2 posts de junio 2011

Perú ante el futuro

Perú se asoma a su futuro, inicia la que puede ser una nueva página de la historia. Aunque también puede ser más de lo mismo, la repetición cansina de la misma vieja página. Va a depender de muchos factores, y sobre todo va a depender de muchas voluntades. Para comenzar la del presidente electo Ollanta Humala. Y a partir de él de muchos otros.

Perú ha elegido por primera vez lo que podría llamarse un presidente de izquierdas, con un mensaje, con un propósito declarado de justicia social. Pero ha sido una elección compleja, disputada y que ha generado una gran polarización. El presidente electo de Perú debe sacar algunas conclusiones.

Humala debe entender que casi la mitad de la población no ha votado por él, y que muchos de los que sí le han votado lo han hecho por rechazo a la posible vuelta al tenebroso tiempo del fujimorismo que representaba Keiko Fujimori. Por lo tanto, el nuevo presidente de Perú tendrá que gobernar buscando consensos, tratando de ampliar la base de sus apoyos, abriéndose a otras opiniones. 

Ahora bien, buscar consensos, ampliar la base, abrirse a otras opiniones no significa renunciar a la esencia. La esencia, el compromiso, la motivación de quienes sí han votado verdaderamente por Ollanta Humala, no como rechazo a Fujimori, es la búsqueda de otro Perú, un Perú donde las desigualdades sociales dejen de ser tan obscenas, una permanente afrenta, una ofensa a la dignidad humana. Un Perú en el que el espectacular crecimiento económico de la última década no sirva tan solo para beneficiar a los mismos de siempre.

Hay más de un Perú, hay tres o cuatro, y no es el mismo Perú el de Miraflores y San Isidro, en Lima, que el de las villas miserias que rodean la capital, que el de los cerros, que el de la sierra. No sólo son distintos en lo económico, y en lo social, también en lo psicológico. La alta sociedad limeña desprecia a los que no son de su misma condición, a los que tienen la piel más oscura, a quienes son de origen indígena, a quienes son pobres. Buena parte del rechazo a Humala tiene que ver con ese desprecio heredado de los tiempos de la colonia y que aún perdura. Todavía uno tiene que escuchar frases como “indio de mierda”.

Son los estigmas de un país duro e injusto, pero también mágico, bello, mineral, vital, cargado de futuro. Un futuro que pertenece, que tiene que pertenecer a todos los peruanos sin exclusión. Si no es así, será más de lo mismo.

fran.sevilla@rtve.es

Justicia para El Salvador

La Audiencia Nacional de España ha decidido procesar a 20 militares salvadoreños, la mayoría ya retirados, como responsables de planificar y asesinar en la Universidad Centroamericana (UCA) a seis jesuitas, cinco de ellos españoles, y a la empleada doméstica y su hija en noviembre de 1989.

El auto judicial establece que no se trató de un simple acto de violencia, sino que hubo toda una planificación desde días antes para acabar con la vida y acallar las voces de Ignacio Ellacuría, rector de la UCA, de Ignacio Martín Baró, vicerrector, y del resto de sus compañeros que, al igual que casi una década antes Monseñor Romero, no estaban dispuestos a guardar silencio ante la barbarie que perpetraban a diario militares y policías convirtiendo a El Salvador un auténtico infierno sobre la tierra. La Puerta del Diablo se llama el lugar preferido de los escuadrones de la muerte, en lo alto de las montañas que rodean San Salvador, para arrojar los cadáveres de las victimas.

La audiencia no procesa al entonces presidente y hoy líder del partido derechista ARENA, Alfredo Cristiani, quien de alguna manera fue cómplice del múltiple asesinato: si no estuvo implicado en la operación (hay quienes consideran que estaba al tanto de lo que se preparaba) al menos no hizo nada por juzgar a los responsables, permitiendo que, una vez más, se impusiera la impunidad. Cristiani, por lo tanto, se salva.

Y de los 20 militares procesados hay uno que tampoco tendrá que rendir cuentas a la justicia. Se trata del general René Emilio Ponce, entonces jefe del Estado Mayor y considerado el principal instigador del asesinato de los jesuitas. René Emilio Ponce, que fue después nombrado ministro de Defensa por Cristiani, falleció hace unos meses. Durante todos estos años había exhibido siempre la bravuconería típica de quienes solo son valientes cuando tienen las ramas en la mano, pero se ocultan bajo las espaldas de otro cuando llega el momento de afrontar lo realizado.

Una semana antes del asesinato de los jesuitas estuve con algunos de ellos en El Salvador. Con Ignacio Martín Baró, el padre Nacho, fui a su parroquia de Jayaque, a 50 km. de San Salvador, a la que atendía durante los fines de semana. Allí pronunció una de las homilías, uno de los alegatos más valientes, comprometidos e indignados que yo haya podido escuchar denunciando la represión y la locura asesina. Igual que Ellacuría y que el resto de los jesuitas, el padre Nacho no se calló aunque era consciente de que sus asesinos estaban, probablemente, velando ya las armas con las que segarían sus vidas.

Espero que si hay una justicia más allá de la terrenal, el general René Emilio Ponce tenga que hacerle frente, con los jesuitas observando. Los otros 19 militares, de momento, afrontan una causa penal. Aunque sea difícil que acaben sentándose en el banquillo en la Audiencia Nacional, al menos su procesamiento es considerado, por muchos salvadoreños, como una pequeña brizna de justicia para El Salvador.

fran.sevilla@yahoo.es

Fran Sevilla


(Corresponsal de Radio Nacional en América Latina) Puede ser sólo una casualidad, pero son a menudo las casualidades las que confieren valor a determinados momentos. El caso es que este blog se inicia en Perú, tierra de grandes escritores. Para mí es una casualidad porque peruano es uno de mis escritores de culto y aquí escribió una novela que en su día me marcó el rumbo, más incluso que por su contenido, tan bello como duro, por su nombre: hablo de Ciro Alegría y su obra “El mundo es ancho y ajeno”.
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