Ernesto Cardenal: poesía y revolución
Ernesto Cardenal es de esos poetas, pero sobre todo es de esos hombres, de esos sacerdotes, y de esos revolucionarios ante los que uno se siente sobrecogido. Sus palabras y sus gestos nos transportan a un mundo de sosiego en el que el amor y la paz, en todas sus dimensiones, son posibles. Pero que nadie se llame a engaño escuchando o contemplando a este hombre de hablar pausado y gesto suave, de apariencia calmada y bohemia con su melena y su barba blancas y con su boina calada; hay una rebeldía interna que, como su Nicaragua natal, es todo un volcán en permanente erupción contra la injusticia, contra la desigualdad, contra la miseria, contra el dolor.
El nuevo premio de poesía Reino Sofía, Ernesto Cardenal, nació en la ciudad nicaragüense de Granada, en 1925. Quizás de la belleza de ese entorno extrajo la pureza de su lenguaje y su poesía, quizás el misticismo de aquellos parajes le alumbraron el camino del sacerdocio y a crear luego la comunidad de Solentiname, quizás la pobreza circundante le abrieron los ojos y el alma para dedicar su vida a combatir por un mundo mejor. Y ha combatido.
Apoyó la joven y esperanzadora revolución sandinista que derrocó a la dictadura de Somoza. Fue ministro de cultura en aquel gobierno revolucionario de jóvenes idealistas (aunque él era el mayor de edad era el más joven de espíritu), que concitó la admiración y la solidaridad de medio mundo. Aquel compromiso, aquella idea de que su sacerdocio y su misticismo no podían estar al margen de la realidad le supuso una vergonzosa amonestación e intento de humillación pública por el Papa Juan Pablo II: vergonzosa y humillante fue la actitud de un Papa insensible e incapaz de entender el ansia de libertad y justicia de todo un pueblo como el nicaragüense.
Y años después fueron algunos de sus antiguos compañeros de revolución (ya no tan idealistas), con el presidente Daniel Ortega a la cabeza, quienes traicionaron a la Revolución y traicionaron a Ernesto Cardenal iniciando contra el poeta y sacerdote un auténtico acoso político y judicial por, una vez más, contar y cantar las verdades. Pero nadie calla a este nicaragüense, a este poeta, a este hombre que es, sobre todo un hombre bueno.
fran.sevilla@rtve.es




Razonador dijo
Toda la gente que trabaja para los demás está haciendo un trabajo increíble, pero desgraciadamente es muy raro que oigamos o leamos sobre ellos en los medios de comunicación. Esta gente sería un modelo de comportamiento mucho mejor para los jóvenes y los adultos, que las mimadas celebridades de los deportes.
04 may 2012