2 posts de julio 2009

Impunidad para los asesinos de Couso

Se veía venir. Flotaba en el ambiente. Parecía cantado. Desde que se inició la resaca, el movimiento de retirada, la renuncia al principio de Jurisdicción Universal, estaba claro que nada de lo avanzado hasta ahora iba a quedar igual. Y la Audiencia Nacional ha sido rápida en dar carpetazo al caso de los asesinos de José Couso.

No existe una relación directa entre lo legislado hace unas semanas por el parlamento español, dando marcha atrás al principio de Jurisdicción Universal para los delitos de Lesa Humanidad, y el asesinato de Couso. De hecho, según la nueva legislación aprobada por el Congreso de los Diputados al tratarse de un ciudadano español la causa podría seguir. Pero en el fondo subyace la misma concepción, el mismo espíritu pacato, reaccionario y retrógrado.

El argumento de los magistrados de la Audiencia Nacional para que el expediente de Couso pase a dormir el “sueño de los injustos” resulta demoledor. Sus Señorías consideran que tiene mayor peso, mayor credibilidad, mayor fundamento jurídico la vaga argumentación de los militares estadounidenses que dispararon contra el hotel Palestina que el testimonio de los periodistas que vivieron, que vivimos directamente lo ocurrido y la tragedia que supuso.

Nadie, en el hotel Palestina, vio aquel día ni un solo francotirador, ni un solo miliciano o soldado iraquí armado. Pero sí lo vieron desde el tanque situado a más de un kilómetro de distancia los responsables de aquel mortal disparo. Sus Señorías creen que la justificación de los estadounidenses, que llevaban a cabo una invasión ilegal e inmoral, es más creíble que quienes trataban de contar al mundo, jugándose el tipo (y a Jose le costó la vida), la realidad de aquella barbarie.

Aquel 8 de abril resulta imposible de olvidar para quienes estábamos en Bagdad, para todos los amigos de Jose. Fue uno de los peores días de nuestras vidas, en lo profesional y en lo personal. Lo decidido por la Audiencia Nacional no hace sino confirmar esa categoría de día aciago y esa sensación de que seguimos viviendo en un mundo en el que la injusticia es la norma cuando uno se enfrenta a los poderosos, que la impunidad sigue siendo la regla, la impunidad de la que gozan los asesinos de José Couso. Pero su familia no se da por vencida, como tampoco lo hacemos sus amigos ni lo hacen todos los que siguen apostando por un mundo más justo.

Berlusconi

Hay personajes que son personajes, que tienen esa acepción en el sentido menos amable del término. Hay personajes que resultan patéticos, bufonescos, payasos ridículos, con todo mi respeto hacia los auténticos payasos, pese al enorme poder que acumulan. Esa es la sensación que transmite alguien como Silvio Berlusconi. Pero su empecinada actitud por depreciar a los ciudadanos, especialmente a las mujeres, hace llamar a una reflexión sobre qué es lo que cada cual considera importante.

Berlusconi ha demostrado que para él las mujeres son poco más que objetos de adorno, ni siquiera floreros, prostitutas de lujo, con todo mi respeto también hacia las prostitutas, con las que adornar sus fiestas en medio de sus delirios de grandeza.

Hace muchos años que Berlusconi, magnate de los medios de comunicación italianos, y de algunos de otros países, también demostró que lo único que le interesaba de los medios es que sirvan a sus intereses. Controlaba las cadenas privadas italianas, y de otros países, y pasó a controlar las cadenas públicas, la RAI, que dejaron de ser públicas y se convirtieron en gubernamentales, o más bien en berlusconianas. Hace tiempo que Berlusconi demostró que lo único que le interesaba de la política era el mecanismo que le permitía acumular más poder del que ya tenía. Sus comentarios despectivos, sus actitudes burlescas, su estúpido complejo de superioridad frente a dirigentes de otros países han demostrado sobradamente su mezquindad.

Hace tiempo que Berlusconi ha dejado claro que la justicia, para él, sólo está para ser burlada. La condena a su abogado británico, tras demostrarse que mintió descaradamente para evitar la imputación de Berlusconi en un caso de corrupción, hubiera provocado inmediatamente la dimisión de cualquier político con ética. Pero la ética, para Berlusconi, es algo más antiguo y anticuado que el Coliseo de Roma.

A la luz de todo lo expuesto, la reflexión que me planteo tiene que ver con el por qué un personaje que apenas sería secundario en una novela de picaresca, acaba convirtiéndose en líder de un país como Italia, donde la cultura y la solidaridad, aquello que Berlusconi desprecia con mayor ahínco, fueron parte de su Historia. Si yo fuera una mujer italiana jamás se me ocurriría votar por Berlusconi, y millones de ellas lo siguen haciendo. Esto de la democracia, que me sigue pareciendo el menos malo de los sistemas, tiene mucho que ver también con la interpretación que haga cada cual. A mí Berlusconi no me parece un defensor de valores democráticos. Todo lo contrario. ¿Qué le parece a cada cual?

Fran Sevilla


(Corresponsal de Radio Nacional en América Latina) Puede ser sólo una casualidad, pero son a menudo las casualidades las que confieren valor a determinados momentos. El caso es que este blog se inicia en Perú, tierra de grandes escritores. Para mí es una casualidad porque peruano es uno de mis escritores de culto y aquí escribió una novela que en su día me marcó el rumbo, más incluso que por su contenido, tan bello como duro, por su nombre: hablo de Ciro Alegría y su obra “El mundo es ancho y ajeno”.
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