Treinta. El latín en mil palabras
En la radio hay programas informativos, dramáticos, deportivos, musicales... y programas de verano. El de verano es un genero radiofónico específico con características propias que lo definen inequívocamente. Un programa de verano debe cumplir dos requisitos mínimos: ser refrescante y no costar mucho dinero. A partir de esas dos premisas, todo vale. Y se puede experimentar con total libertad y absoluta estacionalidad hasta que luego el mes de septiembre vuelva a poner a las cosas y a los temporeros radiofónicos en su sitio.
El verano es época propicia para variopintas actividades, lúdicas a la par que provechosas. La reina de todas ellas es el aprendizaje de idiomas y el rey actual de todas las lenguas es el inglés. Si no hay posibles para largarse a Inglaterra a estudiarlo a fondo, ni para zambullirse en un curso intensivo de inmersión lingual, lo mejor es poner la radio y dejarse llevar. Lo mejor es tomarse las cosas con humor y relax veraniego y aprovechar el tiempo estudiando otra lengua, aunque sea muerta: el latín. Y así incluso puede que lo recuperen quienes lo suspendieron hace veinticinco o treinta veranos.
En la radio, los que saben latín son los de los programas de verano . El Audio Para Recordar de esta vez es eso: "clases de latín", en el programa "Vente conmigo". Está sacado de la nevera de la memoria sonora de la radio del día 31 de julio del año 1994.



