Déficit de vivienda en América Latina

Una de cada tres familias en América Latina y el Caribe habita en una vivienda sin las condiciones mínimas para considerarse una vivienda adecuada o digna. Es decir, una tercera parte de la población latinoamericana habita en construcciones precarias, con materiales inapropiados o de deshecho, sin acceso a electricidad, agua potable o servicios sanitarios.

Los datos han sido facilitados por un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo. Se trata de una institución, el BID, poco sospechosa de veleidades izquierdistas, sino más bien al servicio de un modelo capitalista que lleva décadas condenando a la miseria y al hambre a millones de latinoamericanos. Y aún así constata una realidad abrumadora.

Lo que llama poderosamente la atención es que en la última década el crecimiento económico en América Latina ha sido espectacular: probablemente haya sido la década de mayor crecimiento económico en la historia de este subcontinente. Pero ese crecimiento no se ha transformado en mejores condiciones de vida para la mayoría de los latinoamericanos.

En los últimos años las cifras macroeconómicas que exhiben, orgullosos, gobiernos e instituciones indican un considerable aumento de la renta per cápita de los latinoamericanos. Pero son cifras engañosas, números manipulables. La renta per cápita se obtiene dividiendo el producto interior bruto (PIB), la riqueza que genera un país, entre el número de sus habitantes. Pero esa operación matemática, ese indicador estadístico no recoge la realidad: se ha incrementado la riqueza, pero no se ha repartido entre la población. Lo que se ha producido es un incremento exponencial de la riqueza de unos pocos, mientras la mayoria sigue siendo tan pobre como siempre. No hay reparto del crecimiento, no hay distribución de la riqueza, no hay justicia socioeconómica.

Al tradicional déficit de vivienda digna en el medio rural latinoamericano, se ha sumado en los últimos años el creciente déficit de viviendas en las grandes concentraciones urbanas. Ciudades como Río de Janeiro, Sao Paulo, México D.F, Buenos Aires, Caracas, Bogotá, Lima, Managua, San Salvador, Guatemala o Tegucigalpa han visto cómo crecía desmesuradamente el número de sus pobladores en barrios marginales surgidos de la nada y que nada tienen. Y la perspectiva no es a mejor porque sigue imperando un modelo económico que lejos de avanzar hacia la igualdad y la inclusión, favorece la desigualdad y la exclusión.

fran.sevilla@rtve.es

Elecciones en República Dominicana

 

El parque Colón de Santo Domingo viene a ser algo así como la plaza mayor o central de la ciudad colonial de la capital dominicana. En su costado se yergue, con su esbelta desnudez de piedra, la catedral de Santa María la Menor, la catedral primada de América. Es un bello edificio de un estilo arquitectónico ecléctico, de transición entre un gótico tardío, del que dan cuenta entre otros elementos algunas gárgolas apiladas en el suelo junto a los muros exteriores, el renacimiento que se había implantado ya en Europa a principios del siglo XVI y los primeros signos de la futura arquitectura colonial.

La palabra transición para definir el estilo de la catedral de Santo Domingo puede ser útil también, por defecto, para analizar la realidad política dominicana a la luz de las elecciones presidenciales. Puede ser útil para constatar que no hay transición sino continuismo político y económico, en una especie de anquilosamiento del poder.

Resulta sorprendente que a día de hoy todavía haya países en los que la compra de votos sea una realidad efectiva. República Dominicana es uno de esos países y así ha ocurrido en los comicios del pasado domingo. Las denuncias de irregularidades han sido continuas. La utilización del poder, del aparato del Estado para beneficiar al candidato oficialista, Danilo Medina, quien finalmente se ha alzado de forma oficial con la victoria, ha sido escandalosa.

Para que el presidente saliente, Leonel Fernández, no tuviera dudas a la hora de apoyar incondicionalmente a su sucesor como candidato del Partido de la Liberación Dominicana, Danilo Medina concurría a las urnas acompañado, como candidata a la vicepresidencia, por la esposa de Fernández, la actual primera dama, Margarita Cedeño. La actuación de la Junta Central Electoral ha dado muestras de estar más al servicio del candidato oficialista que de una elección limpia y transparente. Así lo ha constatado la misión de observación de la Organización de Estados Americanos pese que, al final, se ha lavado las manos con una serie de recomendaciones para que en futuras elecciones el poder político y el presidente de turno no se inmiscuya tan directamente en el proceso electoral.

Pero más allá del continuismo político, de las denuncias de corrupción, del anquilosamiento, lo que resulta más insultante es que República Dominicana es un país que lleva años de fuerte crecimiento económico y sin embargo permanece anclado en un pasado de injusticia social y exclusión. La riqueza generada en estos años de economía expansiva apenas ha beneficiado a unos cuantos mientras la inmensa mayoría de la población sigue viviendo en el umbral de la pobreza. Y el gobierno del que ahora habrá “continuismo” ha mirado para otro lado, más preocupado por aferrarse al poder que por impulsar una justicia socioeconómica que brilla por su ausencia.

República Dominicana sigue anclada en un pasado que condena a su gente a la miseria, a la emigración y al desarraigo. Las piedras de la Catedral de Santa María la Menor siguen contemplando, impertérritas, el paso del tiempo que nada cambia.

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Información y guerra en Colombia

Vamos a darle la vuelta al calcetín. Vamos a imaginar que un periodista decide realizar un reportaje (se ha hecho con relativa frecuencia) sobre las FARC desde dentro, adentrándose en la selva o en la montaña con alguna de sus unidades. Vamos a suponer que ese periodista es capturado, en medio de una refriega, por el ejército colombiano o por un grupo paramilitar. Vamos a plantear que ese periodista es considerado prisionero de guerra, encarcelado o incluso asesinado (también ha ocurrido a veces). Sería inadmisible.

Inadmisible es que las FARC consideren prisionero de guerra y retengan al periodista francés Romeo Langlois, capturado en un combate entre guerrilleros y fuerzas militares colombianas, a las que acompañaba en una operación de erradicación de cultivos de coca.

Las FARC exigen un debate sobre la libertad de información en Colombia para liberar a Langlois. Sería un debate interesante, incluso necesario. En Colombia, como en casi todos los países con conflictos armados, incluso en países con conflictos sociales o económicos o políticos, el debate sobre la libertad de información es siempre pertinente. Pero esa postura no puede justificar mantener a Langlois como prisionero de guerra.

La mayoría de los medios en Colombia y muchos periodistas adoptan una postura partidista, denunciando atrocidades de las FARC y ocultando o minimizando atrocidades del Ejército o los paramilitares. Se manipula la información. Una información que suele estar al servicio del poder y de los poderosos.

Los poderosos solo admiten la información que les sirve para continuar detentando el poder y que tiene más de propaganda y de adhesión inquebrantable que de información. Colombia es un buen ejemplo. Pero también en Colombia hay periodistas que se han jugado la vida, que se la siguen jugando e incluso que han pagado con su vida, por ofrecer una información distinta a la versión oficial.

No conozco personalmente a Romeo Langlois. No he visto sus reportajes ni sé cual es su orientación ni su ideología ni su grado de independencia. Sean cuales sean, no hay justificación para que las FARC no lo liberen inmediatamente. Lo que esta organización demuestra, considerándolo prisionero de guerra, es que su actitud es la misma que la de quienes detentan el poder: matar (secuestrar en este caso) al mensajero.

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Ernesto Cardenal: poesía y revolución

Ernesto Cardenal es de esos poetas, pero sobre todo es de esos hombres, de esos sacerdotes, y de esos revolucionarios ante los que uno se siente sobrecogido. Sus palabras y sus gestos nos transportan a un mundo de sosiego en el que el amor y la paz, en todas sus dimensiones, son posibles. Pero que nadie se llame a engaño escuchando o contemplando a este hombre de hablar pausado y gesto suave, de apariencia calmada y bohemia con su melena y su barba blancas y con su boina calada; hay una rebeldía interna que, como su Nicaragua natal, es todo un volcán en permanente erupción contra la injusticia, contra la desigualdad, contra la miseria, contra el dolor.

El nuevo premio de poesía Reino Sofía, Ernesto Cardenal, nació en la ciudad nicaragüense de Granada, en 1925. Quizás de la belleza de ese entorno extrajo la pureza de su lenguaje y su poesía, quizás el misticismo de aquellos parajes le alumbraron el camino del sacerdocio y a crear luego la comunidad de Solentiname, quizás la pobreza circundante le abrieron los ojos y el alma para dedicar su vida a combatir por un mundo mejor. Y ha combatido.

Apoyó la joven y esperanzadora revolución sandinista que derrocó a la dictadura de Somoza. Fue ministro de cultura en aquel gobierno revolucionario de jóvenes idealistas (aunque él era el mayor de edad era el más joven de espíritu), que concitó la admiración y la solidaridad de medio mundo. Aquel compromiso, aquella idea de que su sacerdocio y su misticismo no podían estar al margen de la realidad le supuso una vergonzosa amonestación e intento de humillación pública por el Papa Juan Pablo II: vergonzosa y humillante fue la actitud de un Papa insensible e incapaz de entender el ansia de libertad y justicia de todo un pueblo como el nicaragüense.

Y años después fueron algunos de sus antiguos compañeros de revolución (ya no tan idealistas), con el presidente Daniel Ortega a la cabeza, quienes traicionaron a la Revolución y traicionaron a Ernesto Cardenal iniciando contra el poeta y sacerdote un auténtico acoso político y judicial por, una vez más, contar y cantar las verdades. Pero nadie calla a este nicaragüense, a este poeta, a este hombre que es, sobre todo un hombre bueno.

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Portugal a 26 de abril

Ha pasado un día, pero sobre todo han pasado muchos años. Ha pasado un día desde el 25 de abril, han pasado muchos años, mucho tiempo, mucho agua bajo el puente desde aquel otro 25 de abril. Hay fecha marcadas en el calendario con colores: el rojo de los claveles, el verde de la esperanza; rojo y verde, los colores de la bandera portuguesa.

No hace tanto tiempo en términos históricos, 38 años, y sin embargo parece mucho, porque la dimensión del tiempo no radica solo en el número de años sino en la distancia que esos años han configurado.

El 25 de abril de 1974 Portugal se sacudía una dictadura de medio siglo. La imagen de los soldados  con claveles en las bocachas de sus fusiles se convirtió en el símbolo de una nueva era bautizada entonces como La Revolución de los Claveles. Unas horas antes, poco después de la medianoche que alumbró aquel 25 de abril, la emisión por Radio Renascença de la canción “Grándola, Vila Morena” de José “Zeca” Afonso, prohibida por la dictadura, fue la señal para una sublevación que acabó con el oprobioso régimen del Estado Novo.

Hoy, 38 años después, Portugal se enfrenta a una realidad que tiene poco que ver con aquel espíritu de “fraternidad” y de “igualdad” que evocaba la canción de José Afonso y que desbordaba las calles adornadas con claveles.  Hoy Portugal no sufre la dictadura salazarista, pero se ve sometida a otra dictadura, mucho más etérea y difícil de identificar, pero igualmente ignominiosa: la dictadura de “los mercados”.

Habrá que sembrar claveles, habrá que convocar esperanzas, habrá que reclamar, como decía la canción “Grandola, Vila Morena” que sea “el pueblo el que más ordena”.

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Chile, Endesa y el juez interesado

Desde hace años se vive en Chile una fuerte polémica por un megaproyecto hidroeléctrico en el sur del país, conocido como HydroAysén, por el nombre de la región, Aysén, en la Patagonia chilena, donde se va a desarrollar. Se trata de la construcción de cinco grandes represas y sus correspondientes centrales hidroeléctricas, más un tendido eléctrico con torres de alta tensión de dos mil kilómetros.

El proyecto está envuelto en polémica desde su origen porque tanto los habitantes de Aysén como distintas organizaciones sociales consideran que tendría un enorme e irreversible impacto, en términos medioambientales y paisajísticos, en uno de los pocos lugares del Planeta donde aún la naturaleza nos se ha visto alterada por la acción humana. El programa de TVE “En Portada” emitió hace un tiempo un detallado documental sobre este asunto de mano de su director, el excelente periodista José Antonio Guardiola.

El proyecto de HiroAysén está impulsado por la compañía española Endesa, que posee la mayoría del capital, 51 %, mientras el otro 49% está controlado por la chilena Colbún. Hace unos días, en medio de la somnolencia de la Semana Santa, el Tribunal Supremo de Chile desestimó el último recurso de quienes se oponen al proyecto, dando una luz verde aparentemente definitiva para que siga adelante.

Pero el fallo del alto tribunal chileno no ha hecho sino incrementar la polémica. Poco después de adoptarse su decisión se ha sabido que el ministro (magistrado) de la corte que inclinó la balanza con su voto, Pedro Pierry, poseé nada menos que 109.000 acciones de Endesa, de un valor a día de hoy cercano a los cien millones de pesos chilenos, unos doscientos mil dólares o ciento sesenta mil euros.

El escándalo es tan mayúsculo que hasta el presidente del Senado chileno se ha declarado indignado y ha criticado duramente que el juez Pedro Pierry no se inhibiera en un asunto en el que, obviamente, tiene claros intereses económicos. Es más, el valor de sus acciones se ha duplicado en el último año.

Por su parte, los directivos de Endesa en Chile se han limitado a señalar que el fallo del Tribunal Supremo es inapelable y que, por tanto, el proyecto de HydroAysén seguirá adelante porque ya no hay quien lo pare. La ética es una palabra que no tiene acomodo en el lenguaje comercial.

Por cierto, y casi como nota a pie de página, el último contrato conocido para el Consejo de Administración de Endesa Chile es el de la exvicepresidenta y exminista de Economía del último gobierno socialista español, Elena Salgado. 

fran.sevilla@rtve.es

Günter Grass e Israel

 No resultaba difícil imaginarse, leyendo el poema-manifiesto de Günter Grass sobre el papel de Israel y de Irán en una posible nueva guerra por la capacidad nuclear iraní, la tormenta de acusaciones y vituperios contra el premio Nobel de literatura. Era fácil imaginarse la campaña de difamación que orquestaría la siempre bien engrasada maquinaria de propaganda israelí. Lo que resulta un poco más sobrecogedor es la casi unanimidad del gobierno y las instituciones alemanas contra un escritor alemán que no hace sino explicitar el absurdo de nuestros días: un país con armamento nuclear que escapa al control de tratados y organismos internacionales, Israel, se autoasigna el derecho a atacar a otro país, Irán, que desarrolla un programa nuclear, analizado con lupa por esos mismos organismos que miran para otro lado con relación al arsenal israelí.

No hay, en las palabras de Günter Grass, una justificación ni una aquiescencia hacia el programa nuclear iraní. Lo que hay es una crítica a que otro país, que incumple sistemáticamente la legislación internacional, se autoerija en juez y parte. Y hay una crítica a una Alemania que, responsable como Estado del genocidio de seis millones de judíos, a día de hoy no entiende que debe superar el complejo y dejar de apoyar incondicionalmente a un Estado que, entre otras cosas, viola los derechos humanos de la población palestina sometida a una ocupación denigrante y que se llena la boca hablando de paz cuando ejerce cotidianamente su vocación de guerra.

Es cierto que Irán, que su patético e integrista presidente, Mahmud Ahmadineyad, airea bravuconamente su odio a Israel. Y desde luego debe intentar evitarse que un régimen como el iraní logre desarrollar armamento nuclear. Pero Günter Grass no justifica ni respalda esa estulta bravuconería. Lo que hace el premio Nobel es cuestionar que un Estado que dispone de armamento nuclear sin ningún control marque la belicista pauta para que ningún otro país en la región disponga de ese mismo armamento. ¿Por qué Israel no dice: abrimos nuestros arsenales a la inspección internacional y proponemos un desarme generalizado en Oriente Próximo? De esta manera podría exigir que se aplicara la misma medida a Irán o a cualquier otro Estado. ¿Por qué Alemania no exige que Israel se someta a las mismas inspecciones que exige para Irán?

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Siria, Gaza y la categoría de los muertos.

Hace mucho tiempo que la categoría de los muertos en Oriente Próximo se mide con doble rasero, con impudicia moral. Hace mucho tiempo que el nivel de tolerancia, o de cinismo, o de mortal complicidad, varía dependiendo del origen de las bombas, aunque tengan el mismo efecto desmembrando los cuerpos y arrasando viviendas y calles. Hace mucho tiempo que la manipulación se instaló entre nosotros y lo blanco y lo negro, sin apenas matices, depende de un maniqueísmo insultante e indignante.

En el último año, el régimen sirio lleva exhibiendo su brutalidad más descarnada. Se bombardea sin miramientos y las violaciones de los derechos humanos, las represalias contra la población civil siria, la violencia atroz, generan una situación inadmisible. El gobierno de Damasco se justifica asegurando que combate a terroristas que atacan las ciudades y siembran el pánico. Esa nebulosa que se define como Comunidad Internacional, ha condenado a Siria (lo que es loable) y ha adoptado sanciones contra este país.

En los últimos días, Israel ha asesinado en Gaza a 25 palestinos, lo que lleva haciendo desde hace muchos años exhibiendo una brutalidad descarnada. Se bombardea sin miramientos y las violaciones de los derechos humanos, las represalias contra la población civil palestina, la violencia atroz, generan una situación inadmisible. El gobierno de Tel Aviv se justifica asegurando que combate a terroristas que atacan las ciudades y siembran el pánico. Esa nebulosa que se define como Comunidad Internacional no condena a Israel (lo que es deleznable) ni adopta ningún tipo de sanciones contra este país.

Los países occidentales apoyan incondicionalmente a Israel, y apoyan condicionalmente, variando al albur de sus propios intereses cambiantes, a las dictaduras árabes. Y luego los portavoces y opinadotes de nuestro muy civilizado primer mundo se preguntan, con falsa, con impostada ingenuidad, por qué las poblaciones árabes (no sus dirigentes) odian a estos países occidentales. ¿Habrá que explicárselo?

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Siria y las otras dictaduras

 

Desde hace ya casi un año el régimen sirio responde con una violencia atroz a las ansias de libertad de buena parte de la población siria. La represión se ha ido incrementando con el paso de los meses y ha tenido su epicentro en Homs, convertida así en ciudad mártir. No es la primera vez que ocurre. Antes de Bashar al Assad fue su padre, Hafez Al Assad, quien treinta años atrás desató una mortífera represión sobre Homs y quienes se oponían a su dictadura.

Cuando Bashar al Assad asumió la presidencia de Siria, pocos días después de la muerte de su padre, hubo quienes quisieron creer que se abría una nueva etapa, un nuevo ciclo aperturista. El discurso del nuevo presidente ante el parlamento sirio, con invocaciones a una mayor modernidad, a nuevos espacios de libertad, a una sociedad más justa, reforzaron esas vanas esperanzas.

Doce años después de su llegada al “trono”, inaugurando lo que se dio en llamar “las repúblicas monárquicas”, la realidad no puede ser más desoladora. Bashar al Assad ha demostrado ser tan despiadado como lo fue su padre. Pero sin su capacidad para maniobrar, sin su instinto político y sin su habilidad para controlar el corrupto entorno familiar y del clan alauí que lo sustenta.

Bien es cierto que los tiempos son otros y que había cuentas pendientes. Siria fue el único país árabe aliado de Irán durante la guerra que lanzó Sadam Hussein, con el apoyo de Occidente y de las monarquías del Golfo, contra el régimen islamista. Y aunque las cañas se tornaron lanzas y el Irak de Sadam Hussein se convirtió luego en el enemigo a batir, las monarquías del Golfo nunca perdonaron a Siria su alianza contra el secular enemigo persa. Hoy son algunas de esas monarquías, tan dictatoriales como el régimen de Al Assad, las que impulsan y arman a los milicianos sirios. Y lo hacen desde un integrismo islamista tan pernicioso como el Irán de los ayatolahs, pero desde el antagonismo entre suníes y chiíes y la sempiterna lucha por la hegemonía en el Islam del Oriente Próximo.

No se diferencian en nada las dictaduras de los países del Golfo, Arabia Saudí, Kuwait, Bahrein, Catar, Omán, Emiratos Árabes, salvo su condición de “monarquías monárquicas” y teocráticas aliadas de Occidente, que las dictaduras de Siria  o Irán, salvo su condición de “monarquía republicana” o teocracia islamista no aliadas de Occidente.

fran.sevilla@rtve.es

Centroamérica y la legalización de las drogas

 

La idea lleva tiempo flotando en el ambiente, esbozándose, tanteando el ánimo. Se lanza y luego se retrae. Pero ahí está. El último en plantearla ha sido el presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina, quien ha propuesto a sus homólogos del SICA (Sistema de Integración Centroamericana) que debatan la posibilidad de despenalizar el consumo de drogas en la región.  El presidente Pérez lo ha hecho en la cumbre del SICA, integrado por los países de Centroamérica y varios del Caribe, que se celebra en Honduras y a la que asiste el vicepresidente estadounidense Joe Biden.

Otto Pérez en un general en la reserva, con polémico pasado, acusado por algunas organizaciones de participar en violaciones de los derechos humanos en la región guatemalteca del Quiché, en plena dictadura. Él asegura que no hay pruebas. Pero en cualquier caso parece evidente que no se ven igual los toros desde el otro lado de la barrera. Es decir, parece bastante más sencillo enfrentarse al creciente problema del narcotráfico y del crimen organizado en un país tan desestructurado como Guatemala, en una región tan desestructurada como Centroamérica, cuando uno está en la oposición y simplemente pide “mano dura”, el lema de Pérez Molina en su campaña presidencial, que cuando uno baja a la arena, es decir, ocupa la presidencia, y tiene que lidiar de verdad con ese toro grande y negro como la más oscura de las noches.

Guatemala en particular, y Centroamérica en general, viven cada día más sometidas al imperio de quienes trafican con la muerte ajena. Algo en lo que México tiene el triste honor de llevarles la delantera. La región se ha convertido en el principal portaaviones, en la más importante ruta de paso del narcotráfico en su recorrido desde los grandes productores, Colombia, Perú, Bolivia, en el sur, hacia el gran consumidor, Estados Unidos, en el norte. Es un comercio que no deja ningún beneficio en los países por los que transita, pero sí deja corrupción, violencia y muerte en ese tránsito. Las mafias se han adueñado de las calles y se están adueñando de las instituciones.

La propuesta de Otto Pérez ha sido aireada también por otros mandatarios, con mayor o menor convicción. No resulta una propuesta que contenga soluciones fáciles. La posible legalización del consumo de drogas en la región está cuajada de incertidumbres. Nada asegura que sea la panacea. Pero al menos sería intentar una vía que hasta ahora no se ha intentado. Y sobre todo podría desenmascarar el falso discurso, la hipocresía estadounidense, a la hora de afrontar el problema.

En el fondo lo que subyace es la constatación de una realidad sangrante: Estados Unidos pone el consumo, México pone los carteles del narcotráfico y buena parte de los muertos y Centroamérica solo pone muertos y más muertos. Y quizás la única forma de romper esa mortal ecuación sea que se despenalice el tráfico y consumo de drogas. De esa manera no habría un negocio tan ilegal y, por consiguiente, tan millonario. Pero claro son los millones los que inclinan las voluntades políticas. Y la decisión debe ser política. O sea, no parece que la idea vaya a cuajar.

fran.sevilla@yahoo.es

Fran Sevilla


(Corresponsal de Radio Nacional en América Latina) Puede ser sólo una casualidad, pero son a menudo las casualidades las que confieren valor a determinados momentos. El caso es que este blog se inicia en Perú, tierra de grandes escritores. Para mí es una casualidad porque peruano es uno de mis escritores de culto y aquí escribió una novela que en su día me marcó el rumbo, más incluso que por su contenido, tan bello como duro, por su nombre: hablo de Ciro Alegría y su obra “El mundo es ancho y ajeno”.
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