Errores que valen su peso en puntos

Barcelona

Los lunes post-Liga se prestan a cábalas y otras profecías. Vaya por delante que aquí no queremos aguar la fiesta de la FIFA al Barça ni nombraremos un cambio de ciclo; ya se ha encargado de hacerlo el propio Sandro Rosell como quien conjura fantasmas, pero lo cierto es que el conjunto de Guardiola se encuentra con una situación inédita en su triunfal era que sí que merece comentario.

En esta liga 'bipolar' de barças y madrides, el equipo ganador de los tres últimos campeonatos presenta una doble faz desconocida: imperial en casa, donde solo ha cedido dos puntos ante un Sevilla asediado, con 39 goles a favor y ninguno en contra, y apocado en las visitas, con 11 puntos perdidos fuera de casa, únicamente tres victorias sobre siete posibles como visitante.

Ocho puntos menos que el año pasado por estas fechas (38 frente a 46), ha perdido tantos puntos fuera de su fortín tras 17 jornadas disputadas como los que cedió en todo el curso anterior. No es normal que este Barça, que rompió el récord de victorias consecutivas en 2011, haya empatado más encuentros que los que ha ganado a domicilio. Fuera de casa ha sumado su única derrota de la temporada, frente al Getafe, por la mínima, igual que sus victorias (0-1 en Granada y 0-1 en Gijón).

Pero más elocuente que las cifras puede ser cómo ha cosechado el Barça sus empates y resultados fuera. Es cierto que las prestaciones de los azulgrana en su gira por los estadios de Primera bajan respecto a su omnipotencia en casa, donde los rivales no han cantado ni un solo gol y los hinchas locales lo han hecho 39 veces.

Cuesta más acabar las jugadas y rematar los partidos, como demuestra que solo haya marcado 12 goles en ocho partidos fuera, y eso se nota en las estadísticas de un Messi mucho menos incisivo, cuyo único gol fuera del Camp Nou lo ha marcado en San Mamés, salvando un punto maravilloso para su equipo.

Los desaciertos del Barça han sido minúsculos en comparación con sus méritos, pero le han costado muchos puntos. Efímeros detalles que han provocado una herida de cinco puntos, pese a ganar al Real Madrid en el duelo directo con su perseguidor.

Le dolerá ahora a Guardiola recordar los dos errores defensivos que propiciaron la  remontada en dos minutos de la Real en Anoeta (2-2), un tiro de Villa que no entró en las postrimerías del 2-2 frente al Valencia en Mestalla, el penalti que no transformó Messi ante Javi Varas en el descuento en el Camp Nou (0-0), el gol en propia puerta que pudo enmendar Messi en San Mamés (2-2), y, ahora, la mano de Raúl Rodríguez que Turienzo no vio este domingo en Cornellá en el derbi con el Espanyol.

Y en todos estos casos, sus contrincantes han aplicado una fórmula muy similar: presión asfixiante, apretando la salida del balón, búsqueda del contraataque, un derroche de energía que para conseguir algo positivo ha coincidido también -o precisamente por lo anterior, lo ha motivado- con errores defensivos atípicos en una zaga con solo nueve goles en contra y un Messi menos brillante.

Ojo, queda mucha Liga y estos lamentos pueden cambiar de orilla en muy poco tiempo, al ritmo que se suceden los partidos del campeonato y soplen vientos a favor o en contra en las restantes competiciones, Copa y Champions, donde tarde y temprano se acabarán encontrando líder y perseguidor.

El Barça no está acostumbrado últimamente a seguir el rastro de sus rivales, sean el Madrid o cualquier otro. Pero ya ha demostrado este equipo que es capaz de superarse por encima de lo que parece imposible.

Y una carrera de fondo como la Liga no se gana al esprín. Por tanto, no ha lugar aún para malos augurios, vender medias Ligas ya ganadas antes de llegar al ecuador, triunfalismos o derrotismos de cualquier tipo. Ese podría ser el próximo error, y uno de los más difíciles de corregir.

Mourinho, ¿'true blue'?

Mourinho

El actual entrenador del Real Madrid, Jose Mourinho, vuelve a regalarnos una de sus perlas en forma de alevoso guiño nada disimulado a la Premier League. El de Setúbal (Portugal) ha declarado a la BBC, una vez más, que quiere volver a Inglaterra. Y lo dice mientras aún dirige el banquillo madridista.

No es la primera vez -ni será la última- que 'Mou' le lisonjea a su ex mientras aún va del brazo de su actual pareja futbolística. Si  se tratase de esposas en lugar de equipos de fútbol, su actual pareja debería sentirse razonablemente 'mosqueada'.

A Mourinho le tira la Premier. Allí su fútbol de contraataque directo y rápido se adecuaba como anillo al dedo. Marcó un antes y un después en el Chelsea de Abramovich, al que dejó su propia impronta. Ninguno de sus sucesores ha logrado borrarlo de la memoria a los aficionados 'blues', ni siquiera el actual: su compatriota André Villas-Boas, que parecía destinado a repetir sus pasos.

El portugués sufrió como un londinense más del barrio de Chelsea la eliminación en semifinales de 2009 con el gol de Iniesta en Stamford Bridge. Y se indignó como uno más contra el árbitro Ovrebo, tanto que no ha parado de recordárselo a Guardiola a la menor oportunidad: "¿Por qué?".

Inglaterra es su pasión y su Liga, el destino añorado. Pero también es un hombre de retos y no le gusta dejarlos a medias antes de abandonar el barco. Un dato para la esperanza de la parroquia madridista, que desea ver a su equipo reconquistando la Champions de la mano del luso. Tiene un reto pendiente en el Chelsea con la 'Orejuda', pero en el horizonte se le presenta uno no menos jugoso: sustituir a Alex Ferguson en el Manchester United.

Por tanto, Mourinho... ¿'true blue'?

Campeones y ejemplares

Por Felipe Fernández.

Cuando uno vuelve al trabajo después de varios días en los que ha intentado desconectar de todo, normalmente siempre se encuentra lo mismo: que si Mourinho, que si el ‘clásico’, que si Rajoy o Zapatero, que si la prima de riesgo, etc…

Esta vez ha sido parecido, incluso diría que igual que siempre, pero la excepción ha sido el encontrarse con algo diferente. Una noticia que te envía una colega de profesión el lunes, luego ves que fue publicada por suerte en la mayoría de medios ese mismo día, y que te hace sentirte ‘a pie cambiado’ por llegar a ella el jueves.

Pero hay veces, como en esta ocasión, que la importancia de la noticia tiene más relevancia que su actualidad o la prisa por difundirla.

La buena nueva fue la resolución del enigma de la estrella de Fernando Llorente y sobre todo el trasfondo de la acción por parte del delantero del Athletic y de la Roja.

Llorente no dudó en saltar al campo del Darius y Girenas de Kaunas sin la estrella de campeón del mundo en su pecho aquella fría noche del 29 de marzo. Prefirió donársela a la pequeña Aarti, una niña que vive en uno de los slums de Delhi que el propio Llorente visitó el pasado verano.

Sé por experiencia propia como pudo sentirse Llorente en el avión de vuelta a España y es por esto que estoy seguro que Fernando no pudo evitar implicarse en la campaña Donatuestrella.es de ‘Save the Children’ cuando se lo sugirieron. Costara una estrella de campeón o lo que fuese.

No quiero llenar este post con una acumulación de datos sobre la pobreza que hay en este mundo y sobre aquellos que más la acusan, los niños, creo que cada uno puede hacerse una idea y más con la que está cayendo estos últimos años.

Lo que sí quiero es reconocer el mérito que tienen acciones como la de Fernando Llorente. Los futbolistas serán de todo pero es indiscutible que hoy en día son iconos de la sociedad por lo que cualquier movimiento que hagan puede ser imitado.

¿Qué mejor acción para ser imitada que esta? ¿A que esperas para donar tu estrella?

Donatuestrella

10 razones para seguir creyendo en la selección española, la Roja

Tras el último partido de la selección española del año 2011 muchos han encendido las alarmas por el alarmante -valga la redundancia- balance de resultados del equipo. España defiende título de campeona de Europa y los rivales se frotan las manos ante su supuesta vulnerabilidad.

Aunque todas las críticas son legítimas, es buen momento para meter el cubo en el pozo del optimismo y recordar hasta dónde ha llegado este grupo de jugadores. Algunos seguimos siendo optimistas y queremos creer. Basten diez razones:

1. Fútbol: cuando España gana, lo hace arrancando el aplauso del rival, que no escatima elogios. Incluso aquellos que han logrado derrotarnos en los últimos amistosos ven en el estilo de la selección un modelo a imitar.

2. Futbolistas: la actual plantilla de la campeona del mundo tiene gasolina de sobra para llegar a junio de 2012 sin que se le encienda el piloto de reserva. Si alguno cayera, ahí están Thiago, Isco, Muniain y cualquiera de los sub 21 para coger el relevo.

3. Goles: España no especula. La fase de clasificación para la Eurocopa se cerró con 26 goles a favor en 8 partidos. Más de tres por encuentro. Algo que conviene recordar la próxima vez que se cuestione la aparente 'sequía' de Villa, Torres y compañía.

4. Defensa: en el otro lado de la balanza, en la misma fase de clasificación se encajaron tan solo seis; menos de un gol en contra por partido. Garantía de seguridad.

5. Victorias: meter más goles que el rival para ganar, ese es el objetivo del fútbol. España lleva pleno de victorias en las dos últimas fases de clasificación (Mundial 2010 y Eurocopa 2012). Una progresión a la que se podría haber sumado la propia cita mundialista de no haber mediado la desafortunada derrota ante Suiza.

6. Casillas: es injusto cuestionar al capitán por un fallo, tan clamoroso como aislado, como el que cometió ante Costa Rica. Sin la tanda de penaltis contra Italia ni el mano a mano frente a Robben, la historia de la Roja no habría sido la misma.

7. Valdés: un gran portero, el del mejor equipo del mundo, tres veces Premio Zamora de la Liga. Suplente en la selección, sí, pero con humildad y haciendo piña junto a su capitán.

8. Del Bosque: Casillas o valdés, Torres o Soldado... Es muy difícil satisfacer a todo el mundo. Al final la razón la dan los resultados y él ya ha ganado un Mundial.

9. Amistosos: ¿para qué valen? Pues valen para mucho, cierto. Conviene hacer autocrítica y admitir que ahí tenemos un problema. Llevar la estrella en la camiseta obliga a mantener un nivel para no ensuciarla; cuestión de imagen. Muchos se regodean de nuestras desgracias en los amistosos, aunque casualmente son los mismos a los que antes ganábamos sin haber nada en juego y se llevaban los trofeos que en otro tiempo envidiábamos. Curioso, ¿verdad?

10. Afición: porque las críticas, por muy justificadas que sean, no pueden hacer perder la esperanza a unos aficionados que el 11 de julio de 2010 se frotaban los ojos creyendo estar dentro de un sueño. La selección española sigue teniendo todos los argumentos para ganar a los que ahora se creen mejores. Sin embargo, quizá convendría volver a ese estado de humildad, al "podemos", en lugar del "repetiremos seguro".

Sorpresas te da la Liga

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No hace falta recurrir a la hemeroteca para recordar que hace apenas tres semanas hablábamos de Liga bipolar en cuanto nos despachamos en los medios con sendas goleadas de 'los de siempre', Real Madrid y Barcelona, ante sus primeros rivales. Nos temíamos un mano a mano en exclusiva desde el pistoletazo de salida.

Ahora, aprendida la lección de que muchos teníamos que haber envainado la pluma un poco antes, no vamos a cometer el error pendular de lanzar las campanas al vuelo y, con la clasificación en la mano tras solo cuatro jornadas, elevar a categoría lo que puede ser una mera coincidencia estadística y decir que la Liga es plural y que puede ganar cualquiera.

Pero no nos vamos a quitar el gustazo de subrayar algunas buenas noticias en el poco fútbol liguero que llevamos disputado.

A saber:

- Que el líder es un Valencia valiente, reflotado y reinventado con éxito pese a ver cómo sus últimos ídolos se marchaban, con permiso de un Betis alegre que puede ser líder este mismo jueves, y con un Málaga pizpireto y prometedor para dar sorpresas.

- Que cualquier equipo puede sacar puntos ante los grandes y añadir picante a la Liga si se lo proponen, si no se limitan a cobijarse y a pasar como se pueda el trago de enfrentarse a un Barça y Madrid a los que se divisa en otra galaxia, si no dejan en el banquillo a sus mejores jugadores para otra ocasión y salen a por los puntos, o al menos a ver si hay suerte...  Que la Liga no se depaupere es responsabilidad de todos.

- Que el jugador del momento es un recién llegado como Falcao, dinamita pura, un rematador con propulsión a chorro, que marca gol sobre gol. Alegrías tempranas para la afición rojiblanca, que se ha regalado un par de goleadas ante rivales, eso sí, que no darán la medida del proyecto dirigido por Gregorio Manzano hasta que lleguen equipos de superior pedigrí. Falcao, y por qué no, también Soldado, podrían rivalizar por el 'pichichi' con los de blanco y los de azulgrana.

- Que todo ello ocurre en una Liga de dos velocidades (o más) en lo económico, y que podríamos estar de euforia en euforia cada jornada con que el reparto de cartas -es decir, de cuartos- fuera más equitativo.

Estas novedades hacen interesante el paisaje en el transcurrir de unas jornadas que, salvo nuevas sorpresas, nos llevará a un nuevo cruce de caminos entre Barcelona y Madrid. El equipo de Mourinho y sobre todo, el mismo Mourinho, tienen ante sí el mismo o mayor desafío que el año pasado. 

Como el año pasado, los blancos ha tenido un par de tropiezos insospechados en el arranque, pese a la exuberancia física de la pretemporada. Se han dejado cinco puntos de los que luego se lamentan en dos salidas en las que no estaba previsto perderlos.

Es cierto que el Barça se ha dejado cuatro, pero con bastante mejor impresión, con solvencia y empeño, ante rivales que le han tuteado más allá de poner una muralla, pese a que Guardiola y Messi han estado más nerviosos que de costumbre con los árbitros, por la falta de ídem de ir por detrás en el marcador.

De Mourinho y de la inteligencia que se le supone y conoce como exitoso gestor de equipos depende que dé un paso al frente y que convierta a sus hombres en un equipo con todas las letras o que los pierda en dedos que señalan y siembran cizañas y se mute él mismo en un ofuscado Poulidor de un Barça de época, escondido en pretextos inverosímiles como las interrupciones por faltas, el carrito de la Cruz Roja o el viento en contra.

Iniesta, factor de cohesión

Recuperamos la sana costumbre de escribir en Futbolismo con un tema que, de un tiempo a esta parte, siempre está de moda: Madrid-Barça o Barça-Madrid, según se prefiera.

Por una razón u otra, este año ha coincidido que después de un tenso 'clásico' ha llegado una llamada de Vicente del Bosque para la Roja y los piques entre jugadores de ambos equipos se veían como nubarrones sobre la feliz convivencia de la selección.

Los jugadores cuestionados se han cansado de repetir hasta la saciedad que no pasa nada y, si pasa, se arregla hablando -o comiendo, pero ¿quién paga?-. Palabras que caían en el olvido cuando, tras un nuevo 'partido del siglo' se volvía a las andadas.

Finalmente, la verdad ha acabado entrando... a golpes. Desafortunadamente ha tenido que ser otra tángana ante Chile -mal ejemplo para los jóvenes- la que ha despejado las dudas sobre la unión del vestuario de España. Jugadores de Barça y Madrid demostraron a empujones que saben aparcar sus diferencias cuando visten la misma camiseta.

Hay un dato, no obstante, sobre el que no se ha hecho demasiado hincapié y que no está de más apuntar. El inicio de la trifulca es una falta sobre Iniesta y el que primero sale en su defensa es el madridista Arbeloa.

Minutos antes, Iniesta fue el revulsivo que permitió la remontada de España ante los chilenos, que iban 0-2 al descanso. Hasta Cesc, autor de dos goles, se rindió al talento de su compañero.

Iniesta, el único hombre con camiseta azulgrana capaz de derretir el corazón de los merengues. El manchego universal que cae bien a todo el mundo y no despierta las envidias de nadie -la envidia, ese deporte tan español-.

Iniesta, que una noche de julio de 2010 hizo felices a 40 millones de personas y por unas horas logró poner de acuerdo a distintas sensibilidades; incluso a algunos que no sienten los colores de España. Dijo Joan Laporta, su ex presidente, en Estudio Estadio que esta selección lleva "el ADN del Barça" y por eso le gustaba.

Desde aquella entrevista, la selección española lleva ADN, piel, sangre y cara del Barça, pero cuanto más grande se hace Iniesta en la Roja y en su club, más se puede decir que este Barça lleva ADN de Fuentealbilla.

Hartazgo, pero no de fútbol

 

Punto final. El 3 de mayo culminó en el Camp Nou la serie interminable de clásicos, una saga de fútbol con exceso de tensión en el aliño, cuyo desenlace ha dejado reparto de méritos, de títulos (una Liga para el Barça, una Copa para el Madrid, la promesa de un doblete para el Barça el próximo 28 de mayo) y una lamentable ristra de daños colaterales, con epílogo a la vista.

Hace tres semanas, ya un mundo, cuando avistábamos en el horizonte esta fantástica serie de cuatro asaltos entre el Barça y el Madrid que se nos echaba encima entre el clásico de Liga, final de la Copa del Rey y semifinales de la Champions, nos preparábamos para un banquete pantagruélico de fútbol del bueno, un festival nacional que exportar al mundo entre los dos mejores equipos del momento. Atractivo total del enfrentamiento entre dos némesis futbolísticas, el estilo primoroso y ejemplar del FC Barcelona ante el fútbol directo, contundente y sin contemplaciones del Real Madrid.

Días más tarde, los nubarrones han ensombrecido el pronóstico de lo que se creía iba a ser un éxtasis futbolístico, y la sensación penúltima es más que de empacho, de hartazgo, pero no a causa del simple discurrir del balón, un invitado al que a duras penas se le ha concedido la palabra, sino debido una conducta impropia dentro y fuera del campo cuyos titulares han eclipsado una y otra vez la pura discusión deportiva.

Al final de la batalla no queda una oda al deporte, sino lo nunca esperado, el deseo de que por fin se acabase este día de la marmota ("Mañana se acaba, mañana se acaba", repetía como una letanía un Guardiola que ha llegado a perder en la travesía su afamado zen) y ríos de tinta sobre el comportamiento antideportivo de unos y otros que añade unos vergonzosos minutos de descuento a toda esta historia en los despachos de los comités de disciplina.

"El partido queda en un segundo plano" es el peor comentario que podía hacerse en la previa de uno de los encuentros más importantes, y es lo que pasó en la víspera de la vuelta de semifinales en el Camp Nou, dicho por un entrenador que tampoco debería estar allí, por el sencillo hecho de que el titular del banquillo había sido expulsado por menospreciar una decisión arbitral.

El guion previsto saltó por los aires, y en la trama vivida, ambos jugaron a ser víctimas en una mala película de buenos y malos, a despertar demonios en el equipo contrario exorcizando los propios.  Pese a que los dos grandes de nuestro fútbol firmarán una temporada de récord, en la que han jugado todos los partidos posibles, han llegado al final en todas las competiciones, quedará por encima del deporte una mancha que tardará un tiempo en borrarse.

¿Qué nos ha quedado en las crónicas y en el imaginario para los próximos tiempos? Mucha pelea y poco juego.

Roja a Albiol, roja a Di María, roja a Pinto, roja a Pepe, roja a Mourinho. Cinco expulsiones en los tres primeros partidos, con otro leitmotiv paralelo: la obsesión por fijar la atención en el supuesto doble rasero arbitral y no en el desarrollo táctico de los partidos. En el campo, apenas siete goles en cuatro partidos, con protagonismo de los grandes cracks, Messi y Cristiano, algunas buenas paradas pero pocos momentos para degustar en el recuerdo.

En cambio, se ha vivido de todo lo malo un poco. Supuestos insultos y menosprecios en el túnel de vestuarios, polémicas por la altura y la humedad del césped, trifulcas arrabaleras, compañeros de selección levantando a otro del suelo como a un maleante, otros fingiendo tras una entrada, exagerando encontronazos, agrediendo con disimulo cuando el árbitro no mira...

Y sobre todo, declaraciones incendiarias que han rebajado la altura de este deporte, forzando a hablar más de la recuperación de los valores de señorío y 'seny' que de la pugna entre los argumentos deportivos de unos y otros.

¿Qué ha ocurrido? En un latiguillo que desde ahora se podrá identificar con Jose Mourinho, ¿por qué ha pasado esto? El manual de estilo del entrenador del Real Madrid ha impregnado, para bien y para mal, la temporada en España. Ha conseguido contagiar a sus jugadores, al entorno del club, a los aficionados y por ósmosis también a los jugadores, entorno y afición rival. En el Barça, el anteriormente pacífico Guardiola no ha resistido la tentación de defenderse atacando también con golpes bajos.

Los clubes y sus presidentes, atrapados en una espiral de desprecio mutuo entre sus filas, no solo no han sabido contenerla ni condenarla, sino que la han alentado sotto voce en un corporativismo mal entendido en el que parece que la UEFA y los comités de disciplina tendrán la última palabra, para espanto del gremio futbolístico local e internacional.

La temporada terminará con un resultado en el casillero y las vitrinas del Barça superior al del Real Madrid, pero en cuanto a la manera de vivir el fútbol es posible decir que todos han perdido. Queda, sin embargo, una oportunidad para demostrar que otro clásico Madrid-Barça es posible. Con el duelo Madrid-Barça cerrado de facto, se abre un necesario período de reflexión antes de la siguiente entrega: la Supercopa de España, el próximo mes de agosto.

Lo que nunca debió ocurrir en los Madrid-Barça de abril y mayo de 2011:

Mourinho se niega a hablar antes del clásico de Liga y la prensa 'planta' a Karanka

Tángana copera entre Arbeloa y Villa

Guardiola: "Seguro que Mourinho estará contento" (con la presunta designación del árbitro portugués Proença para arbitrar la ida de semifinales de la Champions, que no llegó a producirse)

Mourinho: "Guardiola critica el acierto del árbitro, esto nunca lo había visto"

Guardiola: "En la sala de prensa, Mourinho es el puto jefe, el puto amo"

Tres expulsiones y tensión en la ida de semifinales de la Champions

Mourinho: "No entiendo por qué al Barça siempre le tienen que favorecer los árbitros" | Rueda de prensa íntegra de Mourinho

La UEFA abre un expediente disciplinario a Mourinho por sus "declaraciones inapropiadas"

El Barça denuncia a Mourinho ante la UEFA por sus declaraciones

El Real Madrid denuncia al Barça por conducta antideportiva

Xavi: "La actitud del Real Madrid es lamentable"

Karanka: "El partido (de vuelta de semifinales de la Champions en el Camp Nou) está en un segundo plano"

Indignación generalizada por el resultado, achacado al árbitro

 

¿Es pronto para tanto 'clásico'?


La pregunta es obligada: se nos vienen encima -y es literal para los que curramos en esto- cuatro partidos Madrid-Barça, Barça-Madrid, Madrid-Barça, Barça-Madrid (orden exacto local-visitante de los cuatro partidos).

La madre de todas las rivalidades determinará entre abril y mayo un cúmulo de triunfos históricos. La afición del equipo que salga más victorioso -no se puede salir victorioso a medias- tendrá el derecho de 'recochineo' por generaciones. Solo habría otro 'clásico' por encima, la propia final de la Champions.

Resumimos: un partido de Liga casi intrascendente... o no, nunca se sabe; una final de Copa con el primer título en juego, y unas semifinales de Champions de donde puede salir la 'Décima' o la 'Cuarta'.

El Barça es el principal favorito y rival a batir. ¿Podrá el Madrid 'rascar' algo en alguno de los cuatro encuentros? Si un duende malicioso le dijera a Mourinho "te doy una victoria, un empate y dos derrotas", no es difícil adivinar cómo las distribuiría el técnico blanco.

Porque, ¿está preparado el Madrid de Mourinho para hacer frente al Barça en todos los frentes -valga la redundancia-? Al de Setúbal se le dio el encargo de construir la némesis del Barça de Guardiola, pero tal vez en su primer año al frente del timón sea mucho pedir salir airoso de tanto enfrentamiento directo... ¿o no?

Pd: Si el 3 de mayo pasadas las 22:30 se quedan con ganas de más, tranquilidad; en agosto nos espera la Supercopa de España con los mismos actores, con toda probabilidad. Si no quieres caldo...

Órdago al Estado

¿Es una exageración el título? La Liga de Fútbol Profesional (LFP) anuncia un cierre patronal -ni paro, ni parón, ni huelga- en contra de la opinión de futbolistas y espectadores, que al final son los que pagan, para exigir la no obligatoriedad de emitir partidos de Liga en abierto por televisión.

Desde 1997 existe un catálogo de acontecimientos deportivos de interés general, elaborado por el Consejo Superior de Deportes, en el que se basan los operadores para emitir determinados eventos deportivos por televisión en abierto o, lo que es lo mismo, priva a los operadores de pago de obtener beneficios con la explotación de dichos eventos.

A partir de la Ley audiovisual aprobada en 2010, dicho catálogo lo elaborará un Consejo Estatal de Medios Audiovisuales e incluirá un partido de Liga cada jornada. Ahí es donde chocan con los intereses de la LFP.

Muy bien, y la pregunta que se hace el ciudadano medianamente leído es "¿y por qué un grupo de empresarios pretende hacer cambiar una norma aprobada por una mayoría de representantes de los ciudadanos?". Pero yo me quedo con lo que pueda pensar la gente que no sea tan leída.

Me pongo en el lugar de ese aficionado, a quien pusieron de juez sumarísimo de los futbolistas cuando estos pretendían hacer una huelga -esta sí que era una huelga-, convocada por sus representantes sindicales. Fue hace pocos meses. Pedían unos días más de descanso por el año nuevo.

Si entonces la masa, ese ente capaz de engullir cualquier intento de salirse de la norma, tenía la obligación de lapidar a esos "mercenarios, multimillonarios", ¿qué debe hacer ahora con estos que reparten sus multimillonarias migajas con los mencionados mercenarios? Juzguen ustedes.

Y perdonen por la demagogia, pero como diría el genial Manuel Alexandre en 'Amanece que no es poco': "A mí lo que me parece es que tenéis un cuajo..."

¿Tiene límites Raúl?

La desgraciada eliminación de la Champions del Valencia ha sido posiblemente la despedida de un equipo español de Europa menos dolorosa que se recuerda y todo por culpa de un nombre (que me perdonen Jurado y Escudero), el de Raúl González Blanco.

Si es que yo creo que desde hace tiempo tendrían que haber incluído la pregunta ¿Tú eres Raulista o antiraulista? en las encuestas esas del CIS que dan a conocer las inquietudes del 'españolito de a pie'.

El que fuera delantero del Real Madrid y de la selección había avisado: "Mestalla (y por ende el Valencia) siempre se me ha dado bien". Dicho y hecho chaval, ni una pitonisa de esas que salen en la madrugada televisiva lo habría predicho mejor.

En el partido de ida salvó a su equipo con un gol que de no haberlo hecho él en esa jugada no creo yo que nigún otro jugador 'minero' hubiera sido capaz. Lo digo simplemente porque entre todos sus compañeros remataron a puerta seis veces (dos más solo que Raúl) en todo el partido frente a las 14 ocasiones que hizo el equipo che. Al Valencia Raúl le quitó el sueño de ganar una Champions en la final del 2000 en París y ahora le echa del torneo 11 años después.

Con el gol de Mestalla, el 7 azul superó un nuevo récord al convertirse en el máximo goleador de la historia en competiciones europeas. Anotó su diana número 70 y superó al delantero alemán Gerd 'Torpedo' Müller con quien estaba igualado hasta entonces. Mucho ha llovido ya desde su primer gol al Ferencvaros húngaro aquel 18 de octubre de 1995.

En la vuelta no marcó y eso que en el segundo gol, obra de Gavranovic, se lanzó como un loco a remachar el balón a pesar de que ya había traspasado la línea de gol por 30 centímetros, es decir, 100% Raúl.

No se le vio marcar pero se le vio en todos los sitios: defendiendo, atacando, tranquilizando a los suyos tras el 0-1, animando con el empate y finalmente felicitando a sus compañeros mientras lo celebraban en el centro del campo después de haberse recorrido él solito 11.263 metros en 94 minutos.

A esto tenemos que sumar que Raúl ha superado al mítico Paolo Maldini como el jugador que más partidos de Copa de Europa ha disputado : 140 (138 en fase final y dos de fase previa). Se da la coincidencia de que los dos jugadores que más partidos han jugado en la competición más importante del fútbol a nivel de clubes son los dos para los que tantas veces se ha reclamado el que dicen que es el trofeo más importante del fútbol, el Balón de Oro.

Después de pegársela durante seis temporadas consecutivas contra el muro de los octavos, es irse de Madrid y clasificarse a la primera intentona. Viendo los resultados, es obvio que la Roja no ha echado de menos la participación de Raúl pero por si acaso, yo bendigo que no se nacionalice alemán... por ahora.

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