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Marruecos: visita guiada para dar con el único primate al norte del Sáhara

La Semana Santa está a la vuelta de la esquina y por eso proponemos a los amigos del Escarabajo Verde un viaje que os pondrá en pocas horas ante los únicos primates, a parte del ser humano, al norte del Sáhara. Un corto vuelo a Fez, Marruecos, sitúa a las puertas del Parque Nacional de Ifrane donde reside una de las últimas poblaciones del macaco de Berbería. Después de pasar unos días en la histórica ciudad y aclimatarse al ritmo marroquí, ponemos rumbo al Atlas Medio donde la organización Moroccan Primate Conservation (MPC) dispone del programa de ecoturismo MonkeyWatch para observar a la especie en libertad. Al llegar al parque, nos recibe Liz Campbell, investigadora de la Universidad de Lincoln, Canadá, que lleva más de un año en el país estudiando a los macacos.

Aunque el parque acoge a la población salvaje más numerosa del mundo, suponemos que para verlos tendremos que andar horas a través de boques de cedros. Pero para nuestra sorpresa, damos con el primer grupo en un santiamén, al salir del coche y a pocos metros de la carretera principal. “Están allí a lo lejos, vamos a andar lentamente y sin hablar para interferir lo menos posible en su quehacer diario y no modificar su conducta”, aconseja Liz. Mientras nos situamos a una distancia prudencial, mis ojos no pueden evitar detectar la incontable cantidad de basura en el suelo: pañuelos de papel, botellas de vidrio rotas, bolsas de patatas….y una decena de macacos justo al lado. Liz señala a un simpático mono con un grueso pelaje rojo que observa constantemente los movimientos de sus congéneres: “Este es el grupo de Gandalf”.

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El macho alfa Gandalf. Fotografía: Moroccan Primate Conservation
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Los macacos de Berbería pasan horas en las ramas de los árboles del parque. Fotografía: Moroccan Primate Conservation.
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Los macacos se acercan a la carretera en busca de restos de comida entre la basura ocasionada por los turistas.Fotografía: Dunia Ramiro.

Hace frío pero observarlos en libertad cuidando a las crías o comiendo es una experiencia magnífica a la par que poco común porque, desafortunadamente, la especie ya solo se encuentra en algunos lugares de Marruecos, Argelia y Gibraltar. La UICN considera que está en grave peligro y la presión humana les ha desplazado a zonas montañosas donde luchan por sobrevivir. “El año pasado nevó durante tres semanas y las carreteras estuvieron cortadas de forma que no pudimos seguir a los grupos. Al acabar el temporal, descubrimos que una buena parte había perecido de inanición”.

Desde que la especie se encuentra en la cuerda floja, se trabaja para salvarla. Una clara apuesta del gobierno marroquí es la creación del Parque Nacional de Ifrane en 2004 para proteger su hábitat. “Aunque todavía queda mucho por hacer –apunta Liz. Por ejemplo, prohibir la venta ambulante de comida para macacos como atracción turística”. Nos acercamos hasta uno de esos puestos de cacahuetes instalado en el arcén de la carretera principal que atraviesa el parque, en una curva con poca visibilidad donde los vehículos pasan a toda prisa. “Los macacos saben que los turistas les darán de comer y cruzan arriesgando su vida. Sólo en un año en este punto han muerto 6 atropellados”, lamenta Liz. Por eso, la MPC ha colocado un panel informativo justo antes de la curva con el que esperan reducir la mortalidad.

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Un macaco y su cría espera a que algún turista se detenga a darles comida. Fotografía: Dunia Ramiro.
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Los vendedores ambulantes de comida para macacos modifican el comportamiento de los primates. Fotografía: Dunia Ramiro.
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Un macaco pide comida a una turista marroquí en los puestos ambulantes. Fotografía: Dunia Ramiro.
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Este reclamo de compra de cacahuetes atrae a numerosos macacos a un punto negro de la vía. Fotografía: Dunia Ramiro.
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De izquierda a derecha, Dunia Ramiro del Escarabajo verde, y Liz Campbell, de la Moroccan Primate Conservation, ante la señalización que pretende mitigar los atropellos de primates. Fotografía: Cédric Geluk.

Puesto que la venta de cacahuetes es una de las únicas fuentes de ingreso para la comunidad local, el dilema es cómo erradicarla sin afectar al sustento de tantas familias. “Lo mejor es que dejen una actividad que perjudica a los macacos por otra que les beneficie tanto a ellos como a los animales. Por eso, algunos han dejado los puestos por trabajar de guías en nuestras investigaciones de campo dado que conocen el parque como la palma de su mano y ayudan a dar con los macacos rápidamente en actividades de ecoturismo como esta”, explica Liz, señalando al guía marroquí que hoy nos acompaña. “Si no implicas a la comunidad para que haga suyo el proyecto, los primates tienen los días contados por mucho que nosotros intentemos lo contrario”, añade.

El proyecto de conservación también involucra a las mujeres de los guías locales y así lo comprobamos a la  hora de comer puesto que la visita incluye un delicioso cuscús vegetal en un humilde alojamiento rural gestionado por la esposa de uno de los guías.

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La especie puede vivir hasta 22 años y vive en grupos de 7 a 59 individuos. Fotogragía: Moroccan Primate Conservation.

Para digerir, nada mejor que pasear entre majestuosos árboles de copas inalcanzables. El parque también es el bastión del cedro del Atlas, una especie que se encuentra en un 85% en las montañas del Atlas.  “Los macacos necesitan de estos árboles para sobrevivir pero cada día talan más y más cedros”, lamenta Liz. ¿Cómo es posible que talen árboles centenarios en un parque nacional?, pregunto sorprendida a lo que rápidamente indica:“Esto es Marruecos y las cosas avanzan muy poco a poco. Mientras tanto, cada vez que compras un mueble deberías preguntar al vendedor el origen de la madera porque estos cedros endémicos tan importantes para los macacos van a parar al mercado europeo”.

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Los cedros del Atlas son el hábitat de los macacos y representan una especie arbórea endémica que alcanza los 50 metros de altura. Fotografía: Moroccan Primate Conservation.
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Espacio que deja un cedro acabado de talar en el Parque Nacional de Ifrane. Fotografía: Dunia Ramiro.

El sol y la temperatura caen minuto a minuto. Antes de irnos, topamos con otro grupo de macacos con varías crías jugando alrededor de sus padres. Saltan y corren ignorando que quizás sean víctimas de un cazador furtivo en los próximos meses. “Tanto en Navidades como en verano, hay cazadores que roban las crías, las meten en mochilas y las pasan por el Estrecho de Gibraltar a Europa”, cuenta. Cierto es que cada verano el paso del estrecho cuenta con diferentes ong’s que organizan campañas de sensibilización entorno a este comercio ilegal. Pero, ¿por qué tener un macaco de Berbería?, cuestiono. “Hay gente que encuentra gracioso tener un mono en casa que le haga monerías. Pero sabemos que la gran mayoría acaba abandonada al alcanzar la edad adulta si no muere antes. Separar a las crías de su familia es un crimen pero lo es todavía más cuando estas pequeñas son la esperanza de una especie de la que cada día quedan menos individuos”, finaliza Liz. 

Categorías: Ciencia , Viajes

Dunia Ramiro   25.mar.2015 10:53    

Los últimos chimpancés de Senegal

Van_ingen_IJGE_1Cría de chimpancé en los bosques de Dindefelo. Fotografía:  © hellio - van ingen.


Muchos pensaréis que el Escarabajo Verde archiva la carpeta del medio ambiente en un cajón al llegar verano para descansar a la sombra de un pinar escuchando el susurro de las olas del Mediterráneo.  Bien, no negaremos que esto suceda, pero tampoco que nuestro interés por la naturaleza es constante y la época estival, idónea para descubrir iniciativas que durante el año debemos aparcar. Una asignatura pendiente era la de conocer más sobre los últimos chimpancés de Senegal. Y, para ello, nada mejor que inscribirse a un curso para la conservación de estos primates.

Pero, ¿aún quedan chimpancés en Senegal? Sí. Los últimos datos hablan de unos 400 individuos, una cifra preocupante teniendo en cuenta que la vecina Guinea-Conakry alberga 29.000. Esta baja población, junto con la proximidad de Senegal a España, animó hace 7 años a Ferran Guallar a instalarse en el país. Gracias al apoyo de la célebre primatóloga octagenaria Jane Goodall, en el 2010 se creó el Instituto Jane Goodall en el pueblo de Dindefelo exclusivamente para proteger al chimpancé local, el Pan troglodytes verus.

De Dakar a Dindefelo en “sept places”
Los viajes empiezan meses antes de que un avión despegue pero en esta crónica el punto de partida es Dakar. A media noche cogimos un sept place para llegar a Dindefelo. Pronto aprendimos que este vehículo es el medio de transporte más utilizado del país, un utilitario con capacidad para siete personas pero que suele acoger a una docena. Unas 13 horas de infarto nos separaban de nuestro campamento base. Después de una noche entera en duermevela, de amortiguar con tu propio cuerpo un centenar de baches, de cambiar tres veces de vehículo y de ser picada por una avispa que se coló, misteriosamente, por el interior del pantalón (todavía hoy no entiendo cómo pudo suceder), llegamos al destino. La guinda del pastel la colocó Guallar con una afirmación que dejó pasmados a los estudiantes que abandonábamos el destartalado coche: “Ha sido un viaje excelente. Hace una semana, tardé 20 horas”. 

Sept places hacia segou
A punto de subir en un sept place en Dindefelo. Fotografía: Ines Fernández.

La Estación Biológica Fouta Jallon está en plena naturaleza, a las afueras de Dindefelo.  Allí, un grupo de españoles, en su mayoría biólogos, investigan alejados del confort occidental. Al preguntar dónde podía tomar una merecida ducha para recuperarme del extenuante viaje, la respuesta fue una tímida mirada hacia un pozo. El lujo del agua corriente se sustituye por un intenso ejercicio de bombeo necesario para llenar un cubo de agua. A cambio, la naturaleza te regala el placer de lavarte al aire libre, rodeada de baobabs y de calaos. Y, de paso, comprendes que 10 litros son más que suficientes frente a los 80 utilizados para una ducha de 5 minutos en occidente.

Estación Biológica Fouta Jallon
La estación biológica Fouta Jallon del Instituto Jane Goodall, a 10 minutos a pie de Dindefelo. 
Fotografía: Dunia Ramiro.


Una semana de adaptación al entorno de la etnia Peul
Durante la primera semana combinamos clases teóricas de investigación aplicada a la conservación del chimpancé con excursiones a aldeas y a espacios naturales. Descubrimos el lugar, lo hicimos nuestro. Fueron días intensos y, por qué no admitirlo, un poco duros. Nos adaptamos a comidas poco variadas (basada en productos locales como el cacahuete o el maíz), al clima bochornoso de la época de lluvias, a la preocupación por el avance del ébola en la vecina Guinea, a la cultura local y, por supuesto, a la malaria y a la pobreza. A pesar de la riqueza natural, esta es una de las regiones más desfavorecidas de Senegal, con difícil acceso a atenciones sanitarias primarias, a infraestructuras educativas, al agua potable y a la electricidad. Y, sin embargo, esto no parece ser un impedimento para Liliana Pacheco, directora del instituto. De hecho, ella llegó al pueblo hace 5 años, sola, para localizar a esos pocos primates de los que nadie sabía nada. Con un toque que mucho recuerda a los primeros pasos de la joven Jane Goodall en los sesenta en Tanzania, su llegada desconcertó a los habitantes de Dindefelo que no entendían qué hacía una mujer occidental joven interesada en monos. “Tardé dos meses en localizar a los primeros chimpancés en el bosque”, explica. Pero, una vez detectados, empezó a seguirlos y a acostumbrarlos a su presencia. “Para que un grupo se habitúe, deben pasar de 4 a 7 años”, afirma durante la charla de primatología que imparte en la estación mientras unos babuinos vocalizan a pocos metros del aula.

OumarBary_IJGEChimpancé en los bosques de Dindefelo. Fotografía de © OumarBary-IJGE

En pocos días, los tres estudiantes del curso comprendimos la gran labor del centro. Hasta hace tan solo 6 años, nadie se interesaba por estos últimos primates. Su destino era desaparecer hasta extinguirse. Las montañas de Dindefelo no gozaban de protección alguna y el ecosistema se deterioraba por la deforestación, las actividades ganaderas y el fuego. Pero gracias al Instituto Jane Goodall, hoy existe la Reserva Natural Comunitaria de Dindefelo, de unas 13.000ha. Sin duda, aun queda mucho por hacer pero lo que ya tienen ganado es el hecho de haber implicado a la comunidad local, de la etnia Peul, para que hagan suyos los valores de conservación. Y es que la protección del área del Fouta Jallon no es solo vital para los primates sino que también lo es para millones de africanos. Este macizo es el depósito de agua del África del Oeste donde nacen tres ríos que atraviesan varios países, aportando vida y recursos hídricos.

Dindefelo en día de mercadoDomingo de "lumo" o mercado en Dindefelo. Fotografía: Dunia Ramiro.

Miembros Peul de Afia moliendo maíx
De camino a una cascada, paramos en la aldea de Afia para saludar a una familia de la etnia Peul. Fotografía: Inés Fernández. 


Es curioso cómo el ser humano necesita crearse sus rutinas allí donde se encuentre. Para nuestro reducido grupo de estudiantes, se acabó convirtiendo en tradición el esperar al anochecer para encasquetarse el frontal y caminar hasta el único establecimiento que ofrecía bebidas frías. Después de clases intensas y de caminatas bajo un sol de justicia con la camiseta empapada en sudor, darse un respiro y establecer conversación con lugareños y voluntarios era revitalizante. Esas reuniones tenían lugar bajo la tenue luz de una bombilla y siempre se acompañaban de una nube de mosquitos y de alguna que otra mantis que se acercaba a curiosear. Aquellas charlas me permitieron llegar hasta el alma del proyecto: su equipo. Era una ocasión única para escuchar historias y vivencias de los que llevaban más de seis meses viviendo allí, acogidos por miembros de familias Peul a los que se referían como “mi madre”, “mi padre”, “mi hermano”. Estas personas mostraban así una alta integración y sensibilidad hacia la comunidad local y debían vivir en aldeas alejadas, mucho más remotas que Dindefelo, para estudiar a los chimpancés. Esto puede sonar romántico pero en la práctica implica aislarse de la civilización, de la familia, de los amigos, del wifi, de la bebida fría y de la electricidad. A veces, significa atravesar bosques y sabanas, durante tres horas y a pie, si tienes fiebre y necesitas que te hagan el test de la malaria como le ocurrió a una de las voluntarias. Pero estos obstáculos parecían no perturbarles. Al contrario, sonreían y aseguraban que una vez acostumbrados lo que más les chocaba eran las visitas a España, momento en el que se daban cuenta del nivel de consumismo al que hemos llegado.


Bosque de galería
El bosque de galería proporciona agua y alimento a los primates. Fotografía: Dunia Ramiro. 

De la teoría a la práctica
Pero el plato fuerte llegó la segunda semana. Debíamos aplicar todo lo que habíamos aprendido. Así que nos despedimos de los compañeros de la estación biólogica, perro y gato incluidos, nos ajustamos las mochilas y otro sept place (quizás el más ruinoso que vi en aquellos días) trazó el camino hasta la siguiente etapa: Ségou.  

Allí nos esperaba Paula, una bióloga de 26 años, y Wandu, excazador local experto en el ecosistema local. Las prácticas empezaron en un bosque de galería en el que debíamos dibujar una parcela imaginaria para estudiar el tipo de vegetación que quedaba dentro de ella. Este ejercicio que parecía pan comido se complicó por minutos. En cuanto parábamos unos segundos, un numeroso enjambre de “abejitas”, como allí las llaman, rodeaban nuestras cabezas para colarse por el orificio más accesible. Orejas y ojos eran su debilidad. Al principio intentamos vagamente apartarlas con la mano pero, dada su insistencia, tuvimos que tomar serias medidas. “Ponte papel de wáter en las orejas”, espetó Liliana, “así evitas que entren. Y si tienes gafas de sol, no dudes en ponértelas. Ah! Y arranca dos hojas grandes de aquel árbol y no pares de abanicarte, eso las ahuyentará”. Así, con un look poco glamoroso pero de gran efectividad continuamos analizando los tipos de hábitat preferidos por los chimpancés.

Midiendo parcelas
Durante las prácticas de caracterización de flora, Wandu nos ayuda a descubrir las especies de árboles. Fotografía: Inés Fernández. 

Los rastros del chimpancé
Fue precisamente en un bosque de galería donde dimos con un primer rastro, un pedazo de bambú que los chimpancés acababan de dejar en el suelo después de mordisquearlo. A pocos metros otro indicio: un nido. Estos primates duermen en altura y, para no caerse en la fase REM del sueño cuando los músculos se relajan construyen nidos en las copas de los árboles. “Es un nido viejo, ya tiene unos meses”, aclaró Paula con un simple vistazo. Nos encontrábamos en una zona de alta densidad de primates, el bosque de galería, la joya de la corona del ecosistema senegalés al ser el único lugar que ofrece agua durante la estación seca.

Bembú mascado por chimpas
Los primeros rastros de bambú mordisqueado por chimpancés en un bosque de galería que encontramos en el transecto. Fotografía: Dunia Ramiro.

Nido de chimpas
Nido de chimpancé que encontramos en los bosques de Ségou.
Fotografía:
Dunia Ramiro
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Por supuesto, deseábamos cruzarnos ni que fuera fugazmente con un grupo de chimpancés pero esta era una ardua tarea. Los bosques de Senegal no son las llanuras del Serengueti donde los animales están acostumbrados a la presencia humana. En esta región, el hombre es una amenaza y esto se traduce en que los animales se esconden de él. Por ello, toparse con monos verdes, monos patas, babuinos o chimpancés es aquí un tesoro que te brinda la naturaleza.

Excremento de chimpa
Liliana y Paula estudian las heces frescas de chimpancé con restos de termitas. 
Fotografía: Dunia Ramiro.

Las vocalizaciones de chimpancés son inconfundibles. Una mañana estos sonidos resonaron por todo el bosque. Cuando los oyes por primera vez, la sangre se congela momentáneamente. Se genera una sensación que te lleva a lo más primario de tu ser, a los orígenes. Algo cercano y lejano a la vez. “Atención. Recordad.”, susurró Liliana. “Nunca estéis de pie, se sentirán intimidados. No saquéis cámaras ni hagáis movimientos bruscos. Es recomendable que acicaléis al compañero de al lado imitando los gestos de los chimpancés. Y, sobre todo, no sonriáis, enseñar la dentadura es signo de amenaza para ellos”. Con el corazón latiendo fuerte seguimos la dirección de los gritos. Pero después de caminar durante un rato comprendimos que habían sido más rápidos y se habían alejado de nosotros. Este capítulo se repitió en distintas ocasiones a lo largo de la semana aunque el avistamiento no se produjo. Incluso cuando estuvimos a escasos metros de un grupo de quince, nos ahuyentaron tirando piedras y vocalizando fuerte para que no nos acercáramos. “Es cuestión de suerte, a veces los encuentras tranquilamente comiendo, haciéndote caso omiso”, nos consoló Liliana.

Escribiendo este texto en la redacción del Escarabajo Verde, estos días he tenido la oportunidad de rememorar el viaje a esta región recóndita del África Occidental. De la experiencia extraigo conclusiones muy positivas como la de haber comprendido que el chimpancé es una especie “paraguas”, como el lince ibérico en España, tal y como reflejamos en el documental “Las siete vidas del lince”. Esto significa que cualquier mejora que se haga para proteger su hábitat repercute directamente en la supervivencia de otras especies. Si en los próximos años aumenta la población de chimpancés en Dindefelo querrá decir que el ecosistema se estará recuperando y ello repercutirá positivamente en la fauna y en la población local.

Aunque la lección más valiosa que me traje en la mochila fue la de no dejar de perder la fe en el ser humano, al comprobar personalmente que existen personas dispuestas a dejarlo todo por proteger el medio ambiente y las especies que habitan en él, al observar a jóvenes y no tan jóvenes mejorar las condiciones de vida de los habitantes de Segou, Dindefelo, Nandumary o Gumbambere. Sé que mientras escribo estas líneas ellos estarán creando un nuevo pozo de agua potable para la población local u observando, en silencio, a una madre de chimpancé acicalando a su pequeño. Y eso aporta una cierta tranquilidad. 

Categorías: Ciencia , Televisión

Dunia Ramiro   18.nov.2014 12:01    

Reforzar el control oficial en los mataderos

El-presidente-de-SOCIVESC1Fotograma de la entrevista con el presidente de la Sociedad Científica de Veterinaria y Salud Pública y Comunitaria (SOCIVESC) durante el documental "Un caballo llamado Hombre", del Escarabajo Verde.


El Escarabajo Verde ha emitido hace tan solo unos días el documental “Un caballo llamado hombre” en el que aborda la problemática de la carne de caballo encontrada en productos de vacuno así como el sacrificio masivo de los caballos de ocio en nuestro país. En él, hemos tenido la oportunidad de comprobar la facilidad con la que se pueden adquirir medicamentos prohibidos para animales destinados al consumo humano, como la fenilbutazona.

En este post, ampliamos la información que el presidente de SOCIVESC, Marco Aurelio Sánchez, nos ofreció para el documental ya que la misma semana en que se emitió el programa, se hizo público que en el matadero de Mercasevilla, Gesesur 2, podrían haberse sacrificado hasta 1.700 equinos sin pasar por el control veterinario oficial. Nuestro equipo quiso entrevistar a los responsables de la empresa, cerrada desde abril después de una inspección de técnicos comunitarios, pero la entrevista nos fue denegada. Pese a que todavía no sabemos a ciencia cierta lo que ha sucedido en estas instalaciones, el presidente de SOCIVESC asegura que no puede tratarse de un simple error y que los animales sacrificados no sometidos a la inspección sanitaria suponen un peligro para la salud pública, cuyo riesgo tendrá que evaluarse en la investigación que está llevando actualmente.

Pero esta noticia no coge por sorpresa a SOCIVESC que, como la Federación de Veterinarios Europeos (FVE) y el Consejo General de Colegios Veterinarios de España, llevan tiempo advirtiendo de la necesidad de reforzar el control oficial en los mataderos. “Un control oficial,  imparcial y con garantía de ausencia de conflicto de intereses, no es sustituible por los autocontroles del operador comercial. Sin embargo, la tendencia, más en situaciones de crisis económica, es reducir los recursos para el control oficial y ampliar facultades al operador comercial”, nos explica Sánchez recordándonos que SOCIVESC en el 2012 ya comentó el informe de otra misión de la  FVO.


Irregularidades detectadas en una sola visita de inspectores comunitarios
Según Sánchez, en cada misión de la FVO se constata que las autoridades españolas no han sido capaces de detectar irregularidades que, sin embargo, son fácilmente detectadas por los inspectores comunitarios en una sola visita. Para SOCIVESC, esto se debe a que los servicios veterinarios de control oficial no están bien organizados porque el sistema sanitario público español no asume que prevenir está antes que curar.

Una posible solución, según Sánchez, es establecer una correcta coordinación entre las autonomías o crear un organismo único con el que se hubiera detectado si se estaban autorizando más traslados a matadero de los inspeccionados sin que nos lo tuviera que decir Europa: "Independientemente del destino final de estas  carnes, mercado nacional o exportación, como carne de equino o mezclada con la de otras especies, al final acaban en el plato  del consumidor. El sistema sanitario no lo ha evitado. Sencillamente, desde el primer eslabón de la cadena alimentaria, se ha desentendido porque su prioridad es asistencial, no preventiva, y esto es un error de  concepto”.

Categorías: Actualidad , Ciencia , Televisión

Dunia Ramiro   13.jun.2013 13:23    

125 años de National Geographic

John Fahey, national geographic a BarcelonaEl presidente de National Geographic, John Fahey, durante su discurso en Barcelona

“Ya han pasado 125 años desde que un grupo de 33 científicos decidiera en 1888 que se debía aumentar el conocimiento de la geografía al público”, recordó el presidente de National Geographic  Society, John Fahey, durante la conferencia que ofreció en la sede de RBA, Barcelona,el 19 de marzo. El Escarabajo Verde estuvo allí escuchando atentamente su emocionante discurso, descubriendo algunos detalles de los orígenes de esta organización. Por ejemplo, explicó que Alexander Graham Bell, inventor del teléfono y segundo presidente de National Geographic, fue el impulsor de la revista tal y como la conocemos hoy. Bell propuso eliminar la abundante terminología científica de los artículos para acercarlos al gran público e ilustró los textos incluyendo fotografías, por primera vez. Los miembros quedaron tan conmocionados ante tal cambio que dos de ellos dejaron la sociedad. “Esta es una experiencia que nos muestra que no tenemos que tener miedo al cambio”, apuntó Fahey con una gran sonrisa.

A lo largo del discurso, pudimos disfrutar del vídeo de los perfectos movimientos que realiza el cuerpo de un guepardo en tan solo dos segundos, gracias a las nuevas cámaras que graban con un sistema llamado Slow Motion. Y es que después de 125 años, casi no queda un solo espacio o animal que los exploradores de National Geographic no hayan filmado. “Ahora, la tecnología nos acerca a un nuevo reto: mostrar la naturaleza como nunca antes la habíamos visto”, añadió.

Fahey nos avanzó que otro de los desafíos que enfrentará esta organización en el 2014 será el de explicar a la sociedad el papel clave que juega nuestra alimentación en la protección del planeta. Por eso, varios números del próximo año incluirán artículos sobre el impacto ecológico de la agricultura y la ganadería actual.

Después de pasar una hora escuchando historias sobre las peripecias de los intrépidos equipos científicos y técnicos, le vienen ganas a uno de cargar con una mochila y dirigirse hacia tierras lejanas en busca de aventura. Pero, de momento, nos quedaremos aquí, contando historias de medio ambiente y naturaleza de nuestro país. Que no es poco. 

 
National Geographic ha conseguido mostrar con este vídeo los movimientos perfectos que realiza un guepardo en dos segundos.


 

En este tráiler, National Geographic habla sobre el desafío que supone para el planeta haber llegado a la cifra de 7 mil millones de personas.

 

 

Categorías: Ciencia , Televisión , Viajes , video

Dunia Ramiro   20.mar.2013 13:49    

Una ballena muy humana

Nos ha sorprendido estos días el increíble documento captado por unos científicos estadounidenses de manera fortuita. Este equipo, consiguió captar un sonido muy poco usual de una ballena beluga cuando realizaban unos trabajos de investigación submarina sobre cetáceos. El curioso audio grabado por el grupo de investigadores resulta incluso divertido ya que se trata de los sonidos emitidos por la beluga en un registro muy similar al sonido humano. La confusión, en un primer momento, fue tal que uno de los buceadores de la Fundación Nacional Marina de Mamíferos de California emergió del agua y llegó a preguntar a sus compañeros quien le estaba gritando para que saliera. Más allá de la anécdota, parece ser que mientras que a los delfines se les ha enseñado a imitar los patrones y la duración del discurso humano, hasta ahora no se sabía de ningún otro animal que lo hubiera intentado espontáneamente. La ballena en cuestión, de 9 años y llamada NOC, fue capaz de articular esos sonidos y su comportamiento fue registrado como el primero de la historia de estas características. Podéis comprobar cómo las vocalizaciones de la ballena beluga se asemejan bastante al habla humana.

 

Por sus típicos cantos agudos a las ballenas beluga se las conoce como los "canarios del mar"

 

 

Categorías: Actualidad , Ciencia

Mario de la Mano   23.oct.2012 15:55    

coches eléctricos por las nubes

El 36 Salón Internacional del Automóvil de Barcelona apuntaba a convertirse en un certamen descafeinado tanto por la asistencia de marcas como de público, y ello a pesar de los buenos propósitos de la organización. Las primeras, acuciadas por una situación de parálisis del mercado; y los segundos sometidos a una crisis económica con la que contribuyen a dicho parón comercial. El paseo que hicimos por los diferentes estands del Salón no hacía sino confirmar que el sector automovilístico se encontraba estancado y ante un horizonte poco halagüeño. Era nuestra impresión, claro. 

Sin embargo, en el momento de cierre del salón, parece ser que la realidad era otra y que arrojaba un saldo positivo tanto en afluencia de gente, como en ventas realizadas, como en el optimismo que aportaba a un sector muy castigado por la crisis. En todo caso, este era el balance oficial final que aportó su presidente, Enrique Lacalle, aunque no coincidiera en casi nada con lo observado en nuestra visita.

 
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El Salón del Automóvil destinó un pabellón entero al vehículo eléctrico

Dejaremos esas valoraciones globales para centrarnos en lo que realmente motivó nuestro interés. Uno de los atractivos de esta edición era el apartado especial que consagraban al vehículo híbrido y eléctrico. No eran los primeros que lo hacían ya que la Feria de Madrid le dedicó, un año antes, un salón en exclusiva, pero, por la tradición e importancia del salón barcelonés, era sintomático que brindaran todo un pabellón a la movilidad eléctrica.  La industria se lo cree y el salón reservó muchos metros cuadrados para mostrar los avances tecnológicos que incorporaban los nuevos modelos con el objetivo de reducir sus emisiones, ser más sostenibles, ser alternativos y, en definitiva, ser más consecuentes también con nuestro maltrecho medio ambiente. No obstante, el resultado final, y lo que pudimos palpar en nuestra incursión, fue algo más decepcionante.

Aunque las principales marcas presentes en el certamen hicieron escaparate de sus soluciones eléctricas para movernos en coche por el mundo, lo cierto es que estas propuestas quedaban relegadas a un plano secundario frente a las opciones clásicas del motor de combustión interna. En su descargo podemos decir que han conseguido implementar en muchos de sus vehículos motores más eficientes, que consumen menos combustible y emiten menos CO2, de acuerdo, pero se trata de soluciones todas ellas que nos remiten a la misma dependencia de  los combustibles fósiles, como siempre. 

Las mayoría de motos eléctricas tienen una autonomía de hasta 50 kmLas mayoría de motos eléctricas tienen una autonomía de hasta 50 km

Cabía suponer que sería así. Un mercado no se cambia de la noche a la mañana y conquistar a un cliente para que adquiera un vehículo híbrido o eléctrico cuesta tiempo, más aún cuando las infraestructuras necesarias para usarlo en condiciones en la rutina diaria todavía están en pañales. Por tanto, el panorama que vimos fue el de unos potenciales compradores que deambulaban con aire despistado de un lado a otro de la Feria, que se dejaban impresionar por los carteles en verde y en azul que lucían los flamantes modelos, o por las maquetas móviles que conectaban baterías y motor y hacían girar ruedas en urnas de metacrilato, pero que también eran conscientes de que ese coche híbrido o ese coche eléctrico difícilmente se lo iban a comprar. Nada extraño. Sólo hacía falta echarle una ojeada a los precios. Para constatar la sospecha, hablamos brevemente con un comercial de una de las marcas expositoras a quien preguntamos sobre las ventas del mercado híbrido/eléctrico. Su respuesta dejaba poco lugar a dudas: “si no se vende el coche y la moto de siempre, imagínate el eléctrico”.

Pues, eso, que nos queda mucho camino por recorrer en esto de la sustitución de modelos y que los primeros en poner de su parte para que esta se lleve a cabo deberían ser los propios fabricantes, adecuando los precios de venta de sus vehículos híbridos y eléctricos al resto de opciones de gasoil o gasolina. Estamos seguros de que la administración pondrá de su parte y de que el mercado está dispuesto a dejarse convencer si la fórmula es acertada. Quizá así conseguirían reactivar sus ventas a la vez que nosotros ahorraríamos muchas toneladas de emisiones contaminantes a la atmósfera.

Categorías: Ciencia

Mario de la Mano   27.may.2011 14:16    

El Escarabajo Verde

Bio El Escarabajo Verde

Hola escarabajeros. Este es el blog de un grupo de profesionales del audiovisual que semana a semana recorremos el país en busca de historias relacionadas con el medio ambiente, la ecología y la naturaleza que luego transformamos en un programa de televisión: "El escarabajo verde".
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