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Tu aventura en la ciudad

El cómic deMarta Rabadán y Raquel Córcoles, Soy de Pueblo, nos ha divertido mucho, y también nos ha inspirado la pregunta de hoy.

Seguro que en algún momento de tu vida la gran ciudad, o una urbe bulliciosa te han hecho sentirte de pueblo (y a mucha honra). Quizá saliste de tu pequeño núcleo familiar para ir a estudiar a la capital de tu provincia, o a trabajar a una gran ciudad finaciera, por qué no, fuera de nuestras fronteras.

Piénsalo ¿cuántas veces te llevaste los chorizos, el jamón y las croquetas en el tupper? o ¿alguna vez te perdiste en el metro?

Puede que estés hecho o hecha para la ciudad, ser cool y cosmopolita, que el campo te de alergia o que como a los niños actuales te tengan que explicar que el silencio existe, y que hay lugares en los que no se escucha el sonido de la bocina cada hora... Sin embargo, seguro que tienes algún "deje" o te ha pasado algo en tu querida y amada ciudad que te haya hecho pensar "soyde pueblo"

Por eso y mucho más ¡cuéntanos tu aventura en la ciudad!

7 Comentarios

Cuando fui al Festimad 2010 me perdí en el metro (a mis 22 añazos por entonces) al volver al piso de mi padre. Era de las primeras veces que daba una vuelta por los Madriles!

¡Comorl! ¿El silencio existe? Pues me lo vais a tener que explicar a mi tb, como si tuviera ocho años...

PD: Justo el vecino de arriba ahora está empezando a darle martillazos a algo; parece que le mola, porque no veas como suena...

Al tener que vivir en la ciudad he tenido que acostumbrarme a andar por la acera y a esperar a que los semáforos me dejen cruzar la calle, aunque suene extraño es algo muy complicado para un pueblerino que procede de un pueblo en el que únicamente existe un semáforo que solo funcionó 2 semanas y que fue motivo de conversación en el bar del pueblo durante un mes más.
Mis primeros días en Valencia llegué a perderme como 20 veces en el metro y en el BUS hasta el punto en el que el conductor llega a decirte: Chico, estamos dando la segunda vuelta y no has bajado, ¿dónde quieres parar?.
A todo esto me he acostumbrado ya pero hay una cosa que aún no tolera mi cuerpo rural, el RUIDO.

Esta es de mis padres, que en una visita a Madrid (o BCN, no recuerdo), yendo en metro, cuando tenían que hacer transbordo salían a la calle y volvían a entrar (y pagar), como quien cambia de bus.

Las primeras veces que fui a Madrid, de pequeño, recuerdo que me impresionaba ver las calles con tantas luces de colores (creo que debía ser Bravo Murillo). Después terminé por ir allí a estudiar, incluso trabajé durante unos diez años en la capital. En Tirso de Molina me dejé un aparte importante de mi juventud... Después volvimos al pueblo, en plena Alcarria, para que nuestros hijos pudieran crecer aquí, se pudieran sorprender con la gran ciudad, aunque ya no sorprenda tanto; y pudieran enseñar a sus amigos de ciudad tantas cosas que desconocen...

Cuando una nochevieja en un rincón del subcontinente indio compartí unas lonchas de jamón serrano, facturado en sobre al vacio, y unas latas de uvas para comernos las 12 ante un reló digital compartiendolas con unos turistas británicos y rodeados de miles de foraneos. Me hace recordar el chiste de La Estepa del humorista Eugenio http://www.youtube.com/watch?v=Iq6os6KiVgQ

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Mi comentario

Ángel Carmona


Tenía que pasar. No lo decidimos nosotros: de repente, amanece. Y a esa hora, ni los pájaros cantan, ni las nubes se levantan, pero la radio suena.
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