El agua en Palestina
“La próxima guerra en Oriente Próximo será por el agua”. Esta frase la llevan repitiendo los analistas desde hace varias décadas. La escasez de agua en la región es uno de los grandes desafíos que enfrentan los pueblos que la habitan. Un problema que se agrava con el paso del tiempo, por los efectos del cambio climático, pero sobre todo por el incremento demográfico y, especialmente, por la sobreexplotación.
La mayor parte de Oriente Próximo se asienta sobre territorio desértico o semidesértico. Las fuentes de aguas son exiguas y se van agotando. Así que llegará un momento en que esa escasez pueda provocar nuevos conflictos, nuevas guerras.
Pero hace tiempo que el agua es utilizada como arma de guerra, aunque de forma soslayada. Lo es desde hace bastante tiempo en Palestina. Desde que Israel ocupó Gaza y Cisjordania, uno de sus principales objetivos fue el control de las fuentes, de los pozos, de los acuíferos.
La ocupación dio paso a una colonización israelí que en Cisjordania sigue incrementándose día a día. Una colonización ilegal, ilegítima, vergonzosa y brutal. Esa colonización se traduce en la construcción de colonias o asentamientos que esquilman los recursos hídricos que no pertenecen a los israelíes pero de los que se han adueñado como se adueñan de todo lo que se les antoja.
No lo digo yo, lo acaban de ratificar dos organizaciones absolutamente rigurosas a la hora de ofrecer informes. Una es Amnistía Internacional; la otra es una organización israelí, B`Tselem, una organización de valor encomiable dedicada a documentar los efectos que la ocupación israelí tiene sobre Gaza y Cisjordania.
Los datos aportados por ambas organizaciones demuestran que Israel reduce el agua que llega a los territorios palestinos por debajo del límite necesario para la subsistencia según los criterios de la Organización Mundial de Salud. Al mismo tiempo permite el uso del agua a los colonos israelíes de forma prácticamente ilimitada.
Cuando vivía en Jerusalén recomendaba a las visitas que observan las diferencias, apreciables a simple vista, entre las colonias israelíes y las localidades y campos palestinos. En éstos la falta de agua salta a la vista, los campos aparecen secos, las ciudades polvorientas y sedientas. A pocos centenares de metros los colonos israelíes tienen floridos jardines y abundan las piscinas.
He visto como las fuerzas de ocupación israelíes cegaban los pozos con los que los palestinos intentaban regar los huertos que habían pertenecido a sus familias durante generaciones, condenándolos a agostarse. Junto a ellos, los colonos israelíes lavan los coches a manguerazos, desperdiciando el agua sin límite.
Una de las razones por la que los palestinos rechazaron el mal llamado proceso de paz, los mapas que Israel puso sobre la mesa en el año 2000, fue porque el gobierno israelí mantenía el control sobre los principales acuíferos de los territorios ocupados. Y la vida sin agua es imposible. Eso los sabe todo el mundo, también lo saben los israelíes.




leonel potoy dijo
Egun On
Eskerik asko!
solo quiero decir que el dicttador de Rubalkaba quiere hacer de su poder cualquier cosa para incriminar la justa independencia del pueblo vasco contra cualquier persona que no quiera pensar como él refiriendome a espania y no en Euskal Herria, encarcela al Señor Otegi gran interlocutor porque Rubalkalba es un pendejo para el dialogo cualquier cosa es terrorismo, usa el derecho solo para manatiar a quien no piense como él. en espania No hay democracia para con Euskadi, Espa ñaña de Mierda miedosa, y represiva.
Viva Euskadi y Euskal Herria
solo se parece a la prepresion que hicieron estos criminales genocidas de españa en America, en Euskadi.
28 oct 2009
Agora dijo
y aun dice el gobierno israelí que sí, que hay una brecha entre el agua que reciben unos y otros, pero que no es para tanto. Al menos se han visto obligados a replicar al informe de Amnistía. Gracias, Fran, por hacerte eco y contarnos experiencias de primera mano que lo refrendan.
28 oct 2009
La pequeña Jackie Hawkins dijo
Eso nos indica hacia dónde vamos: antes de que el oro, el petróleo, los minerales o lo que fuera nos nublaran el sentido, las guerras eran por el agua.
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Por tener más terrenos cerca de los ríos para poder tener cosechas y agua para el ganado. Para el abastecimiento de los pueblos y las ciudades. Para que los pozos tuvieran menos riesgo de secarse.
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Allá, por el Neolítico, las guerras eran por el agua. será que hacia allá vamos.
Un saludo
J.H.
28 oct 2009
La pequeña Jackie Hawkins dijo
Por tener más terrenos cerca de los ríos para poder tener cosechas y agua para el ganado. Para el abastecimiento de los pueblos y las ciudades. Para que los pozos tuvieran menos riesgo de secarse.
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Sí así es.
Un saludo
J.H.
30 oct 2009
MZ dijo
Éste del agua es otro ejemplo de la aplicación, por el lado israelí, de la ley del embudo: para mí lo más ancho.
Por cierto, también se está haciendo en muchos otros lugares del mundo (África, Sudamérica), aunque no sea en base a esa ley que menciono.
04 nov 2009
Laura dijo
Toda mi admiración por Fran y sus crónicas. gracias
20 ene 2010