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INFANCIA EN LA CIUDAD

Los niños ya no juegan en la calle, o al menos no lo hacen solos. La compañía de un adulto se hace casi indispensable por lo que pueda pasarles. “Son invisibles” afirma la socióloga Lourdes Gaitán, invisibles a pesar de que suman más de 6 millones 600 mil. Dice que llenan sus habitaciones de amigos invisibles o juegos inventados para entretenerse ellos solos…necesitan el contacto con sus iguales…Los profesores Vidal y Rosa Mota que acaban de publicar una encuesta sobre el estado de la infancia en España afirman que los niños juegan, es su naturaleza, aunque puede que lo hagan menos al tener más actividades extraescolares que se han triplicado, se trataría de un juego menos social, con menos vecinos y menos hermanos pero juego en cualquier caso…La infancia actual se debate entre los videojuegos, los móviles o el ordenador y los juegos al aire libre…

La ciudad no ha de ser incompatible con el desarrollo de juegos y entretenimientos infantiles, pero hay que adaptarlos para que no supongan situaciones peligrosas…Hay lugares clave en las ciudades que se convierten de repente en punto de reunión de niños o adolescentes, que como dicen los expertos, necesitan reunirse por naturaleza…¿dónde te reunías tu con tus amigos? ¿fue la ciudad un impedimento para poder jugar al fútbol o ir en bicicleta? ¿tenías en tu casa una habitación llena de juguetes que suplían ese juego social con más niños? Muchos futuro padres buscan un lugar donde vivir en el que haya parques o zonas comunes para que los niños puedan moverse sin vigilancia…¿cuantas con un lugar donde acudir con tus hijos a patinar cerca de tu casa?... ¿Están las nuevas generaciones solas? ¿crecen encerradas en las ciudades?

11 Comentarios

Siendo niño en el Puerto de Santa Maria en Cádiz, existia en la misma playas unas casetas donde las familias se reuninan todos los días de verano. Y en esas casetas nos pasabamos desde el amanecer hasta que caia la noche. Mis amigos , mis primos y todos los de aquella generacion pasamos una infancia increible, debido a que todo el dia estamos en la playa, jugamos en cualquier sitio, nos dabamos chapuzones, ibamos a pescar, todo esto sin la atenta mirada de tus padres porque aunque era grande la playa todos eran personas conocidas.
Esa libertad de pequeño creo que ya es inexistente, se han perdido valores y nosotros mismo no nos fiamos de absolutamente nadie.
Aquellos años fueron increible y cuando hablo de esotos con mis antiguos amigos, todo coincidimos en ello.

Por más que intento, no me entra la parte de estados carenciales. Esas conversaciones que parecen de programa matutino de M80 o los 40. Lo siento tenía que decirlo.

Tuve la suerte de criarme en el paraíso, el poblado de Endesa a las afueras de Ponferrada, una zona preciosa llena de jardines, con el monte al lado y pocos peligros, desde bien pequeñitos jugábamos solos en la calle, cogíamos las bicicletas o los patines y nos íbamos lejos, volvíamos cargados de piñones o de moras cuando era la época, nos colábamos en los chalets vacíos en busca de fruta y aventuras, eran los setenta y los ochenta. Mis padres siguen viviendo allí, pero mucho me temo que todo no sigue igual.

Mi hijas no tendrán mi niñez, ahora vivo en Málaga que no es Madrid, donde pasé 13 años, pero es lo bastante grande para parecer una ciudad. El tiempo acompaña y todas las tardes entre semana vamos al parque, la mayor de mis dos niñas tiene 4 años, casi 5, la pequeña nacerá en Diciembre. Hemos hecho muy buenas amistades, las dos, nos lo pasamos pipa, ella corretea juega con sus amigos, se pelea por la pelota o la bici, trepa, no a los árboles, al mobiliario del parque infantil, y mientras charlo con mis amigos, eso sí sin mirarles a los ojos, que los tengo puesto en la niña.

Los fines de semana hacemos planes, planes para niños, pero también para padres, por ejemplo hoy en el correo electrónico tenía las siguientes propuestas, excursiones al refugio del Juanar, a Sierra Escrita, o a la Laguna de Fuente de Piedra, también se proponíaun campeonato mundial de tortillas…Los niños se lo pasan bomba y los mayores también.

Los hemos llevado al museo Picasso de noche, disfrutaron como los enanos que son, lástima que el personal del museo no recibiese con agrado las preguntas sobre los marcos de los cuadros. O al teatro el domingo por la mañana y después a comer la playa, o de fin de semana Alhama de Granada…

Y no, no quiero promocionar el turismo Andaluz, la idea que quiero transmitir es que se puede criar con “armonía” en la ciudad, en el campo, o donde sea, basta con poner un poquito de buena voluntad. Los niños no son una carga, son una bendición, si se me permite la expresión.

Un beso, Miriam G.

Yo crecí en un barrio de las afueras de Madrid, en una urbanización, donde los niños podíamos bajar a jugar solos a un jardín común, a la vista de los balcones de nuestros padres; he montado en bici, cuidado gatos, cazado arañas y llevado a mis muñecas de peregrinación y he tenido, en parte gracias a ese espacio libre de coches y cerrado, una infancia muy feliz. Cuando empecé a ir al instituto aquel barrio se me quedó pequeño y cuando por fin pude mudarme al centro me sentí liberada... Ahora tengo una hija de dos años y no hago más que pensar en que me gustaría que pudiera disfrutar de su infancia como lo hice yo. En Madrid centro, es imposible (creo que la última generación que ha podido crecer así en Madrid es la de la posguerra). No queda otra que sacrificarse y volver a las afueras... Aunque defiendo que la ciudad podría ser mucho más apta para niños si se dedicasen unos cuantos metros cuadrados por distrito a zonas peatonales y de juegos. No me refiero a poner cuatro columpios en una zona de bares (como la Plaza de Santa Ana, o la del Dos de Mayo). El ejemplo de los antiguos cuarteles de Daoiz y Velarde, al final de la avenida de Ciudad de Barcelona, reconvertidos en polideportivo, zona peatonal, parque y escuela de música (con un teatro infantil a punto de construirse) debería cundir en el resto de la ciudad.

yo de niño vivía en una urbanización medio en el campo, con un día a la semana de música otro de karate, en definitiva con suficiente tiempo para ser un niño,
una vez en una charca con una arco improvisado le disparé a una rana, bueno, disparaba mucho a todo pero nunca acertaba, ese día se me revolvió en las entrañas, cuando ví al anfibio con el anca atravesada por la cañavera que era mi flecha, me llevaron los demonios y es un remordimiento con el que he crecido, una de las cucharadas de mi conciencia ecológica.

hoy dicen que los niños no tienen tiempo de ser niños, los padres no tienen tiempo para ellos y los colocan en todo tipo de actividades, luego está el avance tecnológico, el peligro de la nueva generación de conciencias! jugando siempre a la guerra, a la carrera, a ser el mejor contra entes que no existen... perder la relación con el "otro" y "el medio" real.

Un futuro impredecible se cierne sobre nosotros, porque el presente nunca fue así.

cuando rea niño y me preguntaban aquello de:
-Y tú qué quieres ser de mayor?- lo tenia clarísimo:
-yo no quiero ser mayor!, los mayores son gilipollas, sólo se comen el tarro, hacen cosas muy raras y sufren.

los niños al campo, por la calle, sin hora y con las llaves de su casa desde los 7 años, ahhh, ese era yo!
total no me sirvió de ná, ahora soy otro tonto de ciudad!

Uno se pone romántico cuando recuerda que hace 20 años se pasaba las tardes en una pequeña plazuela en donde cabía todo un mundo: nos inventábamos todo tipo de juegos, incluídos los juegos olímpicos, y organizábamos campeonatos de "fútbol-plaza" con los chavales del barrio vecino. Nos pasábamos horas allí sin problema, porque las tiendas de nuestros padres rodeaban la plazuela.

Por suerte hoy sigue habiendo plazas, jardines y parques en donde los chavales pueden jugar sin estar encerrados delante de una pantalla. Pero quizás lo que ha cambiado respecto a hace 20 años es que ahora es más difícil que esos chavales tengan a alguien que les vigile, porque muchos de sus padres trabajan lejos de casa. El augue de las actividades extraescolares es una simple consecuencia de los horarios laborales de los padres.

Quizás ayudaría cambiar la jornada laboral, ¿no creeis?

Mi hija nació en el centro de Madrid, y después de dos años, decidimos dejarlo todo y trasladarnos a la playa.

La niña tiene el cole en pleno campo, juega en la playa por la tarde y corre todo el rato con los papas tranquilos (pero atentos).

Para que hablar de los platazos de arroz de la abuela que se come la nena. Necesitaría otro blog.

Imagino que cuando la niña tenga 20 años volverá a su "pueblo" Madrid, hasta que sea mamá y se mude al mar.

quisiera aportar mi opinio diciendo que los niños no solo no juegan el la calles de las ciudades, ahora tampoco lo hacen enlos pueblos.
Yo soy de un pueblo llamado Alfaz del Pi y de pequeño me lo he recorrido de arriba a bajo en monopatin y bicicleta, pero ahora ya no se ven niños jugando en las calles, bueno rectifico, si se ven niños pero son todos inmigrantes: rumanos,peruanos, etc. todos estos niños si que juegan en la calle hasta las tantas. A mi me encanta por que me recuerda a como era antes el pueblo. Ahora los padres españoles tienen miedo de que sus hijos esten solos por la calle. Además tienen razon ya que solo este verano se han producido 2 intentos de secuestro y 2 violaciones.
Tengo unas primas de 12 y 15 años y las pobres no se atreven a ir solas por la calle, sus padres tienen que ir a recogerlas cuando salen de sus actividades extraescolares y solo existen 400 metros hasta su casa.
No solo los niños ya no juegan en la calle, los adultos tampoco hacemos uso de ella. Yo me acuerdo de pequeño en mi barrio la gente salia con las sillas al a puerta de la calle por la noche. ahora los inmigrantes tambien lo hacen, se reunen mucho en la calle, en un banco a charlar y a comer pipa, pero el español de ahora se va a una cafeteria y luego para casa.
Creo que nuestra sociedad se ha vuelto demasiado tiquismiquis.
Me acuerdo de pequeño que acusabamos de este tipo de comportamiento a los ingleses, alemanes,noruegos, los turistas que generalmente visitan mi pueblo, ese individualismo y pulcredad por todo, ahora los españoles nos hemos vuelto un poco asi.

Respecto a lo habéis comentado de los niños y radio 3: nosotras nos vamos al parque con Santi Alcanda y volvemos con Juan de Pablos ;-)

Un beso, Miriam G.

Mi Hermano pequeño tiene 13 años y nunca ha salido solo a la calle cuando era pequeño y lo sacabamos a diario a un parque cercano muy grande donde se juntaba con los amigos del cole o del vecindario y sabre los nuve años a veces lo dejabamos allí y nos ibamos a hacer mandaos y lo recogiamos a los dos horas o así y ellos se quedaban jugando al escondite por el parque...

En ese parque montaba en bici o corría libremente por donde le daba la gana, nosotros teníamos un punto de encientro y nos quedabamos allí charlando y él se pasaba cada cierto rato adecirnos que pensaba hacer, se lo pasaba bomba...

En cuanto a las actividades le llebavamos a hacer deporte, de escursion, a ver esposiciones , a oir musica clasica o al cine, en fin se lo pasaba genial porque era el pequeño de seis hermanos y todos le dedicabamos algo de nuestro tiempo libre, para que no estubiese solo en casa y se divirtiese en compañia de otros niños, ya que en nuestro edificio no había casi niños y sus amigos del cole vivian lejos.

Ahora acaba de cumplir catorce años y se ha mudado a vivir a un pueblo y le estamos enseñando a quedar en la ciudad los viernes para ver a sus amigos del cole, el se suele ir solo a dar paseos en bici por los al rrededores y por ahora no se queja de estar solo, ya que vive en una pequeña urbanizacion y tiene a un monton de vecinos con los que jugar...

Desde luego nada parecido a mi infancia yo de pequeña viví en la ciudad, jugué en la calle y a eso de los nueve años nos mudamos a vivir a un pueblo y allí si que disfruté de la libertad y seguridad que se vivía en las calles y los campos de alrredededor, además a mi padre le trasladaron a vivir a la ciudad justo en la adolescencia y fué perfecto para seguir disfrutando de la vida más libre y entretenida de la ciudad...

Yo me acuerdo peleando con mis padres y los profesores del colegio porque dejaba que mi hermano a los doce años se fuese solo al cole, viviamos muy cerca del cole y no había ningun peligro en absoluto ,pero como nadie dejaba ir solo a sus niños lo vehían como una barbaridad, yo sólo pretendia que se espabilase, que aprendiese a ser independiente y responsable, siempre he pensado que en la actualidad se sobreprotege en exceso a los niños.

Yo, ya lo he intentado todo, pero estoy con Ana... que no me cuadra un carajo "Estados Carenciales", oiga...

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Ángel Carmona


Tenía que pasar. No lo decidimos nosotros: de repente, amanece. Y a esa hora, ni los pájaros cantan, ni las nubes se levantan, pero la radio suena.
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