3 posts de abril 2010

LIBIA... EL GRAN DESCONOCIDO DEL MAGREB

Debo reconocer que antes de ir a Libia conocía bastante poco sobre este país. Solo que estaba cerca de Argelia, que era un país islámico ubicado en el Mediterráneo y que su líder era el carismático Gadaffi.


Poco después descubrí el porqué de mi ignorancia: después de casi 20 años de aislamiento internacional, Libia es el gran desconocido del Magreb. Conseguir un visado para viajar a Libia fue una tarea bastante complicada, de hecho tuvimos mucha suerte ya que poco después, las fronteras se cerraron para la gran mayoría de extranjeros.


Sintiéndonos privilegiados por tener la oportunidad de conocer un país al que my pocos han visitado, Raúl y yo emprendimos nuestro viaje hacia el sol de oriente un frío día de enero.

Poco después Pablo, un entrenador de fútbol sala, nos explicaría que el ocio en Libia es muy diferente a lo que nosotros conocemos, y que está orientado única y exclusivamente hacia el hombre. Tampoco está bien visto que una mujer esté en la calle, a no ser que vaya acompañada de su marido, padre o hermano. Esto puede resultar algo chocante para una mujer occidental. Yo ya había viajado previamente a otros zonas islámicas(Marruecos, Argelia y Sahara Occidental) así que no me sorprendió demasiado, me cubrí la cabeza con respeto e intenté pasar lo más desapercibida posible para poder contemplar todo como siempre, desde la primera línea…


Quizás lo que acabo de contar tire un poquito hacia atrás a quienes tengan intención de visitar Libia, desde aquí les animo para que esto no sea así, ya que se perderían la oportunidad de conocer un país auténtico y desconocido, una tierra casi virgen para el turismo, un diamante en bruto para los amantes de la arqueología y el arte.

Libia esconde tesoros arqueológicos inigualables, ciudades griegas y romanas perfectamente conservadas por las que parece que no han pasado los siglos…un espectáculo sorprendente para todo el que aprecie la historia clásica.

En Libia existen decenas de yacimientos arqueológicos de interés, sin embargo hay cuatro que son de obligada visita para todos los visitantes, tanto por su grandiosidad como por su increible estado de conservación: la ciudad de Leptis Magna (declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco), Sabratha (ciudad romana frente al mar con un coliseo y un anfiteatro escalofriantes), Cirene (que aún conserva los mosaicos que recubrían sus suelos) y Apolonia, junto al mar.


Casi el 85% del territorio del país esta ocupado por el desierto del Sahara. De hecho, todas las principales ciudades se encuentran ubicadas en la línea costera. Sin embargo uno no puede decir que ha estado en Libia sino se adentra en el desierto….Junto a Eloy y Rafa descubrimos la ciudad de Gharian, la perla del desierto, un asentamiento berebere perfectamente conservado, en cuyas calles parece que aún se puede oir el sonido de sus costumbres milenarias…

No era la primera vez que visitaba el desierto del Sahara, pero aún así no deja de asombarme su inmensidad, su mar de dunas….En el desierto de Libia encontramos las ruinas de una fortaleza romana desde donde pueden vislumbrarse los desiertos de tres países: el de Túnez, Argelia y el del mismo Libia.

Fue allí donde grabamos parte de la presentación del programa…


El desierto es uno de esos sitios que te hace sentirte bastante insignificante. Mirar hacia el horizonte y encontrar arena hasta que se pierde la vista te hace pensar en lo que verdaderamente somos en el mundo: un granito de arena más entre dunas…después de esta reflexión tan clarificadora, Raúl y yo decidimos relajarnos y disfrutar sintiéndonos pequeñitos…


En definitiva, Libia es un país auténtico y desconocido, un destino con un potencial deslumbranTe que sin duda merece la pena descubrir, y desde aquí animo a todos los ávidos de experiencias auténticas a que no se lo piensen dos veces….

DIARIOS DE TODOTERRENO

Me siento a escribir el blog de Uganda y, como hago siempre, antes releo las anotaciones con las que suelo manchar mi cuaderno de viajes.

Este cuaderno es la mejor memoria. Leerlo me ha devuelto a Uganda. Por eso hoy voy a compartirlo con vosotros. Creo que es una forma de completar el programa. Son vivencias, digamos, menos televisivas.

Por si a alguien le puede interesar lo que me ronda por la cabecita durante un viaje a Uganda, ahí va…

9 de febrero, Madrid - Kampala, 5.695 km

Nos acaba de recoger en el aeropuerto nuestro conductor, Guzo, que nos va a acompañar toda la semana. Es tanzano y con el abrazo que nos ha dado al vernos sólo puede ser buena gente. Nunca había conocido a nadie que abriera tanto la boca al sonreír. Empezamos bien.

Escribo en el coche camino al hotel. Noche cerrada. Poca iluminación y mucha actividad. Hay decenas de personas caminando por las calzadas. Llamarlo “calzadas” es sin duda utilizar un término europeo para definir una realidad africana. Error.

A dónde irá toda esta gente? Por qué caminan de noche? El vuelo de 8 horas me ha servido, entre otras cosas, para empezarme el libro de Kapuscinski “Ébano” (que recomiendo). Ahora recuerdo una de sus frases: “…riadas humanas inundan los caminos del continente negro guiadas por la esperanza de encontrar un lugar mejor bajo el sol. En África no hay países ni fronteras, sólo tierra quemada en la cual un hermano busca a otro hermano”.

Son las 2 de la madrugada. Llegamos al hotel. Mañana empezamos a grabar.

10 de febrero, Kampala

Hay gente (algunos son españoles) que son santos. Hoy hemos conocido a uno que es de Huelva. Nunca le beatificarán. Ni falta que le hace. Su trabajo y su dedicación es su mejor pasaporte al cielo. Si tal lugar existe, tiene que haber un palco VIP reservado para Fabián y su esposa Elisabeth. Podría contar aquí los milagros que ambos han llevado a cabo, pero he sido listo y he hecho algo mejor, me he anotado su página web. Que nadie se la pierda: www.musicaparasalvarvidas.org


Fabián nos ha contado varias historias. Todas sobrecogedoras. Pero ha habido una que me la guardo especialmente:

“…sus padres eran acholis, una etnia a la que odiaba el dictador Idi Amín. Torturó y mató a miles de ellos. El niño lo vio todo. Vio cómo entraban en casa los hombres de Amín y decapitaban a su padre y violaban a su madre. Le crió su abuela. Con 6 añitos esa criatura no hablaba ni respondía a preguntas. Se metió para adentro en su mundo. Cada vez más aislado, cada vez más hermético. Su abuela decía que estaba endemoniado o no sé qué puta gilipollez. Por eso le tenía encadenado a un árbol. Todo el día bajo el sol. A 40 grados. No le soltaba ni para comer

Fabián me ha contado esto con tanto odio como impotencia. Supongo que a la gente comprometida aún le escuecen más las injusticias.

“…nosotros somos una ONG pequeña, no podemos acoger a todos los chicos que nos gustaría, es inviable, así que me fui a hablar con un responsable de una famosa ONG internacional para que ayudaran a ese niño. Me dijeron que la zona donde vivía el crío no entraba dentro de su “radio de acción”, que no era asunto de ellos y dieron carpetazo al tema..."

Acabo de chequear la web de la organización de la que me ha hablado Fabián. En ella se puede leer: “trabajamos allá donde los niños necesitan nuestra ayuda". Y añaden: "estamos siempre al lado de los más desfavorecidos".

Si escribo esto es para que no se me olvide nunca.

11 de Febrero, Kampala - Jinja

Acabamos de despedir a Paloma.
Madrileña, profesora y valiente.
En un día con ella hemos hecho rafting por el Nilo, hemos visitado un espectacular hotel en una isla privada, hemos paseado por Kampala en moto-taxi y hemos cantado “Mamma mía” en un karaoke.

Conclusión tras 24 horas con ella y su amiga Emma: no hace falta ser un aventurero ni un misionero ni un cooperante para venir a Uganda. Basta con tener inquietudes y ganas de conocer otros mundos/gentes/costumbres/culturas. La recompensa para quien prueba (como ella) es muy elevada. Se la ha ganado.

12 de Febrero, Jinja - Soroti

159 kilómetros hasta Soroti. Con Guzo al volante es un viaje tranquilo.
Llegaremos en media hora.
Allí nos espera Rafa, de Veterinarios Sin Fronteras.
Jesús duerme como un angelito. Tendré que ir despertándole.
Sin él, sin su cámara, es tontería que estemos aquí.

10 horas de rodaje después:
Acabamos de despedir a Rafa. YA BASTA DE MENTIRAS. Ése ha sido su mensaje. Ya basta de clichés, mitos y simplificaciones de la realidad. Él lo ha explicado muy bien durante la grabación: África, Uganda, NO es sólo niños con barrigas hinchadas y moscas en la cara. El comercio internacional NO es la solución para la pobreza. Los problemas de África NO se solucionan en despachos en Washington, Londres o Madrid. NO se negocia la salida de la pobreza. NO se especula con la gente.

Una semana antes de viajar a Uganda, Rafa me envío un mail en el que me hablaba de la idea que quería transmitir durante la grabación del programa. La resumió en una frase: “África no se hunde, esta viva, quiere salir adelante”. Confío en que la gente que vea la entrevista a este cordobés llegue a la misma conclusión.

Hora de dormir.
Voy a apagar la luz ya porque no creo que mi mosquitera pueda frenar por mucho más tiempo al sindicato de mosquitos que se están manifestando en torno a mi cama.
Bona nit.

13 de Febrero, Soroti - Lira

Hay momentos que no podemos registrar con nuestra cámara. Momentos que son sólo para nosotros. Forma parte de este trabajo. Hoy hemos vivido uno que seguro que Jesús y yo no olvidaremos nunca.

Misa de domingo en Lira. Para muchos ugandeses, la cita más importante de la semana. Es un espectáculo incomparable. Como ha dicho Teresa, la monja navarra que nos acompañaba, “aquí el espíritu africano se ve”. Es una mezcla de fervor, colores, música, ritmo, danzas tribales, pasión, esperanza, cariño y hospitalidad. La misa sí la hemos grabado, así que no hace falta que cuente más. Sólo hay que ver el programa.

Sí contaré que a los 20 minutos de empezar, Teresa nos ha confesado que estaban rezando por nosotros y dando gracias porque les habíamos visitado. Contaré que media hora después, Teresa nos ha dicho que teníamos que subir al altar para presentarnos, que en Uganda es costumbre que la comunidad dé la bienvenida a los nuevos. Contaré que me moría de vergüenza, que no sabía qué hacer ni qué decir. Más de 200 personas mirándonos expectantes. Calladas. Observándonos. Esperando algo. Silencio.

He cogido el micro y he pronunciado las dos únicas palabras que me ha dado tiempo a aprender en lango, el idioma local: apwoyo matek. 3 segundos más de silencio. 1 - 2 - 3. Y al final… una carcajada generalizada. Y también una ovación. La iglesia al completo se ha convertido en un estruendo. Risas y aplausos. Y Jesús y yo allí plantados, alucinando. Nos hemos mirado y creo que los dos hemos pensado lo mismo: “esto sólo se puede vivir en África”.

Apwoyo matek significa “muchas gracias”.

14 de Febrero, seguimos en Lira

Los niños somos los mejores soldados: somos obedientes, manipulables, valientes, rápidos y baratos

Poco se puede añadir después de escuchar una frase como ésta. ¿Qué le dices a un niño sin infancia que te habla así?

Son palabras de Toutou, un antiguo niño soldado. Ahora tiene 15 años. Ha pasado 10 secuestrado por los rebeldes del Ejército de Resistencia del Señor, una milicia que ha aterrorizado al país durante dos décadas.

Toutou no quiere hablar del tema. Lógico. Pero sonríe cuando ve entrar en el restaurante a Alberto. Lógico también. Él le abrió la puerta de salida, le enseñó que había otra vida esperándole lejos de los rebeldes. Sin represalias, sin venganzas. La nueva Uganda.

Alberto es de esos españoles que cuando los ves tienes que pellizcarte para asegurarte de que es real antes de entrevistarle.

Desde la emisora de radio que él dirige, Radio Wa, se emitía un programa destinado a los niños soldados. Consiguieron que más de 1.000 niños abandonaran la selva. Toutou, que hace media hora se ha tomado un té con nosotros, es un buen ejemplo. También Alberto lo es. Un ejemplo de que lo importante es encontrar la forma en la que quieres ayudar. Él ha elegido hacerlo desde una radio.

Le acabamos de despedir con un abrazo. A partir de ahora le seguiré la pista a través de su blog. Buenísimo: http://www.elperiodico.com/blogs/mapamundi/blogs/blogkenia/default.aspx

15 de Febrero, Lira - Parque de Murchison Falls

Recorrer Uganda es un placer. Pero si además lo haces con Patxi, se convierte en una experiencia inolvidable. Es un magnífico guía de viajes. El mejor. También es un desastroso contador de chistes.

6:30 de la mañana. Antes de ponernos en marcha quiero escribir estas líneas porque aún estoy flipando con lo que acabo de ver gracias a Patxi.

Estamos acampados junto a las cataratas Murchison, en el parque natural más grande de África. Ayer grabamos toda la fauna de este lugar: leones, elefantes, jirafas, turistas americanos, cocodrilos, rinocerontes… etc. Cenamos junto a una hoguera y contamos batallitas. Un bonito día.

Pero lo de hoy, lo de hace unas horas, ha sido único. Patxi nos ha despertado para grabar el momento más maravilloso de África: el alba. Dicen aquí los lugareños que en Uganda el sol no sale ni se pone, sino que se enciende o se apaga. Es muy rápido. En cuestión de segundos todo se pinta de naranja y se despierta la vida. Es como asistir al día de la creación.

Después me he duchado bañándome en el Nilo con un grupo de hipopótamos observándome a unos 100 metros. Y ahora me llega hasta la tienda de campaña el olor del café que ha preparado Guzo y de las tostadas con Nutella.

Uganda también tiene estas cosas.

16 de Febrero, Kampala - Madrid

Ya en casa.

Me acabo de terminar el libro de Kapuscinski.

Me quedo con una frase suya: “África es hoy contemplada como un objeto, como reflejo de una estrella diferente, terreno de actuaciones de colonizadores, mercaderes, misioneros y toda clase de organizaciones caritativas. Sin embargo, más allá de todo esto, África existe para sí misma y dentro de sí misma, como un continente aparte, eterno y cerrado… como una parte del mundo cargada con una especie de electricidad inquieta y violenta”.

Siendo Carnaval...

Parada en mitad de la calle me escuchaba el corazón latir a mil por hora, a pesar del ruido, la música, los gritos. Estaba sola rodeada de gente que volaba a mi alrededor, sintiendo el Carnaval por vez primera en mi vida.

La fiesta se mete dentro y luego vuelve a salir a través de cada uno de los que asiste a ella. A mi también me poseyó, y a Jesús, el cámara. Y de repente estábamos bailando con el resto, mezclados en el Carnaval, siendo Carnaval. Y ya no te molestaba nada, y ya no te pesaban el calor o el cansancio porque imbuidos de euforia flotábamos con todos, guiados sólo por el sonido del steel pan (instrumento patrio exportado al resto de islas del Caribe) y el soca (música típica deTrinidad y Tobago).

(Dicho lo cual, quiero aclarar que estaba completamente sobria)

Contaban que era uno de los mejores carnavales del mundo y yo, desde aquí, casi sin conocer el destino al que me dirigía, tenía que creérmelo. Ahora me lo creo, lo recomiendo vivamente y, si fuera médico, como señaló uno de los españoles en Salvador, lo prescribiría para aliviar dolencias de ánimo. Ahí es nada.

Pero Trinidad y también Tobago (lugar que sólo sobrevolamos por imperativo temporal y porque en Carnaval se queda bastante vacío) son más que fiesta. Y que conste que no es una frase hecha.

En las ex colonias inglesas se produce un interesante fenómeno de mestizaje derivado del movimiento voluntario e involuntario (impuesto, obligado) de miles de seres humanos. Me explico: Trinidad era una isla poblada por indios caribe, de los que no quedan más que recuerdos y algún que otro nombre, también, quizá, el amor por la tierra. Y eso es difícil en la época que nos ha tocado vivir y en un lugar en el que hay petróleo. Puede, no obstante, que ese petróleo haya provocado que Trinidad no haya necesitado olvidarse de lo que era y perder su personalidad. Trinidad es bastante pura, un calificativo atípico en el s.XXI. Tiene playas vacías de las de verdad, no de las que se paga por ver sin gente; tiene cascadas a las que sólo se accede después de andar en solitario varios Km; tiene personas que decidieron vivir en la arena y no porque se estresaran por culpa de la vida moderna puesto que nunca conocieron el estrés...

Retomo lo del mestizaje... Cuando acabó la esclavitud, los ingleses pensaron que necesitaban gente para que trabajaran sus plantaciones, de modo que ofrecieron la posibilidad de trabajar en Trinidad y Tobago a gente de La India (que por aquel entonces, también era colonia inglesa). A cambio, les garantizaban pequeños terrenos y el pago por sus servicios. Los descendientes de esos indios cuentan que no siempre se cumplieron esos tratos. Sea como fuere, esa idea cambió el rostro del país. Hoy en día cerca del 40% de la población es de origen indio, un porcentaje similar es negro y el resto es blanco, chino o mezcla de todos. Y eso se nota.

Ver a una india, con su shari, con su pelo lacio largo, con sus perforaciones en la nariz; ver las representaciones de sus dioses, sus banderas, sus iconos en general... Llama la atención y más estando, recordando que estás en el Caribe. Sin embargo, no sólo parecen, lo más fuerte es que todavía son: Celebran sus ritos, mantienen sus canciones y un vínculo profundo con la tierra de sus ancestros. Pero... y esto es lo que lo hace verdaderamente potente, son 100% trinitarios. Así que ellos también estaban en el carnaval, guiados por el steel pan, el soca y el corazón latiendo a mil por hora... Y cómo no, si, ya lo dije al principio, todos, TODOS fuimos Carnaval...

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Laura, Luis, Belén, Tirma y Lucía son los reporteros de 'Españoles en el mundo', el programa de TVE que busca a nuestros compatriotas allá donde estén.
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