DEJÉ MI CORAZÓN EN SAN FRANCISCO...

Lo de hacer fotos como una loca tiene sus ventajas… son casi como un diario en formato jpg, lo mejor para la memoria pez. Muchas veces, no somos conscientes de lo que hemos vivido en un viaje hasta que repasamos las fotos. Pues ahí van, los recuerdos de un destino de película…

DÍA UNO. ATERRIZANDO… Nada más llegar, Roberto nos enseña un truco para pasar el jet lag, nos lo llevamos de paseo por Fisherman’s Wharf… Aquí es fácil imaginarse a Ottis Redding “sittin´on the dock of the bay” viendo los barcos pasar… Y miren el ambientazo de un miércoles por la tarde… Globos de colores, perros de dos patas y poperos de 12 años… Perfecta bienvenida.

DÍA DOS. ACCIÓN DE GRACIAS. Celia. Iniciamos una ruta de subidas y bajadas por las calles más cinematográficamente musicales del mundo. Celia nos lleva a las Paint Ladies, las preciosas casas victorianas de colores. Parecemos estar dentro de un capítulo de Padres Forzosos… Hoy es fiesta, así que está casi todo cerrado pero hay hueco para las ultimas compras del día de acción de gracias, la mayor fiesta estadounidense del año. Celia es increíble. Vive en una casa de cuento, una mezcla de diseño vanguardista, calorcito de hogar y buen rollo, un lugar que te acoge nada más entrar donde el símbolo de la paz lo envuelve todo. Y sus amigos, son increíbles. Cómo nos reímos con las fotos de Ruerrero… Imagino a Celia llegando en ese pedazo de coche, ¡la revolución cántabra!

DÍA DOS. ACCIÓN DE GRACIAS. Jorge y familia. Dejamos a todo el mundo con el cava en la mano y salimos pitando hacia Oackland. Cruzamos el Bay Bridge. ¿Has visto esas grúas? Inspiración de George Lucas en la Guerra de las Galaxias. Nos espera Jorge. Con su familia, trinchamos el pavo y disfrutamos con las historias de su pasado hippie. San Francisco fue el epicentro de los movimientos pacifistas. Iris, la mujer de Jorge, nació en un autobús y vivió en comuna hasta los 80. Querían cambiar el mundo. Paz y amor. Y ahora son una familia muy especial. Ellos nos transmitieron el verdadero sentido de dar gracias.

DÍA TRES. AIRE Y TIERRA. Roberto. Nos fugamos de Alcatraz para llegar a la calle más sinuosa del mundo: Lombard. Roberto guarda el sabor campechano de la meseta castellana con un toque “sanpaco” que luce con mucha gracia. Y tiene preparada una ruta espectacular. Desde el aire, la ciudad toma otra dimensión. Más señorial. En tierra, nos descapotamos y seguimos los pasos de James Stewart y Kim Novak en el famosísimo Golden Gate. Si ya lo decía Hitchcock, cómo para no tener Vértigo… Y lo mejor del día, el buen rollito, las risas y las bromas microfoneras con Raúl, el cámara que todo lo escucha…

DÍA CUATRO. STANFORD. Álex y Lénika. A la universidad de los emprendedores. Aquí han estudiado y dado clase tantos premios nobeles como días tiene el mes. Casi nada. Y si le sumamos los grandes deportistas que han pasado por este campus, tenemos una ciudad de futuros Tiger Woods, Bill Gates, Einstein, dislexia incluida, y Álex y Lénika que, estoy segura, llegarán algún día a plantarse en el mismo terreno. De momento, Lénika ya ha pisado el suelo de unas Olimpiadas. “Llevo mucho sin entrenar así que sólo puedo hacer un calentamiento”. Sin palabras. ¡Qué tía! Creo que nunca la llevaré conmigo a una clase de aeróbic… Lo mismo que el partido de fútbol americano. 50.000 personas jaleando a su equipo. Y eso que era un partido universitario. Y yo que creía que en España había afición al fútbol…

DÍA CUATRO. SILLICON VALLEY. Xavier. Y si hablamos de cerebros y emprendedores, nos quedamos con Xavier. Espero que tenga mucha, muchísima suerte porque sus “chismes”, como él decía, te dejan con la boca abierta. Él tiene esa mezcla de originalidad, diseño, pragmatismo y eficiencia. Unas zapatillas gps, un bolso que carga el móvil y una cazadora musical (gracias Marta por ser nuestra mejor modelo). Y, además, sabe divertirse. Conciertazo en su garaje multiusos, el mismo que, dentro de unos años, será visita turística. Tiembla, garaje de HP, tus días de fama, han terminado…

DÍA CINCO. SAUSALITO. Alba e Irán. Lo habíamos visto pero nunca lo habíamos cruzado. El rojo se ve más intenso desde dentro. No me extraña que sea el puente más fotografiado del mundo… Y llegamos a Sausalito. Aquí me quedaría a vivir. Good Karma, como la casa de Irán. Las casas barco rezuman creatividad y musicalidad, inspiración de grandes bandas de rock. Normal que la gente de Pink Floyd eligiera este rincón del mundo… Gracias Alba por ese maravilloso paseo en barco.

DÍA CINCO. CASTRO. Raúl, Enrique y Montse. Raúl, su marido Enrique y su perrita Montse (que, por cierto, tiene ya un grupo en Facebook) viven en Twin Peaks. Las mejores vistas de la ciudad. Nos llevan a Castro, icono de la lucha por las libertades. Mientras en España, celebrábamos nuestra recién estrenada Constitución, Harvey Milk recibía un disparo a bocajarro por ser concejal, gay y no esconderse. Visitamos la que fue su tienda de fotografía en Castro. Y hasta nos marcamos un baile en plena calle con la gente del Circo del Sol. Mucho ambiente. Aunque Raúl nos confiesa que, para fiesta, mejor Chueca.


DÍA SEIS. MOUNTAIN VIEW. Gerardo.
Hoy conocemos a Gerardo. Y ya tenía ganas. Él trabaja para SETI, el Instituto que busca inteligencia extraterrestre en colaboración con la NASA. Me encantó su metáfora del agua: si vas a la playa con un vaso y lo llenas con agua del mar, seguramente no habrá ningún pez dentro, ¿eso significa que no hay peces en el mar?. Hasta ahora se han estudiado un millar de estrellas, mil vasos de agua, buscado vida extraterrestre en un universo infinito de estrellas. Nunca lo había pensado así…




Pero lo mejor fue nuestra visita a la NASA. Llegamos en coche. Gerardo conduce. Cierra la puerta porque vamos a grabar. Cinco minutos después, nos vamos. O eso queríamos. ¿Dónde están las llaves?
¡Una hora buscando las llaves del coche! Y no me digáis: NASA, búsqueda de inteligencia extraterrestre, las llaves no aparecen, nadie alrededor. Ya están aquiiií…

DÍA SIETE. VOLVEMOS…


Y volveremos. Porque esta es una ciudad para pensar, para disfrutar y para vivirla…¿He dicho ya que en San Francisco huele a música y a cine?... Yo “dejé mi corazón en San Francisco” y aquí el tiempo pasa a 24 fotogramas por segundo. Desde el Golden Gate de Hitchcock al Castro de “Mi nombre es Harvey Milk”.



Y nosotros hemos hecho la ruta completa por la Bahía con los mejores guías. Los españoles que viven allí son emprendedores, entusiastas, dinámicos, audaces y muy, muy acogedores. Gracias a todos los “Pacos” por abrirnos su bahía…






SORRIA, VOÇÊ ESTÁ NA BAHIA

Sorria, voçê está na Bahia, o lo que es lo mismo: Sonría, está Ud en Bahía.
Éso es lo que pone en un cartel de carretera situado al salir del aeropuerto. Lo que parece una frase inocente acaba por ser un imperativo inevitable. Quien está en Salvador de Bahía, sonríe por felicidad o por contagio de la misma. Es así.
Bahía se ovaciona a sí misma cada tarde cuando el sol cae porque aún conociéndose desde hace siglos es capaz de emocionarse una y otra vez, y con ella los que están o los que visitan.
Pocas veces, salvo en el caso de Haití, nos han contado que los esclavos también se rebelaron. La Revuelta de los Males fue el levantamiento de varios negros musulmanes en Salvador de Bahía. Tuvo lugar en 1835. Los protagonistas fueron africanos ilustrados, la mayoría de ellos sabía leer y escribir, muchos de sus "amos", en cambio, no. Desde el principio hubo sirvientes que se negaron a doblegarse, que huyeron y se concentraron en quilombos, que eran mini ciudades, micro estados independientes en los que estaban, eran y vivían libres. Y ahí, o en el camino, o en el punto de partida, estaban ellas, las señoras de la "irmandade da boa morte" (la hermandad de la buena muerte), que curaban, abastecían y ayudaban a huir a los que se atrevían a escapar.
Hoy la hermandad se mantiene, tiene su sede grande en Cachoeira, un pueblo situado a unas dos horas de Salvador. Todavía ayudan a los que no están libres que ahora son los que no tienen dinero. Les forman en oficios, les entregan cestas de comida...




Besouro fue un luchador de capoeira... Se decía que podía volar, que estaba asistido por las divinidades africanas hacia las que todavía hoy profesan culto muchos brasileños. En los años 20 del siglo pasado, aún se vivía en algunas plantaciones de Bahía en condiciones de semi-esclavitud. Besouro luchó contra el orden establecido, se convirtió en un mito y hoy se le recuerda.






No nos topamos con Besouro, claro está, pero sí con todos los que lo mantienen vivo. La capoeira es común en casi todos los barrios de Salvador. Es un arte marcial disfrazado de baile, fue la forma de entrenar a escondidas y delante de todo el mundo...



Es curioso Bahía, quizá sea uno de los lugares en los que más he percibido las transafricanía (la transmisión de los valores, aspectos culturales y sociales africanos al otro lado del océano atlántico) de todos los sitios que he visitado. Quedan tantas cosas del continente negro que, probablemente si a un yoruba nigeriano le teletransportaran sin darse cuenta a Salvador, tardaría un rato en descubrir que está fuera de su tierra (a ver, ésto es un poco exagerado... no se lo tomen al pie de la letra ;) ). El candomble, algunas nomenclaturas, el berimbau (que es igual que el nvet de Guinea, por ejemplo), la capoeira Angola (no está claro si la capoeira comenzó ya en Angola o fueron los angoleños ya en Brasil los que la inventaron), aspectos gastronómicos (el piripiri, el aceite de palma...), la música...
Por éso dicen que es el África fuera de África.


Salvador de Bahía es vitalidad, es gente en la calle, es "bailico y cántico", es percusión, es arte, es historia, es África, es Portugal, es Brasil, es favela y rascacielo, es genuíno, es turístico...




Bahía es "o melhor lugar do mundo", o uno de los mejores, por éso sonríe a todo aquel que le visita... por éso, se lo pido por favor, devuélvasela, sonría.


NUNCA LO HACEMOS, PERO ES JUSTO AGRADECER A TODOS LOS CONSULADOS ESPAÑOLES EN EL MUNDO POR LO MUCHO QUE NOS AYUDAN. EN EL CONSULADO ESPAÑOL DE BAHÍA, ADEMÁS DE AYUDARNOS, NOS TRATARON COMO AMIGOS. UN ABRAZO SR. CASERZA.

ISLAS CAIMÁN: EL CARIBE MÁS INTERNACIONAL

La vida pirata es la vida mejor, coooon la botella de ron...

La verdad es que no bebimos mucho ron, pero sí fuimos piratas por un día en George Town, la capital de las Islas Caimán. Media hora antes de que saliera el galeón, Gabi y yo nos compramos un parchecito en una tienda y... ¡a secuestrar al gobernador de la isla!


En las Islas Caimán todos los años recuerdan su pasado pirata en una semana de fiestas donde niños y mayores sacan sus mejores garfios y sus peores cicatrices. Las Islas Caimán están en medio del Mar Caribe, siglos atrás un mar infestado de corsarios y piratas. Dicen que Barbanegra escondía aquí sus botines o que Stevenson se inspiró en estas islas para escribir “La Isla del Tesoro”. ¡Ahhh, la vida pirata...! Cuanto romanticismo, cine y literatura... un género revitalizado gracias a las aventuras de nuestro querido Capitan Sparrow...


Aterricé en el aeropuerto de Georgetown llena de curiosidad. No somos muy capaces de ubicarlas en el mapa pero sí sabemos que las Islas Caimán son un paraíso fiscal, uno de los más de cincuenta que existen en el mundo. Otro dato más: son un protectorado inglés, uno de los 16 “territorios no autónomos” que según la ONU quedan en el mundo. Todo esto convierte a las Islas Caimán en unas islas atípicas.





Atípicas porque son un país de tan sólo 60.000 habitantes en el que no hay impuestos. Atípicas porque son un territorio del tamaño de Menorca considerado el quinto centro financiero mundial. Atípicas porque hay más de 500 bancos y 90.000 empresas registradas sin domicilio físico. Atípicas porque el nivel de vida es muy alto, apenas hay paro, ni delincuencia (los policías no llevan armas), porque conviven más 140 nacionalidades diferentes y hay más de 250 iglesias. Y todo esto en en un entorno idílico en medio del Mar Caribe.




Lo de la religión es increíble, los sábados a las 24:00 horas se acaba la vida nocturna porque hay que respetar que ya es domingo. Nunca había estado en una misa gospel y disfruté muchísimo viendo cómo se vive una mañana de domingo en Gran Caimán, cómo la gente se pone sus mejores galas para acudir a una misa que viven con auténtica emoción. Porque más allá de las finanzas y el lujo en Caimán también hay una vida y una cultural local. Y es aquí donde se notan los genes caribeños de la isla. La influencia jamaicana es altísima, pues Caimán perteneció a Jamaica hasta los años 60. Y también la influencia de sus vecinos hondureños, dominicanos o cubanos. Gran Caimán no tiene la marcada sangre caribeña de otros países, eso es cierto, pero sí una interesante cultura en la que conviven muchísimas nacionalidades.





Nadar con rayas en aguas cristalinas, montar en submarino, navegar por los canales, pasear en catamarán al atardecer, ver un concierto de reggae en la playa... Las Islas Caimán son un auténtico paraíso natural en el que puedes disfrutar de muchas de las cosas buenas de la vida, desde salir a pescar antes de ir a trabajar, darte un baño en la playa al salir de la oficina o moverte en moto de agua como si fuese un taxi. Lo malo de trabajar en este programa es que se te ponen los dientes largos: grabas, miras y te vas...



Un beso muy fuerte para nuestros españoles caimaneros, ¡espero que os hayáis recuperado del trote que os dimos!


JALISCO, EL ALMA DE MÉXICO

No tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el reeeey”. Escuchar a Jorge Negrete a todo volumen es la mejor inspiración para recordar nuestro viaje a Jalisco. Canciones de la generación de nuestros padres que a mí, llámenme viejuna, me encantan.

Y es que México es el país que mejor canta al desamor, al olvido y al tequila. Un país que ha fascinado a artistas de todo el mundo y que produce iconos como otros producen futbolistas. Es el país de Zapata y de Mario Moreno, de Chavela Vargas y de Frida Khalo, de María Félix y del subcomandante Marcos.El México intelectual, revolucionario, cantinero, indígena, kitsch. El país que nos recibió con los brazos abiertos tras la Guerra Civil y donde hoy nos sentimos como en casa.

Cuando supe que mi destino era Guadalajara, la capital del estado de Jalisco, la alegría fue doble. Jalisco es México al cuadrado por ser la tierra donde nació el tequila, el mariachi y el charro, tres esencias de la mexicanidad. Hay países con una identidad más resbaladiza, más escondida, pero en Jalisco sientes México en cada rincón.

Sólo salimos de Jalisco para ir al estado vecino de Michoacán y ver la Noche de los Muertos. Aquí entendimos en qué consiste la famosa cultura de los muertos mexicana, tan indígena y tan cristiana. Completamente alejada del carcelario culto a la Santa Muerte -muy vinculado al narcotráfico- que se ha hecho famoso en los últimos años. Y tan alejada también de nuestra manera de recordar a los que se fueron. En México miran la muerte de cara, incluso bromean con ella y la representan en calaveras de azúcar o en catrinas.

El día 1 de Noviembre no es un día triste porque las personas que has perdido vienen a visitarte. Por eso debes contruir un altar con todo lo que le gustaba al muerto: su tequilita, su paquete de cigarrillos, sus enchiladas... Es bonito pensar que un día al año vuelves a vivir con los que has perdido. Muchas familias se quedan a dormir en el cementerio, comen, beben y cantan. Algunos hasta bailan sobre las tumbas.

Me encantó conocer un pueblo tan legendario como Tequila, pasear entre los campos de agave de una hacienda y bromear con los jimadores, enamorados de su tequila a pesar de trabajar bajo el sol durante generaciones. Por la noche empinamos el codo en la primera cantina de Guadalajara y recordamos historias de charros, de tiros y de mujeres.



Me reí como nunca en la lucha libre viendo cómo se insultaban, de buen rollito, los de la grada barata y los de la grada cara. Y casi echo una lagrimita cuando el marido de Magdalena se emocionó con el mariachi que le llevamos de sorpresa.

Me gustó el guiño punk del Tianguis Cultural, espacio de reunión de todas las tribus urbanas de Guadalajara. Tanto como ver la alegría de una quinceañera el día de su barroca puesto de largo, herencia de un emperador austríaco que se dejó caer por México en el siglo XIX. Y como Jalisco está bañado por el Pacífico, nos fuimos a Puerto Vallarta a recordar “Vacaciones en el Mar” y “La Noche de la Iguana”. ¡Y allí tuve mi primer bautismo submarino!



En fin, que son muchas cosas, porque Jalisco es mucho Jalisco... Así que sólo puedo decir una cosa: ¡VIVA MÉXICO, CABRONES!
Gracias a todos





LOS SABIOS TAMBIÉN SE EQUIVOCAN

En Comala comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver

La frase pertenece a una canción del sabio Joaquín Sabina. Peces de ciudad.
Y Comala pertenece a México. Es una localidad del estado de Colima, que se encuentra al oeste del país.

A no muchos kilómetros de allí, en el país vecino, yo hice esta foto. Fijaos bien. ¿Veis felicidad?

La foto fue tomada el 20 de Julio de 2007 en la puerta de un pequeño hostal de Flores, una localidad al norte de Guatemala. A vosotros no os dirá nada, pero para mí (y para las chicas de la foto) capta un momento muy importante. Os sitúo. De izquierda a derecha: María, Ester, María y Ana. Era la última noche de un viaje que nos había llevado por toda Guatemala. Inolvidable. Estábamos recordando anécdotas y momentos divertidos y emotivos que habíamos vivido. El ataque de risa fue tal que sentí que tenía que inmortalizarlo. La foto no refleja de verdad lo desternillante de la situación, pero se aproxima.

Con el tiempo, los 5 recordamos aquel momento como el más feliz del año; aquel viaje como el más intenso; y aquel país, Guate, como el lugar más puro y auténtico que habíamos visitado.

2 años después, el pasado mes de Octubre, Guatemala se volvió a cruzar en mi camino. Mientras embarcábamos, repiqueteaba Sabina en mi cabeza: “…no debieras tratar de volver…”.

La primera parada fue Ciudad de Guatemala, la capital de la violencia, una de las urbes más peligrosas de Centroamérica. En nuestro mismo hotel se alojaban Frederick y Mary. Un matrimonio holandés bien avenido y sobre todo, bien aguerrido. Parecían no tenerle miedo a nada. Él era un antropólogo reciclado en periodista y ella una cineasta reciclada en fotógrafa. Ella la imagen y él las palabras. Estaban en Guatemala para hacer un reportaje sobre la Maras. O al menos intentarlo.

Cenando con Freddy me desveló algunos de los entresijos de la maras, su funcionamiento y sus jerarquías: “son grupos delincuentes, pandillas juveniles… la marabunta, de ahí su nombre… son emigrantes deportados de Estados Unidos por todo tipo de delitos… células descompuestas de la sociedad que se multiplican como átomos en la atmósfera. De no combatirlas a tiempo, llegará el día en que sea demasiado tarde… tarde para Guatemala”.

Era obvio que Fredy y Mary llevaban años estudiando este fenómeno. Hablaban con pasión del tema, pero sobretodo con dolor. Hablaban como lo haría un guatemalteco. “Lo peor de las Maras es que albergan a niños y jóvenes que no tienen hogar y les enseñan a sobrevivir en las calles, a cambio de ser un miembro más… ya hay más de 60 mil… 60 mil chavales dispuestos a matar y a dar su vida por la Mara”.

Al día siguiente tenían pensado adentrarse en El Gallito, uno de los barrios más conflictivos de la capital. Les deseé suerte y seguimos nuestro camino.

Segunda parada: las ruinas mayas de Tikal. Incrustadas en medio de la selva. Imponentes. Místicas. La ciudad maya más grande del mundo. Seguro que ya sabéis que el calendario maya acaba el 31 de Diciembre de 2012. Muchos han interpretado esto como el fin del mundo. Es decir que para esa gente hoy nos quedarían 710 días de vida. Y bajando.

¿Se equivocarán los sabios mayas? Yo no lo sé, pero lo preocupante es que no sería lo primero que vaticinan. Por ejemplo profetizaron la fecha en que “un antepasado importante volvería como una mariposa". El día exacto que los mayas habían señalado en su calendario Hernán Cortez y su flota de 11 galeones españoles llegaron del Este a lo que se llama hoy Vera Cruz, México. Las velas ondulantes de las naves les recordaron a los mayas los grupos de mariposas que sobrevuelan la superficie del océano.

Tercera parada de nuestro viaje: Lago Atitlán. Armónico. Equilibrado. Un lugar único en el mundo. Lo llaman “el lago más bello del planeta”. Puede parecer exagerado pero como prueba de su incomparable belleza os contaré una anécdota que compartió conmigo un barquero: en 1937Antoine de Saint-Exupéry, el célebre escritor de “El Principito”, sufrió un grave accidente aéreo en Guatemala. Durante su convalecencia vivió en Antigua y visitó varias veces el Lago Atitlán. Fue allí, sentado en el embarcadero de Panajachel, donde se inspiró para escribir su novela.


Seguro que recordáis que El Principito vivía en un pequeño planeta, el asteroide B 612, en el que hay tres volcanes (dos de ellos activos y uno no). Pues esa circunstancia se da exactamente igual en el Lago, que está rodeado por los volcanes Tolimán, Atitlán y San Pedro.

Al día siguiente volvíamos para España. En el aeropuerto compré un periódico local. Entre las muchas noticias trágicas de Guatemala que llenaban sus páginas leí una que me inquietó especialmente: “MATRIMONIO EXTRANJERO MUERE ACRIBILLADO EN UN PELIGROSO BARRIO DE LA CAPITAL”. Así de duro, así de aséptico. No daba más datos. No había nombres ni descripciones. Nunca supe de quién se trataba pero la duda me dejó hundido. Y todavía hoy no la he podido despejar. ¿Serían Freddy y Mary?

Los datos dicen que en Ciudad de Guatemala mueren unas 10 personas al día de manera violenta. Una cifra escalofriante. Pero sólo eso: un número. Cuando le pones cara entiendes de verdad la realidad de esa ciudad, de ese país. En Guatemala hay tiempo y espacio para todo: la naturaleza, los colores, la luz y los volcanes conviven con el horror.

Y así me subí al avión. Con esa contradicción. Y volvió a sonar Joaquín Sabina en mi cabeza: “…al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver…”. Y saqué mi conclusión: los sabios, incluso Sabina, también se equivocan.

2 años después de mi primera visita Guatemala se me había vuelto a presentar con las mismas credenciales. Y me había vuelto a deslumbrar. Hoy lo puedo decir: en Guatemala siempre seré (serás) feliz. Al menos siempre que siga teniendo a sus gentes. Esa es su mayor riqueza: su gente.


Sólo me queda por saber si los sabios mayas se equivocan o no. En 2012 saldremos de dudas. Aunque hay que matizar que algunos estudiosos dicen que el final del calendario maya no se debe interpretar como el fin del mundo. Dicen que el mundo no acabará, sino que se transformará. Que para los mayas el 21 de diciembre de 2012 indica un gran cambio en la humanidad, el comienzo de un nuevo período de prosperidad y equilibrio con la naturaleza.

Ojala en ese nuevo período Guatemala encuentre el sitio que se merece.

UNA CIUDAD EN MEDIO DE LA SELVA...

UNA CIUDAD EN MEDIO DE LA SELVA… Sin duda, lo que más sorprende cuando llegas a Kuala Lumpur es encontrarte a esa ciudad futurista, llena de modernos rascacielos… ¡en medio de la selva! . Kuala Lumpur es una ciudad que, aunque fundada en 1857, fue construida en su mayor parte a partir de 1980, por lo que a lo impactante de encontramos con una de las ciudades más modernas del mundo, le sumamos una ubicación insólita. Una ciudad simbolizada por las Torres Petronas, las que durante años fueron las torres más altas del mundo.



El contraste es la palabra clave para definir esta ciudad. Contraste entre ciudad y selva, contraste entre las tres culturas que conviven en ella, y contraste entre la modernidad de la influencia occidental y las tradiciones de la cultura malaya.



Las tres culturas que dan forma a esta ecléctica ciudad son la china en un 43%, la india en un 10% y la propiamente malaya que constituye un 38%. Además, hay que sumarle la influencia del 9% de residentes extranjeros en Kuala Lumpur.


El barrio chino es uno de los más grandes de la ciudad, y visitarlo es toda una experiencia. Un gran mercado chino en el que puedes comprar desde un pollo vivo hasta unos “huevos centenarios”, fermentados en cal y con aspecto de huevo podrido, pero que al parecer son una delicia (ha sido el único que plato que no me he atrevido a probar en todos estos viajes, y no por escrúpulo, me encanta descubrir cosas nuevas, sino por que el huevo cocido es la única cosa que`no soy capaz de comer, incluso en su versión convencional… puedo comer larvas de gusano, o grillos, pero el huevo cocido me supera, rareces que tiene una…). El calor húmedo es la temperatura constante en la ciudad de las Torres Petronas.

La cercanía de la selva hace que el clima sea cálido e invariable. El sol solo es interrumpido a media tarde, cuando las lluvias del monzón hacían acto de presencia. Una lluvia intensa y templada, que comienza tan violentamente como termina. Y después nuevamente el sol….


Algunos de los españoles que allí conocimos nos contaron que una de las cosas que peor llevaban era lo predecible del tiempo, la ausencia de estaciones. En Kuala lumpur no hace falta cambiar de armario, todo el año es una eterna primavera tropical. Visto desde la perspectiva de una mujer que escribe ya desde el gélido invierno de Madrid, podría decir que personalmente lo considero toda una ventaja…

Una de las experiencias más impactantes que vivimos en nuestro viaje fue el tener la oportunidad de estar presentes en el campeonato mundial de salto base. Desde la torre de las comunicaciones de Kuala Lumpur, a XXX de altura, un grupo de 24 saltadores internaciones luchaban por batir el record de número de saltos en caída libre, en un periodo de 24 horas. Poder contemplar el momento en el que sus pies se balanceaban hacia el vacío desde la cornisa aún hace que se me encoja el estómago….

La noche de Kuala Lumpur puede ser una de las más glamourosas que he visto por el momento. Hay decenas de bares en los rascacielos, con impresionantes vistas…

Dicen que es la capital de las compras, la ciudad en la que existe el mayor número de centros comerciales por metro cuadrado. Me lo creo. Y es que no son solo los cientos de centros y tiendas que puedes encontrar a lo ancho de toda la ciudad, sino los numerosos mercadillos que hay en muchísimas de sus calles. Es casi imposible no sucumbir a los atractivos de esta feria del consumo a gran escala.




ME VESTIRÉ DE CHULAPA EN NUEVA YORK


Unos cuantos lugares he visitado ya, las cosas como son… Algunos con especial apego (Guinea Ecuatorial porque mi padre es de ahí, Portugal,dado que viví ahí algún tiempo) pero, a pesar de lo típico, me moría de ganas por ir a N.Y. Quizá no es tan exótico como Polinesia, o China, pero es el decorado de nuestro imaginario cinematográfico y, al final, una siente curiosidad por meterse en él, por ser un actor más, por subirse a un taxi amarillo o trepar por una de esas escaleras…






No fui actriz, no trepé por las escaleras pero sí, subí a varios de esos taxis. De hecho pasé muuuucho tiempo en ellos.

Cogimos la gran urbe sumergida en una vorágine de acontecimientos festivo-deportivos. Halloween y el maratón, nada más y nada menos. Todo lleno, muchas colas, taxis ocupados, la ciudad estaba a rebosar por los cuatro costados, pero dispuesta y correcta, correctísima, cumplió. Siempre cumple porque son muchos años ya siendo una de las capitales del mundo.




Y ojo, que no digo que sea capital por capricho, lo es porque todo el mundo tiene al menos un "embajador" ahí. Todas las nacionalidades caminan, respiran y aman en N.Y. , por éso, cuentan todos los entrevistados, es imposible sentirse extranjero. Por éso, N.Y., mola (y porque el dolar está tirado y sale muy barato comprar).



El marathon, espectacular. Mil banderas sobre hombros de hombres, mujeres y niños, sudados después de la larga marcha, que cruzaban la meta exhaustos y felices a partes iguales. Nunca me atrevería, dejé de hacer gimnasia un año antes de acabar el instituto. Ahora, a la tierna edad de 28 años, me costaría correr el primer Km... Pero me gustó aquello, comprobar la cantidad de gente que lo intenta, la que lo consigue, y la que lo sigue con fervor futbolero de champion, de derby o de Madrid-Barça. Muy bien.



N.Y. no tiene nada que ver con la imagen que tenemos de EEUU, dicen que va por libre. Supongo que para bien y a veces, para mal. Cuentan que en las últimas elecciones que ganó Bush, hubo un sector de población que propuso que el estado completo se independizara del resto del país. Visto está que la propuesta no tuvo éxito. Ahora, el alcalde (las elecciones concidieron con nuestra estancia ahí), también es independiente. Ni republicano, ni demócrata, ni el resto de fuerzas con menor representación... Por libre, como la ciudad. Es difícil trasladar, pues, los tópicos (que no dejan de ser éso y no verdades absolutas, por otro lado) estadounidenses a la ciudad de N.Y. Y sin embargo, es América del Norte, super América del norte, de hecho... Un lugar curioso.




Halloween... je. Llegamos tarde a nuestra cita con la guarida del terror, así que tuvimos que esperar cenando en un restaurante hindú de esos de" coma lo que quiera por 15 $". Se nota que no sabían con quién estaban hablando, porque el cámara (Jesús) y yo tenemos buen saque ...


Total que, aprovechamos una de esas pausas que rara vez tenemos para observar a la gente y sus disfraces. Dónde habrán quedado las máscaras que asustan. Vi mucho gladiador de los de la peli de "300" luciendo abdominales, a mucha enfermera con falda corta y a diablesas, vampiresas y todos los disfraces terminado en "-esa" que puedan imaginar pero... zombies o monstruos pocos.



Halloween es un fiestón que los jóvenes aprovechan para soltarse la melena. ¡Y bien que hacen!. Supongo que no tiene mucho que ver con la celebración anglosajona importada, eso sí...





El próximo Halloween volveré a N.Y. y me vestiré de chulapa. Habrá fotos, prometido


RUMBO AL FIN DEL MUNDO...

Trece horas de vuelo y llegamos a Buenos Aires. Increíble ciudad con sabor a Tango, Versos y Boca. Allí nos espera otro avión para poner rumbo al fin del mundo… lo que no sabíamos es que éramos nosotros los que tendríamos que esperar… y esperar… y esperar…


Y, al final, todos los vuelos cancelados. ¡Menuda tormenta eléctrica! Pasamos 12 horas en el aeropuerto con la incertidumbre de no saber si podríamos volar al día siguiente. Comida preparada en la cafetería del aeropuerto.



Y un benjamín para celebrar el medio año que llevo en el programa. Por lo menos los asientos están acolchados. ¿Una siestecilla? Son las dos de la madrugada y mañana va a ser un día muy largo. Carolina nos espera en Puerto Madryn, nuestra primera parada patagónica.


Por fin llegamos a la Península de Valdés. Patagonia argentina. Increíble el espectáculo natural de las ballenas francas y sus crías. Carolina, Gustavo y Lula nos enseñan su impactante tierra. Aquí todo parece tener otra dimensión, todo es inmenso. Eso sí, entre mate y mate, disfrutamos de cada segundo de carretera. Lo que se ofrece ante nuestros ojos es un increíble regalo: 360º de llanura bella y desmedida.




Nunca había visto tantos pingüinos tan de cerca. Es una colonia de 200.000, la segunda más grande. Cómo se mueven, cómo se comunican, cómo corren… Se nos hizo de noche grabando su graciosa forma de moverse… Vámonos que llegamos tarde a la cena. Vuelta accidentada. Pinchazo en carretera. Tres coches paran para ayudarnos. ¿Os he comentado lo bien que nos trataron los argentinos? Y ¡qué rico el cordero patagónico! Fue una charla estupenda entre familia y amigos de Carolina. Pero tenemos que irnos ya.



¡Tenemos una cita al amanecer con los lobos marinos! Una de las experiencias más bonitas de mi vida. Una mezcla entre temor, curiosidad, juego y felicidad cuando sientes sus bigotes pegados a tu boca. ¡Te dan besos! Increíble.


Patagonia es un millón de km2 de naturaleza virgen, y nada tiene que ver la belleza de Madryn con la de Ushuaia. Y hacia allá vamos. Volamos al Fin del Mundo con luz de atardecer. Las suaves luces sobre el agua dejan entrever una población casi de cuento.


Hace casi 500 años, un grupo de exploradores del Viejo Mundo avistó las costas de una tierra desconocida. Columnas de humo de las fogatas de los nativos parecían flotar sobre las aguas, en la neblina del amanecer. Este entorno místico dio el nombre a la Isla: Tierra del Fuego. Aventura, emoción, historia y leyenda.


Hoy es un territorio joven, habitado por exiliados de todas las guerras, buscadores de oro, petróleo o aventura. Ushuaia es, para unos, el fin del mundo pero para otros, el principio de todo.



Mercedes y Francisco llevan juntos desde los 13 años. Él le prometió llevarla al Fin del mundo y casi cincuenta años después, ha cumplido. Juntos, regentan un precioso hotel en plena Tierra de Fuego. Y nos llevan a navegar por el Beagle. ¡Dios mío, qué frío! Y qué impactante belleza.




Vuelo a Calafate. Allí vive Miguel desde hace 20 años. Es toda una institución en la zona. Muy querido. Él escribió la primera guía de montaña de la zona y ahora es manual de escuela. Con él somos testigos de varias rupturas del glaciar Perito Moreno.Lo que más me impactó, el sonido de la caída del hielo.

Algo así como un bloque de 20 pisos cayendo al vacío. De Agostini lo definió así: "Permanezco absorto ante el fascinante espectáculo... Allí está, justamente, la gran magia de la Patagonia blanca."




Otro madrugón. Tenemos que cruzar la frontera con Chile. Casi 400km para llegar a Torres del Paine. Un imprevisto en la frontera nos retrasa así que tenemos que grabar a toda prisa. La Patagonia chilena es espectacular. Ana está más que acostumbrada al viento pero es que aquí el viento se escribe con mayúsculas. Rachas de 100 km/h.

¿Alguien necesita piedras para meter en el bolsillo? Y yo me quedo sin batería en la cámara… Cena rápida y carretera. Rumbo a Punta Arenas. Otros trescientos y pico kilómetros. Dani, nuestro conductor, nos contaba sus aventuras al volante, en unas vacaciones se hizo Buenos Aires-Valdés-Ushuaia-Bariloche-Calafate y eso son ¡más de diez mil kilómetros! ¡Y lo decía como si nada! Y que luego un Madrid-Barcelona en coche nos parezca locura… Mañana volamos a Puerto Montt. Y de ahí, un ferry al archipiélago de Chiloé.


Llueve en la isla grande de Chiloé. Por algo lo llaman la Nueva Galicia. Como decía Maribel, aquí hay dos estaciones: el invierno y la estación de ferrocarril. Pero es una lluvia que acaricia. Este lugar tiene magia. La gente convive entre pincoyas, traucos y fiuras y decenas de seres mitológicos. Me encantó hablar con un jefe huilliche. El curanto fue genial.


Disfruté mucho con las historias de Maribel y Tino. Escuchando el cariño en su mirada. Sus poemas y sus melodías… Nos sentimos como en casa. Y esta casa tiene alma. Nos faltó tiempo.


Cruzamos la cordillera de los Andes para volver a la Patagonia argentina. Bariloche es nuestro broche final. Isabel nos espera con la ilusión de una niña en el que lugar que, dicen, alguna vez estuvo el paraíso.





Se podría decir que Patagonia es un estado de ánimo. ¿Alguna vez os habéis despertado sabiendo que todavía podéis estar otros diez minutos en la cama? Pues ese estado placentero, casi casi de irrealidad, es el que te da Patagonia.



El poeta portugués Fernando Pessoa, que nunca pasó por aquí, escribió “los vientos patagónicos tatuaron mi imaginación”… A mí, me pasó lo mismo.



Hemos recorrido un millón de km2 en algo más de una semana. Hemos casi rozado animales salvajes increíbles. Hemos conocido a gente maravillosa, paisanos, argentinos y chilenos. Y hemos vivido experiencias para recordar siempre. Ha sido una maravillosa paliza viajera. Todavía lo estoy asimilando…

POLINESIA Y PARAÍSO SON CASI SINÓNIMOS

Carmen, la directora del programa, dice que me podrían llevar a los pueblos y sacarme en procesión para que llueva, porque allá donde voy, lo consigo. Da igual que sea Chicago (que es más común que llueva) o Níger. Si voy yo, la lluvia está asegurada.
En esta ocasión no iba a ser menos. Daba igual que fuera Polinesia o el paraíso (aprovecho para decir que son casi sinónimos...). El primer día, el Sol se mostró radiante, vigoroso, fabuloso, como sólo allí sabe brillar, su luz provoca que los colores sean más colores, que el mar sea más mar, que el azul haga daño a la vista y que tengas que pellizcarte varias veces para demostrarte que no estás en un sueño que tu cerebro diseñó en un momento de inmensa placidez...


Todo perfecto. Clima perfecto lugar perfecto y entrevistados perfectos (incluso celebré ahí mi cumple. ¡GRACIAS LAURA! -y al resto por acordaros-). Las actividades que teníamos planeadas eran visitar el mercado, ver animalillos (ballenas, tiburones, mantas...), ir a Bora Bora, Huahiné (uno de los lugares más increibles que he visto jamás), o Moorea (a la par que Huahiné). Seguía todo perfecto.





A partir del segundo día, Murphy, el de la ley, debió darse cuenta de que yo andaba por ahí, así que le dió por encapotar el cielo. Así hasta que de repente se puso negro del todo y descargó con toda la intensidad de la que fue capaz. Manu (el cámara) y yo dormíamos en una (bueno, cada uno en una ) de esas cabañas que están sobre la laguna turquesa y mansa de Bora Bora. Al despedirnos por la noche comentábamos que debíamos aprender y aprehender todo cuanto pudiéramos de esta experiencia porque sería la última vez que nos hospedaríamos en un lugar así (a menos que nos tocara la lotería). A mitad de la noche, la naturaleza rugió. Truenos, relámpagos, rayos y centellas. La laguna, de mansa poco o nada... Durmió Rita, la cantaora, porque yo, rien de rien.



A la mañana siguiente debíamos coger una barquita que nos llevara hasta el aeropuerto para regresar a Papeete, la capital de Tahití. Aún no sé si mi estómago ha regresado a su lugar de origen con tanto bamboleo! Por momentos pasamos miedo, más incluso que horas antes, cuando nadamos entre tiburones...

Poco después, todo volvió a su lugar. El paraíso volvió a ser tal. Estábamos calados pero Polinesia no es "país para constipados".

La cosa mejoró, pues... Pudimos hacer todo cuanto quisimos a pesar de no pillar la mejor de las luces (si me pareció increible con el velo gris, no sé cómo será en pleno esplendor).
Pero el último día (no sé por qué me empeño en grabar los últimos días cuando sé que alguna se va a liar... Aún recuerdo Chicago, cuando se llevaron el coche con las maletas dentro a escasas horas de coger el vuelo de vuelta) la cosa se puso fea, más fea que nunca.

Llovía a cántaros, la gente desandaba los caminos que nosotros andábamos y nos miraban con cara de " ¿!a dónde váis almas cándidas!?". Ajenos a nuestro movimiento a contracorriente, seguimos grabando hasta que un policía nos dijo que teníamos que abandonar la zona porque había riesgo de tsunami.

¿QUÉ? ¿Tsunami? Un momento, ¿TSU-NA MI? Casi nos desmayamos porque... una cosa es una cosa, y otra muy diferente, otra. Laura, la entrevistada nos tranquilizaba, "no os preocupéis, ésto aquí es muy común".
Manu verde, y yo, blanca. "¿Muy común?", pensábamos, en España es común el cierzo en León, la calima en Canarias pero... ésto nos superaba.En la radio decían que había alerta roja y que lo más conveniente era que abandonáramos los vehículos para no generar atasco y nos dirigiéramos a pie a las zonas más altas. Nosotros íbamos en coche y estábamos a pie de playa. Seguíamos un manual de toooodo lo que no hay que hacer. Yo hacía una traducción libre de lo que decían en la radio para que Manu no se viniera abajo.


Pasaron las horas y confirmaron que hubo tsunami en Polinesia, pero no en la francesa sino en la estadounidense, en Samoa. Una lástima. Un recuerdo para todos los que perdieron la vida, de verdad.

Muchas veces nos preguntan qué anécdotas hemos vivido allende los mares... Pues bien, he aquí una, la más dolorosa. En el paraíso también se llora y se teme pero aún así no deja de ser uno de los lugares más maravillosos del mundo y hoy, de nuevo, sus aguas son un remanso de paz turquesa, mágico.

La prometedora mayoría de edad de NAMIBIA

La capital de Namibia es... Y se hace el silencio.

Haced la prueba y comprobaréis que muy poca gente ha escuchado hablar de Windhoek. Es la pregunta ideal para ganar al Trivial, un lapsus general que tiene “atenuantes”: Namibia es una democracia muy joven, pues estuvo ocupada por la Sudáfrica del apartheid bajo el nombre de África del Sudoeste hasta 1990. Por otro lado, es el segundo país del mundo con menor densidad de población: sólo dos millones de personas en un territorio 1,5 veces mayor que España.


El carácter pacífico de los namibios ha convertido al país en un ejemplo de convivencia y estabilidad, hay buenos servicios e infraestructuras, ausencia de enfermedades (a excepción del sida, endémico en algunas zonas), etc. En definitiva, Samuel nos contó que entre la comunidad de expatriados se habla de Namibia como un “África para principiantes”, pues combina la belleza y la potencia del África en estado puro con muchas de las ventajas del bienestar occidental.

Aterrizamos en Windhoek y lo comprobamos enseguida. La capital de Namibia es una ciudad con 250.000 habitantes en la que sorprende su limpieza, su orden, su iglesia luterana... La influencia colonial alemana es altísima en todo el país.

Pero también hay otra Windhoek: Katutura, el barrio donde desplazaron a la población negra durante el apartheid, el Soweto namibio. Una zona a varios kilómetros del centro de la ciudad donde vive el 60% de la población de Windhoek. En lengua herero, Katutura significa “el sitio donde nadie quiere ir”, el recuerdo de una época superada.

Este contraste entre las dos Áfricas lo sentimos a lo largo de todo el viaje. Ninguna es más real que la otra, aunque los blancos representen sólo el 6% de la población de Namibia. Como suele decirse en estos casos, todavía tienen que pasar varias generaciones...

Me impresionó conocer el desierto del Namib, el más antiguo del mundo, con dunas tan altas como rascielos de arena roja y amaneceres de postal.

Un inmenso cinturón de arena que dió el nombre al país y que se extiende en paralelo al mar. Y es que la costa es el auténtico motor económico de Namibia, con el área de diamantes y uranio hacia el sur y la pesca como una de sus actividades principales.

¿Y qué ocurre cuando hay pesca?

Que hay gallegos. Walvis Bay es uno de tantos sitios del mundo donde puedes escuchar la gaita y comer empanada. Ahora el 90% de la tripulación de los barcos tiene que ser namibia, pero en tiempos llegó a faenar en este caladero una colonia de más de 4.000 gallegos. Me sentí como en casa.

Guardo muchos recuerdos de este viaje. Sobrevolar el desierto en avioneta cual protagonista de “El Paciente Inglés”; las risas nocturnas y el oryx carbonizado con Susana y Gary; el safari con Jose Luis, uno de los gallegos más carismáticos de la diáspora; surfear en la duna 7 con Manuel y conocer a su gente; los nervios de Pilar y la pachorra de Suso (el sur y el norte nunca se entendieron tan bien); visitar Katatura con Samuel (un beso para Felipe, el pisha namibio); el concierto que improvisó Jesús, el violinista en el tejado; la “encerrona” del cazador cazado que me hicieron en la radio; subir a un barco merlucero y conocer al capitán y a sus marineros; penetrar en el “mundo toopnar” con Ricardo y Maica...

Un abrazo muy fuerte para todos. Jesús y yo todavía nos estamos recuperando del maratón. Y seguro que vosotros también.

Mereció la pena.


Españoles en el Mundo


Laura, Luis, Belén, Tirma y Lucía son los reporteros de 'Españoles en el mundo', el programa de TVE que busca a nuestros compatriotas allá donde estén.
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