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MI VIAJE A CHINA... O DE CÓMO TENER LA TALLA L DE LA NOCHE A LA MAÑANA.

Vale, asumo que no me gustan las babosas porque a pesar de que su sabor es más que correcto, tienen textura de manoloca o blandiblue (juguetes que los que éramos escolares en los 80 y principios de los 90 usábamos no sé muy bien para qué) y que las medusas me resultan tan poco estéticas como comestibles... De acuerdo, reconozco que no sé comer con palillos y que he tirado de "la madre pizza" más de lo que debería, perooo... DE AHÍ A GANAR 2 TALLAS EN 7 DÍAS!!! (en realidad no tengo demasiado claro el tiempo que he pasado en China por el cambio horario). Quiero pensar, claro, que se debe a que en China el talleje es diferente, eso, y que soy más corpulenta que el 90% de las mujeres (y el 80 % de los hombres), pero eso es algo que me llevé desde España, no puedo haber engordado ahí!!

Y por qué ellos son más flacos? Evidentemente, hay una cuestión genética detrás, pero tras estar allí y, basándome en la observación (o sea, en una apreciación 100% acientífica), imagino que el hecho de que no usen el tenedor para comer impide una ingesta acelerada y voraz de los alimentos que consumen... Comer más lento, adelgaza (o al menos no engorda tanto) porque te sacias antes. Yo no recuerdo haberme saciado nunca comiendo, o al menos, no desde que tengo uso de razón.

Otra de las razones para que no pasen de la talla S es que se hinchan a hacer ejercicio!!! Ordas de bicentenarios (porque sí, algunos podrían tener más de 100 años) salen al parque a las 6 de la mañana a hacer tai-chi (que parece una chorrada pero, probablemente, para mi, sería igual de difícil que hacer un mortal hacia atrás subida en una moto), bailes tradicionales, digitopuntura, a echar una partida de dominó, a, atención: jugar con uin hulla hop, más conocido como ARO, al badminton o a cantar y tocar con el instrumento ese que utilizan ellos que es mitad birimbau de capoeira, mitad violín...

Con tanta actividad , quién va a engordar... Tomemos nota de los chinos y luchemos duro contra el sedentarismo.

Por lo demás y, dejando a un lado hulla hops y tallas L, Shanghai, sorprende: Yo imaginaba que estaría todo repleto de monjes budistas, gente en bici (que los hay), jardines multiformes, montañas escarpadas como las de Bola de dragón (ajá, eso es Japón), casitas bajas con biombos (también...).. Pues no! Shanghai es la ciudad eterna, sin fin ni techo. Alta, ancha, larga, SUPERLATIVA: la más poblada de China, la que más rascacielos tiene, dicen, también, que la más cosmopolita, la que tiene el puerto más grande... Es un sitio rápido en la que en un descuido, en un parpadeo, lo que tienes frente a ti, cambia, construyen un nuevo edificio, un restaurante, un centro de masajes... Es un lugar ignoto, en el que cualquier idea previa se da de bruces con la realidad.


Poder conocer algo de la mano de alguien que tiene una mirada similar a la tuya (aunque sólo sea porque es del mismo país que tú...) es fantástico. Si, en vez de ser un alguien, son varios "álguienes", la cosa mejora. Es llegar a tiro hecho, es descubrir rincones amables sin tropiezos, gente interesante sin titubeos.

Poder contar con siete cicerones patrios, es una maravilla. Siete botones de una chaqueta que tiene alrededor de dos mil... porque esa es la cifra total de españoles que viven allí. Entre todos, parcelamos Shanghai, cada uno, desmenuzó una zona y lo hizo a su manera.



Verónica, nos enseñó el hospital, los cuidados para bebés, las tiendas baratas en las que, encima, se puede regatear. Visitamos con ella su casa, su empresa, conocimos a su hija, Ana, y descubrimos, que esta asturiana, es una loca de las fabes que guarda como oro en paño en su cocina...


Cristina está tan metida en China, que en los bares de la zona ya saben qué va a pedir. Nos introducimos en la cotidianeidad shanghainesa, vamos a la pelu, a jugar al mahjong, cogemos una moto taxi... Esta madrileño-canaria, quería saber cómo son los chinos, y casi se ha hecho una de ellos.


Alfons es estudiante, vive en una residencia y está becado por el gobierno chino, que le paga menos de 200 euros al mes... Así las cosas, aprendemos cómo se vive con ese "parné"... que si mercado chino de los de verdad, con precios de los buenos; que si a hacer deporte al parque, en lugar de al gimnasio; que si vamos en bici que eso es gratis, en lugar de coger taxi...


Germán, empresario sevillano, es un emprendedor incansable, le gusta el riesgo, empezar una y mil veces, siempre con un grado más de dificultad. Después de "patearse" el mundo ha recalado en Shanghai y está entusiasmado con sus contrastes: estrés y masajes baratos; prisas y templos budistas; contaminación y olor a incienso...


Antes de ir a China, tildaba a Justo de "el enamorado", ahora podría llamarle "el enamoradísimo". Wei Li, su novia, la de "sueglo", le ha hecho atravesar medio mundo, quitarse el miedo a que le hablen y le suene a chino. Pronto serán padres. Con él nos vamos de "nochevieja", un auténtico festival de la pólvora que deja la ciudad envuelta en una nube que huele a Fallas.


Los últimos intervinientes, Ion y Sara, también son enamorados, españoles los dos. Probablemente antes de dejar España, pensaron que eran unos inconscientes, porque llevaban juntos sólo unos pocos meses... Tres años y medio después, parece que el experimento, ha salido más que bien: una taberna vasca en Shanghai, una capacidad excelsa de organizar eventos y... campanas de boda.
Supongo que en cada lugar tiene sentido un tipo de emigrante, aunque luego haya un poco de todo...

Estos siete son muy distintos, pero todos comparten juventud, una inquietud gigante, unas ganas tremendas de hacer, una hiperactividad positiva y todo eso, es también Shanghai.


Como fuimos en vísperas del año nuevo chino, la gente no hacía más que tirar petardos, así que he madrugado todos los días, y... no siempre era necesario!. Son unos "animaos" estos extremos de oriente...

A parte de "animaos", son bien simpáticos, acogedores, hospitalarios, muy curiosos, preguntones, descarados... Tendrían que verles con la cabeza girando 360º cada vez que veían a un occidental (no sé en qué categoría incluírme, porque... oriental no soy, desde luego...). Preguntan de dónde vienes, te llaman amigo y se quedan muy satisfechos pensando que España es un país de toros, flamenco, Raúl el del Madrid y mulatos.

Recomendable? Por supuesto. Creo que Shanghai ha sido una de las sorpresas más agradables de mi vida.

P.D. Aquellos que teman visitar China por no habler inglés... jeje... SIN MIEDO!!! ELLOS HABLAN MENOS!!!

28 Comentarios

Lo de las tallas alli es de risa. Son todos tan pequeñitos...
Yo alli tendria muy dificil encontrar ropa para mi, pero tu no te preocupes por eso. Menudo viaje.

hola soy español y me gustaria contacyar con veronica en china para que me aclarase algunas dudas muchas gracias mi correo es cristobalcarrillomarin@live.com

Genial Felicidades http://hola.com

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Laura, Luis, Belén, Tirma y Lucía son los reporteros de 'Españoles en el mundo', el programa de TVE que busca a nuestros compatriotas allá donde estén.
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