Información y guerra en Colombia
Vamos a darle la vuelta al calcetín. Vamos a imaginar que un periodista decide realizar un reportaje (se ha hecho con relativa frecuencia) sobre las FARC desde dentro, adentrándose en la selva o en la montaña con alguna de sus unidades. Vamos a suponer que ese periodista es capturado, en medio de una refriega, por el ejército colombiano o por un grupo paramilitar. Vamos a plantear que ese periodista es considerado prisionero de guerra, encarcelado o incluso asesinado (también ha ocurrido a veces). Sería inadmisible.
Inadmisible es que las FARC consideren prisionero de guerra y retengan al periodista francés Romeo Langlois, capturado en un combate entre guerrilleros y fuerzas militares colombianas, a las que acompañaba en una operación de erradicación de cultivos de coca.
Las FARC exigen un debate sobre la libertad de información en Colombia para liberar a Langlois. Sería un debate interesante, incluso necesario. En Colombia, como en casi todos los países con conflictos armados, incluso en países con conflictos sociales o económicos o políticos, el debate sobre la libertad de información es siempre pertinente. Pero esa postura no puede justificar mantener a Langlois como prisionero de guerra.
La mayoría de los medios en Colombia y muchos periodistas adoptan una postura partidista, denunciando atrocidades de las FARC y ocultando o minimizando atrocidades del Ejército o los paramilitares. Se manipula la información. Una información que suele estar al servicio del poder y de los poderosos.
Los poderosos solo admiten la información que les sirve para continuar detentando el poder y que tiene más de propaganda y de adhesión inquebrantable que de información. Colombia es un buen ejemplo. Pero también en Colombia hay periodistas que se han jugado la vida, que se la siguen jugando e incluso que han pagado con su vida, por ofrecer una información distinta a la versión oficial.
No conozco personalmente a Romeo Langlois. No he visto sus reportajes ni sé cual es su orientación ni su ideología ni su grado de independencia. Sean cuales sean, no hay justificación para que las FARC no lo liberen inmediatamente. Lo que esta organización demuestra, considerándolo prisionero de guerra, es que su actitud es la misma que la de quienes detentan el poder: matar (secuestrar en este caso) al mensajero.
fran.sevilla@rtve.es




Conchi Sirvent dijo
Con el nuevo atentado que has comentado esta mañana yo me pregunto ¿sobre que tipo de información van a hablar estos señores de las FARC? Ya se todavía no está confirmado que hayan sido las FARC las del atentado pero...verde y con asas...Lo que tienen que hacer es dejar las armas y ponerse menos filosóficos ...
16 may 2012