General golpista
Resulta sorprendente cómo los generales golpistas parecen cortados por el mismo patrón por más que pasen los años y varíen los escenarios y los puntos geográficos. No sé, pero a menudo me pregunto si no tendrá que ver con la genética, aunque parece difícil que compartan genes generales de tan variados lugares y tan diferentes épocas. Quizás es que todos tengan un antepasado común, algún general bíblico de las huestes del rey David.Verdaderamente sorprende ver el patrón de comportamiento y escuchar o leer las declaraciones del general Romeo Vásquez Velázquez, Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras. A pesar de las diferencias históricas, su estilo es el mismo que ha caracterizado en las últimas décadas a generales golpistas de todo pelaje.
Como todos los militares golpistas, el general Romeo Vásquez Velázquez es un hombre que se considera profundamente religioso y acepta con resignación su misión histórica y mesiánica: la de salvar su patria. Claro que Honduras no está en guerra con nadie, así para salvar la patria hay que buscar un enemigo y el más sencillo de controlar es el supuesto enemigo interior. Contra ese peligroso enemigo se levantaron también otros tantos generales en la historia.
Como todos los militares golpistas, el general Romeo Vásquez Velázquez asegura que ha salvado al país del comunismo. Hace tiempo que el bloque comunista desapareció de la faz de la tierra, que Cuba dejó de exportar su revolución a América Latina y mantiene excelentes relaciones con gobiernos de derechas, que los partidos comunistas se convirtieron en partidos testimoniales en el mejor de los casos. Pero el comunismo sigue siendo la gran excusa, el gran Satán al que hay que combatir.
Como todos los militares golpistas, el general Romeo Vásquez Velázquez se llena la boca con la palabra honor. Pero traicionó el juramento de lealtad que hizo a un presidente democráticamente elegido y que le había nombrado para el cargo. Si el presidente actuó ilegalmente un general de honor presenta la renuncia, pero nunca viola su juramento.
Como todos los militares golpistas, el general Romeo Vásquez Velázquez es paternalista y machista. Considera que los ciudadanos comunes no saben administrar su liberad y necesitan que se les oriente. Y cree que la mujer debe estar en casa. Ese es su territorio. “Je, je, je... tengo que ser sincero... ella es la que manda, pero lo que pasa es que yo me aburro de mandar” dice el general Romeo Vásquez Velázquez cuando un periodista le pregunta quién manda en su casa.
Hay una cosa que, hasta el momento, ha diferenciado al general Romeo Vásquez Velázquez de otros generales golpistas en el pasado. Debe ser cosa de lo políticamilitarmente correcto en estos nuevos tiempos que parecen tan antiguos. En vez de colocarse directamente en la presidencia ha propiciado la llegada de un tonto útil que fracasó en su intento de lograrlo mediante las urnas. Pero el general Romeo Vásquez Velázquez tiene también sus aspiraciones. ¿Dónde se visualiza dentro de diez años?, le pregunta el periodista. “Bueno... puede ser que sea presidente de la República, ja, ja, ja, ja... todo es posible...”



