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Un siglo de amor

    domingo 23.feb.2014    por Ignacio Pérez Lorenz    1 Comentarios

Lhardy1Son un largo y feliz matrimonio que lleva unos cien años juntos. En todo ese tiempo no ha pasado un día sin que uno estuviera con el otro. Esa demostración de fidelidad ha tenido como protagonistas al restaurante Lhardy y al vino de la casa, el crianza de Martínez Lacuesta. Todo hace pensar que seguirán durante mucho tiempo compartiendo relación y mesa en el número 8 de la madrileña Carrera de San Jerónimo. Un edificio situado  a unos metros de esa Puerta del Sol que tantas veces ha sido escenario de la historia de nuestro país. Ahora ambos celebran el 175 aniversario de un local y de unos Salon Japon+®s02 (1) comedores privados cargados de conspiraciones, historias y leyendas.

 Allí dicen las malas lenguas. – las de escritores republicanos, por supuesto - perdió un corsé la reina Isabel II. Cuentan que el incidente ocurrió en el salón japonés y en el diván en que su majestad reposaba después de las comidas. Aseguran que le acompañaba en ese momento el llamado “Pollo de Antequera” uno de sus muchos reales o supuestos amantes. Así era conocido en la capital el diputado por Málaga Francisco Romero Robledo descrito por los cronistas como “un joven que tenía más trazas de dandy que de MLlegislador.”

 En ese mismo salón cenó, cuentan, Mata Hari minutos antes de que tan afamada espía fuera detenida en el Palace. La Fornarina, Alfonso XIII, Antonio Maura, Sagasta, García Lorca, Sarasate o Manolete son algunos de los que forman parte de la interminable lista de clientes de este establecimiento.

 Mucho más joven es la bodega Martínez Lacuesta, que cumplirá pronto 130 años. Esos cuarenta y cinco de diferencia no parecen enturbiar una relación que comenzó a principios del siglo pasado. En 1912 desaparece, por la construcción de la Gran Vía, la Sucursal antigua 8 sucursal madrileña que la bodega, fundada siete años antes, tiene en la calle Peralta. Le sustituye otra tienda en la calle del Carmen.

El abuelo de los actuales propietarios, Emilio Martínez Lacuesta, que se incorpora a ese despacho en 1920, deja constancia de que ya antes de su llegada se enviaban a Lhardy el vino.

 El último en llegar - un siglo después y etiquetado para la ocasión - el crianza de 2010. Un tinto cargado de color y aromas que por alguna conjunción planetaria o por alguna declaración de amor en diferido, corresponde a una cosecha que en Rioja ha alcanzado la perfección. Y eso se nota y mucho en su intensidad aromática (arándanos, moras) y en su profundidad no exenta de elegancia. Y también en el largo y complejo final (apuntes amargos, caramelo y especias). Un tinto que en esa añada especialmente Lhardy_Cocido_03 (1)vale mucho más de lo que cuesta  y que acompaña a la perfección el lujoso cocido de la casa o la renovada oferta que preparan para celebrar el acontecimiento.

Categorías: Actualidad , Gastronomía , vinos

Ignacio Pérez Lorenz   23.feb.2014 18:40    

1 Comentarios


Me gustaría saber como se hace la bola de carne picada que lleva el cocido Madrileño, mi abuela era castellana y la hacia, estaba buenísima
Les doy las gracias, un fuerte abrazo.

viernes 28 mar 2014, 14:55

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Ignacio Pérez Lorenz

Bio Gastronomías

Pocas tentaciones tan gratificantes como dedicarse a observar lo que se cuece en los fogones patrios. Esa desbordante creatividad que nos ha llevado hasta el primer puesto de la renovación culinaria y que levanta admiración y pasiones más allá de nuestras fronteras.
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