lugares muy frecuentados y que pueden provocar crisis de salud en personas con hipersensibilidad química. Como hemos comprobado, son muy utilizados en la agricultura ecológica y van penetrando poco a poco en la integrada, un sistema de cultivo intermedio entre la agricultura ecológica y la convencional.




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