3 posts de junio 2012

Paraguay y la democracia

Parecen dos términos, dos caminos, dos realidades incompatibles: Paraguay y Democracia. Por más que los ciudadanos paraguayos sean convocados cada cinco años a las urnas para elegir presidente y legisladores, la democracia está muy lejos de haberse consolidado en un país como Paraguay, condenado desde hace no ya décadas sino siglos a ver su historia detenida en el tiempo. Así lo corrobora, una vez más, la destitución del presidente Fernando Lugo.

El exobispo paraguayo accedió a la presidencia tras una rotunda victoria electoral hace cuatro años. Decenas de miles de personas salieron aquel día a las calles para convocar a un futuro siempre postergado. No había sido un camino sencillo. Lugo no tenía detrás un gran partido político que le respaldara, su impulso venía de movimientos populares, de los excluidos, de los sintierra, de los secularmente marginados. Para llegar a la primera magistratura del país tuvo que aliarse con la mayoría de los partidos políticos tradicionales que habían sido siempre opositores porque el Partido Colorado llevaba seis décadas de absoluta hegemonía, detentando el poder, la mayor parte de ese tiempo bajo la férrea dictadura del general Alfredo Stroessner.

Pero pronto se vio que las dificultades estaban lejos de desaparecer. Quienes habían sido sus aliados electorales pronto renegaron de cualquier intento de reforma que el presidente Lugo quisiera impulsar. Se demostraba así que esos aliados coyunturales solo habían respaldado al exobispo de San Pedro como una forma de desbancar a los colorados, no porque compartieran su ideario de igualdad y justicia social.

La persona que mejor encarna esa actitud ventajista es quien fue elegido vicepresidente junto a Lugo, el líder del derechista Partido Liberal Radical Auténtico, Federico Franco, quien desde el día siguiente a las elecciones se dedicó a segar la hierba bajo los pies a su propio presidente. Franco es un político que estaba en la oposición probablemente porque desde el Partido Colorado nunca le ofrecieron ninguna prebenda con la que engancharse al poder oficial.

Los errores políticos de Fernando Lugo no han sido pocos, ni las decepciones para muchos de sus electores. Sus proyectos de reforma han ido siempre por detrás de las expectativas que generó. Su propia imagen se ha visto dañada por los varios hijos que le han salido habidos de relaciones con distintas mujeres mientras todavía era obispo. Pero el objetivo fundamental de quienes han buscado su destitución era que las reformas, aun tímidas, no prosperaran, en un país de enormes desigualdades, uno de los países más pobres de América Latina, el único del continente americano en el que ni siquiera existe un impuesto sobre la renta.

Ahora Federico Franco ha logrado su objetivo, llegar a la presidencia, aunque lo ha hecho por la puerta trasera, y aprovechándose del juicio político impulsado contra Lugo por el Partido Colorado, que nunca perdonó la derrota sufrida en las urnas y que ya entonces prometió venganza.

Para destituir a Lugo se ha utilizado la figura de un juicio político que aunque revestido de un manto de aparente legalidad, ha supuesto la aplicación torticera de un mecanismo previsto en la constitución para casos extremos y que desde luego no confiere ninguna legitimidad al nuevo presidente ni al nuevo gobierno. Una vez más la democracia se ha convertido en una quimera inalcanzable para Paraguay. El tiempo de la Historia, para Paraguay, sigue detenido.

fran.sevilla@rtve.es

Río y el equilibrio de la Tierra

Río de Janeiro es una de las ciudades con más contrastes del mundo. Es uno de los rincones de mayor belleza, arrebatadora por momentos, y al mismo tiempo de mayor miseria, atroz en ocasiones. Belleza y miseria conviven, lado a lado, desde hace décadas, buscando un difícil equilibrio en el que la miseria deje de ser tan aterradora y la riqueza tan obscena.

Ese punto de equilibrio no solo es posible, resulta imprescindible para la supervivencia de la propia Río de Janeiro. Si no se avanzara hacia él, llegaría un momento en que la explosión, en todos los órdenes, social, económico, vital, sería inevitable. Así lo han entendido quienes habitan en la opulencia de Leblon e Ipanema, o en las ya pasadas de moda Copacabana o Flamingo. Y así lo han entendido los líderes de favelas como Rocínha.

Probablemente fue esa búsqueda de un nuevo modelo de equilibrio el que llevó a elegir a Río de Janeiro como sede de la primera Cumbre de la Tierra, hace 20 años. Era la primera vez que los líderes mundiales decidían reunirse para afrontar los problemas de supervivencia del planeta como espacio habitable; la primera vez que de manera global se buscaba el desarrollo sostenible, es decir, la búsqueda de la prosperidad a corto y medio plazo sin poner en peligro la supervivencia del planeta y de sus habitantes a largo plazo.

Fue una cumbre que llenó de esperanza y expectativas a sus promotores y a todos quienes apostaban por otro modelo de desarrollo. Dos décadas después, la mayoría de los mandatarios mundiales vuelven a reunirse en Río de Janeiro. Pero han cambiado algunas cosas, y no para bien. De aquellas expectativas y esperanza solo queda la realidad de que hoy estamos más lejos que entonces de alcanzar el equilibrio entre el desarrollo económico y la supervivencia del planeta.

Brasil es un buen ejemplo. Los sucesivos gobiernos de las últimas dos décadas han proclamado su inquebrantable lucha contra la pobreza. Al mismo tiempo, en estas dos décadas el nivel de deforestación de la Amazonía ha avanzado en progresión geométrica, arrasando millones de hectáreas de bosque tropical, de selva virgen, y amenazando la propia existencia de ese pulmón del Planeta.

Los países emergentes, como Brasil, reclaman su derecho a “desarrollarse” como lo han hecho los países del mundo rico, aunque hoy en declive; o sea, reclaman su derecho a “contaminar” como han contaminado y siguen contaminando los países ricos. Y éstos, inmersos en su profunda crisis, no quieren ni oír hablar de buscar el equilibrio.

Hoy Río+20  ya no es Río

fran.sevilla@rtve.es

Elecciones y manipulación mediática en México

La denuncia se había aireado en las elecciones de hace seis años. Pero hasta ahora no se habían aportado las pruebas fehacientes (más allá del descarado parcialismo mediático); no se habían hecho públicos los documentos que sustentaran dicha denuncia. Ha sido el diario británico The Guardian el que ahora los ha conseguido, filtrados por un antiguo directivo de la cadena, o sería más preciso decir el holding Televisa, que controla la mayor parte del mercado televisivo mexicano. Lo que demuestran esos documentos es que tanto Televisa como la segunda cadena en importancia en México, TV Azteca, vendieron su alma, es decir, sus programas y su información, para impedir la victoria electoral del candidato del izquierdista PRD, Andrés Manuel López Obrador, y lograr así que se impusiera el entonces candidato del derechista PAN y hoy presidente saliente, Felipe Calderón. Y se hizo mediante la venta, en pesos o en dólares contantes y sonantes, de espacios manipulados; mediante la difamación, mediante la emisión de noticias falsas o tergiversadas, mediante comentarios y supuestos análisis que perjudicaran al candidato de la izquierda, que finalmente perdió las elecciones por apenas un puñado de votos. El pacto fue fraguado bajo la orientación del entonces presidente mexicano y dirigente del PAN Vicente Fox, quien, según los documentos desvelados por The Guardian, habría fraguado el acuerdo en una cena con los dueños de Televisa, Emilo Azcárraga, y TV Azteca, Ricardo Salinas, y el dinero para sellarlo habría salido directamente de la residencial oficial presidencial. Y había una segunda parte del pacto que consistía en ir promocionando la candidatura del entonces gobernador y hoy candidato del PRI a la presidencia Enrique Peña Nieto. Como corroboración de ese espurio pacto, el expresidente Fox, quien en el año 2000 puso fin a siete décadas de control absoluto del PRI, se ha decantado públicamente en los últimos meses hacia la candidatura de Peña Nieto, por encima de la candidata de su propio partido, Josefina Vázquez Mota. En un país en el que casi todo (el poder) se vende, casi todo (el poder) se compra y la impunidad es la regla, los grandes medios están al servicio de ese modelo corrupto que ha sumido a México en la miseria y la violencia más atroces. Televisa y TV Azteca, al igual que otros medios, se revisten de una supuesta defensa de la libertad de expresión y de información. Pero mienten. Solo defienden su libertad de manipular y, sobre todo, de enriquecerse, a costa de millones de mexicanos.

fran.sevilla@rtve.es

Fran Sevilla


(Corresponsal de Radio Nacional en América Latina) Puede ser sólo una casualidad, pero son a menudo las casualidades las que confieren valor a determinados momentos. El caso es que este blog se inicia en Perú, tierra de grandes escritores. Para mí es una casualidad porque peruano es uno de mis escritores de culto y aquí escribió una novela que en su día me marcó el rumbo, más incluso que por su contenido, tan bello como duro, por su nombre: hablo de Ciro Alegría y su obra “El mundo es ancho y ajeno”.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios